Literatura • Relato


Presentación de
Dolorosa y otros cuentos

Presentación del libro: Dolorosa y otros cuentos de Jorge A. Abascal
Librería Alberti
En Madrid, 25 de noviembre de 2024

Diríamos que en Dolorosa y otros cuentos atraviesa una veta de muchas ramas. Temas que van enredándose unos con otros, personajes que se van pasando el testigo, a veces llegando a tocarse la punta de los dedos, hasta lograr crear un árbol lleno de ramificaciones formado por palabras. Muchos temas; desde la migración forzosa en busca de un mejor porvenir, a madres que se debaten entre el amor a sus hijos o el amor a sus esposos, padres que no son los padres de sus hijos, o hijos que llaman a sus madres por sus nombres de pila. Amores cruzados que pelean por ocupar el primer lugar en el podio invisible de los afectos. A veces, los cuentos exploran las relaciones truncadas, imposibles. Los amores contrariados, que según Gabriel G. Márquez, tenían el olor de las almendras amargas. Amigos que esperan la oportunidad de acercarse a amores viejos, “La soledad es amiga de la traición”, piensa Antonio, mientras le lleva un plato de jamón de jabugo a Macarena, la mujer de marido ausente, en el cuento de la Dolorosa y que abre este pequeño libro de relatos.

El libro está dividido en tres partes.
La primera, en donde los cuentos parecen retratar temas más contemporáneos, pero que son clásicos como el tiempo: matar al padre, el temor a perder, personajes traslocado —incluso podríamos decir dislocados—, debatiéndose entre tierras nuevas, no se sabe bien si deseando pertenecer o añorando volver. Personajes siempre pululando entre los márgenes. Personajes que divagan entre aguas que prometen ser pacíficas, pero que pueden ser inhóspitas e incluso violentas, como las aguas por las que surcan Otto, Anna y Daniel. O ese chiquillo aventado a las bandas, con rencores y tristezas profundas, con esas lágrimas tatuadas no solo en la cara sino en el alma. Personajes todos ellos que nos hablan de una realidad sin ápice de fantasía.

Pero entonces, cae un rayo que parte el libro. Y empieza una segunda parte en donde la voz cambia y de pronto, por arte de magia, el libro transmuta en un artefacto antiguo. Aparecen entonces demonios y brujas, muy humanizados. Y esa voz de la Literatura del siglo de Oro se apodera de un cuento maravilloso titulado: “Historia de un pérfido amanuense y de una ingenua meretriz poseedora de un cautivante documento”. Yo siempre que leo perfidia no puedo evitar escuchar a Los Panchos. Y es que una especie de bolero se escucha mientras se lee su cuento sobre Pitania y Teclo, el amanuense y la meretriz. A lo mejor el gusto por esos temas le viene al ministro de antaño (por seguir con su vocabulario), ya que tiempo ha escribió Cuentos de conjuros, de amanuenses y demonios… 2006. El narrador dice Teclo en determinado momento: “el mundo todo era pequeño y estaba ahí sobre la mesa en forma de papeles”. Una experiencia sin duda muy común a todo escritor que se ha sumergido en sus mundos imaginarios, y que ha buscado entre las letras el conjuro mágico que le devele los poderes secretos, no de la alferecía sexual –que es lo que pretende Teclo—sino de la sabiduría, porque en todo escritor yace un pequeño Fausto.

Jorge Abascal bautiza a su amanuense con el nombre “Teclo”, en un juego divertido de mezclar la modernidad con el pasado. Juegos de palabras, de tonos, de temas, resuenan con eco a lo largo del libro.
Creo que bien podría haberse titulado Dolorosa y otros cuentos Nostálgicos, porque tienen el espíritu de los cuentos del XX. Las influencias son claras y evidentes. Borges, Cortázar y Rulfo. Tres pesos pesados que forzosamente atraviesan la educación sentimental de cualquier lector hispanoamericano en general, y de nuestro –aquí presente- – catedrático de literatura hispanoamericana, en particular. Es un libro borgiano, en muchos aspectos. Borges decía que “Escribir es soñar sinceramente. Si uno cree en la fábula, puede escribir. No se escribe gracias a las palabras, sino a pesar de ellas”.

Y Cortázar hablaba de «la inversión de lo fantástico total por lo real total»: se trata de aquellos relatos donde la narración inicia en un ambiente aparentemente realista, que de un momento a otro se trastoca hacia lo onírico o más allá del tiempo, es decir, lo fantástico: «donde es muy difícil o imposible saber qué es lo uno y qué es lo otro». Esto, la inversión de la fantasía por la realidad, comienza a verse claramente en cuentos como el de Muriel, la sombra. En donde las sombras pertenecen a un mundo femenino, entendiendo lo femenino como esa figura seductora que destruye, que seduce para fagocitar. Los personajes-sombras de los cuentos recuerdan a esa Lilith, primera mujer antes que Eva, a la que Dios expulsó del paraíso por querer ser igual que Adán y que fue la madre de todos los demonios. Mujer de ojos verdes. Pero ese es otro cuento…

Curioso es también un nombre que atraviesa los cuentos de principio a fin: Muriel. ¿Quién o por qué Muriel? Muriel es un nombre propio femenino que ha sido utilizado en inglés, irlandés y francés (en francés también se usa la variante “Murielle”). Muriel es una forma anglicanizada del nombre irlandés Muirgheal, que deriva de las palabras gaélicas “muir” que significa “mar”, y “geal” que significa “brillante”. Por otra parte, Muriel en latín significa “ángel de Junio”, en árabe significa “mirra” y en hebreo significa “fragancia de Dios”. También en griego significa “morena” y en irlandés aparece como “la mujer que es reconocida”. Aquí la reconocemos como una especie de fijación que tiene el ministro con ese nombre… esperemos que nos la pueda contar.

Hay cuentos que se nos presentan en forma de cajas chinas, y encontramos cartas dentro del cuento, igual que los personajes se encuentran cartas dentro de un baúl. El narrador se vuelve entonces en un narrador editor que recuerda al estilo quijotesco. Porque Abascal parece que encontrase divertido el juego entre formatos. El lector voyeurista se asoma a las vidas de otros. Historias de antepasados que aparecen y reaparecen, historias de fantasmas en formas de cartas o de sombras, y que llaman con los nudillos, toc toc, igual que el espíritu de Catherine pedía entrar y convertida en rama tocaba en las ventanas de Cumbres Borrascosas. Voces que reclaman protagonismo desde las sombras, voces de amor en medio de la muerte de la intervención francesa, en pleno 1862, voces que llegan en un eco desde Orizaba, Veracruz, un lugar con nombre y apellido que planea por los cuentos, quizás, como ese sitio no al que querer llegar, sino al que desear volver. Orizaba es esa querencia a la que el autor no puede negarse.

Por los cuentos aparecen de tanto en cuando editores de Biblias que siempre prefieren estar haciendo otras cosas, lo cual me parece no solo curioso, sino divertido. Es casi como si el espíritu de Benito Juárez viniera a “jalarle las patas” a todos ellos.

Y llegamos entonces a la tercera parte. “Mínimos”, que son minificciones que de mínimas solo tienen el tamaño. Fátima (esa Fátima que ya ha protagonizado otros cuentos, igual que su Muriel), que siempre tiene un problema, una frase que arranca cada sección del cuento con la persistencia del verso de una canción y que a través del lenguaje consigue transmutar la realidad en fantasía y la fantasía en realidad.

La magia y el realismo mágico irrumpen entonces en los cuentos recordándonos que, tal vez, como decía Cortázar lo fantástico es una forma más amplia de la realidad. La concepción del tiempo en este tipo de relatos se vuelve «elástico» y «poroso», indefinido y no lineal. La elegancia atraviesa estos cuentos, como antes atravesaron también la denuncia social, el deseo por la reaparición de la magia, o el entendimiento de un amor puro e incorruptible. Los cuentos de Jorge Abascal nos transportan a tiempos en donde creíamos que todo era posible.

Léanlos, y al terminar, quizás después podamos preguntarnos, como preguntó Borges cuando estuvo en Sevilla dando unas charlas en 1984, si nuestra vida pertenece al género real o al género fantástico. A lo mejor, la respuesta les sorprende.

Muchas gracias.

Jorge A. Abascal. Maestro en Letras Iberoamericanas por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Autor de libros como De Fátima y otros cuentos, Una mujer se ha perdido y la novela Migrar al mar, seleccionada como uno de los libros del año por Reforma en 2016. Parte de su obra ha sido traducida al francés. Actualmente es Ministro y Director del Instituto de Cultura de México en la Embajada de México en España.

Texto © Laura Martínez-Belli


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