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TARWATER
The needle was travelling ***1/2
Morr Music.

por Diego Gez


The Master of supertition is ... the people. Sí, suena a declaración de fuerte principio absolutista, pero es lo que piensan estos berlineses de Tarwater (Ronald Lippok y Bernd Jestram) al promediar el acompasado The needle was travelling.

Una vez más, a base de electrónica donde las máquinas develan sensibilidad de matriz humana (lo mejor que le puede suceder a un estilo cuando se lo cataloga, por algunos como frio, o lo peor, inexpresivo por otros) se las arreglan para ofrecer un buen disco como lo fueron 11/6 12/10(1996), Silur(1998), y mas tarde Animal, Suns & Atoms (2000) material que los perfiló a medio camino entre la canción electrónica y el post rock de naturaleza interior. El que expresa más, con un acorde o con un sonido en apariencia etéreo que con actitudes demagógicas, el bio de la tradición germánica cuando la música apremia, urge.

Morr Music, el sello que ahora abraza a los Tarwater luego de varias temporadas bajo el poncho de Kitty Yo, parece la constitución del lugar ideal desde donde componer, del barajar y dar de nuevo, donde la peculiar versión del spoken word del dúo encuentra un nido para trabajar en canciones donde lo intrínseco de su anatomía juega como autónomo.
Es por eso que The needle... no representa la quinta esencia de la canción moderna y electrónica, de lugares comunes tan fashionable y adaptables a la rapidez “glutidora-resultadista del mercado. Se trata simplemente de una especie de juego de a dos, donde el conocimiento mutuo hace y deshace, a sabiendas, como favorito. Un guitarrista/programador que conoce sus puntos débiles y los utiliza a su favor; mas un baterista/cantante/arreglador que reparte su tiempo con To Rococo Rot (chequeen los noventísimos Veiculo o The Amateur View) que mastica lo que significa concebir climas con valor agregado y cómo utilizarlos en una estructura dual.

Así, bajo el esqueleto estructural de arpegios de guitarras y Tech paisajista, todo transcurre entre el mid-tempo y una yuxtaposición: narrativa lírica e instrumentalidad incidental. Entonces, todo fluye, y Tarwater no se agiganta pero las canciones cobran lentamente forma para llenar un espacio casual de cero concepto abrasivo; que brotan como surgieron. No es poco.

We wanna go, we wanna go much high (queremos ir más alto) cantan en Babylonian Tower. Tomando este desafío como guía, la propuesta, en si misma, vale cierto riesgo —y lo mejor— sin resquemores de nuestra parte.





Texto, Copyright © 2005 Diego Gez.
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Última actualización: julio 2005

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