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Autogiro

Poemas

por César Cortijo

LOS ROMANTICOS PIANOS SE ARAÑAN
por la noche y salen a la total
oscuridad sin fundamento
como en un doble arco iris negro.
Total oscuridad de los incendios.
En busca del amor que perdieron
no pueden dormir ya las olas.
No lo encontraran en la memoria
que hurgan a tientas, más ciegas
que nunca. Los románticos pianos
se aroman y destilan en la seda mecánica
del mar.

 

 

HOMBRES DEL MAR, VED CON EL QUINQUÉ DE VUESTRO BARCO
este sonámbulo de su lengua. Marineros, majestades
¿qué barco está amarrado y cuál está navegando?
Toda la tristeza del mar está en su lejanía,
en su cuaderno de expulsiones.

 

 

SARGO QUE BUSCABAS ENTRE PECES
tu nombre jamás recto.

 

 

CAJA DE DIAPASONES

Cuando las psicopatías, ese no doler
el daño que hemos hecho es dos diapasones
tan distintos vibrando que nos gustan
y disgustan como la soledad a la vez.
No emociona, ni hipnotiza. Sí suspende,
algo es algo.
Y entonces la sordera es lo que oímos,
un vibrar, un silencio hasta el mar compacto.
Entonces la sordera es audición.
Oh tus oídos viciosos no tienen culpa.
Has amado la habitación y lo mismo
que negaste ha sonado en su vacío.

 

 

LAS ROPAS DEL MAR AZULES
sobre la espejeante superficie un día de sol
y los trajes de luces que yo recuerdo
aquí en medio, machos de los toreros,
sangre en la tremenda zapatilla
de la gente raquítica de una época,
¿qué derecho tengo a poner juntos?
Un barco no es un toro.
Jamás me dispuse a contemplarlos.
Si un día tengo que torcer
mi capa más para abatir
la ola más reacia contra el mundo,
tierra o mar, diré
que mi futuro he contemplado.
No importará arpén, estoque o pluma,
mis manos serán humildes
y no temblarán cuando el ángel
tiemble sin brillo, sin color.

 

 

EL HUMO DEL MAR, MI RESUMEN
-otros lo llaman las brumas-
tengo ante mí.
Ya sé que poco es para ofreceros
y menos a vosotros, aún allí en la bocana.

Pero el humo del mar, el del mundo
es en los labios de los poetas un pacto con el vacío.
Desde lo alto, el seductor, sí.
Desde aquí una historia, un pasado,
un no es. Sea para vosotros,
como en la antigua moral que yo no viví,
un arte de nudos.

 

 

EL MAR OLVIDAS.
Olvidas su estampida.
Olvidas su látigo por otro látigo menos inmenso.
Y en tanto que lo huyes derrotado
te siguen sus ojos incrédulos.
Los ojos del mar grises y hermosos.
Rechazas las perlas de sus orejas,
perlas de la madre del mentiroso,
sus absurdas sierenas rechazas cantando,
su cama bordada olvidas.
Era imitación de alabastro,
faros Roncudos de placer aburridos.
Cierras su joyero opalino.
Su ópalo silencias.

 

 

EL MAR Y YO Y LA SENORA,
¿qué veía en el mirador del mar
que así se sonreía hacia dentro,
que sus huesos y su cara parecían música
de un tiempo ido para siempre
como la felicidad? y la señora parecía
que cogía el aire del mar para siempre
sonreía sintiéndose plena de algo que espío
y no suelto, una gloria, un momento.
Y no es relax. Es algo bueno y dulce,
un credo bueno, sin justicia y sin ajusticiados.
(No eres tan culpable como te creías
ni tan inocente como pasas por ser).
El mar y yo separados hasta siempre
y la señora asomada al balcón sin ancla
como una gloria o una representación
de la Victoria. A ella le arrebató la hermosura,
el azul intenso como si fuera éste el momento.

 

 

EL MAR Y YO Y LA MAÑANA
¿qué hacíamos? En medio, mitades,
fuerzas ciegas.
La gente aún duerme en los yates.
Penosamente las grúas cargan y descargan.
Aquí, en la ignorancia de todo,
nos ofrecemos.

 

 

NO TIENES LENGUAJE DE HEROÍSMO
en tu abismo, mar, tierra hundida.
¿Quién habitará en tu orilla abandonada
con un cañón en un acantilado?
Es imposible tumbar una viga, amar,
en el filo donde acaba el mundo y empiezas tú,
viscosidad. Gloria negada.

 

 

QUE SE ENTEREN LOS QUE BAILAN,
los que navegan, los que duermen.
Algas de sus conciencias, balizas
de un sin pensar, yo os voy haciendo
la travesía y con ello cumplo
jornal un día, pan y peces.

 

 

NADA TAN ADVERSO PARA UN CUERPO MUERTO
como las proas orgullosas de la historia.
Mares surcaba y abandonaba a toda hora.
No fue poseído, simplemente olvidado.
Intacto queda en su azul sin más,
gris en su melancolía.

 

 

MAR, VOY CALCULANDO MI POEMA
con tu agua, con la mía,
criatura cercada por el sol.

 

 

QUÉ SIGNIFICA EL CASTILLO
que yo tengo en medio del mar
¿con qué ley o creencia lo defiendo
de enemistades más antiguas que la fe?

 

 

LA CARNE AZUL DEL MAR
de noche es piel
de noche es roja
como mi lengua
como tu voz.
Vuelves a ella por la mañana
la encarnas y le tapas fugas
que la desbordarían en maravilla incesante,
en incesante contorsión.




Babab
Última actualización: jueves, 30 de noviembre de 2000

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