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Experiencia y transgresión: la 51 Bienal de Venecia

por Helene Bastenier


La Bienal de Venecia, un escaparate esencial para el arte contemporáneo, ha desplegado para la edición de este año dos magnas exposiciones, en las que conviven figuras ya consagradas en el panorama internacional de la creación plástica con los jóvenes autores de novísima generación. Sus obras, unas y otras, cuestionan intensamente cuestiones como el devenir incierto de nuestra sociedad. Por primera vez, la organización de la muestra veneciana se ha confiado a dos mujeres, las responsables de la selección de un grupo de artistas transgresores en sus propias disciplinas, que se caracterizan por subvertir lo políticamente corecto. La imagen en movimiento —vídeos, proyecciones, películas— se confirma como uno de los lenguajes privilegiados de los artistas de esta era.

Este año y por primera vez en 110 años, la dirección de la 51 bienal de Venecia ha sido confiada a un dúo de mujeres españolas. Las dos comisarias, figuras de reconocido prestigio en el mundo del arte, representan la encarnación del compromiso por la búsqueda de las expresiones artísticas más novedosas e inquietantes. María de Corral —que ha dirigido, entre otros notables encargos, el museo madrileño Reina Sofía— es la responsable del resultado final de La experiencia del arte, una muestra expuesta en el pabellón central de Los Giardini. Mientras que Rosa Martínez, ex directora de la Bienal de Barcelona y la actual responsable del Museo de Arte Moderno de Estambul, nos cita para ir Siempre un poco más lejos, la colección que se presenta en el pabellón del Arsenale, en la que nos habla de Corto Maltese, la figura del comic de idéntico nombre que creó Hugo Pratt, con toda su evocación del mito del viajero romántico, que se desborda a sí mismo para construir su propio destino. Símbolo que explora sin cesar los confines del mundo en que vivimos.

Una bienal como la de Venecia es una ocasión única para hacer balance de la dinámica del arte contemporáneo y, aún más, del estado del arte actual y de cómo enfrentan los artistas el comienzo del tercer milenio. La muestra propone un encuentro que hace posible la convivencia de las posiciones artísticas, ideológicas y estéticas más diversas, incluso antagónicas. Si los museos ofrecen continuidad, las bienales son un momento festivo que apuesta por la saludable fricción entre los artistas. Son un escaparate para ver al arte desde la visión abrupta de un gran angular, además de que nos pone en contacto con obras a las que, de otro modo, no tendríamos acceso.

En la Bienal de Venecia de este año, a diferencia de ediciones precedentes duramente criticadas por su excesiva envergadura, cierto caos organizativo y bastante indecisión conceptual, María de Corral y Rosa Martínez han preferido reducir el número de artistas para que el recorrido sea menos agobiante y, mejores, la contemplación y el montaje de las obras. Aún así, la cifra de artistas alcanzó los 419, que tienen que compartir los pabellones de los más de 70 países representados. También hay que destacar la mayor presencia de mujeres entre los creadores, que pasaron de no rebasar el 10% de las últimas bienales, hasta el 37 % de este año.

Pero todos los artistas, hombres y mujeres, expresan sentimientos, emociones y testimonios, a su manera, del amor, del sufrimiento, de la violencia... Del desazón y las interrogantes que suscita el inicio de este milenio. Tanto los artistas jóvenes como los consagrados abordan las múltiples problemáticas que inspira el germinal contacto con el mundo, con todas sus contradicciones —no sólo políticas— que provocan la exploración del cuerpo, la búsqueda de la identidad, los territorios de la intimidad, las relaciones interpersonales, el Ser y sus fragilidades, su vertiente puramente emocional. Todos cuestionan la sociedad contemporánea con proposiciones críticas, a veces extremas, pero siempre asequibles.

Hay que subrayar, sin duda, que, como cada año, la producción audiovisual está muy presente y ritma con el conjunto de la bienal. Después de haberse consolidado como uno de los medios más utilizados en el arte contemporáneo, el vídeo ha conseguido normalizar su situación en este ámbito. Y si las diferentes expresiones de la creación audiovisual están ampliamente representadas, no resulta en ningún momento un agobio para el visitante. Al contrario, el público consigue asimilar su presencia, puesto que se exhiben vídeos, películas, y proyecciones diversas tanto en los pabellones principales como en los recintos nacionales. Incluso durante la noche, una vídeo-instalación de Fabrizio Plessi proyecta sus olas electrónicas sobre toda la laguna que protege a la ciudad italiana.


EL PABELLÓN ITALIANO

La experiencia del arte constata intensidades donde hallamos diferentes formas con las que los artistas han de inventar su existencia en el mundo. El arte es fundamentalmente una experiencia y una pasión. Se trata de ofrecer una reflexión sobre el mundo, pero también sobre los conceptos del arte. Esa es la intención de María de Corral al congregar un conjunto de obras de artistas capaces de renovar nuestra facultad de imaginar diferentes maneras de vivir la realidad y de crear emociones.

Corral seleccionó a 42 artistas, entre los cuales hay grandes figuras como Francis Bacon o Philip Guston, con pinturas de una gran fuerza creativa y una actualidad incontestable, o los eternos Antoni Tàpies, Bruce Nauman, Dan Graham o el sur-africano William Kentridge. Una sala entera se halla consagrada a este último, con un dispositivo de 9 proyecciones, que nos arrastran con la magia de la imagen que capta al artista en su taller, desgarrado y borrando sus trabajos sobre papel. El creador interactúa con sus dibujos, que aborda de manera a veces cómica, a veces poética, para subrayar la relación entre el creador y su obra o su modelo. Una gozada para los sentidos, el corazón y el espíritu. Era esto, precisamente, el propósito de María de Corral, que quería que la exposición fuera también una auténtica experiencia artística para el público, de forma que el espectador pudiera recrear su propia experiencia estética.




Francesco Vezzoli Trailer for a remake of Hore Vidal's Caligula, 2005. Film Production Still. Photo by Matthias Vriens. Courtesy Galleria Giò Marconi, Milano; Galleria Franco Noero, Torino.

Entre los jóvenes pintores representados en La experiencia del arte destacan Marlene Dumas, Hernández Pijuan o João Louro, cuya propuesta anula la imagen pero guarda siempre un fuerte referente con la realidad. Con lo no determinado, lo arbitrario, la percepción inestable y la interpretación de cada texto es como un proceso subjetivo que marca la significación de sus pinturas. El vídeo y el cine son los otros medios mejor representados en sus distintas variantes. Desde los juegos cinéfilos de Stan Douglas o de Candice Breitz, que utilizan fragmentos de antiguas películas para crear nuevas obras, hasta el lirismo de Eija-Lisa Ahtila o Tacita Dean, a la propuesta lúdica del joven sur-africano Robin Rhode quién, con una tiza o un carboncillo, dibuja en el suelo un balancín, una bicicleta, y se proyecta literalmente, invitando al espectador a entrar en el juego. La obra se alimenta de signos urbanos y transciende la experiencia social, la pobreza y las leyes de la cultura suburbana. Y en ese trayecto pasamos también por la provocación del italiano Francesco Vezzoli y su Trailer for a remake of Gore Vidal's Caligula, la banda de anuncio de una película inexistente, atestada de escenas de sexo explícito durante sus exiguos tres minutos de duración, que presenta el propio Gore Vidal, con la participación de actores como Benicio del Toro o Courtney Love. Es, a no dudarlo, la obra la más controvertida de la bienal.




Robin Rhode. Horse, 2002 (video still). Digital animation, 53" seconds. Edition of 5 + 2 AP. Courtesy of the artist and Perry Rubenstein Gallery, New York

Barbara Kruger, artista norteamericana, ha invadido —literalmente— toda la fachada del Pabellón con sus frases pergeñadas con los colores de la bandera de Italia: " You make History when you make business", o un audaz interrogante: "¿Puede la sensibilidad estética triunfar sobre su propia vulnerabilidad?".

Tania Bruguera, cubana, muestra una instalación hecha de un largo pasillo, cuyas paredes están cubiertas de bolsitas de té y mini-pantallas de vídeo. Las bolsitas sugieren la perfecta metáfora de la desculturización: un producto y una tradición de la India, llevados a Inglatera por los conquistadores y reinterpretados como propios, para ser reexportados a la India como si constituyeran la esencia de lo puramente británico. La combinación de los materiales evoca la relación entre lo cotidiano y lo virtual, el contraste entre vida tradicional y las altas tecnologías. En la India hay cyber-cafés en cada esquina y rebaños de vacas que deambulan a placer entre el tráfico hasta provocar el caos. Asociar materiales puramente orgánicos con otros conceptualmente sofisticados y la economía de elementos formales parece ser una estrategia semántica para expresar el fenómeno de las tradiciones híbridas y sus nuevas implicaciones en las culturas contemporáneas.

También son trabajos destacados los de Cildo Meireles, constituido por una serie de escalas, eterna metáfora de lo infinito, convertido en símbolo de la esperanza. O el trabajo de José Damasceno: una arquitectura imaginaria que incita a explorar el espacio donde el espíritu y la realidad entran en contacto.


EL ARSENALE

Si en el pabellón principal predominaba el encuentro con la experiencia y si la atención se centraba en la creación pura y dura, en el Arsenale, segunda sede de la manifestación, gigantesco y fascinante espacio de más de 9 mil metros cuadrados, Rosa Martínez ha querido vulnerar todos los límites de las disciplinas, las fronteras y —¿porqué no?— también de lo "políticamente correcto". Para ello ha seleccionado a 49 artistas que ofrecen un panorama amplio y variado de la creación artística mundial. "La Bienal es uno de los escasos espacios que permiten vivir el sueño o la ilusión de un auténtico intercambio multicultural, ya que el mercado está dominado por un 90 % de artistas occidentales", afirma Rosa Martínez, que cree que el comisario "tiene la obligación moral e intelectual de poner límites a este mercado, con obras no siempre asequibles o de procedencia periférica."

En la entrada del Arsenale nos acogen los 'billboards' impactantes de las Guerrilla Girls, colectivo de artistas neoyorquinas, donde se lee: " Benvenute alla Biennale feminista". Aunque Rosa Martínez reconoce que su sueño de que haya una real paridad en la representación de hombres y mujeres artistas no se ha cumplido, un esfuerzo evidente hace planear un aroma de género sobre el conjunto de la exposición.




Guerrilla Girls. Benvenuti alla Biennale Femminista, 2005. Digital Print, 5,18 x 4 m.

Un poco más lejos, una gigantesca araña, de la portuguesa Joana Vasconcelos, no está hecha de cristal, como parece a primera vista, sino de tampones OB. Y eso sólo es el principio para la mujer artista. Runa Islam, originaria de Bangladesh, muestra una película de una gran belleza, donde se ve a una joven burguesa ante el despliegue de piezas de una vajilla de porcelana. Lentamente, las empuja hacia el borde de la mesa, hasta que caen al suelo. Es la imagen de la mujer que, aunque fracasada, muestra su rebeldía con potencia.




Runa Islam. Be The First To See What You See As You See It, 2004. 16 mm film with sound. 7'30". Courtesy of Jay Jopling / White Cube, London

Emily Jacir, joven palestina que vive entre Ramallah y Nueva York, hace una comparación en una proyección de dos vídeos en paralelo; uno filmado en Ramallah y el otro en Nueva York. En ellos se muestra la vida cotidiana de una peluquería, de una drugstore y de una agencia de viajes, que se confunden en un mundo globalizado en una ciudad hecha de retazos de las anteriores.

Quién puede borrar las huellas de Regina José Galindo, artista guatemalteca, cuestiona los límites de la violencia ejercida sobre sí misma para expiar el dolor colectivo de su pueblo, marcado por la desesperación y la pobreza en el seno de una economía neoliberal y de regímenes despóticos y dictatoriales. En este vídeo, la artista camina desde la fachada de la Corte de la Constitución hasta el Palacio Nacional, tras haberse mojado los pies en un balde de sangre humana. Con ello hace referencia a la candidatura a la presidencia de su país del protestante evangélico y ex dictador, Efraín Ríos Montt, en violación de la ley que le negaba ese derecho por gravísimas acusaciones de corrupción durante los años que desempeñó la primera magistratura.




Regina José Galindo. Quien puede borrar las huellas, 2003. Performance. Photo Vitto

Guantanamo Initiative cuestiona los derechos humanos y la legalidad internacional. Se trata de una propuesta de Christoph Büchel y de Gianni Motti para transformar la base militar americana de Guantánamo en un lugar dedicado a la promoción de la cultura contemporánea con la creación de un laboratorio, que se convierta en una plataforma de intercambio de ideas y de diálogo.




Christoph Büchel & Gianni Motti Guantanamo Initiative, 2004. Installation. Courtesy Maccarone Inc. New York and Galerie Hauser & Wirth Zürich / London

Under discussion, del dúo de artistas Jennifer Allora y Guillermo Calzadilla, está inspirada en el conflicto que suscitó la campaña de desobediencia civil de los pescadores de la isla puertorriqueña de Viesques en los años 70 contra la utilización del territorio como campo de tiro por la marina de Estados Unidos. El ministerio del Interior norteamericano justificó la utilización del paraje natural bajo el supuesto propósito de restaurar el ecosistema. En el vídeo se ve a un autóctono recorrer la zona reservada para maniobras en un barco que tan sólo es una mesa puesta del revés, con un motor adosado, especie de vehículo híbrido a la vez que práctico y simbólico de la "mesa de negociaciones" para un diálogo abortado. Under discussion es un dispositivo experimental que funciona no sólo como información, sino también como un derecho proclamado por la justicia medioambiental que invade el espacio de la política.




Allora & Calzadilla. Under Discussion, 2005. DVD. Courtesy Galerie Chantal Crousel, Paris and Lisson Gallery, London

El arquitecto Rem Koolhaas proyecta su mirada crítica sobre la creación contemporánea, y en particular sobre el mundo de los museos. Con la ayuda de posters traza un paralelo lúcido entre la regeneración /degeneración de las infraestructuras museísticas decoradas de cifras millonarias, que el arquitecto no consigue nunca controlar, y la rehabilitación del museo de San Petersburgo. Demuestra que el último gran auge de los museos sigue exactamente la curva de la burbuja financiera y económica. Ahora bien, plantea Koolhaas: "¿Este modelo de crecimiento sigue teniendo sentido hoy en día?

También encontramos en Arsenale a grandes figuras, como Louise Bourgeois o Samuel Beckett, que conviven con jóvenes creadores como la española Pilar Albarracín, autora de magníficos vídeos que evocan el folklore y las tradiciones populares bajo una mirada crítica y no desprovista de humor.




Pilar Albarracín. Bailaré sobre tu tumba / I Will Dance on Your Grave, 2004. Video performance, 7'04", with the collaboration of the dancer Andres Marín Photo documentation coproduced with Junta de Andalucía. Photo: Pilar Albarracín

Tanto en el pabellón italiano como en el Arsenale, cada nombre tiene su explicación. Tanto si se trata de artistas jóvenes o figuras históricas, todos valen por su ejemplaridad. El arte como posibilidad de emprender siempre reinterpretaciones que permiten descubrir, analizar y deconstruir la tradición. Y así reinventar el mundo en que vivimos.

Sería demasiado esquemático afirmar que María de Corral entretiene un gusto exquisito por lo clásico y que Rosa Martínez manifiesta un picante sabor multicultural. Las diferencias entre una y otra son muchas, pero ni la primera es una muestra sólo de revisión histórica, ya que se adentra en las más recientes creaciones, ni tampoco la segunda está únicamente enfocada al arte emergente, sino que se muestra, tal vez, más audaz en su valoración de la coherencia antes que la novedad, con la creación de nuevas formas de relación entre artistas, disciplinas y audiencias.

La mundialización del arte existe, incluso si cada artista acarrea sus propias visiones e interrogantes.


PABELLONES NACIONALES

Nunca antes hubo tantas obras audiovisuales en los pabellones nacionales. En el de Canada, Rebecca Belmore proyecta una pieza donde lucha contra la fuerza del agua en una pantalla que se divisa tras una especie de cascada, mientras que Hans Schabus ha ocultado el pabellón de Austria tras una montaña, en cuyo interior se yerguen laberínticas escaleras que conducen a la proyección de un paisaje nevado.

En el pabellón español, Antoni Muntadas ocupa el espacio con una obra conceptual, sofisticada y elegante. Se trata de un ambiente de fotografías, de textos, de vídeos, de mobiliario y de sonidos, organizados de manera para formar un espacio híbrido entre sala de espera, hall de aeropuerto y centro de información. Así se construye el ambiente propicio para introducir al visitante en la historia del espacio físico y político de los Giardini. Muntadas trabaja desde 1955 en una serie de proyectos articulados bajo el título On translation, a través del cual estudia la problemática de la codificación, la interpretación y la transformación de los fenómenos contemporáneos de la cultura en contextos lingüísticos, políticos y económicos diferentes. "La percepción requiere participación", frase que Muntadas utiliza de manera recurrente en toda su serie On translation, que viene a constituir un leitmotiv subrayado hasta el punto de que el destinatario último no es otro que el receptor. Su proyecto On translation: I Giardini, concebido especialmente para esta bienal, lleva a la reflexión sobre la significación que la memoria incorpora a ciertos espacios públicos y de cómo estos adquieren diferentes niveles de representatividad en función del uso que se les da. Una visión crítica que demuestra que la división por países es una manera anacrónica de comprender el arte en un mundo globalizado. Y, sin embargo, también refleja los símbolos y rituales que funcionan en el ámbito del arte contemporáneo.

Francia ha consagrado su pabellón a Annette Messager, con una instalación en tres vertientes titulada Casino y cuyo personaje central es Pinocho, el muñeco del cuento que siempre ha estado asociado a Venecia. La figura no es nueva en la obra de Messager, cuya visión del mundo juega paradójicamente con todas las reversibilidades y de todos los regresos al comienzo. Emblema de la dislocación y del desmembramiento, el muñeco constituye el corazón fantasmagórico de todas las circulaciones de lo vivo y de lo inanimado... porque confunde los límites entre el modelo y la copia, pero también entre el artista demiurgo (capaz de insuflar vida) y el artista reproductor (que se queda en las apariencias). El muñeco del escritor Collodi puede ser considerado como una de las figuras más alegóricas de las relaciones paradójicas entre el arte y de la vida.

En el Pabellón norteamericano, vuelve con fuerza Ed Ruscha, que ya había participado en la bienal en 1970. Esta vez, no hay obras efímeras, ni performance, ni neones, ni fibra óptica: su instalación, titulada The Course of Empire, inspirada en el diseño simétrico neoclásico del pabellón, comprende 10 pinturas al acrílico, divididas de manera igual en cada uno de los dos espacios. En el ala izquierda, Blue collar es una muestra de cinco originales de 1992, pinturas en blanco y negro de paisajes urbanos, mientras que en el ala derecha, hay cinco pinturas nuevas en color que son como el espejo de los originales.

Repartidos por toda la ciudad, aún quedan por ver más de 40 pabellones. Hay presencias inéditas hasta ahora como los de Afganistán o Irán. Y también aportaciones interesantes como el Istituto Italo-Latino Americano con artistas de Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Haití, Panamá, Perú... La instalación de Pipilotti Rist en la Iglesia San Stae merece la visita, así como la del pabellón de Luxemburgo da la réplica a Antoine Plum, artista y cineasta, con la película Mondo veneziano. High Noon in the Sinking City, que se inspira en los discursos teóricos en boga en el arte contemporáneo en el contexto de toda una serie de acontecimientos tan inesperados como espectaculares.




Texto, Copyright © 2005 Helene Bastenier.
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Última actualización: enero 2006

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