Literatura Poesía

Tres poemas de Tomás Sánchez Hidalgo

Tomás Sánchez Hidalgo

la aureola ya ha sido realizada

así que le dije

es-técnicamente-imposible-besarme 

también

imposible imposible pero yo sí te beso

si continúo quitándote botones

ad infinitum

Levi´s 501

estoy llamándote diosa fenicia

desde plano contrapicado:

estos somos nosotros, apuntando ambos a las nubes;

sus manos sobre mí: se colocan entonces sobre esta enorme copa

sus brazos en jarra

cuál es la estructura química de la libertad

el verbo el verbo el verbo

reloj, no marques las horas

unas campanadas en el calor estupefaciente

las partículas finas

hasta que ella murió (un poco) en el salón

mirando al cielo de Copenhague

que parecía ansioso por nevar todo el día 

pero no lo hizo.

mansedumbre

un verde de ¿cincuenta, acaso doscientos? millones de años

el enfrentamiento austero entre un corzo y nuestra idea de España

la estructura molecular de un cristal opaco

un mapa, el genético, que es sin receta 

el demasiado poco soñar

el perdón debidamente prorrateado

la omertá debidamente prorrateada

un rey se casa con una plebeya: la población aplaude

hoy haría falta un Muro aún por caerse

el accionista minoritario, en su conjunto

(¿está drogado, o enfermo?)

unos negros perdiendo una guerra

acaso, todos ellos, mansedumbre en estado puro:

Dios está del lado de los ganadores 

sus ángeles planean en el cielo con los buitres:

una OPA hostil sobre DIA a 0,67 euros*

el puto ruso.


edificio Windsor

(¿A los circos les ponen nombre,

como a los gatos?)

fuego!

fuego!

fu ego!:

ningún titular en prensa hubo sobre el incendio

tan sólo hubo preocupación por la densidad del humo:

el fuego encontró por fin un hogar,

un ambiente fresco;

los bomberos se me aparecieron esa misma noche en sueños 

necesitaban llenar el tanque

solicitaron mi ayuda

(¿y yo qué sé dónde demonios está el agua bendita?)

después ellos conducían por la estructura metálica exterior 

de la carpa de un circo

asciendían hasta el cénit

como en un globo, digamos, amanerado, 

de trayectoria sinuosa, frívolo;

tras esto, el silencio dejó caer un gran cuchillo 

grité mi dolor a las estrellas

invoqué al viento para que arrastrara a los pirómanos con su ira

y a Dios se le metió en los ojos

el sucio altar de la comodidad:

todavía hoy nuestros corruptos circulan en línea recta.

Tomás Sánchez Hidalgo (47), es economista y MBA por el Instituto de Empresa. Español. Obra publicada: Construction time again (Huerga y Fierro, 2020). Ha publicado en más de 200 revistas de treinta y dos países, en los cinco continentes. Finalista del certamen de novela del Festival Eñe. Ganador del certamen de microrrelato Criaturas feroces, de la Editorial Destino.


Texto © Tomás Sánchez Hidalgo,  2020
Fotografía: Guido Jansen en Unsplash
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