Literatura Mundimagina Narrativa

MUNDIMAGINA II

Lo lógico hubiera sido que una vez controlado el resto agachara la cabeza. Pero por una vez, por primera vez, surgió de manera espontánea una decisión común y grupal, y los alumnos se pusieron en la piel del castigado para apoyarle en su dolor. Se rebelaron contra la autoridad.

―¡¡Eres un abusón!! ―gritó la que estuviera aquel año en la quinta fila, arrojando al Controlador lo que podía ser el envoltorio de un mundimento.

―Conducta inapropiada ―respondió la máquina.

Y de su orificio frontal salieron dos cables más que se introdujeron por las orejas de la mundimaginaria rebelde, haciendo que esta sí se pusiera a llorar desconsoladamente. Sus gritos sonaban a súplica; y aunque tenía la boca abierta, no emitía ningún sonido.

―¡¡Artefacto monstruoso!! ―le gritó de repente otro, lanzándole a su vez una de sus vestibotas que rebotó en el Controlador, haciéndole balancear.

―¡¡Instrumento ensordecedor!! ―añadió furioso Cero.

―¡Acabemos con la máquina! ―dijo otro.

Y bien pudo quedarse en nada. Pero en cambio, guiados por la inconsciencia, eligieron seguido lo que se les ocurrió para usar como arma arrojadiza; y por el aire volaron partes de vestimodas, vestibotas, mundimentos, y cualquier objeto que se pudiera lanzar.

―Conducta inapropiada ―se defendía el Controlador, que ya estaba en el suelo de lado.

Y continuaron los insultos:

―¡Cubo de vómito!

―¡Malamáquina!

―¡Roñosa!

―¡Caja loca!

―¡Cosa fea!

―¡Cosa inmunda!

―¡Lengua afuera!

―¡Olor a nada!

―¡Mala cara!

―¡Cuerpo escombro!

…Conducta inapropiada, conducta inapropiada, conducta inapropiada…

A cada conducta inapropiada que se escuchaba la algarabía crecía; los cables iban y venían descontrolados y sin dirección: había decenas de ellos por el aire tratando de meterse en ocho orejas contestonas.

―¡¡¡Conducta inapropiada!!! ―atronó finalmente el Controlador.

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