Poesía Selecta

Eva Yárnoz, poemas

Eva Yárnoz poemas
Eva Yárnoz es una poeta nacida en Pamplona, España. Ha publicado tres libros. A continuación ofrecemos diversos poemas extraídos de su libro inédito Adiós sin fatiga y un videopoema de su libro Cauces del que teje.

Poemas extraídos del libro inédito Adiós sin fatiga

en amor de glándula

  1. cansada de corregir los extravíos del agua. los líquidos subalternos subyugan el agua estancada. controlan los líquidos que habitan en los esquinas del llanto. en disolución como tormenta que gira en las aguas mansas, calibran la continuidad del líquido subalterno. el líquido manso que arrastra las ramas. amarillos los caldos del cuerpo que rompieron las sogas contra mareas. ahora soportan la continuidad como luna madre sobre el agua mansa. 
  2. así con brisa consuelan a las aguas que sollozan. aguas mansas reflejo de las noches quietas. noches quietas con luna que amaban con glándulas. en las orillas del agua los animales quietos con ojos en fulgor de luna. en las orillas el animal que confía en la muerte que salva. como hoja que es lecho del cuerpo o del cabello. como hoja cálida que alivia los caldos nocturnos. el ojo del animal en amor de glándula que espera con paciencia los signos transparentes en la noche.

mañana que habitas                                                          

no me marcho a ninguna parte. no abandono la miel que habito. no dejo atrás el aire quieto que está. si en tus manos encuentro algo,  es el hombre que se mira y se pierde. se mira y se pierde en el espejo y ya no es inocente. sin mirarse el ojo alcanza la mano que está en lo alto. en la mañana el aire está quieto.

en tus manos interpenetro el cuerpo que habitas hoy. por la mañana. eternamente no abandono tu interior con la sangre. tus dedos erguidos que me llaman, como en una escalera iluminada, las manos contra el muro blanco. en el muro tu cuerpo que reposa, y es eternamente blanco con él como la mañana que habitas. comprendo que los dedos se mueven como el cuerpo que avanza en el aire. contra la muerte tú eternamente en la mañana que habitas. sin sombra contra muros blancos que traspasas.

como canción blanca, como aspas tus dedos que traspasan. traspasan los muros que hablan. hablan los muros como aspas que giran, eternamente tus palabras. 

colige

hay un liquen muerto entre los dedos. como una canción indisoluble en los ritmos del suelo. vibra en ondas de música la mente que colige. o yace sola en la memoria que es un almacén vacío. colige ahora que sabes. y después yace en la nube sola del cielo. anda a solas por el páramo donde los nombres son piedras incontables. yace solo bajo las piedras con los reptiles indisolubles. comprende ahora que* páramos sin nombres o especies animales. donde esperas la luz única de los hombres que saben. comprende ahora la edad del aire medio en medio del hombre. sin tiento habita en los laberintos del suelo. o  las cavernas donde se acelera el cuerpo y luego duerme. sin rumbo anda por la tierra y abre nuevos canales. comprende ahora la nube sola que yace en medio del vacío de nombres. o la mente que nada entre los sabios que todo habitan. comprende ahora sin nombre en un folio. blanco perecer ahora entre los objetos. comprende ahora un ritmo circular donde puedes frenar. en el centro donde los manicomios abrasan la cabeza en amarillos. comprende ahora si abrasa el médico que sabe con sus nombres. enfermos de muerte en los hospitales. 

*sin acento

liquen       

nonato soñoliento en los caldos del cuerpo. con su ritmo incesante las ondas de tu playa. los dedos apuntan al mundo sumergido en las yemas. donde los ojos son nueces y los pies almendras. aprietas el aire con tus dedos, la tentativa extraña de la mano que yace. 

come del liquen que flota como por peces aniquilado. arranca con tus dedos los musgos del cuerpo, hay algas nutritivas en las aguas del vientre. como un caldo templado tus dedos que nadan.

como almendras los ojos que se fijan en el mundo. mundo sumergido en los vientres de agua. come del liquen devorado por animales. los lobos transcurren y vigilan. 

abruma al ojo el tejido iluminado y la voz insolente que resuena y te llama, mundos del frío donde las manos se sostienen al aire. a la intemperie la mano sin miembros y sin tacto. en el mundo los dedos se sostienen solos. 

canoas

territorios de agua sin piel, maderas rotas que flotan. en los naufragios del agua la mano sola se aferra a las piedras hundidas. en las aguas de las aguas, donde las maderas, hay hijos de los muertos en lo oculto, y la piel sola se distribuye en células que germinan. en los territorios del agua el ojo es un interrogante, y la piel sola se desnuda: el agua sola dispone las lágrimas. 

sostenida dulce                         

es el graznido de todas las aves juntas que llama a la transparencia. está sola la pupila en el ojo que se cierra. comprendes el paso lento a ciegas en tu luz por el mundo. tú en él quieta y eterna como cielo. es una gasa sin tejido que no traspasa otras luces que no sean tú sin tu cuerpo solo. 

me pongo en tus manos solas. comprendes el sonido de los dedos que palpan las invisibles costuras tuyas sin cuerpo. el sol mi padre sobre todos los objetos sin contorno, yo en la disolución. mueves tu pincel para diluir, tus dedos sobre el teclado para diluir, a ciegas sin cincel.

como una trompeta anuncias la decadencia. como una trompeta abres las puertas siempre abiertas, en el laberinto donde no hay sino piedras y rocas y costuras y fragmentos y muchos nombres extraños para la piel intacta.

intactas las manos y el cuerpo queda obsoleto sobre las sábanas. eternamente en sí está el aire. como presencia. 

un breve piar, una piedra. fragmento absurdo de tu voz y de tu mano. en el mundo hostil donde no ves, hermanos, padre, sol, roca. buscas la comunión de los peces en el agua donde se nada y no hay océano. la mano en el aire. sostenida dulce. 

comprendes la mano vuela y es como una taquigrafía del destino. queda sin entidad en el aire.

Copular – videopoema

del libro Cauces del que teje de Eva Yárnoz publicado en mayo de 2019 por Ediciones Trea en Madrid (España)

CRÉDITOS:
Poema de Eva Yárnoz.
Vídeo elaborado por el artista venezolano Miguel Hernández y su equipo; voz de la actriz venezolana Lorena Romero

copular

tú sabes que la luz limpia hiende los versículos sucios de sangre, de bilis que hierve. de hambre. tú sabes que no sabemos estar con el olor que hiede. sino que sabemos escalar las obras inacabadas con los reptiles. 

estamos en el proceso de construir las ciudades que se derrumben. 

estamos construyendo para que todo se desmorone. 

estamos con los ojos en la disolución de los gérmenes que polucionan.

con los gérmenes disolutos de los nombres. 

que vierten y conmueven a los seres indisolubles. 

la lama no es vertical sino que se extiende. construir hacia delante es cercar el territorio que no se recorre. 

yo diría algo entre las nubes que resuene. diría hábitos y copular y corrientes. diría con los dedos “alcanzo lo que hierve y toco levemente lo que es leve”.

quiero ver el orden que cerca las formas que se disuelven. quiero convertir en el ojo la disolución sin término. quiero hervir con las partículas tiernas que bailan. quiero hendir con mi mano disoluta la partícula ilusionada. quiero abrir los senderos de la pierna o el brazo que se aferra. quiero recorrer vertebral la cuesta empinada que te encumbra.

quiero verter mis líquidos sobre tu espalda húmeda del liquen y de las hierbas. quiero convertir la hierba en la sangre de las venas, y convertir las venas en la letra de un alquimista. convertir sin formas lo informe en la vida una que no se manifiesta.

Eva Yárnoz
Eva Yárnoz

Eva Yárnoz (Pamplona, 1975) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid. Cursó estudios de postgrado en la Universidad de Portsmouth.

En 2015 salió publicada su obra Universalia ante rem (Neopàtria, 2015).

En 2016 su obra Filiación resultó ganadora del Premio Flor de Jara de Poesía, con Juan Carlos Mestre como presidente del Jurado, y publicada posteriormente en 2017 por la Editora Regional de Extremadura.

En 2019 ha publicado en Ediciones Trea el poemario Cauces del que teje, que fue finalista del Premio César Simón en 2015.


Poemas © Eva Yárnoz, 2019
Fotografía © Esther Muntañola
Todos los derechos reservados