1
Ella es como una muñeca rusa
siempre tiene una excusa por dentro
a su vez otra
adentro.
Se parece a mi nevera
donde sólo hay instrucciones y por supuesto
hielo
con más hielo adentro.
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3
Fue siempre la fantasía erótica
hallarse de súbito en un hospital
inerme
ante hermosas enfermeras.
Era el hospital
eran las enfermeras
¿mas quién iba a calcular
en medio del paraíso una herida?
¿cómo pensar en sexo
cuando apenas se puede respirar?
Pero así son las desgracias
los sueños se vienen abajo
con el absurdo que es la vida.
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6
Se está rodeado de lo intangible
que de cualquier modo es cierto.
Leonor es una enfermera muerta
en las noches cuida a sus pacientes
mientras golpea con rabia a los doctores.
Leo la sediciosa
la inagotable
cómo te necesitamos
quienes tenemos asideros
tan impalpables como el aire.
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15
Todas las noches escucho una piedra
caer sobre el techo
¿acaso Sísifo y su insistencia
o la amante de otro mundo
que no atina en la ventana?
Lanzo mi piedra al aire
mientras el dolor se cuela en el pecho
hay que llamar a la enfermera
ser el polvo ardiendo en sus ojos.
También hay rocas en mis pupilas
pero yo no soy una Leonor
yo no sé a dónde mirar.
Ojalá las palabras tuviesen
el calor de quien decide cuidar
el tiempo de los otros.
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17
Casi me muero de risa
cuando
la fisioterapeuta al ver la rapidez
con que se recuperaban mis pulmones
me preguntó:
Si soy atleta
nadador
si llevo una vida debidamente sana
si en vez de cigarrillos uso vegetales.
La verdad no sé qué tenga que ver una cosa con la otra
en mi modesta existencia
he visto más deportistas caer fulminados
en campos verdes y entre comidillas
que gente realmente explotada por una sobredosis.
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20
Aquí ni atmósfera, ni aire
regresar a ningún lado
porque sólo hay lugar
con alguien que se despida.
Se llega cuando se siente
junto al cuello
algo de saliva.
Me pregunto en esta era virtual
cómo será la virtualidad de las babas
de los pelos en la almohada
de los sonidos estomacales a medianoche.
Todos los detallitos que nos unen.
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23
Quién no ha tenido una Leonor a su lado
alguien que se acerca sólo cuando quiere
para amarnos limpiando nuestras heridas.
Acaso no sería preferible
evitar ese mareo que duele
cuando ellas o ellos se despiden
en un taxi a la madrugada
llevándose todos los analgésicos.
Además siempre se les queda algo
un encendedor
una prenda de vestir
difícilmente ellos mismos.
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24
Este es el instante para detenerse y callar
para sentir el peso del tedio
este es el instante en que ella
después de hablar y hablar la noche
debería decir algo sobre mí.
Ese
fue el instante donde no dijo nada más
es el instante del poema.
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31
Esa mujer le pone tanta pintura a su rostro como a su casa
interesantes los colores pastel o cualquiera
que esté de moda.
Pero de interesante a algo definitivo
existen millones de circunstancias.
Me gustan los ladrillos a la vista
son cálidos
igual los vellitos al final de tu espalda
espero nunca le pases la cera caliente
ni el triple filo desechable.
Prefiero las texturas.
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