Biblioteca Babab
[Visita nuestra Biblioteca: libros completos totalmente gratis]











Atardecer en la Destrucción.

Poemas de Mario Saavedra


A manera de prólogo

Sabíamos que era un ejemplar crítico de las artes escénicas y visuales, así como de la música (ahí están sus textos en la Revista Siempre!); que era un joven culto, informado; que era un lúcido ensayista de obras literarias (ahí está su texto sobre el poeta Elías Nandino); que era un hombre de letras y luces; pero ignorábamos su verdadera vocación, escondida y guardada celosamente.

Ahora, Mario Saavedra con Atardecer en la destrucción se nos revela como un poeta, que en este libro muestra un recuento singular de su poesía.

He aquí un poemario de variados tintes y distintos rasgos, y a un prologuista que no es ni crítico, ni poeta, sino un simple lector, el primer privilegiado lector, que se encuentra -¡oh grata sorpresa!- con una colección de poemas que lo trasladan a otros universos, que lo llevan a soñar, que a veces lo perturban o lo conmueven o lo asombran.

No es fácil hacer nuestros algunos de los poemas, porque el poeta se pone retos, se impone difíciles métricas y se sumerge en imágenes complejas.

El poeta canta al amor, al cuerpo amado, a la vida sin temerle a la muerte, a lejanas ciudades moriscas y mediterráneas, a una cercana ciudad que venera y aborrece.

Poemario diverso y variado, aquí encuentra el lector lo mismo que un poema ontológico como Ausencia, uno político como Caída estrepitosa de un imperio, o uno de íntima esencia como Intuición; canta también las pesadillas de nuestra cotidianidad así como a los mundos soterrados, como El Jardín de las Delicias, en su propio viaje al infierno negro.

El poeta canta a sus poetas preferidos - Pessoa, Pellicer, López Velarde - que lo habitan.

El poeta explora métricas e imágenes para construir sus metáforas aprensibles. No le teme a las palabras antiguas o extrañas, ni a los silencios cortantes; antes bien, los hace suyos y los moldea a su antojo. Ahora versos largos, ahora cortos, ahora siente, ahora reflexiona, ahora observa, ahora se confiesa, ahora nos acerca junto a él y luego nos abandona en el desasosiego y en el desconcierto.

El lector escéptico que al principio intente poner resistencia, se deja pronto seducir y el poeta lo conduce por un sendero de palabras que tienen volumen, densidad y ritmo, palabras que pesan por el signo y por el significante.

El poeta acaricia las palabras, las decanta, las escucha y las vuelve formas.

El poeta sin ser filósofo es un explorador de la existencia. Sin ser compositor es un cantor de la vida y de la muerte. Sin ser cronista es la expresión de su tiempo y su circunstancia.

Al desentrañar el sentido de las cosas y al revelar los misterios de la vida, nos enfrenta a la otredad (Paz dixit) y es entonces cuando nos reconocemos.

Después de leer un poema no volvemos a mirar y a sentir igual porque algo ha cambiado en nosotros, al ver y sentir ahora a través de los ojos y el sentimiento del poeta. Ahora vemos, no sólo miramos. Ahora vivimos, no sólo sentimos. Este poemario de Mario Saavedra es un viaje al interior del hombre y al exterior del mundo para recordarnos el placer de leer.

En esta obra el poeta nos recuerda palabras olvidadas, giros lingüísticos del inconsciente, imágenes plásticas y sonoras y nos coloca un cristal por el que percibimos cosas y personas que estaban ahí sin ser vistas.

El poeta crea sus leyes y su tiempo y nos introduce en ellos. Mientras leemos, escuchamos y somos el tiempo del poema.

Bienvenido a la república de las letras, Atardecer en la destrucción, este nuevo libro de poemas de Mario Saavedra que sorprenderá a algunos y encantará a muchos.

Víctor Hugo Rascón Banda



Para leer los poemas haz click
aquí




Poemas, Copyright © 2004 Mario Saavedra.
Presentación, Copyright © 2004 Víctor Hugo Rascón Banda
Todos los derechos reservados.


 


Babab.com
Para contactar con nosotros entra aquí
Última actualización: enero 2005

Copyright © 2000-05 Babab
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados.