Literatura Poesía

Blanca Andreu: De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall

Blanca Andreu

Introducción biográfica.

Blanca Andreu nació el 4 de agosto de 1959 en La Coruña, aunque pasó tanto su infancia como su adolescencia en Orihuela (Alicante). Fue desde muy joven una mujer apasionada de la literatura en general y la poesía en particular, algo que se verá reflejado en algunas de sus obras poéticas que comentaremos brevemente.

Un buen ejemplo de esa pasión por la poesía es que con 15 años, estudiando en un colegio católico como era el Colegio Jesús María de San Agustín, obtuvo el Premio Relato Corto en el Concurso de Jóvenes Talentos de Coca Cola. Este juvenil premio solo fue el comienzo de una dilatada trayectoria poética y de la consecución de diferentes galardones, véase el Premio Adonáis de Poesía en 1980, el Premio de Cuentos Gabriel Miró en 1981, el Premio Mundial de Poesía Mística, Fernando Rielo en 1982, el Premio Ícaro de Literatura en 1982 y el Premio Internacional de Poesía Laureà Mela en 2001.

Blanca Andreu aspiraba a la gloria desde el principio: era una escritora ambiciosa y sabía que podía ganarse la vida con la literatura. No obstante, su éxito y su felicidad se vieron truncados por dos factores: la muerte de su marido, el egregio novelista Juan Benet; y, aunque pueda parecer paradójico, la obtención del Premio Adonáis con apenas 21 años. 

El primer factor le afectó profundamente tanto en lo personal como en lo literario. La propia Blanca Andreu admite su absoluta devoción por Benet y la importancia que él tuvo en la trayectoria literaria de nuestra autora, pues él la animaba a que dejase fluir la inspiración poética y diese rienda suelta a todas esas imágenes que ella tenía en mente. En una entrevista de Rosa Mora a Blanca Andreu para el periódico El País, la gallega señaló lo siguiente: “Procuro estar equilibrada, pero hay una tristeza que subyace. Procuro no desesperarme. Más que tendencia a la tristeza tengo tendencia a la desesperación. La tristeza es más llevadera”1. Más tarde, la propia autora hacía referencia a que la muerte de Benet y el Premio Adonáis le afectaron profundamente en todos los sentidos.

El galardón de Adonáis por su obra más importante hasta la fecha, De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall, resultó un peso determinante para Andreu. De la entrevista ya citada, nos gustaría destacar las siguientes palabras de la autora sobre el Adonáis: 

Fue un gran susto. Yo siempre había aspirado a la gloria. De pequeña quería ser Baudelaire para que luego alguien me leyera como yo leía a los poetas, con total sentimiento; y porque pensaba que era la única forma de inmortalidad posible. Con el Adonáis me di cuenta de que aquello no tenía nada que ver con mis sueños. Todo fue un gran folclor. Me venían a hacer entrevistas y cada periodista decía lo que quería decir. Me sirvió para darme cuenta muy pronto de lo que era la imagen. Una falsedad. Yo no escribía para eso. También me sirvió para poder dejar la carrera, era una buena excusa.2

La comercialidad y la falsedad del mundo literario, como vemos, contrastaba con sus ganas y su ilusión por asombrar al mundo y a sus futuros lectores. Ese fue el primer paso para el declive y la desmotivación de una autora que en sus palabras era certera y seca, pero cuya poesía escondía un mar de metáforas melancólicas y de absoluta tristeza.

Algunas consideraciones.

Siguiendo a Luis Antonio de Villena y su antología Postnovísimos, podemos considerar a Blanca Andreu no solo una integrante de esta nueva generación poética, sino a la pionera, pues no fue hasta 1980 -cuando Andreu ganó el premio Adonáis- cuando la crítica empezó a interesarse por este grupo de autores. 

Por cuestión de espacio no vamos a enumerar a todos y cada uno de los autores a los que Villena hace referencia, aunque sí debemos señalar que este apunta a que hablamos de una generación poética que no tiene una conciencia de grupo y que presenta dos características fundamentales: el gran interés por la tradición clásica y la imagen de modernidad en los medios de comunicación. 

Centrándonos un poco más en De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall, debemos tener en cuenta que es un poemario donde observamos una patente conexión con Lorca y Neruda (poemas en forma de prosa, imágenes oníricas, imágenes irracionales y visionarias, etc.), con el postismo y con la tradición culturalista. 

Entre todas estas evidentes conexiones, no podemos olvidar el interés de la autora por el surrealismo. Sin pudor y con la sinceridad y firmeza que le caracteriza, Andreu admite lo siguiente: “Utilicé técnicas surrealistas a destajo”3. Esta afirmación no es más que una evidencia: las metáforas surrealistas y la influencia de esta vanguardia tan determinante resultó fundamental para descifrar su obra. De este modo, Andreu acude al surrealismo como cauce de expresión a su particular mundo poético. 

Algunos textos.

Texto 1

Amor mío, mira mi boca de vitriolo

y mi garganta de cicuta jónica,

mira la perdiz de ala rota que carece de casa y muere

por los desiertos de tomillo de Rimbaud,

mira los árboles como nervios crispados del día

llorando agua de guadaña.

Esto es lo que yo veo en la hora lisa de abril,

también en la capilla del espejo esto veo,

y no puedo pensar en las palomas que habitan la palabra Alejandría,

ni escribir cartas para Rilke el poeta.

Proponiendo una aproximación muy general de este representativo poema de De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall, debemos destacar en primer lugar la manifestación explícita de un yo poético que se dirige a un receptor mediante un tono mezcla de imperativo y de melancólico, algo propio de la poesía de nuestra autora.

El poema se estructura claramente en dos partes: los 6 primeros versos, que se sustentan bajo referencias culturalistas en las que se le pide de forma explícita al receptor que “mire” todos esos elementos de la naturaleza; y los últimos 4 versos, donde el yo poético mediante la primera persona del singular habla de lo que ve y piensa. Hay una constante estimulación de los sentidos junto con unas referencias a la naturaleza. Todo ello bajo un poema que da la sensación de inacabado e inconcluso. 

Respecto a este último aspecto, es reseñable que esta aparente falta de coherencia del poema puede responder precisamente a esa incoherencia que Andreu encuentra en la vida real. La ilusión, la alegría y el júbilo chocan con una realidad falsa e hipócrita, provocando un sentimiento nostálgico y una revelación ante la vida mediante la incoherencia poética.

Texto 2

Me queda la mar media

Me queda la mar media en el triunfo del agua,

en el advenimiento de los espejos y de las aleaciones,

me queda la mar media y sus ahogados, cantiga y quemadura,

ebrios de agua profunda y profundo dolor.

Pero había un mar de la sangre más blanca

y del dolor apagado,

mar de la caza y muerte en montería, vino metal dormido y

baja luna.

Mar de los ventanales empapados para el amor más duro

con quien la soledad se atreve y canta, con crines antorchadas

y dibujada hoguera,

mar del amor más duro que decae como decae tu nombre:

el hombre que en mí tiembla y tu nombre primero.

Este poema es especialmente importante porque refleja a la perfección la incipiente poética de Andreu. Algunas técnicas surrealistas son patentes en el poema: el fluir de la conciencia, el juego de imágenes oníricas que conducen de forma inexorable en dirección al sueño, etcétera. Así pues, los elementos de la naturaleza -sobre todo aquellos que entroncan con el “mar” y el “agua”- se reiteran constantemente en este poema, en contraste con el “fuego” y la “antorchada”.

Se alude en el poema a dos aspectos que marcarán la poesía y el carácter de nuestra autora: por un lado, el amor asociado a la nostalgia; y, por otro, la muerte. Respecto al primero, parece haber un deseo de olvidar el nombre del amado bajo espejos y mares que contribuyan precisamente a ese olvido. Respecto al segundo, también se habla sobre la muerte de aquellos que parecen inexorablemente ahogados en ese mar, que es la vida. Reflexiones, sin duda, nihilistas y tristes de una poeta extraordinaria.

Críticas.

Pese a que sus merecidos galardones y su más que innegable trayectoria poética la avalan, algunos críticos literarios han arremetido duramente contra su poesía, llegando a dudar sobre su calidad estética, véase José Luis García Martín, Felipe Benítez Reyes, etc.: “Empieza y termina en cualquier momento”, “Poemas que hacen de las asociaciones gratuitas su principio estructural”, “Melopea neosurrealista”, “Inconexa palabrería”, “No era gran cosa”, “Incapacidad discursiva de la autora”4.

Conclusiones.

Después de esta pequeña investigación sobre la vida y la obra de Blanca Andreu, nos preguntamos lo siguiente: ¿Está aislada la poesía de Blanca Andreu dentro de su grupo generacional? ¿Se conoce suficiente sobre los postnovísimos?

Es indudable que se necesitan estudios en los que se valore la importancia del surrealismo y de las vanguardias en las diferentes generaciones poéticas surgidas en España durante el siglo XX. En especial, resulta fundamental que se hable de las generaciones que aparecieron ya en la sociedad democrática, generaciones que supieron sintetizar los tintes de la modernidad con los desastres de la guerra, generaciones, como la postnovísima, que carecen de un estudio clasificador y esclarecedor sobre su poesía.

En suma, se debería escudriñar sobre cómo Blanca Andreu encarna y traslada esa tradición surrealista en su poesía.

Bibliografía y webgrafía.

  • DE VILLENA, L. A. (1986). Postnovísimos. Madrid: Visor.
  • MIRÓ, E. (1981). “Dos premios para dos nuevas voces: Blanca Andreu y Ana Rossetti”. Ínsula, Madrid. 
  • NAVAS OCAÑA, M. I. (1983). “La poesía de Blanca Andreu y el surrealismo. Algunas reflexiones”. Universidad de Granada.
  • UGALDE, S. K. (1991). Conversaciones y poemas. La nueva poesía femenina española en castellano. Madrid, Siglo XXI.
  •  “La memoria crece con el tiempo” | Opinión | EL PAÍS

Notas:

1. “La memoria crece con el tiempo” | Opinión | EL PAÍS

2. Idem

3. Idem

4.  NAVAS OCAÑA, M. I. (1983). “La poesía de Blanca Andreu y el surrealismo. Algunas reflexiones”. Universidad de Granada, p. 97.


Texto © Óscar Merino Marchante, 2020
Fotografía: Planeta de Libros
Todos los derechos reservados


Danos tu opinión

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.