poemaspoetas
Autogiro

La palabra de Marta (*)

por Antonio Ferrera

Tal vez debería comenzar esta presentación por decir que yo. esta noche, tendría que estar en Sevilla. Tener el honor y el placer de presentar a una amiga como Marta es, sin embargo, una de esas pocas razones que justifican casi cualquier tropelía. Un poema de Marta, bien vale una noche en Sevilla.

No sé si el resto de la concurrencia masculina de esta noche sentirá, conmigo, que hay algo especialmente fascinante en la escritura de una buena poetisa. Si la buena poesía tiene a menudo un carácter de revelación, la habilidad de descorrer un velo oculto, la buena poesía escrita por mujeres tiene, al menos para mí, ese poder por partida doble. Y esto es así porque no solo es capaz de desvelar realidades ocultas a simple vista, sino que, además, en ella uno asiste a un misterioso proceso mediante el cual objetos tan extraños a la realidad masculina como una falda o una horquilla para el pelo se convierten, repentinamente, en referentes cotidianos.

Es el misterio de verse reflejado en el espejo. Alicia, nuestra eterna compañera interior y exterior, que nos saluda sonriente desde su otro lado, invitándonos a conocer una realidad tan intensa y profunda como la nuestra, pero, como en el cuento, con sus propias reglas, sus propios condicionantes distintos de los nuestros. Uno toma la mano de Alicia, atraviesa el espejo y se adentra en su mundo pensando que de lo que allí se habla es terreno seguro, camino por el que ya ha pisado antes (¿Quién no se ha fascinado alguna vez con alguna luz?), pero de repente, sin saber cómo, uno se encuentra con una horquilla entre los dedos, o una falda sobre el respaldo de la silla esperando ser vestida, y esa horquilla, y esa falda son nuestras... Uno, en su turbada sorpresa, levanta con dificultad la vista de esa horquilla imposible, de esa falda que no puede ser pero que es, y se encuentra de frente con el gato de Cheshire, que nos mira con su sonrisa brillantemente burlona mientras se desvanece suavemente.., y a uno no le queda más remedio que echarse a reír con él, echarse a reír a carcajada limpia, burlándose de la propia miopía, y saber, y sentir, que nos han hecho el regalo de estar vivos, de acercarnos al corazón misterioso de la experiencia humana en su totalidad...

Si esto es cierto para cualquier buena poetisa en general, y, por lo tanto, para Marta en particular, hay otras características de su escritura que le pertenecen más específicamente a ella. De entre las varias que se podrían citar, yo he elegido centrarme en dos en esta presentación. La primera atañe al fondo, la segunda a la forma.

Probablemente no digo nada nuevo para ninguno de los presentes esta noche en la sala si expongo que uno de los movimientos más significativos de la poesía española en los últimos años ha sido el denominado como "poesía de la experiencia". Pues bien, correré el riesgo de ser polémico y diré que, en mi modesta opinión, la poesía de Marta, y sobre todo su poesía última, es descendiente directa de ésta. Una hija rebelde si se quiere, una hija contestataria y que va más allá de donde sus padres llegaron. Concederé incluso que tal vez se trate de una nieta en vez de una hija, pero a mi entender es indudable que el parentesco está ahí.

Para hacer esta afirmación me baso sobre todo en los poemas de su último libro: "El pensamiento es un arco", arco de medio punto, forma que fluye uniendo puntos en el espacio... existe en este libro una voluntad indudable de usar la razón como herramienta de investigación poética, de construir lo que podríamos llamar una "poesía de lo objetivo", y ahí es precisamente donde radica el parentesco al que hacía alusión, ya que obviamente la experiencia cotidiana es parte de lo objetivo. Como cualquier persona cercana a la ciencia sabe sin embargo, el ámbito de lo objetivo va mucho más allá de la experiencia sensible cotidiana, aun cuando incluya a ésta. El álgebra de anillos, la teoría de categorías, la genética molecular, la teoría cuántica de campos... todas estas disciplinas pertenecen a lo objetivo, ninguna a la experiencia cotidiana. Al igual que ellas, la poesía de Marta usa el pensamiento como una herramienta para penetrar un segundo peldaño de la realidad, para desvelar conexiones ocultas en niveles más profundos. Estos poemas ya no se ocupan de lo cotidiano, como la física cuántica ya no se ocupa del péndulo simple o las bolas de billar. Ambos están en un segundo nivel, intentando hurgar más cerca de la raíz de las cosas. Existen en otro espacio, en otro universo conceptual que soporta lo cotidiano. Más allá de los péndulos y de los paraguas, de las bolas de billar y de las maletas arrumbadas en un rincón del armario; más allá de la realidad, hay otra realidad, fuente y sustento de la primera, y por tanto, si se quiere, más real, más auténtica que ésta. Un espacio vacío poblado por ideas y relaciones, conexiones y sucesos en el espacio y el tiempo, en el que habitan los poemas de Marta. De lo que se habla, sin embargo, sigue siendo del misterio de las cosas y las causas, de por qué somos lo que somos, de la sorpresa de la existencia...

Para explorar este espacio poético, es condición indispensable, sin embargo, manejar el lenguaje con precisión. Una palabra de más puede con su peso quebrar la bóveda del arco; una de menos, y no llegará a alzar su vuelo. Es necesario aportar la tensión justa, la gravedad precisa. Y es aquí donde está la segunda característica a la que hacía referencia anteriormente. En la poesía de Marta, el lenguaje se convierte en el escalpelo exacto mediante el cual la mano de la razón corta la piel de lo cotidiano para hundirse en lo oculto. Las palabras le dan la vuelta justa al aire para descubrir el reflejo de lo que, sin verse, está presente. Y de nuevo, como en un universo circular, perfecto en su simplicidad, volvemos al juego de los espejos.

Con vosotros, Marta Fuentes.

_____________
(*) Nota: Este texto fue leído por su autor con ocasión del recital poético que Marta Fuentes ofreció en Madrid en el Colegio Mayor Ntra. Sra. de Africa el día 5 de Noviembre de 1998.




Babab
Última actualización: jueves, 30 de noviembre de 2000

Copyright © 1998 Archione Editorial S.L.
Copyright © 1998 Antonio Ferrera
Copyright © 2000 Mañana Es Arte A.C.
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados.