Narrativa Selecta

“El Último Nómada” de Leo Zelada: A escasos metros del punto de partida.

Leo Zelada
La presente novela de Leo Zelada “El último nómada” (Ruleta Rusa Ediciones, Madrid, 2019) aborda el tema de un largo viaje por las Américas. Empieza en la localidad peruana Aguas Verdes en la frontera con Ecuador, hasta llegar a Los Ángeles de EE.UU. Es la primera novela del reconocido poeta y escritor hispano-peruano afincado en Madrid desde hace una década y media: Leo Zelada.

¿Por qué elige el autor la forma de novela diario? A mi parecer, tal vez para que nos haga entender que estamos ante un viaje, y que el lema del viaje sea el núcleo de la novela. Observa el profesor Luis Beltrán Almería que “el diario se convierte en un instrumento para registrar cambios rápidos o una acumulación de experiencias impactantes para el observador”.

La novela está compuesta por cinco partes. Fue muy apropiado por parte del autor utilizar algunos términos musicales para titular cada una. Estos términos van acordes con el ritmo y el contenido de cada uno, como por ejemplo la última titulada Presto que proviene del italiano y significa rápido, cosa que vemos claramente por la celeridad de su ritmo.

La novela está escrita en primera persona pero en algunos momentos se transforma en segunda persona. Esta técnica permite al narrador desarrollar el transcurre narrativo con más libertad dirigiendo el discurso a sí mismo y rompiendo así la voz monótona del yo. 

El concepto del viaje está muy arraigado en la Literatura árabe, hay una larga y antigua tradición al respecto, como por ejemplo el Viaje de Mahoma de la Tierra al Cielo. Sin embargo, el gran viajero tangerino Ibn Battuta (1304-1377), nacido medio siglo después de Marco Polo, el viajero más famoso del Occidente, representa el concepto más sólido del viaje. Para que nos hagamos una idea, el viaje de Ibn Battuta duró 27 años. El escritor marroquí Shuaib Halifi (1964), escribió un libro importante sobre el tema que se titula El viaje en la literatura árabe. Anota Shuaib Halifi que “El viaje se ha transformado de una vida material o soñada a un texto ficticio basado en experiencias tanto externas como internas”. Eso es lo que hizo Leo Zelada en su novela que podría ser una autoficcíon, donde lo externo y lo interno forman un único movimiento, en un largo camino, haciendo caso al consejo del gran griego alejandrino Kavafis (1863-1933):

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo

Algunos párrafos de la novela, sobre todo los más breves, suenan como poemas en prosa, como por ejemplo en la penúltima página del libro, donde nos encontramos con este párrafo tan preciso y tan bello a la vez y donde resume Leo Zelada su visión del viaje, de cualquier viaje:  

“El viaje es la meta”, recuerdas lo que quiso decir Kavafis. Pero para aquellos caminantes apátridas, amantes de lo absoluto, no existen las metas ni el viaje, sino la falaz impresión de que hemos regresado casi al mismo lugar después de tanto esfuerzo, a escasos metros del punto de partida, en esta interminable aventura eterna sin comienzos ni llegadas, sin principio ni final”.

Tzvetan Todorov (1939-2017), en un artículo traducido al árabe y publicado en enero de 1990 en la revista Al Karmel, dirigida por el célebre poeta Mahmud Darwish (1941-2008), analizaba en su ensayo [Forma parte del libro de Todorov: Nosotros y los otros, 1989] las varios clases de escritores viajeros modernos y las resume en diez, entre ellas se encuentran el asimilador, el impresionista, el exilado, etc… El tipo que nos interesa aquí  al que creo que la figura del viajero de la novela, la del protagonista de El último nómada, se ajusta más, es el filósofo. Explica Todorov que hay dos caras para este tipo de viajero que son la humildad y el orgullo. Asimismo dos movimientos: las lecciones que damos y las que recibimos. A mi juicio, la carga filosófica que tiene la novela representada en su protagonista se debe, en gran medida, a esa actitud que explica muy bien Todorov, la actitud del filósofo que, por una parte pretende aprender, asimilar todo lo que pueda y, por otra parte, mantiene digamos la postura de quien sabe totalmente que es capaz de enseñar, donde el protagonista se encuentra permanentemente en un cruce de caminos, literal y metafóricamente, aprendiendo mucho y ofreciendo cotidiana sabiduría también.

El último nómada, de Leo Zelada

LEO ZELADA
El último nómada.
Novela, 134 páginas.
Ruleta Rusa ediciones
Precio: 15€


Textos  © Ahmad Yamani,  2019
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