Biblioteca Babab
[Visita nuestra Biblioteca: libros completos totalmente gratis]



Lecciones de cosas

por Luis Miguel Madrid


De cualquier forma, no es preciso
mirar hacia lo alto para maravillarse

Ángel González (Lecciones de cosas)

En el universo conocido existen aun comunidades al alcance de la vista y de las manos que no terminamos de comprender. Así sucede por ejemplo con las aves, los moluscos, los helechos o también las comunidades inanimadas de cosas. Vivimos junto a ellas, las usamos y las valoramos, pero tan sólo en sus aspectos económicos o funcionales. No sabemos de su evolución, no notamos diferencias, no las relacionamos. Apenas nos aprovecharnos de ellas, como mucho las ignoramos. Al no entenderlas demostramos que tampoco nos comprendemos a nosotros, seguramente porque no hemos terminado de asumir que no estamos solos y posiblemente porque no hemos aprendido a estudiar y valorar nuestro entorno, lo que implica no saber lo suficiente de nosotros mismos.


Es de suponer que esta situación no es fruto sólo de unas circunstancias económicas o sociales dadas, la abundancia en ciertos sectores o zonas, o la prisa congénita; lo que somos no pesa menos que el saco de lo aprendido pero lamentablemente estamos pasando el tiempo aprendiendo poco y mal. Una educación tan carrilera, tan especializada o tan lejana a la vida no puede producir más que individuos esencialmente egoístas, intolerantes, violentos y simples. Los maestros llevan décadas quejándose de las generaciones que les ha tocado lidiar, los padres no entienden la apatía de sus engendros y sin olvidar ni entrar en materia de conflictos generacionales o de herencia recibida, sí podemos constatar que las mejores condiciones no se corresponden con una felicidad más amplia o algún tipo de crecimiento en los apartados éticos y honorables. Los cines se convierten en tienduchas, los teatros en hipermercados, las tiradas de los libros menguan y sólo los espectáculos de aliviar adrenalina tienen cada mes más gramos. Sin buscar catastrofismos y sin conciencia de haber hallado el ungüento de San Elías (que bien funciona por la noche y mejor por el día) ha aparecido en mi memoria el recuerdo no vivido de las Lecciones de cosas. Se trataba de unos cursos, asignaturas o incluso un auténtico método de aprendizaje aplicado entre 1830 y 1965 en diversos países de Europa y América. Está basado en el uso y reivindicación de la intuición como columna vertebral de la educación, aplicando la experiencia y el trato directo con las diversas comunidades de animales, plantas o cosas como piedra angular del entendimiento. El alumno debería estar en contacto con elementos verdaderos para que su imagen y definición sea también cierta. Una de las frases paradigmáticas de este sistema fue: "De la cosa a la palabra, de la palabra a la idea", ya que en esencia así era proceso que convertiría cada pedazo de mundo en parte integral de la razón. De tal manera, se aconsejaba la educación "in situ", con una comprobación realista de los elementos del entorno. Igualmente, se pretendía sustituir la representación gráfica por la tridimensional, proponiendo el desarrollo de museos activos de cosas, haciendo de la escuela y el alumno un conjunto activo y dinámico donde se aprendía, haciendo.

  

Las Lecciones de cosas partían de tres prioridades: leer, escribir y calcular, como lecho para sustentar la pirámide de conocimientos. A través de ellos el profesor debería inculcar en el alumno la práctica de lectura extensiva, la valoración de la experiencia y el cultivo de la curiosidad. El papel del alumno era evidentemente mucho más activo y el profesor, menos protagonista, ejercía más bien como guía o como inductor de planteamientos o ejemplos válidos para que el alumno operara libremente y ejercitara las facultades según el orden natural del desarrollo. Sheldon, en su manual de Lecciones de cosas publicado en Londres en 1855 planifica el aprendizaje en varias series graduales partiendo de la percepción, el vocabulario y la expresión para poder grabar en la mente los conceptos y después reproducirlos hasta llegar, a través del desarrollo de las impresiones, la práctica y la comprobación, a ejercitar el libre y correcto manejo de los razonamientos y el juicio.

Fundamentalmente, las Lecciones de cosas enseñaban a aprender y para ello utilizaban las esquinas menos vistosas de la cultura dejando los frutos para el final. Entendemos que con estas lecciones, la educación se ampliaba a lo menor y es gustoso comprobar que el saber pequeño tuvo algún valor en este mundo de conocimientos grandes y conclusiones inmediatas. Que el pequeño concepto de intuición se elevase por encima de la sobrevalorada memoria.

Igual que para determinados sistemas económicos interesa la formación específica, extremadamente concreta y cualificada aun a costa de que en lo ajeno al aspecto especializado laboral, la formación de la persona sea muy deficiente, la implantación del movimiento de la "Escuela Nueva" encontró notables trabas e incomprensiones en los sectores más conservadores y oficialistas hasta que finalmente los burócratas y academicistas infectaron el camino de las Lecciones de cosas con programas, cuestionarios y proyectos planos de educación. De aquellas lluvias han quedado estos charcos y así es como estamos de embarrados. Así es como somos, en nuestro retrato actual ya no hay hueco para colocar lo sencillo, entender el origen del huevo frito o los truquillos que se sabía el abuelo para que la vida funcionase sin tener que usar para cenar la misma tecnología con que se manejan los misiles. Hemos olvidado que no hay nada en el entendimiento que no estuviera antes en los sentidos, hemos olvidado que la percepción sensitiva es la madre del aprendizaje. Nos hemos olvidado de todos los universos que hay junto a nuestro universo y así no hay forma de encontrar la armonía con la naturaleza. Ni con nosotros.




Texto, Copyright © 2007 Luis Miguel Madrid.
Todos los derechos reservados.


 


Babab.com
Para contactar con nosotros entra aquí
Última actualización: diciembre 2007

Copyright © 2000-07 Babab
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados.