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MOJO PROJECT.
Taste the Mojo: Variopinto sabor

por Teófilo Menta


Los casi cuatro años de vida en el directo han hecho de esta banda un equipo de cocineros fabricando una música que flota sin tropiezos por el fogón de los escenarios. Cuando en abril salió por fin su Taste the mojo parecía ser ya su quinto álbum, y de hecho se ha elogiado por muchos medios la soltura de grupo experimentado. Sobre las tablas, todo parece corroborarlo porque cada tema es un suceso sin casualidad, que gusta sin aspavientos. Por su sencillez reiterativa, quizás, o quizás por el atractivo de África Gallego, por su gracia y por supuesto, por el mestizaje negroide aflamencado de su voz.

Entre la segunda y la tercera estrofa del primer tema, África suele colgarse al público del cinturón y su aparentemente desgarbado cuerpo comienza a balancearse como una bola hipnótica. La calidad de Alejandro Acosta, Miguel Pantaleón, Carlos Murillo y Goiko Martínez ofrecen los certificados de autenticidad y el público novato comprueba la realidad del sueño. El baile sale solo y parar no se puede hasta un rato después de haberse desenchufado los cables que cambiaron por música el silencio. Los que tienen carnet de "enteraos" también han venido dando el visto bueno al "Mojo" a base de espectaculares críticas o con el primer premio de IMAGINAROCK, de la muy desprestigiada SGAE compitiendo con unas 900 bandas, muchas de ellas de calidad.

Mojo Project se ha ido configurando en el Madrid de La boca del lobo o Suristán desde otoño del 2000, fusionando músicos variopintos, procedentes de tres comunidades autónomas, aterrizados de otras bandas y diferentes músicas, desde el soul al rock pasando por el flamenco o el pop, lo cual otorga al "Mojo" esta amplitud de miras que se gasta. Mezclar electrónica y acústica no es pecado, ni tampoco lo es construir un disco revolviendo entre el funk, el house, el flamenco o el soul. Se trata de una banda que, como ellos mismos suelen reivindicar, dedica una buena parte de su esfuerzo a la investigación y por ese camino ha encontrado acomodo esta mezcla con DJ, cajón, batería, la flauta travesera y lo que se tercie en el palo de turno.

La garantía de calidad queda sobradamente expresada en el directo, residencia natural de Mojo Project, lugar inaccesible para los sonidos redondos de un CD, por mucho que este se haya gestado en un tren abandonado en la provincia de Ávila, que la grabación se acompañara con un sexteto de cuerda, una sección de vientos y brillantes colaboraciones -Concha Buika, entre otros-. Incluso que se fichara al ingeniero de moda -Toni Economides- para las mezclas finales, cuadradas en el opaco Londres. No hay caso, a los "Mojo" hay que escucharlos en el campo si no se quiere renunciar a las transparencias fónicas de África, a la compensación dispersa de la banda o al control contable del lujoso "pincha" del cotarro.

El baile, como decíamos ayer, sale de manera inevitable de los entresijos de este "mojo"·, más potenciado en el disco -a pesar de haberlo suavizado- que en los conciertos. Desde el primer tema del C.D, Make me Roll no hay respiro apenas hasta el bello contraste reflexivo que supone el tema siete -emblemático habitualmente-. Se trata de La tristeza, con la que el "Mojo" deja a su malagueña recordarse entre palmas, guitarra y jaleos hasta tropezar con un estribillo que se queda:

Tu eres como la fuente fría
Donde no sale el agua
Donde yo quise beber
El agua sin encontrarla

La calma desaparece y el sabor variopinto vuelve al camino del comienzo con el siguiente tema, devolviendo el baile y guiños para todos los antojos.

Al parecer, las ventas de Taste the Mojo van por buen sendero y el verano de la banda está siendo consistente, con la participación en festivales y grandes escenarios donde sin duda triunfarán, como lo hicieron en Madrid el pasado 12 de julio en el Conde Duque, planteando un concierto bien estructurado -mejor que el C.D.- con mayor alternancia entre la melodía y el baile, con los sonidos algo más aislados, más protagonistas. Las aportaciones solistas del piano o la flauta tuvieron mucho que ver para cuadrar el círculo y llegar al colofón con el personal soñando que el concierto volviese a comenzar.




Texto, Copyright © 2004 Teófilo Menta.
Todos los derechos reservados.


 


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Última actualización: jueves, 1 de julio de 2004

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