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Aquel instante "Entre la Mariposa y el Elefante": la poesía.
Rogelio Salmona (1929 - 2007)

por Darío Sánchez- Carballo





Entre las variadas definiciones de Rogelio Salmona sobre la arquitectura, había una que en especial podía definir su obra, en sus propias palabras: "Poesía, la arquitectura es poesía, algo muy sentido que se traduce mediante una metáfora construida". Fue muy curioso para mí, a lo largo del seguimiento del pensamiento de Salmona, descubrir el fuerte lazo que tenía el maestro con la poesía del siglo XX. Gran lector de poetas norteamericanos como Robert Frost y amigo cercano de Juan Manuel Roca y Harold Alvarado Tenorio como de otros poetas colombianos, siempre estuvo al tanto de la producción de la poesía contemporánea. En sus construcciones se hallaba siempre la necesidad de expresar al ser poético en el espacio y el espacio como ser universalmente poético. Para Rogelio la arquitectura nacía en el espacio público y desde allí se conformaba el espacio habitacional. Por esta razón él era, además, un gran urbanista. Cuando en alguna ocasión le preguntaron acerca de la ciudad respondió: "Es con el lenguaje el más grande invento que ha tenido el hombre, sin la ciudad estaríamos viviendo todavía en la barbarie" y esa respuesta nos confirma la conexión de este arquitecto con la palabra, con el lenguaje. La ciudad la entendía como la concatenación de frases, donde las palabras son los edificios y los conectores de estas frases se determinan por el espacio público. A su vez la ciudad es parte del hipertexto que es la región.


Biblioteca Virgilio Barco

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Su sentido de diseño se basaba en lo orgánico, en lo ontológico. Así observamos en sus edificios la perfecta fluidez de un líquido: "el acontecimiento" recorriendo formas y espacios que tienen el rostro de lo somático en contrapunto a lo estático. Es un arquitecto que trasciende, porque su preocupación era ante todo el ser humano y la conciencia de su existencia que inmediatamente lo lleva a saberse en un lugar, determinado por un arriba, un abajo, un atrás y un adelante. Situarse no solamente en un espacio sino en el tiempo de ese espacio, de esta manera el recorrido es fundamental en el concepto de Salmona. "El instante" hace parte de lo que yo recorro. El ahora, me genera un paisaje que debe estar pensado de acuerdo a la multiplicidad de las variables a lo largo de "ese recorrido" que es tiempo-espacio. Allí la contemplación es el la fuerza estética de su obra, y la contemplación nos remite de inmediato al acto poético.




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Él era consciente de ese instante que se debatía entre lo efímero y lo terrestre, entre la levedad y el peso. Ubicarse en el punto exacto de equilibrio entre estas dos situaciones era su afán, descubrir la realidad de aquel instante que se halla entre la "mariposa y el elefante". Porque es ahí donde se encuentra la magia de toda su obra, es el instante de la poesía, sólo aprehensible por unos segundos en los cuales había que congelar la imagen y hacerla arquitectura. Para Salmona ese momento era igualmente angustiante y tal vez por eso decía alguna vez, hablando de su obra, que no se sentía del todo conforme cundo terminaba una construcción. Entonces recordaba un poema de Frost: "Cada vez que escribo una palabra, es como si pusiera un muro (...) no sé que se me quedó por fuera y qué se me quedó por dentro." Como a un poeta, a Rogelio Salmona le angustiaba hallarse de frente con ese momento donde se vislumbraba la poesía y como todo poeta era ese brillo el que buscaba.




Archivo General de la Nación

Generador de pensamiento y de ciudades, Bogotá es una antes de... y después de Salmona. Hay que ver la pauta que marca en la metrópolis y cómo su idea de ciudad ayuda a conformar la urbe, no solamente a nivel físico sino en el pensamiento de sus habitantes. Recordemos que no es posible una obra de arte sin alguien que la reconozca, esto es el lector de tal o cual pieza artística. Por otra parte el color empieza a determinar una característica especial en la capital, y no es que con Salmona se inauguren los ocres en la semiótica de Bogotá, pues éstos ya existían en las diferentes construcciones a lo largo de la conformación de sus barrios y localidades, pero con Salmona se reafirman definitivamente. En una novela de un escritor chileno que habla de Bogotá, se le menciona como la ciudad del fuego rojo, justamente por aquellos ocres-calcinados y bermellones en los edificios enmarcados por los cerros azules.




Eje ambiental

Siempre preocupado por no ser mediático y alejado de la grandilocuencia, se esforzaba en llevar a buen término sus proyectos arquitectónicos como si de una obra de filigrana se trataran. Su módulo era la dimensión de cada ladrillo y a partir de allí, no permitía a sus maestros de obra, la más mínima incorrección, pues estos errores se verían reflejados en la totalidad del edificio. Así trabajaba, como el escritor que puede durar una tarde decidiendo si pone o quita un adjetivo, un verbo o una oración entera.

Arquitecto e intelectual de nuestro tiempo. Formado en medio del proyecto moderno que buscaba la universalización de la arquitectura mediante su industrialización, y trabajando en París como discípulo de quien revolucionaría la arquitectura del siglo XX: Le Corbusier, decide ir en contra de su maestro y es prácticamente echado de aquel taller en Francia. Sí, Salmona en medio de la modernidad y comprendiéndola, ya estaba superándola, mientras el mundo entraba en un sueño que años más tarde empezaría a finalizar al caer las torres de Marsella, Salmona en lo años 70s proponía lo más innovador hasta el momento, en cuanto a vivienda de interés social se refería en un país del tercer mundo: Las Torres del Parque. Aquel proyecto iba en contravía de la estética de esos años.




Torres del Parque

Primero: una arquitectura del lugar en términos espaciales y formales; el espacio que conforma el acceso a las torres es un espacio público generado por el parque La Independencia. Un edificio moderno puede cambiar fácilmente de lugar y no ocurre nada, las torres pertenecen a la ladera oriente de la ciudad y son impensables en otra parte. También renueva la estética desde la forma, utilizando el ladrillo a cambio del material de moda en la época: el hormigón armado; Salmona conocía la historia económica de la ciudad y sabía que las ladrilleras ofrecían ladrillos de buena calidad a buen precio, bastaba exigir un poco de calidad en el acabado de los mismos. Su argumento era de orden económico, estético e histórico.

Segundo: proyectar una vivienda de calidad, independiente que fuese para personas de escasos recursos. Recordemos que era un proyecto de interés social del antiguo B.C.H (Banco Central Hipotecario). Pero como toda obra de arte que se respete, las torres, además de lanzar a Rogelio al escenario de la arquitectura mundial, se perpetuarían en el tiempo y su condición pasó de vivienda de interés social a vivienda estrató-sfera. Sucede esto en el momento que se reconocen a las Torres del Parque como una suerte de patrimonio contemporáneo de la ciudad. Ahora, alejándose de cualquier discurso social y su previsible transformación, él apuntaba a la ética en la génesis de todo proyecto y sobre ello se pronunciaba: "Primero que todo, la arquitectura es una ética, fundamentalmente una ética (...) Es decir: la ética consiste en hacer un proyecto que se hace hoy, pero que pueda servir a los de mañana".




Torres del Parque

El mundo se conmovió con su muerte, ocurrida hace poco más de un año. El Presidente de la Orden de Arquitectos de Roma Amedeo Schiattarella dijo: "Ésta es una pérdida no sólo para Colombia sino para el mundo" argumentando que "el Maestro Salmona universalizó su estilo..."

Es el único latinoamericano que ha recibido la condecoración más importante de la arquitectura de nuestros días: el premio Alvar Aalto. Premio que otorga cada cinco años La Asociación Finlandesa de Arquitectos SAFA y entre los que se cuentan maestros de la talla del japonés Tadao Ando y el portugués Alvaro Siza.

Aquí algunos apartes del texto de aceptación del premio Alvar Aalto. En estos párrafos escritos por el maestro, desvelamos parte de su pensamiento:

"Entre la 'mariposa' y el 'elefante', entre la 'pirámide' y el 'río', entre lo efímero y lo permanente podría ser resumido el itinerario de una experiencia arquitectónica en Colombia (...) La arquitectura -una de las más claras manifestaciones de la reconciliación entre la materia y el espíritu (en caso de que 'materia' y 'espíritu' sean cosas distintas)- es un ejemplo de perseverancia y madurez que demuestra en la mayoría de sus obras -anónimas muchas de ellas- la posibilidad de crear imaginarios para transformar la vida."




Texto, Copyright © 2009 Darío Sánchez- Carballo.
Todos los derechos reservados.


 


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Última actualización: 2009

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