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Autogiro

Poemas

por John Liddy

For Pilar, Marcus and Seán
Para Pilar, Marcus y Seán

is ní spárailfear fíon Spáinneach ar mo Roísín Dubb
y no ahorraremos el vino español para mi pequeña rosa oscura

AUTORRETRATO

Soy todo lo que parezco y mas
Un mero pajarito que no ha acabado de nacer,
Más viejo que la primera vaca de Irlanda,
Más sabio que una nueva frontera.

Hay historias escritas por todo
Mi ser que no se pueden volver a contar. Si
Sobrevino hasta mañana, seré
El hombre más viejo del mundo.

 

 

REUNIÓN

para mis hermanas Miriam, Carmel, Ann

1989
La noticia de tu enfermedad apresuró nuestro paso
                         [hacia el hogar
Desde otras casas y diferentes vidas,
De nuevo reunidos bajo el mismo techo.

Cuidadosa con las preguntas, nuestra madre reinó
En el resplandor de la atención reanimada,
Su ojo de diplomática observando los cambios,

Sin decir mucho. Ibamos a verte
Casi cada día y nos queddbamos hasta que el salón se encogía
Por la oscuridad y el silencio cerraba sus puertas

Mientras nos hundíamos en el diván mullido de tu mirada fija.
El ultimo de los tíos, bajo el mismo
Techo de nuevo, como el amor recobrado entre nosotros.

1998
Habiendo vuelto curtidos por la intemperie como los hijos de Lir,
Renunciamos a la ocasión del cumpleaños;
Pinchando cada uno la herida del otro hasta que el dolor
Estuvo amontonado en el salón como el polvo
En el ojo de nuestra madre -una oportunidad perdida
Para un regreso al hogar en magnánima compañía.

Pero fuiste siempre la eternamente joven.
Nacida en un mundo de casas rústicas en una Isla
A orillas del río, no habiendo nadie sospechado. La soledad
Perpetua a la sombra del hermano y hermana
Tan mayores, que años después
Determiné tu propia gran familia.

Entonces, un verano inesperado la guerra
Trajo compañeros de juego y amigos de toda la vida;
Primos ingleses evacuados que se albergaron
A orillas del Shannon, entre las lápidas
Inofensivas donde las gallinas ylos patos
Ponían sus huevos. Tiempos felices creciendo

Mientras el viento traía arias de los paseos
Por el río a la cabeza de una joven que lo cruzó
A nado, bailó en La Pista, se atrevió a ir
Al centro a un trabajo en Todds donde antes de que
Se incendiara conociste a la horma de tu zapato.
Siempre estuviste allí para la vuelta de la llave,

Poniendo mercromina en los cortes y cardenales, arrastrando
Tu prole a través de los campos del mes de septiembre
Para recoger zarzamoras que no se han vuelto a conocer.
Ahora más allá de tu curación léganos
Tu don para que no estemos pagados de nosotros mismos,
Y sepamos compartir la buena suerte con la mala.

 

 

PLEGARIA PARA PEIG

El chasquido del piñón libre, la causa
De mi salto para abrirle la puerta a mi
Tía con su boina y su cesta de regalos.

Tantos jueves lluviosos de media jornada
De un niño preocupado por las preguntas vacilantes
Sobre Dios y por qué yo no podía verlo.

Y siempre antes de la cama las manos meticulosas
Lavando y limpiándome con espuma y metiloras
Santas hasta que me dormía con los brazos

Cruzados y soñaba con ser el sacerdote
Que querías que fuera. Durante muchos años
Golpeamos el saco de arena religioso,

Encontramos la aceptación, el respeto por el corazón
De la monja secular, el oficiante en el poeta.
Querida Peig, escucha ahora el poema en mí

Plegaria, la parte que susurra de la gracia
Y la despedida celestial de un mundo
Que ya no es de tu índole, vieja estirpe.

 

 

ENTIERRO DE UNA MONJA

Había estado clasificando las Vidas
De los Santos cuando me atrajo
A la ventana una campana melancólica.

Un coro de voces respondía
A las plegarias del obispo; los hábitos negros
Indelebles como tinta sobre la escarcha.

Sentí una privilegiada vergüenza,
De no pertenecer pero ser bienvenido,
Un intruso con miedo de haber sido visto.

En una reunión tan íntima,
El viejo remordimiento del pecado venial.
El jardín floreció entonces

Con un canto celestial, en alabanza
De una que murió por las palabras
Que estaba catalogando. Me volví

Hacia los libros de mi fe perdida
Y vi cómo yo también debía encontrar
Mi propia biblioteca de verdades. Fuera

Del muro del convento el ruido
Blasfemo de la ciudad me aguardaba.

 

 

QUEHACERES DOMESTICOS

para Patrick y Stephanie con motivo del estreno de su nueva casa
sa bhaile a bhios nil ar chuiseoga
(no hay nada como la casa propia)

Sentados a la sombra de la fucsia delante de la puerta,
Que tanto había viajado, os vi repasar
Los recuerdos de los lugares que fueron noticia
En boca de vuestros vecinos,

Viajes compartidos a otra parte:
Guetos brasileños, selvas colombianas,
La política de traición de los balcanes,
Noches místicas en el desierto del Sudán,

Los campamentos de la Cruz Roja vendando a millones
Otros mundos más allá del tojo y el brezo
Del silencio de una noche pascual rejuvenecido
Al otro lado de la colina en Rannagh, condado de Clare.

Y leyendo vuestra atenta invitación
Sentí el sabor de la caballa de vuestra primera visita,
La sal de la brisa que llegaba
De Liscannor, observé la vista del mar

Desde el tragaluz, el son del pestillo al levantarse
Para dar la bienvenida a la familia y los amigos
Que acudieron para compartir el calor
Iluminador de una turba cuidadosamente escogida;

Llenaron la ausencia de la abeja
De ese arbusto que conoce, como vosotros,
Lo que hay que saber sobre la supervivencia y la peligrosa
Búsqueda del hogar.

 

 

PIEDRA ANGULAR

para Puy

Astillada por siblos de un seguro retorno al hogar
Por calles estrechas donde nunca brilló farola,

Ese lugar de reposo de granito pulido
Constante, tenaz, ahora casi olvidado.

La rueda de carreta convertida por desgaste en aspa podrida,
Pulverizada en un patio entre las malas hierbas.

Antiguas auras de truenos y chispas
Escamadas por mucho más que mera piedra.

Un comienzo, como el primer libro
En una biblioteca para jóvenes mentes,

Guiándolas desde un rincón
Hacia los espacios abiertos de sus vidas.

 

 

EL COBERTIZO

para Patrick O'Connor

I
Allí donde el mirlo lanza la lombriz
Al son vespertino de la tulla de madera,
Patrick renueva el pasado
Desde el santuario del cobertizo.

El tiempo se desliza al suelo
Como las virutas de un árbol proyecto.
La pieza acabada un reflejo
Tallado del alma.

Pero estos nudos de imperfección
Emprenden de nuevo la búsqueda
De un roble milenario caído
Entrelazado con la hierba alta del conde.

La historia corre por sus granos
Y lo que bien pudo ser
El Árbol de la Horca
Lleva ahora una rosa en flor.




Babab
Última actualización: jueves, 30 de noviembre de 2000

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