Poesía

LUPI publica la 2ª edición de “¿De qué viven los artistas?”

Javier Seco y Rosa González

Escribo estas palabras en confinamiento, recluida como media humanidad o manteniendo la distancia social, palabreja inventada para castrar los besos, prohibir los abrazos, limitar el tacto y solo dejar sitio a la ternura en nuestra mirada.

A pesar de ser la segunda edición de este Manual, pido con este Introito indulgencia al lector por no poder ofrecer una respuesta a la pregunta “¿De qué Viven los artistas?”

¿Tiene sentido plantearla cuando en todo el mundo se han perdido millones de trabajos?, ¿Cuando el batacazo económico y social nos ha vapuleado a todos y ya sufrimos sus consecuencias? ¿O es, por el contrario, el momento en el que cobra su mayor sentido?

Con el hambre y la miseria llamando a la puerta de millares de hogares, que ven como su mundo se derrumba sin poder salir de casa para evitarlo y con la sensación de que muchas cosas no volverán a ser como antes, ¿es lícito reivindicar la necesidad del Arte?

Creo que sí, sin duda: es imprescindible.
Los actores y actrices, músicos, literatos, poetas, titiriteros todos, sector audiovisual y cinematográfico, artistas y creadores en general, han contribuido a mitigar y hacer más llevadero un estado de alarma mundial como no habíamos conocido antes.

Durante este tiempo, la CULTURA, en todas sus vertientes, se ha convertido en un bien insustituible para millones de personas porque ha sido su única evasión posible.

Los creadores han puesto a total disposición del público su talento a través de las pantallas de ordenadores y móviles, en la mayoría de los casos de manera gratuita o donando sus recaudaciones para paliar el Covid-19. Trabajando en streaming, dándolo todo por amor al arte, buscando una vía para dar salida a sus creaciones, han llenado las horas vacías de millones de personas y familias e incitado a sacar lo que de artistas habita en cada una de nosotras y sin pretender recibir nada a cambio. Gratis.

Imaginemos un confinamiento sin nada de esto.

Se han abierto bibliotecas virtuales, museos, archivos artísticos de todo tipo, accesos en red a conciertos, lecturas poéticas, etc. a pesar de que ello nunca puede sustituir el roce, el contacto, el placer de ser partícipes del directo. El aquí y ahora es ya un bien perdido que no sabemos cuándo y, sobre todo, CÓMO volverá. Los conciertos abarrotados, los teatros y cines llenos, los circos trashumando, las visitas a exposiciones, tardarán en volver.

Las pequeñas compañías, editoriales, productoras, salas independientes, que son las más necesitadas de apoyo, están remando a contracorriente para volver a ocupar el hueco que les corresponde en la época que nos ha tocado vivir. Un sector delicado, y necesario, que sobrevive a duras penas porque se nutre de las ilusiones que genera, de lo intangible y hasta de lo inimaginable.

Solicito (y espero su apoyo) declarar como bien de primera necesidad el ARTE y a estos colectivos nombrados, a sus actividades, y reformar la valoración profesional de otros sectores irreemplazables como son, sin duda, el sanitario, la enseñanza, la agricultura, el transporte de personas y mercancías, la limpieza, el abastecimiento, etc., tanto tiempo olvidados o menospreciados por nuestro sistema de valores y que han demostrados nuestra infinita dependencia de ellos en momentos tan críticos como el actual.

El planeta está clamando para que tomemos conciencia de que la interdependencia ligada a la globalización comienza con la protección y cuidado de su contenedor, la Tierra. Son ya demasiados avisos los que hemos recibido de la necesidad de sustituir inmediatamente este sistema destructivo y claramente suicida que estamos sosteniendo, cada uno con su parte de responsabilidad, y que nos aboca al fracaso colectivo si no ponemos remedio.

El sistema que hemos mantenido hasta ahora no ha funcionado y deberíamos crear otro más justo y respetuoso, ayudados por esta catarsis personal y social.

Por todo ello le doy las gracias, en nombre de los Artistas y creadores, por haber comprado este Manual de Supervivencia, que no dudo le va a ser de utilidad aunque usted no sea estrictamente de la profesión. Siempre puede reinventarse (otro palabro muy de moda) y sacar a pasear al artista que lleva dentro. No resolverá, posiblemente, su situación económica pero recibirá una serie de bienes colaterales añadidos que enriquecerán su crecimiento personal y su desarrollo holístico como persona. De ahí que este Manual sea, también, de Autoayuda.

Olivia M. Guggenheim.
Dreams Manager de Laquerencia Acciones y Poéticas.

ALGUNAS OBRAS

 

¿De qué viven los artistas?

De Laquerencia Acciones y Poéticas.
Editorial: La Única puerta a la izquierda. (LUPI).
ISBN: 978-84-949825-0-7 / 10 cm x 15 cm / 126 pág.

 

Cómpralo directamente en la editorial

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