Artículos de Egberto Almenas

Charles Sheeler y su precisión silente

El precisionismo en el arte denomina la modalidad que inicia la obra de Charles Sheeler (1883–1965). En él conviven y lo afaman el fotógrafo y el pintor de la calidoscopía industrial y sus equipos...

La Helga de Andrew Wyeth

En agosto de 1986 estalló el escándalo. Salían a la luz los retratos que durante tres lustros a partir de 1971 plasmaba en secreto Andrew Wyeth (1917-2009) con los ojos fijos en su musa novel y...

Los viajes de Arnold Blanch

La obra de Arnold Blanch (1896–1968) se sobrepone poco a poco a las circunstancias que la preterían de su valor intrínseco. Desde el primer momento el insufrible plomazo del realismo social la hunde...

Maxfield Parrish y los oros soñados del modernismo

Sus robles de cortezas heladas o próximas a encenderse en candela viva fueron su renovado signo y obsesión. “Sólo Dios sabe crear un árbol”, dicen que rezongaba, absorto, frente al caballete: “¡Por...

La expresión americana en Thomas Hart Benton

EGBERTO ALMENAS - El Midwest centra las apacibilidades y los fuegos cruzados que columpian la vida de Thomas Hart Benton (1889–1975). Allí transcurre su infancia, de un lugar a otro desde su Missouri...

Georgia O’Keeffe, desplegada

EGBERTO ALMENAS - El Museo de Arte de Orlando en la Florida atesora en su colección permanente el Datura y Pedernal de Georgia O’Keeffe (1887-1986), obra de 1940 cuyo pequeño formato en sí llama a la...

Jackson Pollock o la condena de las musas

EGBERTO ALMENAS - "Si bien la demanda por un original autenticado de Pollock inspira al presente desembolsos multimillonarios, su “extrañeza” aún no se esfuma, y de ahí que la socarronería de nariz...

Arshile Gorky y sus mentiras

EGBERTO ALMENAS - No es el “arte pobre para gente pobre” lo que persigue Gorky, según arremete. Persigue más bien un escepticismo que abastezca más por su autonomía intrínseca que por una...

El libro de Steven Pinker sobre la violencia

EGBERTO ALMENAS - Justo cuando tanto catastrofismo mediático nos inducía a concluir que nos hundimos en la época más violenta de la humanidad, las ochocientas y tantas páginas de este tomo, repletas...