Biblioteca Babab
[Visita nuestra Biblioteca: libros completos totalmente gratis]











Sobre doña Bernarda Ferreira de Lacerda y el poema épico Hespaña Libertada.
Incluye texto con las veinte primeras estrofas del Canto Primero.

por Zalín de Luis


En el año 1578, en la costa atlántica del actual Marruecos, en Alcazarquir, en una empresa descabellada, fallece sin descendencia don Sebastián, el joven y temerario rey de Portugal. Quiso desarrollar una anacrónica cruzada contra el moro y crear un imperio cristiano en Marruecos. Trató de convencer a su tío, el Rey Felipe II de España, que, mucho más prudente, trató, a su vez, de disuadirle. Desde principios del siglo XVI fluía por el folklore portugués la leyenda de un príncipe deseado que traería la prosperidad y la alegría a su pueblo. Recobra fuerza la leyenda con la tragedía de Alcazarquivir, y se vuelca en una nueva versión con don Sebastián como protagonista. Así nació el mito que sustentará el sebastianismo: el rey aun vive, escondido, penitente, purgando la pena por haber provocado un desastre a su país. El Rey volverá y Portugal renacerá. A lo largo de los siguientes siglos, en Portugal resurgirá una y otra vez el sebastianismo: en las luchas por la independencia frente a Felipe IV de España, o a raíz de la conquista de Portugal por Napoleón, incluso se exportó el mito a Brasil. El sabastianismo en lo político es la saudade en lo sentimental. Siempre guardará Portugal algo de tan bello cuento. Siempre habrá algo que desear.

Al fallecer don Sebastián, ocupó el trono su tío paterno, el Cardenal don Enrique, que negoció con el Rey Felipe II de España la monarquía dual que durante los siguientes sesenta años vincularían a los dos reinos. Felipe II invocó el derecho sucesorio que le asistía: su abuelo fue el rey portugués don Manuel, el Afortunado; su madre, Isabel de Portugal, era hija del anterior; y, él mismo, era tío del finado rey Sebastián. Exigió su derecho y consiguió ser entronizado por las Cortes de Tomar. Portugal compartiría Rey con España, pero, salvo en política exterior, conservaría su independencia. En definitiva, dos reinos para un rey. Sin embargo, esa situación no se mantuvo conforme a la teoría a lo largo de los sesenta años de monarquía compartida.

Al alto clero, cierta nobleza y la próspera burguesía vio con buenos ojos la nueva situación. El Prior de Crato, la baja burguesía y las clases menesterosos, hicieron un aguerrido y breve conato de oposición, fácilmente reprimido por el legendario Duque de Alba. Es una forma muy esquemática de definir los dos bandos en liza. En principio, la monarquía dual tuvo el apoyo de quien veía el fortalecimiento de sus intereses, dado que España era la primera potencia mundial. Se situaban en contra los que no creían obtener nada bueno con el cambio. Luego, cada postura se reforzó con teorías más o menos elaboradas: Ambas posiciones se construyeron sobre la razón, pero también, sobre el sentimiento y algunas mitificaciones irracionales.

El odio popular hacia lo español fue evidente. La influencia cultural castellana en Portugal se llevó a cabo desde mucho antes de dar comienzo la monarquía dual, desarrollándose a lo largo de un proceso que abarcó desde finales del siglo XV. Este proceso se vio favorecido, sino fomentado, por el hecho de que sucesivas reinas consortes portuguesas eran españolas de nacimiento y educación. Los gustos y modas de la corte se veían alterados y, por supuesto, estos gustos modificaban y marcaban la tendencia de los gustos de la alta burguesía. Poco a poco, la influencia cultural española era cada vez más sólida y evidente.

A pesar de la fundación de las flamantes Universidades de Coimbra y Évora, muchos son los estudiantes portugueses que acudieron a España, y muchos los profesores españoles que no dejaron de visitar Portugal. La influencia fue decisiva. Aunque la lengua académica en las universidades españolas era el latín, el castellano fue el idioma que se respiraba en los pasillos, con el que se discutía, con el que se creaba el arte, el idioma que terminaron empleando los estudiantes portugueses.

El Condestable Pedro de Portugal, como consecuencia de su exilio en Castilla en el siglo XV, fue el primero en adoptar el castellano para la creación de obras literarias. Le siguieron otros, como Gil Vicente, Sá de Miranda, Rodrigues de Castelo Branco, García de Resende, o el propio Camoens. Al principio, el castellano que empleaban tenía un evidente contagio del portugués. Empezó por ser una lengua para uso de poetas, luego se destinó también para la creación de otros géneros. En el teatro portugués se empezó a utilizar el castellano sólo en boca de los personajes castellanos. Finalmente, acabó como lengua total para la creación, edición y representación de dramas y comedias. Entonces, fue entonces, con la divulgación masiva a través del escenario, en pleno desarrollo de la monarquía dual, cuando la imposición del español sobre el portugués se hizo más evidente y peligrosa. Para hacer un ejemplo comparativo, es como si en un país en el que ahora se habla español, la televisión se escuchase en inglés. Ciertamente sería una competencia peligrosa, difícil de combatir. Lo mismo pasó entonces.

En definitiva, durante el siglo XVI y XVII la influencia de la cultura castellana en Portugal es tal, que el español se convierte en una lengua de uso frecuente en la literatura. No se puede hacer un paralelismo exacto entre este uso y el nacionalismo. Los autores que empleaban el castellano no eran por ello más o menos partidarios de la ocupación española, y, a sensu contrario, el uso del portugués no era indicativo de rebeldía. Por supuesto, tampoco esto significa que no surgiesen enconados enfrentamientos por la lengua. Resulta curioso comprobar que en innumerables obras los autores portugueses, antes de nada, justifican el uso de la lengua castellana. Las expresiones anti-españolas podrían darse tanto en una lengua como en otra. Los autores líricos emplearon una, otra, o ambas, sin que eso fuese indicativo de su postura política. En el teatro fue distinto. Los autores que mantenían el portugués se identificaban casi siempre con los partidarios de la independencia absoluta de Portugal, pero hay múltiples excepciones. Al respecto, es importante tener en cuenta que el concepto de lo nacional en pleno siglo XVI o XVII no era en absoluto como actualmente lo entendemos. Por ejemplo, una gran masa de la población, completamente analfabeta y desvinculada de los núcleos de poder, seguían los dictados de los nobles a los cuales servían, o, sencillamente, no se enteraban de las grandes tomas de decisión, no les afectaba.

Los sesenta años de monarquía dual en Portugal supusieron un periodo cultural muy rico, denso y animado. Pero antes de la unión de ambas monarquías, durante todo el siglo XVI, la influencia de los grandes escritores españoles en la literatura portuguesa era evidente. El uso de dos lenguas, la extrapolación de autores y tendencias, la mezcla, en definitiva, fue beneficiosa. Quizás, una primera impresión del estudio de esta época lleve a pensar que la lengua y la cultura portuguesa se vieron dominadas por todo lo español, o castellano, para ser más exactos, y que poco dieron de sí, pero, visto con mayor minuciosidad y proyección en el tiempo, que duda cabe que se trató de un periodo desde el cual la literatura portuguesa despegó de un letargo mediocre, letargo en que estaba sumida desde la desaparición del fenómeno de las lírica gallego portuguesa en el siglo XIII. Portugal entró de lleno en el renacimiento. Uno de los motores de este movimiento fue la literatura de la diglosia castellano-portuguesa, que además fue un fenómeno netamente portugués, de incuestionable influencia española, pero portugués. Los grandes autores no escribieron sólo en castellano, o sólo en portugués, alejémonos de las lecturas nacionalistas, escribieron, gran parte de ellos, en ambas lenguas y sin dejar de ser portugueses. Sá de Miranda fue el introductor de las formas líricas italianas, y escribió gran parte de su obra en castellano. Comoens escribió sobre todo en portugués, y fue el más alto poeta. Ambos fallecieron antes del inicio de la monarquía dual. El siglo XVI y XVII dio valiosísimos nombres y tendencias. Fue un periodo rico y bien aprovechado. Las figuras principales del renacimiento portugués han soportado bien el paso del tiempo. Sin embargo, a la gran mayoría de los artistas que desarrollaron su obra durante los sesenta años de monarquía común, y que emplearon ambas lenguas, siempre se les ha tratado de paso, ligeramente, con cierta tendencia al olvido.

Sin duda alguna, Bernarda Ferreira de Lacerda es considerada como una de las más valiosas y meritorias mujeres del Portugal del siglo XVI. Nació en Oporto en el año 1595 (¿1596?) Era hija del Doctor Ignacio Ferreira, Canciller Mayor del Reino, y de doña Paula de Sá Pereira. La educación que recibió era la propia de la clase social a la que pertenecía, pero el mérito no está en lo que recibió, sino en lo que asumió, y en el resultado de tan buena digestión. Muchas mujeres en la corte eran educadas en música, arte, lenguas clásicas y contemporáneas, y otras materias más o menos útiles, pero Bernarda sobresalió en todas las disciplinas. Además, junto a su contemporánea Sor Violante do Céu, comparte un espacio único en un parnaso portugués básicamente masculino. Sin embargo, no conviene dar excesivo valor al hecho de que fuese una autora laureada en su tiempo, ni su evidente influencia, herencia de la influencia familiar y de la propicia situación política que le favoreció; estas cuestiones son peligrosas a la hora de valorar el contenido estrictamente literario de su obra. El valor de su obra es innegable, entonces y ahora. Entonces fue alabada por sus contemporáneos, por ejemplo, el mismo Lope de Vega le dedicó la égloga Filis; hoy, sin embargo, no es siquiera discutida, ha sido, sencillamente, olvidada, como casi todos los autores de la diglosia castellana-portuguesa.

Bernarda murió en Lisboa en el año 1644. El Duque de Braganza se erigió como rey en 1640 y España reconoció la independencia de Portugal en el año 1668, por lo tanto, vivió casi toda su vida en una Iberia bilingüe y poderosa de la cual ella fue un personaje renombrado e influyente. El reconocimiento público del que fue objeto llegó a tal grado que Felipe III le propuso ser preceptora de sus hijos don Carlos y don Fernando. Ella desistió. Fue esposa, madre de varios hijos, de los cuales sólo sobrevivió una niña, fue poeta, mujer de arte y letras, y una ferviente cristiana que promovió la fundación de un Convento de Carmelitas de Goa y otro en Oporto.

Aunque empleó su lengua materna para diversas piezas, fue el castellano la lengua con que escribió el cuerpo principal de su obra. Para componer el poemario "Soledades de Buçaco", de 1634, empleó el italino, portugués, castellano y latín. El largo poema épico, "Hispania Libertada", compuesto de dos partes, está escrito enteramente en castellano. En este último título, a pesar de tratar sobre la reconquista frente a los moros, se menciona en varias ocasiones la rivalidad entre Portugal y España, situación que, teniendo en cuenta la monarquía dual, no deja de ser sino una sutil queja a la misma.

La poesía de Bernarda Ferreira es grandilocuente y laudatoria, quizás en exceso para nuestro gusto actual, pero no más de lo que podría ser cualquier otro autor que se moviese, atento a la moda literaria, en el mismo ámbito social. Sin embargo, a pesar de recurrir a fórmulas italianizantes, su verso no cae en un manierismo abotargado, tan propio de autores tan ambiciosos como torpes. Es el suyo un verso claro, limpio, sencillo, grato de leer y de escuchar. A veces, incluso, llega a la simpleza de lo natural y se convierte en cansino, pero siempre fluye con ritmo sensato y entre términos legibles.

A continuación de este texto, acompañamos las veinte primeras estrofas del Canto Primero de la Hispania Libertada, extenso poema épico que se divide en dos partes, la primera editada en 1618, y la segunda en 1673, cuando la autora ya había fallecido. Trata de la historia de España desde la invasión de los moros hasta el final de la reconquista. Ha sido considerado un texto de segundo orden, de mediocre condición literaria, pero es un documento de indudable valor para el estudio de la literatura portuguesa bilingüe. El texto que ofrecemos es idéntico al original, salvo en algunas variantes gramaticales que, quizás, en su forma primigenia, podrían distraer en exceso la lectura, por lo que hemos preferido vertirlas con la grafía actual.

Hespaña Libertada
Canto Primero de la Primera Parte

A la libertad de nuestra España canto,
Y hazañas de aquel godo valeroso,
Que con ánimo osado, y celo santo
La fue quitando el jugo trabajoso.
Y los hechos también dignos de espanto,
Y de sublime verso belicoso,
Que hizo la Española gente fuerte
Triunfando del tiempo, y de la muerte.

No invoco aquí de Phebo las hermanas,
El licor de Aganippe no les pido,
Que viene mal mezclar cosas profanas
Con sujeto tan raro, y tan subido.
Cesen las aguas de Castalia vanas,
Y el Helicona quédese en olvido,
Porque el Patrón de Hespaña ha de ser solo
Mi Parnaso, Helicona, y rubio Apolo.

Desde ese Olimpo (donde estáis pisando
Las estrella que vuestra luz opaca)
Os pido que miréis de cuando en cuando
A quien, divino Apostol, os invoca.
Dadme un estilo grande, dulce, y blando,
Derramad vuestras gracias en mi boca,
Que si a los Españoles amáis tanto,
Bien es que me ayudéis pues de ellos canto.

Sus claros hechos escribir deseo
Jacobo ilustre, y fuerte caballero,
Y si con el favor vuestro me veo,
Si vos me dais la mano como espero,
Envidiará mi canto el mismo Orfeo,
Y yo ni el de Virgilio, ni de Homero,
Que (aunque mujer) será mi verso
Celebrado por todo el universo.

Y tu mi patrio reino lusitano,
Que de muchos de Europa eres corona,
Si por escribir esto en castellano
He dejado tu lengua me perdona;
Que es el origen de la historia hispano,
Y quiero que mi musa, pues la entona
También a lo Español vaya vestida,
Para ser más vulgar, y conocida.

Confieso de tu lengua que merece
Mejor lugar después de la latina,
Con que en muchas palabras se parece,
Y es como ella de toda historia dina.
Empero el ser tan buena la escurece;
Y así la extraña gente nunca atina
Con su pronunciación, y dulces modos,
Y la española es fácil para todos.

Por eso escribo en ella aquesta historia
Deseando que de muchos vista sea,
Para que dure mucho su memoria
en que mucho la mía se recrea.
Y por que yo me quede con la gloria
de que el mundo también el amor vea
que me mueve a cantar hechos, y leyes
de los antepasados de mis Reyes.

Si vos alto Philipo esclarecido,
Poderoso monarca, a cuyo imperio
del mundo lo mejor está rendido
desde este nuestro al Indico hemisferio.
Del hispano árbol real, ramo florido,
Y Alcides fuerte, en quien (no sin misterio)
Cargan todos los reinos que tuvieron
Los que predecesores vuestros fueron.

A vos de vuestra Hespaña Libertada
Ofrezco aquí la historia verdadera,
No con fábulas vanas afeitada
Que en ellas sus grandezas ofendiera.
Y aunque en bajo plomo va engastada
Esta preciosa piedra, si yo pudiera,
Para de vuestras manos la hacer dina,
Dierale engaste de arte peregrina.

Mucho lo procuré, pero no atino:
Porque esta posesión como es ajena
De nuestro inculto ingenio femenino,
Sólo puede ofrecer voluntad buena.
Y aunque es este don de vos indigno,
Pues de buenos deseos estoy llena,
Y ellos las cosas pocas engrandecen,
Que la aceptéis por vuestro vos merecen.

Doy todo lo que puedo, y si me atrevo
A ofreceros servicio tan pequeño,
Es porque sólo a vos hacerlo debo
Pues desta Hespaña sois feliz dueño.
Si la miráis, dareisme aliento nuevo
Con que ponga en efecto ni desdeño,
Y tanto volará la pluma mía
Que aun llegue a cantaros algún día.

Siendo trescientos años ya pasados
Después que la española monarquía
Por los bélicos Godos esforzado,
Con prosperidad grande fe regia;
De la Gothia región así llamados,
Que está debajo de la Zona fría,
Y cercana de Dania, y de Noruega,
Donde menos el Sol sus rayos llega.

Porque en pecar el pueblo porfiava,
Y algunos de los Reyes, mayormente
Vitiza, que fue mientras reinaba
En todas sus costumbres insolente;
Y así su mal ejemplo depravaba
La mayor parte de la Hispana gente,
Que como no esta sana la cabeza
Luego en los demás miembros hay flaqueza.

Al fin el Rey supremo, y soberano
Por las maldades dichas, y el pecado
Que en forzar a la hija de Juliano
Hizo el Rey don Rodrigo desdichado,
Ayroffe tanto contra el pueblo Hispano
Que dejó ser de Bárbaros domado
Aquel Reino famoso, y opulento
Por castigar tan loco atrevimiento.

Desamparados ya de su clemencia
Estaban de los Moros oprimidos
Sin que hacerles pusiesen resistencia
Los que en el mundo fueron más temidos.
Sufriendo mil injurias con paciencia
A los Bárbaros fieros fementidos;
Que como los dejó Dios de su mano
No aprovechaba ya valor humano.

Cuantos géneros hallan de tormento
En ellos los paganos ejercitan,
Nunca muestran tener mayor contento
Sino cuando sus males solicitan;
Y con desvergonzado atrevimiento
Unos a los maridos se les quitan
Las queridas mujeres desdichadas
Que a vista de los mismos son forzadas.

Otros de entre los brazos amorosos
Toman los tiernos hijos a las madres,
A las casadas matan sus esposos,
Las moscas dejan huérfanas sin padres.
Soberbios de fe ver tan poderosos,
Ni con lágrimas de hijas, ni de madres
Se mueven a piedad, mas cada día
Acrecientan su loca tiranía.

Las más bizarras damas regaladas,
Y las principalísimas señoras
De sus galas, y joyas despojadas
Apresentan ufanos a las Moras;
Que unas dejan en casa por criadas,
Otras mandan al campo a ser pastoras,
Y se tienen entonces por dichosas
Sólo aquellas que son menos hermosas.

Porque cualquier noble, o vil pagano
Viendo alguna Hespañola que le agrada
Con facilidad hecha la mano,
Y es del forzosamente deshonrada:
Más muchas con valor mayor que humano
Quisieron muertas ser a dura espada
Antes que ver su honra corrompida,
Y alcanzaron con muerte eterna vida.

Eterna vida en el impyreo Cielo
Adonde están gozando eterna gloria,
Vida inmortal también acá en el suelo
Do no morirá nunca su memoria.
Felices almas, que del mortal velo
Han salido ganando tal victoria,
Para entrar por las puertas celestiales
Con laureles, y palmas triunfales.




Texto, Copyright © 2005 Zalín de Luis.
Todos los derechos reservados.


 


Babab.com
Para contactar con nosotros entra aquí
Última actualización: febrero 2005

Copyright © 2000-05 Babab
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados.