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5 álbumes para describir 5 años

por Alberto Conde


5 años de Babab resumidos en 5 trabajos. Una instantánea personal de lo que ha sido una época de reciclaje en la que se ha hablado más de la industria, los reproductores de música y formas de acceder a ella que de los artistas en si. ¿Se acaba el negocio?


Tocotronic: KOOK Variationen
L'age D'or (2000)

En los viejos tiempos, hubiera sido imposible que un disco de remezclas de una banda que sería algo así como Los Planetas en versión teutona, encabezara ningún tipo de lista. Pero este doble CD recién estrenado el año 2000 sirvió como carta de presentación de muchas de las cosas que pasarían en las siguientes temporadas. Encabezado por un single contagioso y bailable, la reconstrucción de Freiburg a cargo de Console, este disco nos sirvió como toma de contacto con el techno mínimal del sello Kompakt, la inmediata reivindicación del electro y el legado de Giorgio Moroder —Miss Kittin, Dakar & Grinser—, el pop llevado a los clubs —Turner, Electric Mojo, Egoexpress— y el hip hop marciano —Funkstorüng—. Un rompecabezas que partiendo de la sólida estructura con que las canciones de Tocotronic le dotaban, nos confirmó que Alemania se iba a convertir en el foco creativo más reseñable de esta época.




Crossover: Fantasmo
Gigolo (2001)

De niños, nos habían vendido el siglo XXI como el colmo del futurismo, pero una vez llegamos a él, descubrimos que lo más cool es rememorar el sonido del primer techno-pop. Los calentadores, maquillajes tremendos y crepados se convierten en dresscode mientras toda Europa enciende velas a New Order, Arthur Baker o Human League. Un día, nos enteramos que lo que hasta ahora llamábamos electropop, era electroclash porque un tío en Nueva York tenía un festival llamado así. Dos dependientes de una tienda fashion de la Gran Manzana probaban suerte dando una demo con sus canciones a sus clientes. Una de esas cassettes llega hasta Munich, hasta los oídos de DJ Hell, jefe del pujante sello International DJ Gigolos que decide lanzarlos.

Un disco de poco más de media hora en el que se alternan una voz masculina y otra femenina sobre bases construídas por cajas de ritmos vintage. 9 canciones que incluyen hits y momentos densos de inspiración tolkiniana. Breve, intenso y con la magia suficiente para envejecer menos lentamente que los discos de Fischerspooner, Peaches o Soffy O.




The Notwist: Neon Golden
City Slang (2002)

La herencia del indie-rock de los 90 aliñada con la frialdad de la IDM ha dado como fruto la única forma de pop genuína de esta media década. Promovida con audacia por sellos como Morr, llevada al gran público por la listilla de Björk, tiene como uno de sus epicentros un pueblecito alemán llamado Weilheim donde Lali Puna, Console, Tied & Tickled Trio y The Notwist —algo así como su aglutinador— tienen su base de operaciones.

El disco que destacamos representa perfectamente esa comunión entre canciones impepinables —todas podrían haber sido single— con producción de alta tecnología capaz de acercarlas al dub o al sonido de Colonia sin privarlas de pasión. Música llena de sentimientos que demostró que hay vida más allá de Radiohead y a la que la etiqueta indietrónica se le quedaba corta.




OutKast: Speakerboxx/ The Love Bellow
Arista (2003)

Si, se puede conseguir un disco que venda millones de copias en todo el mundo con buena música. No hacen falta polémicas bobas como las de Eminem, ni depender de la inspiración de productores como Timbaland, Dre o los Neptunes. Reivindicar que el rap es una rama del mismo árbol del que salen el soul, el funk, el jazz y el drum'n'bass no es algo pedante sino astuto.

Este doble CD certifica la separación de caminos entre Big Boi, el macarra que representa la ortoxia rapera y el pasado de OutKast y André3000, el glamour y las ganas de inventar el funk del siglo XXI. Un disco para cada uno sin que el aluvión de minutos tenga desperdicio.

Aunque el foco haya apuntado a la mitad de André por el éxito de Hey Ya, su renuncia del rap, apuesta por el r&b y reivindicación principesca, la parte de Boi nos recordó que el hip hop puede seguir siendo creativo esquivando los tópicos. La verdad, tras ver lo poco que ha durado el avant hip hop de Antipop Consortium, Prefuse 73 o Saul Williams —con la excepción de Mike Ladd y productores como Madlib—, reconforta saber que aún se premian los esfuerzos.




Mouse on Mars: Radical Connector
Sonig (2004)

Cuando, con suerte, tus primeros discos solo los pueden recordar los hermanos mayores del público medio de la música pop o entendidos, tienes que saber reciclarte muy bien para seguir causando sorpresa y ganarte al oyente de música de calidad. Este dúo alemán revolucionó el concepto de pop electrónico a mediados de los 90 y lo íncreible es que una década después lo siguen consiguiendo.

A fin de cuentas el funk tartamudo de The Neptunes debe mucho a la electrónica tartaja de Mouse on Mars y viendo el acercamiento dado por estos en sus anteriores trabajos al pop —voces, instrumentos analógicos— en su faceta más negra solo quedaba cruzar los dedos para que ocurriese el milagro. Con la ayuda de los cantantes Dodo Nkishi, Mark E. Smith —sólo en single— y Niobe han firmado un disco que a la vez los hace más accesibles que nunca, sin perder un ápice de su complejidad musical. Nunca una contradicción ha sonado tan bien.






Texto, Copyright © 2005 Alberto Conde.
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Última actualización: febrero 2005

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