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Augusto Enrique Lozada Lince: Se oyen suspiros en el tocador.

Danae - Gustav Klimt

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por Augusto Enrique Lozada Lince

Alguna vez me preguntaste qué cosas me gustaban, y no te respondí. Pero no fue por mantener la actitud engreída de quien ha tenido que enfrentar anónimas batallas, sino, más bien, para no tener que salir del escondite seguro tras mi máscara de temor. Ahora, creo que el tiempo se ha convertido en tu cómplice.

Me gusta abrir mis piernas a oscuras, desnuda y tumbada sobre la cama, sin cubrirme.

Me gusta sentir el frío nocturno en las plantas de los pies, e imaginar que dos canicas heladas ruedan por mis muslos.

Me gusta que mis labios se remuerdan inconscientes. Figurar que te subes encima de mí, y que, por el brusco peso de tu vientre, una llama se enciende y empieza a quemar con delicia mi matriz.

Me gusta recorrer mi cuerpo a ojos cerrados, con mano firme, en medio de la oscuridad. Entregarme ansiosa a tu búsqueda dentro de mi boca y por los rastros húmedos que deja mi saliva en la almohada.

Para reencontrarte y llevarte, sobre mis dedos, hacia la cima de mis pezones erectos.

Quiero tocar tu espalda, aferrarme a ella.

Quiero arquearme y gemirte dulcemente al oído, tantas veces como permitan mis pulmones.

Hacerte mío, eso es lo que quiero, y apresar tu vida para siempre entre mis piernas.

Quiero sentir en mi pecho las convulsiones de tu sangre, los pálpitos de este corazón que ansía morir de la forma más exquisita.

Quiero tocar tus nalgas de varón. Quiero sentir los movimientos pulsantes de tu pelvis.

No sé por cuánto tiempo estuve viva abocada a tu cuello, ni cuántas veces lamí tus párpados ensombrecidos; pero, aún puedo sentir las gotas de tu sudor reventando contra mi piel encendida: en violeta, luego en rosa y en blanco.

Siento tus manos (son música de tambores y música de alas). Ellas me levantan y me sumergen en la fuente donde tu miel brota para que yo beba. Y sedienta, yo bebo —yo bebo—, y la sed no se acaba.

Amor mío:

Tiemblan mis brazos, mi estómago,
mi boca se estremece.
Por favor, abrázame…

Cuando abro los ojos, la salvaje oscuridad oprime mi pecho…

Me gusta que el olor de la entrega lo impregne todo. Que este aroma único sea capaz de producir un deshielo. Sin embargo, sé, amado mío, que el frío de ausencia en que me dejaste, volverá a doler en todo mi cuerpo.

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Augusto Enrique Lozada Lince. Bogotá, Colombia, 1985. Escritor emergente. Co-fundador y Co-editor de la Revista Cultural Avatares, editada desde 2010 en Pasto, Nariño. Fue Co-director del Taller Literario de Creación ‘Grafein’, de la Universidad de Nariño (abril de 2011 a Junio de 2011). Ha publicado cuentos, textos poéticos y reseñas musicales en publicaciones impresas y virtuales, tanto nacionales como internacionales. Actualmente, es integrante del Curso Virtual de Cuento RELATA 2013 del Ministerio de Cultura, dirigido por el escritor Antonio Ungar.


Texto © Augusto Enrique Lozada Lince 2013
Todos los derechos reservados.


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