Poesía

El Hotel de Paola Cadena Pardo

Por Paola Cadena

 

Paola Cadena Pardo, nacida el 28 de Marzo de 1983 en Bogotá Colombia, es Licenciada en Español e Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional, ha realizado estudios de poesía contemporánea en el Taller de creación poética de la UPN, ha publicado poemas en diversas revistas de la ciudad como la Revista de Poesía Ulrika, la revista literaria Rara Avis y en la revista literaria bilingüe Dreams de la Universidad Pedagógica. Además, ha participado como poeta invitada en eventos como el Festival Internacional de Poesía de Bogotá, en los Juegos Florales de Caldas realizados en la ciudad de Manizales y en las Lunadas Poéticas de la organización literaria Corpoulrika. Acaba de publicar su primer libro titulado Hotel con la editorial Ulrika.


Lo que diría Nicanor Parra luego de hospedarse aquí
En el palomar del hotel
Poema que sostiene una parte del techo del hotel que está por caer
Placa en honor al fundador del hotel
3:00 a.m.
Hay días en que todo duele
La resaca es la ventana que me muestra el mundo en mañanas como esta
Hay una indigente gritando en medio de la autopista Desearía casarme contigo
Carrusel


Habitación 303
LO QUE DIRÍA NICANOR PARRA LUEGO DE HOSPEDARSE AQUÍ

Mañana sabremos que la poesía no existe
Y todo habrá sido una pérdida del tiempo que se hizo palabra
La manía ingenua de creer que un árbol se parece a un poema
Y creer que ser poeta es ser algo
Cuando todo ya es nada
Mañana sabremos que es tiempo de llorar en letras
Por la palabra misma que ya no nace
bajo ninguna combinación
Como la mujer que ya no se encuentra
Ni en todos los trajes posibles
Ni en todos los escándalos
Ni en todas las lágrimas

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EN EL PALOMAR DEL HOTEL

A Jorge Ospina

I
Las palomas no se levantaron de buen ánimo
me vieron llorando esta mañana y creyeron que llovería
yo no quise decirles que no era la lluvia
sino que eras tú con tus misterios de alas
que a veces deciden marcharse.
Las palomas insisten en secar las nubes con trapero
y yo les digo que el problema no son las nubes
que más bien deberían barrer mi alma
y dejarla lista por si esta noche
deseas venir a visitarla

II
Impregnada a lluvia como estoy
No podría entrar en tu casa
Mis cabellos parecen hilachas húmedas
Y mis ojos están mojados
Hice llorar el día pero no fue mi culpa
Juro que tan sólo buscaba tu casa
Y una paloma se cruzó en mi camino
Construyó su nido en mis manos
Y nunca salieron alas

¿Cómo le enseño a volar a este pájaro mutilado?
¿Cómo le digo que el cielo no existe?
¿Que duerma en mi pecho y sueñe con nubes?

Tengo miedo de ser la paloma
En otros tiempos las aves volaban
Ahora parezco una gallina
picoteando recuerdos
Sin levantar la cabeza ni mirar hacia el cielo

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POEMA QUE SOSTIENE UNA PARTE DEL TECHO DEL HOTEL QUE ESTÁ POR CAER
Una suerte de poética

El hotel es la vida
y la poesía esta extraña columna que me aleja del cielo y me saca de la tumba
No son las palabras precisamente la poesía
sino más bien la palabra
que es todas y es ninguna porque no puede asirse a sí misma
no es la palabra de Dios     ni mi palabra tampoco
es una caja cerrada donde las aves vuelan
un cielo inmenso donde se arrastran los pájaros

La poesía no tiene porque ser algo
el hombre inventa su propio manicomio
desde el cual cree entender todo
el color de los otros
el aliento del perro
pero no hay vasos comunicantes entre un desvarío y el otro
Entonces
dejemos que algunos cuantos
se encierren en las letras
creyendo que son amantes
o dioses
o murciélagos
que más da…
cada loco con su cuento
o lo que es lo mismo
cada poeta con su dolor

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PLACA EN HONOR AL FUNDADOR DEL HOTEL

Cada hombre es un hotel de paso
tiene habitaciones en sus manos y en su vientre
y la mejor suite siempre está en los ojos
aunque a veces sean opacos y callados.
Todo hombre tiene un bar en su garganta
y un corredor largo y oscuro
desde el alma hasta la razón.
A sus espacios diminutos llegan hombres y mujeres
con velas encendidas
o linternas desgastadas
Un día el hombre muere
y entonces llegan los gusanos
comen y beben
y luego se marchan sin pagar la cuenta.

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3:00 a.m.

La oscuridad se escapó de la nubes esta mañana
y anda revoloteando en mi cuarto para esconderse en un cajón
—todos están llenos y se sentó en mis piernas—
entonces busca el suicidio en una bombilla
pero sólo encuentra velas y el fuego se quedó dormido en el agua de un vaso.
La oscuridad se llama Matilda y mató mi sombra
Ahora sí estoy sola
no tengo sombra y enterré la voz en un grito
—buenas tardes— le digo a la tarde y no contesta
ha de estar disgustada por tanta lluvia que le encargó Dios
y tanto pájaro que se murió en su boca
ya no sé que esto       creo que me caí del aire
buscaba un poco de llanto pero tropecé con unos dientes
y me obligaron a reír
no crean que estoy alegre
es culpa de los dientes y de mis ojos necios
que se cerraron ayer y perdieron las llaves en las hojas de ese libro
La verdad no sé que digo y estoy cayendo en ese hueco
¡llamen a Dios por favor!
¡cierren la ducha!
El agua está fría
Dios está dormido
Y yo no puedo más…

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Hay días en que todo duele
Hasta este lento caminar de los minutos
duele en la superficie del reloj
—Yo no sé cómo siente el reloj
pero estoy segura de que duele—
Tan segura como lo estoy
de que esta canción significa tristeza y suena a todas horas
aún cuando todo está en el más absoluto silencio
Sólo digo estupideces porque tengo el alma muerta
Comprendan que ya no estoy aquí
me marche al lugar de los imposibles
y vivo allí             soñando cosas
viviendo nada
enroscada en los días como un gusano
que se pone hojas de eucalipto como alas
tratando de olvidar que no es oruga             sino lombriz

Te fuiste hace tanto que ya olvidé que te fuiste
y siempre creo que estas aquí
esperando a que yo te abrace para desaparecer de nuevo
pero siempre ahí
inamovible
Y ese estar como un vacío     como un eco
te hace eterno

Por qué la vida me ha ido dejando poco a poco
sin matarme
por qué no sé cómo se escribe esto que siento
y sólo digo estupideces porque me marché al lugar de los imposibles…

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La resaca es la ventana que me muestra el mundo en mañanas como esta
donde todo huele a licor viejo
y el cuerpo es un temblor sin ritmo
como perdido en una música triste
La vida se te va en cada copa
y todo amanece muerto o en estado de coma
Esa sensación de soledad que no curan las voces
ese frío que penetra todos los recintos
y todas las horas
La vida es una copa de licor anisado
que me embriaga casi a diario
y casi a diario me mata

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Hay una indigente gritando en medio de la autopista
Yo cruzo la esquina e intento ignorarla
pero sus ropas volando por las aceras
sus senos perdidos entre la mugre
y sus dientes manchados de palabras sucias
desvían mis ojos y me hacen mirarla
Es una mujer sin otro nombre que su rostro
sin la edad que cuenta años y muertes
Una mujer gritando frases que se parecen a mi destino

esta mujer me dice que me siente a esperar la lluvia
que compre un paraguas y tape el cielo con las manos
que corra sin mirar atrás porque me persigue el tiempo
que escriba versos que siempre olvido
y luego se escriben solos en el aire

La vida es una indigente gritando sola en medio de la autopista
Yo pensé que me gritaba a mí
Pero al parecer está hablando con Dios
Planean juntos el día para mi muerte…

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Me casaría contigo sino fuera
porque tú no quieres hacerlo conmigo
Luis Miguel Madrid

Desearía casarme contigo
Construir una cama y acostar los olores
Parir un poema que fuera tu hijo
Y velar juntos su sueño en noches enfermas
Desearía casarme contigo
Pero el cura se rompió las piernas
Y se quedó mudo
La iglesia se calló a pedazos
Y los días ya no tienen fecha
La fiesta se echó a perder
Y el trago está adulterado
Sólo tendríamos una salida absurda
E improvista:
Casarnos en la próxima esquina
Con un perro por sacerdote
Y un poste por testigo…
Por eso
Dejé mi última carta en un buzón del aire
no sé si era tu casa ese nido extraviado
pero el árbol no corto su rama y soportó el peso de tantos papeles
tal vez ahora estén en tus manos
o en el cajón menos concurrido de tus horas
pero un día el papel y las canciones te hablarán de muerte
y justamente ese día yo no estaré muerta

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Ah! Tanta ciudad que llevo dentro me pesa entre las manos
las ventanas del cielo se empañan con el smoke de los días
y la aceras limitan con el tiempo corriendo entre autobuses
mi casa navega entre este mar de canciones
y todas suenan al tiempo y no se escuchan entre si
hay un cepillo de dientes
una olla
y una cama que son míos
y me asomo a la ventana para entender que el cristal es un límite
-la frontera con mundos iguales que desconozco pero existen-
Los caballos arrastran la miseria de los hombres
frases partidas en bolsas de basura
y cartones cansados de empacar los sueños
y reciclarlos para vender promesas a niños que nacen
sin saber la oscuridad ni el silencio
Todo se mueve y sube y baja
mis pies se quedan quietos
pero los caminos se empeñan en seguir girando a sus espaldas
Un indigente baila en una esquina
feliz porque está muerto y ya no existe
El semáforo trenza los colores
y ya no se sabe si podemos seguir a estrellarnos con el día
o parar un instante mientras las sillas de los parques deciden caminar
huyendo de las parejas que reinventan el idioma con besos
de todos los estilos, longitudes y frecuencias
Las monedas caen sobre los vasos rotos
y la vida del mendigo sigue estando envasada
El poste sigue siendo sanitario
La parada del autobús siempre será otro plazo
Las canciones de los bares sacan a bailar la noche
y el señor teniente la envía de nuevo a su cama
para que no ocasione disturbios y aprenda a respetar el día
Las calles huelen a hombres de todos los colores y todos los estados
algunos medio muertos
tal vez medio cansados
La ciudad es este mapa que llevo en las manos
y este dolor que cargo en el pecho

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CARRUSEL

Duele saber que las palabras se van manchando con el sudor del tiempo mientras intento limpiarlas con mi llanto. No conseguí que Dios detuviera este aparato que marea el alma y aprieta las piernas. ¡Déjenme en paz! No quiero cocinar pasos en ollas frías, tengo miedo. Mi bolsillo se rompió y se escaparon los años y el frío se filtra por ese roto que dejó descubierto justamente el pecho. Cierro los ojos y duele, lo que tengo por ver está dentro y no puedo huirle ¿cómo se cierran los ojos del alma? ¿Cómo se olvida que he olvidado y ahora todo regresa cuando ya no existe? . Este maldito aparato sigue girando aunque quiera sentarme y esperar a que el cielo decida bajar o lanzar escaleras que cuelguen de las nubes. Ayer descubrí que hoy moriría, entones al despertar bailé un Valse para despedir el movimiento, entré en ayuno para despedir el hambre, dibujé un desierto y la sed me abrazó, apagué la luz y encendí la tristeza, parí una sonrisa y me saqué los dientes, expliqué a las canciones que el aire moriría en unos cuantos minutos, puse las lágrimas en una copa y brindé con un búho ebrio, recorté papeles y escribí una carta muda. ¡Ah! he muerto tantas veces y ahora nuevamente empiezo a girar.

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Texto, Copyright © 2009 Paola Cadena.
Todos los derechos reservados.

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