Escena Ópera

“L´elisir d´amore”, de Gaetano Donizetti, en el Teatro Real de Madrid

Donizetti

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L´elisir d´amore
Gaetano Donizetti (1797-1848)

Libreto de Felice Romani
Director musical: Marc Piollet
Director de escena: Dmiano Michieletto

Teatro Real – del 2 al 20 de diciembre de 2013

Cada cual tendrá una opinión acerca de la gestión que del Teatro Real ha venido haciendo Gerard Mortier durante estos últimos años. Pero lo que no se le podrá negar nunca es, ocurra lo que ocurra a partir de su marcha, la valentía de que ha hecho gala para programar en el encorsetado Madrid obras como las de Marina Abramovic, escenografías como las de Peter Sellars o puestas en escena como la de este L´elisir d´amore que, durante más de dos horas, nos hace reír como hace tiempo no ocurría en esta ciudad.

Y es que la idea daba miedo desde el principio: la ópera de Donizetti en una playa en la que musculitos y gogós campan a sus anchas entre fiestas de espuma, bebidas energéticas y policías locales de Madrid. Casi nada.

Pero justo ahí está el acierto de la propuesta de Damiano Michieletto y Paolo Fantin: consiguen plantear una auténtica bufonada, capturando totalmente el sentido de la obra original, y divertir a rabiar a un público que no quería que se acabara.

Mediante una parodia de la leyenda de Tristán e Isolda, Donizetti presenta la historia de un pobre perdedor que se enamora de una chica que lo desdeña, la cual acepta casarse con un militar a quien casi ni conoce. En esas llega a la ciudad un charlatán prometiendo solucionar cualquier problema con una bebida mágica. A partir de ahí, el vodevil. El gran acierto de este montaje radica en el ritmo endiablado de la acción, en el trabajo de unos cantantes en estado de gracia (enorme Celso Abelo como un Nemorino bailongo que lo mismo se marca una Una furtiva lagrima de las que se recordarán durante tiempo como un moonwalk a golpe de Burdeos) y en una acertadísima actualización de los motivos principales de la ópera.

Todo en este montaje es broma, todo cachondeo. Es lo más cerca de la commedia dell´arte que he estado en este teatro en mi vida. Perros husmeando al personal en busca de droga, timadores vendiendo porros a jóvenes peligrosas, niños jugando con un balón que temes golpeará a alguno de los cantantes, un coche 4×4 recorriendo el escenario… La locura. Pero la locura ordenada, la locura con sentido, el de emocionarnos, el de hacernos olvidar por un rato los dolores del mundo y creer que hay un mundo en el que un perdedor como cualquiera de nosotros puede conseguir a la mujer de su vida sin tener demasiado que ofrecerle excepto lo que cualquiera busca: amor verdadero.

Si alguien no ha visto una ópera nunca, que no lo dude: este elixir de amor es la mejor puerta de entrada a un mundo mágico del que, como Peter Pan de la infancia, jamás deseará salir.

 


Texto, Copyright © 2013 Rubén Romero Sánchez
Todos los derechos reservados.


 

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