Desasosiegos

El conde de Saint Germain: ¿mago, charlatán o alquimista?

St Germain

Por Noor-Hal Cuéllar

A lo largo de la historia el ser humano ha distinguido todo aquello que no cabe en los límites de lo racional con el apelativo de “magia”, y a sus hacedores, “magos”. Como todo, hay algunos que se muestran escépticos, mientras que otros no. A mediados del siglo XVIII surgió en la corte francesa un personaje muy singular del que prácticamente no se tenía ningún antecedente, pero que súbitamente cautivó al monarca francés Luis XV y a sus cortesanos. Se decía, entre otras virtudes, que sabía fabricar piedras preciosas y poseía el suero de la inmortalidad. Hasta el mismo Voltaire, el tan sensato y escéptico ilustre pensador francés, lo describió en una carta a Federico el Grande como “un hombre que todo lo sabe, y no muere jamás.” Todas las referencias anteriores destinan el pensamiento hacia la siguiente pregunta: ¿Quién fue el dichoso conde de Saint Germain?

La Enciclopedia Británica lo describe escuetamente como “un aventurero del siglo XVIII…” Uno de sus biógrafos, W. R. Drake, asegura que nació alrededor de 1700 en Aquisgrán, Alemania. Abandonado a la puerta de un monasterio, creció dentro de una cultura de religiosidad y dedicación al trabajo y se instruyó en los oficios que cultivaban los monjes, entre ellos la orfebrería y el tallado de piedras preciosas. Siendo sacristán, un sacerdote lo inició en la alquimia y la rabdomancia, medio por el que según la leyenda encontraron un viejo tesoro enterrado. Ello le permitió al joven Saint Germain viajar por toda Asia y Egipto, donde según algunos autores aprendió los muchos secretos que maravillarían luego a las cortes europeas, tales como conservar la juventud o moverse en una fuente de riqueza ilimitada. Sin embargo, estudiosos metafísicos afirman que se trata del hijo del último soberano de Transilvania, Ferencz II Rakoczi y la Princesa Carlota Amadea de Hesse Rheinfels, nacido el 26 de mayo de 1696, quien en efecto, realizó viajes con el afán de ser alquimista.

Al regresar a Europa se introduce como el Conde de Saint Germain, adornando su biografía con rasgos innumerables y detalles exagerados, tales como haber vivido más de dos mil años, gracias al elíxir preparado por él mismo, todo ello respaldado tanto por el conocimiento fenomenal que poseía de la historia universal como por su propio aspecto. Cuando llegó a París en 1758 representaba sólo 30 años; sin embargo, personajes relevantes de la Historia aseguran haberlo conocido hacia 1710, con el mismísimo aspecto. El mundo veía en él a un joven noble de modales exquisitos, de porte militar y de cortesía impecable. Todo en él lo revelaba perteneciente a una familia de abolengo. Por la magnificencia de sus joyas, se le juzgaba inmensamente rico: el conde manejaba los diamantes como si pudiera abastecerse de ellos de manera ilimitada. Se cuenta que al ofrecer un banquete, la aristocrática concurrencia se encontró con un postre realmente extraordinario: un diamante en cada plato. Amén de su generosidad, Saint Germain era un excelente músico y compositor, que ejecutaba el piano con maestría y rivalizaba en el violín con Paganini, un pintor ilustre cuya memoria extraordinaria asombraba a todos. Saint Germain hablaba y escribía más de quince idiomas, a la par de ser ambidextro y de tener las dos mitades de su cerebro independientes. Tenía el hábito desconcertante de entrar en la cámara del Rey sin usar las puertas: simplemente aparecía y desaparecía sin disimulo alguno. Todo ello explica que rápidamente se echara en el bolsillo al rey y a la corte entera. Sus conquistas pudieron contarse por docenas, la más conocida fue la mismísima marquesa de Pompadour, quien era favorita del rey.

Algunos aseguran que su pretendida juventud perenne se obtenía mediante el uso de la piedra filosofal de los alquimistas, que hace posible obtener soluciones ingeribles de oro, el oro potable, según lo que esgrime el reglamento de los rosacruces. La Rosacruz era una sociedad inescrutable, fundada por el alquimista alemán Christian Rosenkreutz, heredera directa de la usanza egipcia, entre cuyos secretos se decía que estaba el de  poder volverse invisibles, entablar comunicación con otros mundos, y disfrutar de eterna longevidad. A la par, dicha teoría se reforzaba dado que el conde se preparaba sus propios alimentos en su laboratorio. Se dice que el conde hizo beber el oro potable a una doncella suicida, lo cual hizo que volviese a la vida, y confirmó la opinión de los cortesanos de que se trataba de un mago muy poderoso, o de un docto alquimista por lo menos. Es conocida la anécdota de su encuentro con Giacomo Casanova, en el que ante los ojos incrédulos del consabido seductor, convirtió una moneda común y corriente en una moneda de oro puro. Casanova externó su recelo, y Saint Germain le contestó: “El que duda de mis conocimientos, no merece hablar conmigo” y le mostró la puerta.

Se dice que murió en Eckenforde, Alemania el 27 de Febrero de 1784, según consta en la iglesia del lugar. Sin embargo, en años posteriores, múltiples testigos atestiguan haber convivido con él, presentando el mismo aspecto con el que se dio a conocer. Si a ello agregamos que no ha podido localizarse ninguna tumba suya… ¿qué pensar? Además, suena absurdo que un hombre de la notoriedad de Saint Germain haya sido enterrado sin pompa ni fastuosidad alguna, habiendo causado el revuelo que causó en vida. Según versiones de metafísicos notables, Saint Germain es un Adepto, un Iluminado, que ha ascendido a un plano mayor y ha perdido contacto con su parte física, después de haber ocupado cientos de cuerpos prestados a lo largo de la  historia. Unos aseguran que una serie de dobles se hicieron pasar por él para cumplir con las maquinaciones oscuras de las monarquías europeas o de los mismos rosacruces; otros más audaces, lo califican como un auténtico alquimista que disfrazó su identidad bajo la piel de un aventurero, y que vivió en efecto más de dos milenios. Los escritos surgidos posteriormente no alcanzan a explicar ni un ápice de los enigmas y misterios inherentes al Conde debido a que se basan en conjeturas, figuraciones, o vanos artificios de la mente humana para explicar lo que está fuera de sus alcances. Lo verdaderamente perentorio es que de este personaje se ignora lo suficiente como para poder validar cualquiera de las múltiples teorías que se han creado alrededor de su figura; no obstante, se tiene conocimiento de lo suficiente como para poder asegurar que realmente existió y que a su paso dejó una huella imperecedera de asombro, incredulidad y admiración.

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Noor-HalNoor-Hal es una escritora de origen mexicano, que desde muy niña mostró sus aspiraciones literarias participando en composiciones poéticas y cuentos, de las que destacan “Mi linda bandera mexicana”, “A Juárez”, etc. En 1992 recibió un reconocimiento por su participación en el Concurso “Escribe un Cuento” a nivel estatal. A la par que sus aficiones literarias, se destacó por sus aptitudes académicas a lo largo de su educación primaria, secundaria y preparatoria, obteniendo sendos reconocimientos tales como el Primer Lugar en la Olimpiada Infantil del Conocimiento en 1993, obteniendo el derecho a representar al estado de Tamaulipas en la delegación de alumnos de sexto grado que saludan anualmente al Presidente de la República en la residencia oficial de Los Pinos. En 1995 obtuvo el Segundo Lugar en el Concurso Regional de Composición de Ensayo a los Símbolos Patrios. En 1997 obtuvo el Primer Lugar en el Concurso Interno de Canto, en la modalidad de Canción Inédita. Entre otros, en 1999 ganó el Primer Lugar en la Olimpiada Nacional de Química, organizada por la Sociedad Química de México en Querétaro, Qro. El mismo año se hizo acreedora a la Beca de Excelencia del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey, donde se graduó en 2003 de la carrera de Ingeniero Químico y de Sistemas con Mención Honorífica de Excelencia y Diploma al Desarrollo Estudiantil. Durante sus estudios profesionales, publicó ensayos en el periódico estudiantil “Mientras Tanto”. En la actualidad acaba de terminar su maestría en Ingeniería para el Desarrollo Sustentable en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, pero no deja de lado su afición literaria. Ganó el Segundo Lugar en el Concurso de Composición a la Madre en 2005, organizado por el periódico “El Bravo” de Matamoros, Tamaulipas, donde ha publicado escritos en el Suplemento Dominical. En la actualidad cuenta con más de 150 sonetos, poesías, ensayos, cuentos cortos, a la par de estar trabajando en 3 novelas.


Texto, Copyright © 2011 Noor-Hal Cuéllar.
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