Desasosiegos

Diatraba de la soledad

Diatraba de la soledad

Más solos que los perros. Así terminaba mi diatriba de los desterrados. Entonces Alicia, otra desterrada, me preguntó, ¿y qué es la soledad? ¿Qué es para vos la soledad? ¿Quién está más solo, ellos, o nosotros?

Ellos son, los que se quedaron o se volvieron. Los que están allá.

Nosotros somos los que nos fuimos, los que están del otro lado. Acá.

Entonces, ¿querés ver para quién es más penosa la soledad, para ellos o para nosotros?

Yo solo puedo hablar por nosotros, y como miembro de nosotros testifico, que a veces se hace insoportable la soledad. A veces, querés tanto estar en esas calles, las otras, las lejanas… pero no podés. Porque estás encadenada a este suelo extraño.

Y como miembro de nosotros puedo decir que sí, bueno, que estamos a veces un poco solos, pero a veces también nos olvidamos y la pasamos bastante bien.

Para hablar de la soledad tengo que volver a mi cuadernito verde, el que escribí cuando estaba viviendo sola en la casa de la rue Joseph de Maitre, en el 18ème arrondissement, en París. Ese sí que sabe de soledad. La vivió. Livre de Brouillon se llama. Me lo compré cuando vivía en el 6ème arrondissement, en el albergue que estaba en la rue de Vaugirard, la calle más larga de París. Aunque ya no está más ahí. Se mudó. El hospedaje estaba en frente de los jardines de Luxemburgo. Eran muy lindos los jardines, especialmente en otoño. Todavía me acuerdo de unas fotos de Nikos que saqué en ese parque. Nikos de negro rodeado de hojas amarillas, sentado en un banco de plaza, enrollando un cigarrillo mientras las hojas rojizas y secas, caen.

Ahora mi cuaderno tiene esas notas adhesivas rosas asomando por el costado, marcando las páginas que me gustan. Veamos.

“Este cuaderno empieza sin saber qué alegrías busca, qué cosas podrían gratificarlo y hacerle sentir que existe en medio de lo que deseó y de lo que lo hace feliz. Este cuaderno es un hijo de puta como yo.”

Bueno, bastante elocuente.

“Es fácil vivir con una obsesión.

Así la obsesión es uno

Y uno es la obsesión.”

La soledad y la obsesión se llevan bastante bien. Y los desterrados con obsesiones se olvidan de su destierro y su soledad y se hacen compañía.


Texto © Cuca Esteves
Fotografía © Sergio Martínez


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