Música

Música en Blanco y Negro I

Jazz - Música en blanco y negro
Una de las cosas sobre las que más nos preguntan quienes vienen a María Pandora, es quién selecciona la música que ponemos. Pues bien, se trata de un personaje peculiar, de carácter melómano obsesivo compulsivo, un sabio sin precedentes en las melodías que brillaron a mediados del siglo pasado. Es nuestro amigo Octavio Romero, a quien hemos convencido para que prepare sibaritas listas con las mejores versiones de aquellas maravillas para Babab y así poder compartir aquel ambientazo sin igual cada noche en vuestro Pandora.

Fueron aquellas películas en blanco y negro que vi junto a mi familia, allá por los años 70 y 80, las que me llevaron a descubrir el jazz. Viejos films de Barbara Stanwyck, Gloria Grahame, James Cagney, o Joan Crawford, donde en clubs nocturnos, repletos de humo y whisky, sonaban desgarrados solos de trompetas y acordes jazzísticos.

El jazz fue la banda sonora de importantes acontecimientos de la primera mitad del siglo pasado. La primera guerra mundial, los felices 20, la gran depresión, la segunda guerra mundial.

También de la emancipación de la mujer y de los derechos civiles de la minoría negra estadounidense. El jazz hablaba de la guerra, de la crisis económica, “de los hombres olvidados”, del maltrato a las mujeres y a la población negra. Pero también habla del amor, de la felicidad por haber sobrevivido a la guerra, de la nostalgia del hogar, de garitos, whisky y cocaína. De mujeres fatales. De gánsteres. De la cárcel. De libertad.

Es el jazz de esta época el que me gustaría mostraros. Son pequeñas obras maestras de 2, 3, o 4 minutos interpretadas por auténticos genios de la música. Los medios técnicos en los inicios eran bastante precarios por lo que la calidad de sonido en las grabaciones de los 20 no es muy buena. A pesar de ello recogen la intensidad y frescura de la música, distinguiéndose perfectamente el diálogo que entablan los instrumentos en cada pieza.

Termino esta introducción con el extracto de un artículo que apareció en el New York American, el 21 de enero de 1922: “El desastre moral se cierne sobre centenares de muchachas americanas sometidas al efecto desquiciante, patológico y lascivo de la música de jazz,… Esta música degradante ya no es reducto de tugurios de mala reputación, sino que se ha extendido a las fiestas escolares, a los hoteles de lujo y a los círculos de la alta sociedad.” Para mí es una excelente carta de presentación y me sumo a esas muchachas americanas desquiciadas por el jazz.

Aquí os dejo mi primera entrega, en la que incluyo algún charlestón, y así celebramos que ya estamos en los años veinte.

Espero que os guste.

Octavio Romero

Bonus Track


Texto y selección musical © Octavio Romero
Photo by Janine Robinson on Unsplash
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