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PENTIMENTO I – óleos de Ana Gema Gómez Molina en María Pandora

Pentimento I


Los árboles,
al igual que los seres, con los años van acumulando capas. Arrepentidos o no,
la vida se superpone en un pentimento constante.
Nada es ya lo que parece.

Descubrí mientras pintaba este vocablo “pentimento”, de cadencia italiana y de misteriosas resonancias.

Son los trazos de pintura que pueden ser encontrados en un lienzo con el paso del tiempo, desde la primera pincelada hasta la última. En el transcurso de la creación de la obra, algunos trazos originales aparecen, otros no, como si se tratase de un «arrepentimiento del que pinta», alteraciones en su composición original o un cambio de idea que en definitiva, forman parte del cuadro.

Técnicamente el “pentimento” lo utilizaban los grandes maestros italianos de la pintura. Con el paso del tiempo se decolora la composición inicial terminada por el pintor, dejando ver las antiguas que están ocultas bajo las nuevas capas de pintura.
Estos cambios efectuados por el pintor durante la ejecución del cuadro, pueden aparecer pasado el tiempo.

Y así como la pintura rechazada por el autor a la que el tiempo se encargará de situar en su justo lugar, los lienzos se hacen y deshacen hasta que se convierten en cuadro.

«Pentimento» entraña tiempo y persona.

El tiempo, porque sólo con su paso se podrá apreciar la esencia original, los motivos y actos que motivaron todo esa transformación.

Las personas, porque a través de ellas se descubre la vida, quiénes somos y, sobre todo, quiénes forman las capas que nos pintaron.

Los que se van y los que llegan, se verán enterrados por otras vivencias y recuerdos. Los trazos fundamentales que se esconden tras la propia pintura vital de esas experiencias. Todos forman el lienzo.

Como un paraselene que descubre ese antiguo esbozo en un pentimento de la vida, todo finaliza como se inició, todo forma parte del cuadro: una silueta de mapas, de trazos y esbozos sobre un lienzo en blanco.

Una imagen que soñaba y otra que dejé de soñar.
Capas de vivencias y colores que con el tiempo se mostrarán o no,
pero todas forman el pentimento de uno mismo.

Cercanos y a la vez, extraños o ajenos.

Ana Gema Gómez Saéz
Molina

 

 

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