Literatura Mundimagina Narrativa

MUNDIMAGINA I

Daba igual cómo lo dijera, o que Cero no estuviera de acuerdo, que sus facciones eran suaves y su voz de lo más melosa. A veces solo le hablaba a él:

―Imagine cosas bellas, lugares preciosos y llenos de misterio; imagine que en el aire es usted viento y en el viento sopla su alma; y no hay penas. Imagine en su interior sólo buenos sentimientos, que es un mundimaginario feliz y una agradable persona.

Al llegar a este punto, Cero solía estar ya malimaginando.

―¿Podría explicarme qué es malimaginar? ―le preguntó cualquier día, de una manera inocente y para confirmar que lo que él imaginaba entraba dentro de la categoría de malimaginamiento.

―Claro premaginario ―la Imaginadora esbozó una gran sonrisa―. ¿Qué cree usted que estoy imaginando ahora? ¿Qué cree que imagino ahora de todos ustedes? ¿Le parecería bien imaginar que imagino que son todos ustedes unos necios, y unos patanes, unos desgraciados, y que no merecen llegar a ser mundimaginarios?; ¿que además me dan asco porque huelen mal?… Tal vez pueda estar imaginando que Mundimagina, el lugar maravilloso al que ustedes anhelan llegar es, en realidad, un lugar horrendo que no merece la pena.

―Pero…

―Que son todos ustedes escoria, premaginarios de la peor calaña, un vertedero de imaginamientos infructuosos, basura imaginativa, parásitos del sistema, el mayor amasijo de diarrea y vómitos conocido. Que me gustaría imaginarle con los brazos amputados, los ojos arrancados y la nariz colgando.

―¡¡No!! ¿¿Por qué??

―Estoy malimaginando.

―Ah…

Y les hizo repetir:

―Mundimaginorma tercera: solo se puede malimaginar en los lugares habilitados para ello; malimaginar fuera de los lugares habilitados para ello lleva aparejado el correspondiente castigo.

En pasadas imaginacciones les había explicado que el castigo podía ser más leve o duro según fuera la categoría de la malimaginación cometida, aunque en la práctica nadie podía saber a ciencia cierta cuando uno malimaginaba o no. De cualquier manera, en su mente Cero trataba de olvidarse de la Mundimaginorma tercera: él prefería malimaginar a imaginar…

¡¡No malimagines Cero, no malimagines!!…

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