Literatura Poesía

«No me gusta esta funesta fiesta del consumo», entrevista con el poeta Iván González.

Entrevistamos al poeta Iván González, reciente ganador del I Premio Internacional ETC El Toro Celeste de poesía 2019 con el poemario Algas de un mar aéreo, que saldrá en primavera en edición de 3000 ejemplares y será traducido al inglés y al chino.

Iván González

¿Es cierto que toda su obra poética es autobiográfica?

En realidad dicen que toda mi obra literaria. A veces he intentado que no lo fuese, sobretodo cuando he escrito novelas, pero al final siempre se ha colado en mis párrafos la literatura confesional. He llegado a la conclusión de que no me interesa demasiado la imaginación y la fantasía sino más bien la reconstrucción estética de lo visto, oído y vivido. La primera persona que me publicó, Pablo Méndez, poeta y editor de Vitruvio y Nostrum, cuando sacó Otras alas, un libro de viajes, me dijo algo que nunca se me olvidará: no te publico por escritor de viajes sino por poeta. Han pasado bastantes años y no he dejado de reflexionar sobre ello hasta que tras muchas páginas de prosa me he rendido definitivamente a la poesía, como fruta madura del lenguaje en que conecto mejor conmigo y con lo que me rodea.

¿Qué son las Algas de un mar aéreo?

Las palmeras de Miami moviéndose descontroladamente cuando el huracán Irma estaba a punto de impactar en la costa de Florida. Mi pareja y mi hijo se habían marchado en las últimas dos plazas de un avión que los llevaba a Nueva York. Yo era el capitán del barco y tenía que regresar a casa. En esa carretera del sur de Estados Unidos, viendo el monstruo que se acercaba, nació este poemario.

¿Qué es para usted la poesía?

Bueno, hay poetas para los que es un instrumento de protesta, para otros un evacuatorio de emociones, otros ven la poesía como una herramienta de compromiso… para mí, desalojada de reivindicación de algún tipo, es la aristocracia del lenguaje, y la manera más pulida y laberíntica de transformar el mundo, la memoria y el tiempo en algo más bello que el tiempo, la memoria y el mundo.

¿La poesía no va acaso en contra del mercado y del mundo moderno?

Esa es una de las cosas por las que tanto me gusta. 

¿Se considera un poeta maldito?

(Risas) En absoluto. No soy bohemio ni trasnochador. Me gusta el orden y los horarios frente al caos y la revolución. Escribo siempre que la vida cotidiana me lo permite con disciplina. Agradezco haber tenido un abuelo con mentalidad cuadriculada y un padre ídem.

¿Cuál es su ideología política? 

Aquella que sea de un signo político u otro favorezca la cultura y las artes como producto más allá del mercado, como manifestación del alma humana más elevada que la productividad y el beneficio, como baluarte educativo y formativo de los pueblos.

Se ha salido por la tangente…

Es que mi tangente no sigue la tangente tradicional de los políticos. Yo antes que otra cosa soy poeta. Por eso cuando leo a cualquier poeta no me influye lo más mínimo si es un poeta de izquierdas, derechas o centro, su pensamiento o vida personal. Eso no me interesa. Solo me interesa el talento intrínseco en su trabajo. Lo que uno dice fuera del papel puede ayudarte a hacer amigos pero eso debería estar fuera de la decisión final de un jurado eficiente para otorgar un premio o de los editores que publican Poesía. Vivimos una época endogámica, lábil y donde se ha dado demasiada importancia a la política y a la economía, que son valores prosaicos. Ahora se publica a muchos poetas no por su talento sino por su adhesión a ideas que las élites financieras promueven: procedencia geográfica, sexo, pertenencia a un grupo mediático, etc. Eso es mediocre y antidemocrático. Y la mediocridad y la falta de libertad son pésimas consejeras para la Poesía.

Ve un fin para la poesía…

No puede haberlo mientras no habitemos la Nada. Mientras haya una mirada atenta y estética al mundo, sea como sea el mundo, habrá Poesía. Puede haber Poesía incluso en la Nada hipotética, aunque no existiese ese último astronauta en un planeta devastado, incluso sin la pervivencia del médium que es el poeta.

¿El poeta es un médium?

Claro, los poetas, la mayoría de las veces no somos capaces de ver ninguna imagen o de captar ninguna voz. Las pocas veces que vislumbramos la frecuencia modulada de la Poesía son una epifanía. Los poetas hacemos muchos poemas donde no hay Poesía. La Poesía existe independientemente de nosotros.

Habla usted de la Nada. Me parece que nos vamos hacia la metafísica…

Es que en la creación hay poesía intrínseca, incluso sin vida humana o de algún otro tipo como le digo.

Hablamos de Dios…

(Risas) Otro concepto que no está de moda… por eso me gusta.

Volvamos a las Algas de un mar aéreo. Su poemario comienza con un poema que se llama Titanic, en referencia al mundo moderno, ¿qué le pasa con el mundo moderno?

Esta sociedad de masas, esta funesta fiesta del consumo que vino de los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial es profundamente antipoética. Todas las calles principales de las ciudades más importantes tienen las mismas cadenas de ropa multinacionales y gastronómicas (si es que a esa pitanza se la puede llamar gastronomía, algo que requiere elaboración y tiempo, como la Poesía). El mensaje que nos venden los medios manipulados por el poder de que la globalización es riqueza cultural es adolescente. La globalización no es más que un gran montaje homogeneizador para que unas élites económicas hagan mejores negocios sin la existencia de diversidad cultural real, de diferencia de pensamiento entre los pueblos, de multiplicidad de opiniones. La verdadera democracia es nefasta para las élites que hacen negocios. ¿Usted cree que vivimos en una democracia real por depositar un voto durante doce horas cada cuatro años? ¿Usted sabe por qué nos lanzan mensajes constantes de eliminar fronteras? No para que todos seamos hermanos y felices sino para hacer mejores negocios sin trabas arancelarias y con intercambio ágil de mano de obra barata.

¿Pero no cree que es bonito que dejen de existir diferencias entre los pueblos?

¿Sabe lo que pretenden con eso?

Sorpréndame…

Crear ciudades de individuos sin raíces que sean intercambiables para favorecer el comercio de las grandes empresas. Si te da igual donde creciste, si te eliminan las Humanidades, si no tienes una base educativa firme y solo te mueves por impulsos emocionales al mal tango de las nuevas tecnologías; si ya no tienes en la esquina de tu barrio al artesano que repara cosas, cada vez que se te rompa algo (el alma o un reloj), cada vez que te sientas solo, cada vez que te sientas vacío, cada vez que haya un hueco en tus entrañas, te deslocalizarás o comprarás a saco, eso es todo. El mundo actual está hecho a imagen y semejanza de la codicia de unos pocos, no para los ciudadanos, para las personas, para los pueblos. Yo no quiero un mundo de guiñapos consumiendo sino un mundo de mujeres y hombres libres de verdad y con espíritu crítico, que piensen por sí mismos, que tengan diversidad de opinión y formación para no dejarse manipular por los instrumentos de poder fáctico. 

Pues para no ser un poeta político…

(Nuevas risas) Ya ve, me siento a contra mundo, incómodo en el presente. Pero esto es bueno para un poeta. No es una pose. No lo busco. Es una sensación de inadaptación constante que me acompaña y se cuela por mis versos. Cada vez que viajo por ciudades acristaladas modernas, de rascacielos todos iguales y gente con suma prisa que no se mira a los ojos, sueño con volver a las viejas calles de la vieja Venecia, pero de noche, claro, cuando las hordas de turistas han regresado a sus cruceros y han cerrado los restaurantes de comida chatarra ––que ahora proliferan como setas venenosas––, para volver a escuchar el sonido de mis pasos.

IVÁN GONZÁLEZ es un escritor español nacido en Madrid en 1975. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado el libro Otras alas (Ed. Nostrum, 2005); la novela Música de un naufragio (Ed. Círculo Rojo, 2011), finalista del PREMIO ONUBA de novela 2010; el poemario Silencio del mundo roto (Ed. Renacimiento, 2014), con el que participó como firmante en la Feria del Libro de Madrid 2014, y que recibió críticas muy positivas de autores tan prestigiosos como Luis Alberto de Cuenca o Fernando Sánchez Dragó; y en formato digital la novela negra Abrazar un zapato vacío, que quedó finalista del PREMIO CIUDAD DE BARBASTRO DE NOVELA CORTA 2009. Ha publicado la novela GIGOLÓ EN RIAD con la editorial Funambulista, escrita en coautoría y bajo el pseudónimo de Yago Capablanca e inspirada en hechos reales, que ha presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) 2019.

Acaba de ganar el I CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA ETC EL TORO CELESTE con el poemario Algas de un mar aéreo del que va a salir una tirada de 3000 ejemplares y que va a ser traducido al inglés y al chino. 

Toda la obra literaria de Iván González, incluida la prosa, como ha sido remarcado por la crítica, se caracteriza por su carácter marcadamente poético.

En su oficio como periodista ha recorrido más de setenta países en cuatro continentes, así como ha entrevistado a diversas personalidades del mundo de la cultura como el premio Nobel de Literatura José Saramago, José Luis de Vilallonga, o Manuel Vicent entre otros. Su trabajo periodístico destaca por su mirada literaria hacia gentes y paisajes y sus agudas reflexiones sobre la actualidad como crítico de cine y de literatura o columnista de opinión.

Viajero incurable. Lleva años recopilando crónicas viajeras. Ha vivido en ciudades tan dispares como La Haya, Londres, Miami, Madrid, Ciudad de México o París.

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