Desasosiegos Poesía

Este mundo es un globo hinchado, de Antonio Costa

Este mundo es un globo hinchado

Han levantado un mundo tan artificial como un globo. Un mundo de falsedad y de aire. Un mundo de abstracción y de especulación. Cada vez más complicado de manera absurda y más alejado de la Naturaleza. Cada vez más puritano y con menos libertad. Cada vez más relamido y con menos sustancia. Donde todas las mujeres serán mujeres marcadas como en “La letra escarlata” de Nathaniel Hawthorne y todos los hombres también. Un mundo sin carne pero con ferocidad. Pinchemos el globo para que caiga.

En primer lugar las leyes educativas de los progres. Que trivializan la educación y la convierten en gaseosa. ¿A quién beneficia que nadie sepa nada?. Le dan título a todo el mundo aunque no sepa nada. Demos dinero falso a todo el mundo. Con dinero falso todo el mundo es muy rico. Y es un gran progreso tener dinero falso.

Y en ese mundo te dan cualquier producto en cualquier parte. Porque todo es un producto. Pero todo es tan falso. Y demonizan todo desacuerdo. Si no estás de acuerdo eres peor que un friki, eres alguien ridículo, eres alguien para acosar en la escuela hasta la muerte. Pero hay que pinchar el globo para que caiga.

Y el diseñador que diseña las cosas se pone delante de las cosas y te impide ver las cosas. Y todo se vuelve diseño vaporoso y falso. El diseño es un asesinato exquisito. Lo matan todo para que encaje en los rombos como ataúdes. Pero yo quiero pinchar el globo para que caiga. Romper el rombo y que se extienda el ser vivo.

Había un niño que de regalo pedía un jamón. No pedía un artilugio nuevo, un teléfono móvil, pedía un jamón. Todavía hay esperanza. Yo quiero pinchar el globo para que caiga. Y el prodigio sale en un instante. A pesar de todo en instantes se abre el globo y entra el prodigio de vivir.

Te vienen con el simplismo de lo viejo y lo nuevo. Todo lo nuevo es un progreso, sea lo que sea. Como si te arrancan los ojos, te cortan las piernas. Para ellos todo cambio será un progreso. El globo es tan simplón, tan miserable. Pero la vida late más allá y nadie podrá evitarlo. Y la gente se enciende en ideologías y no quieren ver nada. La ideología para ellos ya se lo da todo. Pero a veces se rasga y ven la vida más allá. Y quedan asombrados. Y se rasga el globo y viene la vida. Yo quiero pinchar el globo para que caiga.

Y el tecnologismo absoluto nos posee. Todo lo tiene que arreglar la tecnología. Ya no hacemos nada por nosotros mismos, todo lo tiene que hacer una máquina. Y así nos vamos atrofiando y casi no sabemos hacer nada. Y todo lo reducen a fórmula y algoritmo y eliminan lo único e irrepetible. Y así lo empobrecen todo, lo vuelven todo miserable. Previsible y miserable. Pero yo quiero pinchar el globo para que caiga.

La empresa de trenes construye estaciones desoladas y vacías fuera de las ciudades. Donde ni siquiera sale agua de los grifos. Como el planeta entero se vuelve desolado y vacío. Pero si no quieres desolación y vacío te dicen que eres anticuado. Tienes que subir al globo y estar a la última. Pero yo quiero pinchar el globo para que caiga.

Yo estoy fuera del programa, ningún programa me contiene a mí. Yo soy algo erróneo o desconocido para todos los programas. Pero estoy aquí y nadie puede evitarlo. Y estoy fuera del globo. Y el globo se pinchará y se caerá.

Hay que encuadrarse, decir si eres azul o rojo. No importa si no eres azul ni rojo, es obligatorio encuadrarse. Como antes se decía en literatura: la ética o la estética. Y no hay nada fuera de esas dos palabras. Así se ordena y se empobrece el mundo. El mundo se divide en gente de Reus y gente de Londres. Y todo lo demás no existe.

Pero yo quiero pinchar el globo para que caiga.

Y los humanos ya no tenemos sitio, ahora están los robots y la Imbecilidad Artificial. Y los programas y los algoritmos. Y los dígitos y las fórmulas. Y los humanos se exilian en otras galaxias. Porque así decía una carta publicada en El País: si no estás de acuerdo con la deshumanización, vete a otro planeta. Un ejemplo de democracia y de integración de todos. Esa carta sí la publicaron.

O tal vez los humanos resisten en las cavernas. Si las calles las toman los globos, nosotros tenemos que escondernos en las cavernas. Y montar tabernas en las cavernas. Nosotros, los que tenemos carne y hueso, los que no somos globos digitales.

Es imposible criticar el presente, el presente es la verdad absoluta. Como cuando el presente eran las botas nazis atronando todas las ciudades. Y ahora la invasión de artilugios aplastante por todas partes. No se te ocurra criticar el presente, serás un paria, un ridículo, un trasnochado. Mejor aún, no serás nadie, no serás nada. Aunque lleves dentro todos los sueños del mundo, como Pessoa.

Internet es genial para no dar la cara. Los poderes te dicen: hágalo por internet y te jodes. Y en internet no te hacen ni puto caso y tú te jodes. Tú eres de carne y hueso pero internet son dígitos. Y los poderes se esconden detrás de los dígitos y niegan tu carne y tu latido. Y te jodes. Y no te dicen: vuelva usted mañana, simplemente no te dicen nada. Porque para ellos tú no eres nada. Y el mundo entero es una nada, un globo. Pero yo quiero pinchar el globo para que caiga.

Inventas cosas y cosas para enriquecerse a tu costa. Y para complicarte la vida más y más. Te dicen que las máquinas son para ayudarte, pero las ayudas tú a ellas. Ellas te tragan. Pero tú compras y compras y la cuenta del ricachón aumenta. Y la cuenta del benefactor de la Humanidad aumenta mientras te complica la vida para salvarte.

Y los técnicos son arrogantes, se creen que por fabricar artilugios son mejores que los demás. Por reducirlo todo a fórmulas son mejores que los que tienen sensibilidad y lucidez y están vivos y sienten la vida. Por reducir todo a fórmulas son mejores que los que conectan con la vida mucho más rica que las fórmulas. Y tienen vida y te transmiten vida. Y tienen espíritu y te contagian espíritu. Pero los técnicos arrogantes son mejores que fabrican cosas artificiales y lo reducen todo a fórmulas. Y empobrecen todo al reducirlo a fórmulas. Y encima por eso son superiores.

Pero yo quiero pinchar el globo para que caiga. La cursilería fanática lo invade todo, lo mata todo. Y la gente se mete en su doctrina y no escucha nada. Y la gente lo simplifica terriblemente todo y se mete en el globo. Todo lo nuevo es bueno, todo lo bueno es malo, cosas así. Todo el pasado es bueno, todo el pasado es malo, cosas así. Y creen en el progreso indefinido y rectilíneo. Y creen que lo que fue bueno una vez es bueno siempre. Y que vale la misma fórmula en todos los tiempos y en todos los lugares. Y que es lo mismo subir la estufa tres grados que tres mil grados, todo es subir.

Y hay una masificación espantosa en todo. Todo son mecanismos para hacerlo todo masivamente. Comprar un libro, reservar una habitación en un hotel, comer algo en un restaurante, comprar un ticket de transporte. Todo se hace en masa y no eres más que masa. Y si te ocurre algo en una tienda es el inciden 34-pz- 42// u. Y si está enfermo te atienden en masa, y tal vez te atienda una máquina o una idiotez artificial. Y todo esto les parece un progreso. Cuantificarlo todo y masificarlo todo.

Y la mecanización de todo es un empobrecimiento terrible. Porque todo se hace en serie según una fórmula. Y la vida cambiante se reduce a fórmulas fijas. Y lo que no está en los programas se mete en los programas o se elimina. Y todo se hace igual en todas partes en todo momento. Y ya no hay sensibilidad, lucidez, escuchar, contactar realmente con las cosas, que son imprevisibles.

Pero yo quiero pinchar el globo para que caiga. Y quiero escapar un poco de la pesadilla tecnológica que lo ocupa todo por todas partes y quiero ver un momento crecer una brizna de hierba. O ver como sonríe un niño sin tecnologías. O como una chica se tira al agua sin calcular los movimientos con una fórmula. Quiero pinchar el globo para que caiga.

Y la plaga de la abstracción lo abstrae todo. Pero yo estoy aquí, tan real, con mis ojos tan reales. Con todo lo que hago en cada instante, que no es ningún incidente zp-88-xx La plaga de la abstracción lo abstrae todo, pero yo sigo concreto como Kierkegaard o como la chica de la esquina. Y nadie puede evitarlo.

Reforman la enseñanza continuamente para vaciarla cada vez más. La reforma definitiva sería eliminarla. Cada cual que se busque la vida. Para lo que nos enseña el estado.

Pero yo prefiero todavía la sensibilidad a la máquina. Tocar las cosas, aunque sea íntimamente, y no reducirlas a fórmulas. Tocar el alma de las personas en sus gestos. Y no reducirlas a fórmulas. Respetar lo imprevisible de cada persona y sentirlo.

Y me imponen la técnica para todo pero yo no me lo creo. Creo que hay muchas más cosas en la vida que la técnica. Y creo que la técnica solo sirve para cosas técnicas. No conseguirán que en mi vida no haya más que técnica. También habrá amor, simpatía, asombro, sensibilidad, deseo.

No me impondrán la técnica por la técnica. La técnica porque sí, porque soy un papanatas y hay que enriquecer a las tecnológicas. No me compraré un aparato para rascarme la nariz, no me hace falta. Ni un aparato para cantarle mecánicamente a mi abuela. Yo quiero pinchar el globo para que la gente aterrice.


Texto © Antonio Costa Gómez
Foto © Blake Cheek unsplash.com


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