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Borrador de notas del tren

por Cristina Guzmán


PRESENTACIÓN

Son ideas inspiradas en el origen del principio. Son aforismos impregnados del pulso vital de la poesía. Son palabras en versos. Son versos y palabras. Son lo que son: un trazo -sin geometría ni métrica ni el menor atisbo de academicismo decadente- que se despereza en trayectos demiurgos de trenes ajenos para evocar al origen del principio. Para cantar al fulgor de una respiración inocente. Para entonar un estribillo íntimo y audaz. Para crear sonetos, versos y palabras en virtud de la palabra más cierta. Para encontrar entre los trenes solitarios la pregunta que responde con la contundencia más cierta a la primera pregunta. La del origen y el destino. La de esa búsqueda del origen del principio. De la vida.

Cristina Guzmán presenta así el primer poemario que se atreve a compartir con lectores ajenos. Su publicación es un alegato filosófico y poético tan contundente y voluptuoso, tan ávido de complicidad, que sólo con posar la mirada sobre esos versos y palabras se despereza el alma para preguntarse sobre ese origen del principio.

Los aforismos de esta escritora inclasificable y voluptuosa se inspiran en el día a día de su nueva condición de madre; en los instantes más breves de esas dos alegorías serenas: Juan y Jonás. Sus reflexiones advierten que “el instante de la luz en el pájaro contiene una verdad inexpresable”.


BORRADOR DE NOTAS DEL TREN


Del I Ching

Lo creativo: protoenergía o energía primaria, luminosa, fuerte, espiritual, activa.
Su imagen es el cielo. El signo involucra movimiento y tiempo. El poder del tiempo y el poder de la perseverancia en el tiempo, la duración.

...

artista es quien modela las imágenes que encuentra a su alrededor. Toparse con imágenes es ya un acto de revelación, implica un cierto grado de tensión interior. un estado de búsqueda.
La búsqueda hace crecer un difuso estado de ansiedad.

a menudo, sólo la naturaleza calma esa inquietud del espíritu, la naturaleza anula también el paso del tiempo: igual a sí misma, a través de los cambios estacionales, se renueva constantemente.


Van a nacer Juan y Jonás mañana

Tengo muchos nervios, estoy alegre. He encontrado la señal amarilla en el muro de piedra de mi propio jardín. Por ahí, era la señal convenida, por nosotros sigue el camino.

...

Sábado 8 de Febrero.
Peso 1º: 2’890 11:53
Peso 2º: 2’230 11:54


Llegaron Juan y Jonás. la emoción de verlos juntos en el nido, uno en una cuna pequeña y el otro casi desnudo en la incubadora.

...

agotamiento. falta de sueño. estado de revelación. sorpresa sobrecogida. fuerza inagotable. cuidado, fragilidad, inquietud.

casa, burbuja, aislamiento, nieve, calefacción. frío-calor, alerta. ¡cuidado con el gato!
cazos con agua que hierve, mucha luz en la nieve.

...

Igualo las tomas nocturnas a las oraciones de los monjes.

...

La luz en el pájaro
El pájaro en la luz

...

la maternidad, ser madre, es una religión en sí: exige don de la propia vida, ternura, escucha, sacrificio, estar en vela, permanecer atenta.

una religión no se entiende sin los términos madre-hijo, padre-hijo.

...

como los pájaros cantan al cielo
como el corazón late iluminado
así el recién nacido
crece lentamente y sin
pausa.
aún forma parte de la naturaleza

Cíes primer amor primer dibujo

...

ya no puedo diluirme
en la luz de las azoteas
tengo dos críos que cuidar

...

esa montaña me llama a mí y yo a ella

todos los días
nos enamoramos desde el autobús.

me enamoro desde el autobús.

...

la que mira el vientre de los pájaros en vuelo.

...

alcanzar la tranquila hora de la tarde de dorado fulgor, mientras escucho sus respiraciones acompasadas.

cuando el universo se reduce al mecerse de las ramas
en un día de viento.

calor y piel: ahí tu mundo.

...

Ojalá el Guadarrama, como el Escamandro entonces,
alzara su curso y paralizara a los combatientes,
ojalá las aguas de muchos ríos
aterrorizaran el alma feroz de los
que imponen la guerra a hombres inocentes.

Sí, como el Escamandro
Ojalá se levantara el Guadarrama.

la cólera del Escamandro, Ilíada, Canto XXI


...

somos río

...

bañado en luz
el pequeño duerme

...

15 de febrero 2003: diez millones de personas gritando no a la guerra en todo el mundo.

...

mi Juan aún está en la incubadora. La manifestación masiva, llena de niños. Lloro y me conmuevo, me enorgullezco, me asusto. Regreso al hospital al caer la noche.

...

Miércoles 26 de Febrero
Peso Jonás 3’430
Peso Juan 2’870


el instante de la luz
en el pájaro contiene
una verdad inexpresable

...

es viernes y te quiero
-Blanca-


...

Tarde lluviosa. Nada que hacer salvo esperar a que todos despierten. Es el ritmo perezoso y constante de la primera infancia, el tiempo lento del crecimiento más intenso. Cuanto menos aparenta más es.

El curso lento de las horas entre comida y merienda, entre siesta, vigilia y despertar. Un no pasar nada, no hacer nada mientras se anuncia una clara tarde lluviosa. Los niños duermen, la madre duerme. Sola, recuerdo la primera infancia mía y disfruto el transcurso vegetal del tiempo.

...

de tu sueño
ritmo, onda, silencio.

de mi vida cacas, pedos, risa.

...

En media hora perdida –llego tarde y el horario de autobuses ya no es el mismo- reviso los papeles de mi bolsón.
Planos de cierta ciudad portuguesa, una entrada de un espectáculo de música pakistaní, la invitación al estreno de un réquiem de mi gran amigo F., un papel de aluminio arrugado en un burruño, todo eso cae a la papelera de esta parada de autobús.

Salvo: un folleto explicativo del hermoso convento de Sta. Juana en Aveiro, la presentación de una exposición sobre budismo japonés –Los monjes del Monte Koya- que descubrí en uno de mis paseos solitarios por Salamanca, donde mi novia enseña música. También he salvado de la papelera de la parada del autobús un fajo de mis nóminas del 2001, dobladas y sobadas, con mimo, guardadas misteriosamente en el fondo de mi bolsón durante todos estos meses.

...

no avanzo
no tomo ninguna dirección.
sigo hacia adentro,
sigo hacia adentro
esta energía es como una llaga.

...

cielos despejados en tardes terribles,
busqué mi fin y no hallé sino apatía.
el aburrimiento lame
las paredes de mi cráneo en su interior
los músculos vagos no atienden tan mínimas,
ligeras órdenes,
por lo que generalmente me quedo muy quieta
siempre fui la última en ser elegida para los equipos deportivos
de las niñas afanosas.

falta de respuesta ante un estímulo,
falta de perspectiva ante el avance de un proyectil.
se acerca el peligro, yo cierro instintivamente los ojos
todo es fuego y calma en mi interior.

...

marzo de lirios purpúreos
abril de genista amarillo
y mayo de amapolas rojo
ya se anuncia la primavera republicana

Dientes de león, lilas, amapolas,
un año más la primavera
se proclama republicana

Dormitar en el transporte público acelera mi imaginación
Tengo el gran sueño
Viajes subterráneos al fondo de la consciencia
Y de los deseos escondidos y brillantes

...

cola de pez, papel de fumar, flor de la jara,
oh, yo saludo a lo que deja
de existir en un día.

...

descubrimiento de los lazos de familia
pertenencia, perpetuar el propio mundo
proyectar como se proyecta un haz luminoso, o una sombra.

...

moriré sin saberlo

...

Ítaca es la familia, es la perduración y la cohesión, el desgaste lento e invisible, la continua regeneración.
Ulises renuncia a la inmortalidad y la obtiene.

...

el vientre blanco de las golondrinas,
en el aire estridente

Filóctetes, Sófocles

...

el círculo de los días,
el aire de cada mañana.

comer del absurdo trabajo, digerir el absurdo

la magia de los días
el círculo de la mañana
blanco es el aire de las primeras horas.

...

mas allá de la nada la esperanza de los inocentes. Sáhara, 1998

...

la savia decae
mi oscuridad desdibuja el
paisaje. Fondeo en la sombra.

...

si cada día una línea
cada día una palabra descubierta,
un fulgor escondido
una sensación de fracaso
una búsqueda inaudita

...

hoy perdí el tren de las 9’24h. caminé hasta la parada del autobús. Aún tenía siete minutos. Fui hasta el puente contiguo, sobre el Guadarrama. Apoyada sobre el pretil de granito, vi el oscuro río, dos patos pardos, un petirrojo, y un mirlo cruzando el aire sobre la corriente, desapareciendo entre los fresnos. Bandadas de dorados mosquitos diminutos flotaban en el vacío, cerca del puente.

...

en los veranos calurosos los niños criados en pisos del centro de Madrid no teníamos acceso al mundo natural sino a través de los gritos estridentes de los vencejos –que creíamos golondrinas- atravesando el aire de los patios, frescos y umbrosos, de sábanas colgando.

...

encina anchurosa
extendida hacia el tiempo

...

la luz de un día de verano
hacia las nueve de la mañana
es la luz de un viaje que comienza

...

es una combinación muy alegre
la de tu tragedia y la mía.

....

en el acto de observar y escribir, de sentir y escoger esta u otra percepción está una esencia de mi naturaleza: transformo. Soy una química de la realidad, eso sí una química indolente.

...

notas febriles: sobrepasada de emoción al contemplar desde el tren los ciervos del Pardo. Una vez más hoy entreví un cervatillo entre las sombras de un camino todavía fresco entre altas encinas. De todos modos, lloro a menudo en el tren de cercanías.

...

varios elementos dispersos: el chirrido desgastado del tren sobre las vías y su olor a cobre frotado, los horizontes luminosos y desdibujados de las montañas en un día de verano, los árboles, arbustos y matorrales del Pardo que se suceden como un manto mágico que me sitúa en paisajes africanos. En la reverberación de la luz, en el paisaje cálido y aún fresco de las primeras horas, entonces mi alma viaja.

...

palabras para saborear en un trayecto
sombras, ondulación, desarrollo, gamos.

palabras para soportar una canícula:
libélula, fresno, mirlo.

...

Batalla de mirlos
entre las ramas de la higuera
mañana de agosto.

...

a la poesía hay que quererla como a un niño.

...

una urraca se entrevió lustrosa en el
verde profundo de la higuera

...

Jonás, la luz en el pájaro,
el perro en la piedra
la montaña en la tarde
la imagen del verano gozoso
el horizonte redondo del verano
ojo rodeado de las copas
de las encinas esplendentes

cuando la alberca se convierte,
por un mirar eterno,
en el mar griego de los dioses
y las últimas ramas de las encinas,
creciendo al cielo
son sagradas y adivinatorias.

...

Monstruos y demonios
Me acompañan en este viaje, su aspecto cambiante
Me atenaza bajo múltiples formas:
La soberbia y la humildad,
La pereza y la sobreexcitación,
La compasión de mi misma y
El pánico ante el absurdo,
Único objetivo de lograr expresar.

...

el monte Abantos tendido
como un flanco de gran bestia
extinguida y eterna.

...

animales y cables tendidos,
las astas de los machos jóvenes,
el río de juncos
en la llanura verdeante y amarilla,
la luz temprana
¿cómo lograré concentrarme en trabajar cuando llegue?
este trayecto
este trayecto de cercanías es una trampa
muchas mañanas soy atrapada por este paisaje.

me censuro, cajas de vigilancia en los andenes de los suburbios.

....

la fe que mi padre tiene aseméjase
al huerto de Laertes
siempre le encontraré
allí, cultivando sus frutales.

Odiseo y Laertes, Odisea, Canto XXIV

...

este tren rueda hacia el amanecer.
así mis ojos transcurrieran hacia la verdad.

...

qué gran placer se encuentra en el infantil recuento
de las sílabas escritas.

...

he visto al gran ciervo, símbolo de la existencia del alma.
He visto a la cierva con un cervatillo que huía ante el ruido del tren, símbolo del crecimiento y del aprendizaje, Mientras esto vi perdí la visión sobre el río en el valle despejado, imagen del transcurrir de los días.

...

la búsqueda de la poesía viene acompañada del encuentro con el absurdo.
Esa es la alegría del sabio. ( Ahí la alegría risueña del monje.)

...

Tren Corto

Los números indescifrables para los viajeros que cada mañana esperamos en el andén al aire libre de una vieja estación: 34 en un poyete blanco, un 0 de figura poliédrica, sobreponiéndose al rombo rojo que marca el número de andén 2,1. Hoy el rombo rojo está iluminado por el sol, parece un destino esperando una presa o un cuerpo.

Lo mejor es el sonido vibratorio de las vías cuando aún no se avista el tren que está llegando...
Los números desaparecen en su dudoso y enigmático significado. Subo, tomo asiento. y ahí está ella, mi señal favorita; a la velocidad maquinal entreveo, erguida en un poste, una A blanca inserta en un círculo negro. ¡Es la A anarquista! Es un signo que se repite a través del tendido de líneas férreas españolas, no sé si también extranjeras?

Ver esa A resaltando sobre su fondo oscuro y circular, colgando en un poste, apareciendo de la nada o destacada sobre inmensos páramos yertos o esplendorosos trigales, ver esa A me causa una exaltación momentánea, de reparto de bienes y abolición del estado... las A(es) repartidas por el territorio, unidas por una red eléctrica, en un medio que moviliza a cientos de miles de seres, ¿cuántos repararán en ellas, en su oculto mensaje?
¿Qué significarán para empleados ferroviarios y maquinistas?
¿Incitarán a la revolución a los trigales, y a los hatos de ovejas, que pastando en su cercanía, las contemplen pensativas?
y nosotros... gran rebaño...

FINAL




Texto, Copyright © 2005 Cristina Guzmán.
Todos los derechos reservados.


 


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Última actualización: enero 2006

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