Poesía

GATIMONIO, Poemas de gatos de autores hispanoamericanos

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Por Samuel Serrano S.

GATIMONIO
Poemas de gatos de autores hispanoamericanos
Selección y prólogo de Sergio Laignelet
Editorial Lebas
Madrid, 2013
288 páginas
Rústica de editorial con solapas
https://www.facebook.com/gatimonio  |  http://gatimonio.blogspot.com

Íntimamente ligado al hombre y al mismo tiempo independiente en sus acciones, quizás ningún animal resulta tan difícil de definir como ese felino mezcla de tigre y perro que llamamos gato. El tigre nos deslumbra por su fortaleza y elegancia, el perro nos conmueve por su apego y lealtad, pero el gato es un animal ambiguo; cuando está en casa y pretende obtener algo de su amo se comporta como un minino zalamero, pero al salir a la calle y echarse a vagabundear por los tejados se torna de inmediato en un sagaz aventurero que olvida los reclamos de su dueño y arroja su cariño por la borda. Quizás sea la personalidad ambivalente de este felino que lo convierte en un mesurado Dr. Jekyll durante el día y un libertino Mr. Hyde durante la noche la que tanto ha fascinado a los poetas que han disfrutado observando sus acciones y realizando su retrato en claros versos. Sergio Laignelet, poeta colombiano ejercitado en el arte de remover las hadas de los cuentos para dotarlos de un  nuevo vuelo, ha rastreado y compilado en la antología poética Gatimonio la presencia del gato en la imaginación y los sueños de cerca de un centenar de poetas hispanoamericanos de todas las tendencias y periodos.

Desde Beppo, el gato metafísico de Borges que se contempla en la luna del espejo sin comprender el misterio de los arquetipos y del tiempo, hasta el gato condenado de Raúl Zurita que deja escapar sus siete vidas entre maullidos de amor, hay gatos en esta antología de todos los pelajes y colores, nacidos de las fantasías  y los sueños: gatos verdes, azules o lila, albarrazados de luna o negros de pesadilla que duermen sobre nuestro pecho o visitan planetas como en uno de los poemas de José Acosta que da inicio a este florilegio.

Gatos de color tordo, obsidiana o mimetizados con la sombra, como aquel que orquestó los delirios del huérfano de Baltimore, gatos denicianos, de orejas cónicas que se han vuelto escépticos a fuerza de escucharlo todo, gatos que comen mariposas o se alimentan de moras, gatos que se deslizan por el sueño con la desenvoltura de un gnomo, que se agazapan entre la maleza de jardines malolientes o saltan y acezan chillando sobre el lomo de sus gatas, ardientes fierecillas de deseo que en los versos de López Degregori se convierten en un pequeño animal de alivio y en los de Eduardo Lizalde en una mujer de terciopelo oscuro, misteriosa, negra y seductora como la poesía, como los gatos de Joaquín Gianuzzi que esta noche buscan su lugar en el cosmos y en el corazón de los lectores.

 


Texto © Samuel Serrano S. 2013
Todos los derechos reservados.


 

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