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XIV Festival Internacional De Poesía De Medellín

por Darío Sánchez Carballo

 

Sobre el festival
Entrevista A Fernando Rendón
Poemas de Fernando Rendón
 

Es un viernes poco común en la ciudad, cae la tarde sobre tabernas y sitios de rumba que empiezan a extrañar sus clientes habituales. Algo sucede que desvía a la gente de su rutina. No es un agujero negro absorbiendo la luz y la vida en la incipiente noche, es otra la fuerza que genera la gravedad y cuyo centro es la palabra. Miles de personas se dirigen hacia el teatro al aire libre en el cerro Nutibara. No van a un concierto de rock o a escuchar al pastor de moda venido del más allá o del Brasil, asisten a la inauguración del XIV Festival Internacional de Poesía de Medellín — Colombia —.

El evento realizado entre el 18 y el 26 de junio y organizado por un grupo de escritores, entre ellos Gabriel Jaime Franco, Luis Eduardo Rendón, Rafael Patiño y otros más bajo la dirección de Fernando Rendón, reunió a 67 poetas de África, América, Asia, Europa y Oceanía. El núcleo de la organización es la revista Prometeo que anualmente hace una edición con poemas de los invitados.

Durante toda la semana los poetas se encuentran, intercambian opiniones sobre la poesía, las ciudades, los motivos, diversos puntos de vista que retroalimentan. El festival se toma los parques, las universidades, los diferentes auditorios e incluso llega a sitios donde los gobiernos nunca han hecho presencia, lugares marginados de los sistemas donde se convive o mejor se sobrevive; allí la poesía es recibida con gran fervor, bajo la mirada envidiosa de los políticos y su demagogia. Además el festival llega a otras ciudades como Bogotá donde los auditorios están a reventar. En un país con un presidente que genera más impuestos para la guerra y los medios de comunicación nos atragantan con realitys y programas de circo barato, el Festival de Poesía de Medellín suple la urgencia que tiene la gente por la cultura, demostrando que la poesía alimenta a muchos y que la violencia es una necesidad de pocos.

Un público que se divide entre los que prefieren la palabra desnuda y los que gustan del espectáculo que puede suscitar el poema acompañado por un coro de niños, tal como lo hiciera Chirikure Chirikure de Zimbabwe. Después de tantos años de poesía en Medellín la concurrencia comienza a educar su oído y hasta parece tener capacidad de crítica, así la gente tiene sus preferidos por tal o cual razón. Poetas como Desmond Egan de Irlanda, Nidaa Khoury de Palestina, José Emilo Pacheco de México, Nuno Júdice de Portugal, Craig Czury de Estados Unidos, Juan Manuel Roca y Rafael del Castillo de Colombia, Abdulhadi Sadoun de Irak, Marianela Corriols de Nicaragua, Pia Tafdrup de Dinamarca, Eduardo Chirinos de Perú, Alessio Brandolini de Italia, Martha Canfield de Uruguay y Juan Cameron de Chile son los favoritos por el público. Obviamente subrayando que la estadística se hace sobre las masas.

El viernes siguiente a la inauguración es la clausura en el mismo cerro Nutibara. Cada poeta invitado debe leer un poema. Leo mis versos. Tres mil o cuatro mil personas aplauden, creo que es lo más cercano a la emoción que siente un cantante de rock frente a sus fans o un futbolista al anotar el gol y ver las tribunas temblando sobre él. Pero aquí hay diferencias, pues llegan aficionados de todos los equipos, de todas las músicas y de todas las religiones. Con seguridad en un concierto de rock el 90% de los oyentes tienen en su casa el CD de quien canta y con seguridad aquí son pocos los que tienen los libros de los poetas, quizá no los necesitan, ya que cada año el ritual se repite como quien busca periódicamente ser amado por otro cuerpo y al reunirse las sangres se llenan de tibios venenos que embriagan hasta el próximo encuentro.

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Entrevista A Fernando Rendón

BABAB - DARÍO CARBALLO: Algunos escritores, poetas y críticos literarios coinciden al pensar que la poesía no es para las masas. En Medellín esta premisa se cae frente a las miles de personas que asisten a las lecturas. ¿A qué se debe este fenómeno?

FERNANDO RENDÓN: Algunos de los escritores, poetas y críticos de los que mencionas, que conozco, también han dicho quizás que en sus países la poesía no tiene importancia. En sus orígenes la poesía era de todos y para todos. El poeta se reclamaba anónimo y el poema, como la Ilíada, era transmitido de generación en generación, a través del lenguaje y acopiado en la memoria de las gentes. Decir que la poesía no es para las masas, es tanto como decir que la libertad, la vida y el amor no son para el pueblo. La poesía debe ser hecha por todos, escribió Ducasse. La manera en que las masas hacen la poesía es celebrándola y transformando la historia, y de esta manera nutrir la certeza de los poetas. Se recobra para todos la tradición oral, impresa en la memoria genética del mundo, que complementa la lectura y reflexión sobre los libros de poemas. En un tiempo como el que vivimos en Colombia, de guerra sucia, intolerancia y graves recortes a las libertades políticas y a los derechos ciudadanos, la poesía llama a las multitudes, fortalece en los hechos la libertad de reunión y de expresión, contribuye a unificar al pueblo en el deseo y la búsqueda de la libertad, y de una vida más alta en el espíritu, en la activa aspiración a la verdad, a la dignidad y a la belleza. Hay quienes piensan que la poesía sólo está en los libros, porque aceptan que todo el poder del conocimiento permanezca en las mentes de unos pocos. Yo he asistido en París a lecturas de poemas donde hay un público de 50 personas. Son muy exitosas. Pero las masas (compuestas de individuos pensantes en cada vez mayor número) no se sentían invitadas allí. En Medellín repartimos 80.000 programas de mano para el público del Festival. Invitamos al pueblo. Y es un pueblo, compuesto de personas, que se transforman en las lecturas de poemas (¿quién puede negarlo?) por el contacto con muchos de los grandes poetas de nuestro tiempo, que escriben y leen sus poemas en voz alta, sin miedo a las masas.

B.: Después de catorce años organizando un festival que reúne múltiples tradiciones literarias como también diversas lenguas, ¿qué piensas de la sentencia italiana traditore-tradutore frente a la de Charles Simic "lo que sobrevive a la traducción es la poesía"?

F.R.: Lo que Simic dice es cierto, relativamente, y más fuerza parece cobrar en la medida de la conciencia que tenemos sobra las traducciones impostoras que han llegado a nuestras manos. Aunque se percibe cierto aire fatalista en una expresión tan contundente, un poeta puede traducir a otro poeta. Existen grandes traducciones de libros de poemas. La atmósfera de poemas capitales de todos los tiempos ha podido ser descifrada y transmitida. Realmente hemos respirado sobre Los Oráculos Caldeos, Los Himnos Babilónicos, La Epopeya de Gilgamesh, El Libro Egipcio de los Muertos.

B.: Como director del Festival de Poesía de Medellín y como poeta invitado a otros eventos similares en el mundo, ¿cuál crees que es el impacto de estos actos en nuestras sociedades contemporáneas?

F.R.: No sé de qué manera repercutirán otros eventos similares, en sociedades distintas a la nuestra. En algunos países europeos la poesía no emociona a nadie. En cambio, sé que los iraquíes realizan un festival multitudinario de poesía, de mucha tradición en el mundo árabe. Pero en general, nos parece que la experiencia colombiana es irrepetible. Lo digo porque también realizamos este año cuatro actos en Bogotá en los que mucha gente, ferviente, se quedaba por fuera del auditorio. > > > >Hay festivales que trabajan para un público anual de 400 personas. Nosotros, que hemos sufrido una larga guerra durante varias décadas, con miles de muertos que esperan un acto final de justicia, pensamos que el Festival Internacional de Poesía de Medellín no es solo un encuentro anual de poetas, al que invitamos a toda la ciudad en desarrollo de un programa, que incluye 90 lecturas de poemas y conferencias, sino parte activa de un proceso cultural y espiritual que vive el país, a través del cual nuestra juventud resiste y expresa toda su vocación por la experiencia poética y su clara elección del derecho y deber de una vida esplendorosa, en libertad y sin un entorno hostil y en pleno deterioro.

B.: La oportunidad que brinda el festival de conocer a fondo la poesía contemporánea del mundo, implica necesariamente exponerse a ciertas influencias a la hora de crear la propia poesía. ¿Qué poetas a lo largo de estos años de encuentro han sido fundamentales para tu obra?

F.R.: Más fundamentales que sus poemas para mi escritura han sido las actitudes y el pensamiento sobre el mundo de algunos de los poetas invitados a Medellín, que han alimentado mi trabajo cotidiano y mi voluntad para desarrollarlo. No puedes dejar de sentir la gran energía poética que desata la presencia de cientos de poetas en la ciudad. Los versos se entrecruzan en el aire, se entretejen los ritmos, emparentando los espíritus y las tradiciones poéticas antiguas y nuevas. Los seres humanos somos uno en el pasado, en el presente y en el porvenir. Los poetas de Tanzania y Zimbawe, de Japón y la India, de Bélgica y Serbia, de Argentina y Colombia, y de España, tenemos unas preocupaciones muy semejantes. El mundo y el poema son uno solo. Robert Graves escribió sobre el único y eterno tema poético de la vida y la muerte. Pienso entonces que ha sido para mí esencial haber conocido a Carlos Sahagún, Juan Gelman, Hans Magnus Enzensberger, Edoardo Sanguineti, Gonzalo Rojas, Mazisi Kunene, para citar sólo algunos nombres.

B.: El público es asiduo al espectáculo. Poetas que incorporan a la palabra otras formas de expresión como el caso del canadiense Paul Dutton con sus onomatopeyas, o como el africano Chirikure Chirikure con sus poemas cantados, son efectivos a la hora del aplauso. "Mas quien despierta tanto aplauso debe preocuparse, pues no esta dando sino lo que la gente quiere escuchar" dice Octavio Paz. ¿Cuál es tu posición al respecto?

F.R.: Aún en el caso de los llamados performer no estoy tan seguro de que estén buscando aplausos. Estos poetas no son nuestros preferidos, pero hemos optado por el respeto a las variantes que son buscadas para expresar mejor un texto. No invitamos a poetas para que realicen performances. Sucede que alguno improvisa lo que él piensa es una nueva forma de comunicación con el público. Ellos no pueden ser censurados. Al público no se le puede enseñar una forma de comportarse frente a ciertos actos poéticos, que no siempre compartimos. Es simplemente inevitable que los poetas, que son invitados por sus obras y sus poemas y no por sus performances o por la manera de expresar sus poemas, se dirijan al público como lo deseen. Hay también los poetas tribales que buscan desarrollar una interacción con el público. Yo los escucho.

B.: La publicación de las Memorias de cada festival, se está convirtiendo en un documento literario de gran actualidad para quienes deseen conocer la poesía contemporánea. Háblanos un poco acerca de esta labor.

F.R.: La revista de poesía Prometeo ha llegado a su número 69 a través de 22 años tortuosos. Tenemos un gran número de colaboradores en muchos países. Contamos con un grupo estable de traductores. Y también, de base, un grupo de poetas, miembros o no de Prometeo, algunos de los cuales son amigos nuestros hace más de 30 años. Pero debatimos con energía e integridad cada paso. Muchos invitados nos han donado antologías de poetas de diversas regiones geográficas del mundo, otros nos han enviado obras de poetas. El Internet contiene cada vez una mayor información cualificada sobre la poesía contemporánea. Todo el año traducimos la obra parcial de candidatos a ser invitados. Tenemos un gran volumen de correspondencia. El proceso de la revista ha hecho añicos los muros del aislamiento con otros festivales, publicaciones y proyectos poéticos del mundo. Editamos la página colombiana en la web de Poetry Internacional. Hemos alimentado la fundación de nuevos festivales, en Argentina, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, Nueva Zelanda. Poetas que han venido a Medellín han fundado luego eventos similares en Sudáfrica, Portugal, Italia. Hay siempre una gran ebullición en nuestro grupo de trabajo. No dormimos. El destino de la poesía está profundamente entrelazado con el destino de todos los humanos.

B.: ¿Qué crees diferenció a este XIV Festival de Poesía de Medellín respecto a los anteriores?

F.R.: En las reuniones de balance que realizamos con posterioridad al pasado 25 de junio, hemos visualizado varios aspectos que hacen a esta edición catorce del Festival "distinta" a las anteriores. Lo más fácil de ver es que los poetas son otros. Hubo un grupo más numeroso de poetas de la mayor calidad. Entre ellos once poetas árabes, algunos de ellos muy reconocidos, como el marroquí Abdellatif Laabi, el jordano Amjad Nasser, la palestina Nidaa Khoury, el libanés Issa Makhlouf y el poeta de Omán Saif Al Rahbi. Pienso que la poesía árabe, como en otras épocas, encarna uno de los momentos más esenciales de la poesía de todos los tiempos. Nuestro pueblo fue solidario con el sufrimiento de algunos pueblos árabes víctimas de la opresión de algunos países de Occidente, encabezados por el gobierno de Bush. Hubo un cambio muy significativo en los medios que empleamos para la convocatoria a la ciudad. Los traductores y los lectores hicieron un trabajo más depurado y riguroso que los años anteriores. Pero lo que más llamó la atención de los poetas invitados y de los organizadores del Festival Internacional de Poesía de Medellín, en la senda de lo que el filósofo Carlos Marx llamó la educación de los cinco sentidos, fue la capacidad transformadora de la poesía en la intimidad colectiva e individual del público y el gran protagonismo silencioso de los que despectivamente algunos intelectuales y académicos llaman las masas. Ese cuerpo único en movimiento, inteligente y amoroso, sediento de belleza y de verdad, concentrado y profundamente comprometido con la experiencia poética y con el deseo de una vida nueva.

B.: ¿Qué tienes que decir respecto a la participación del Estado y los medios de comunicación en un evento que ha logrado tal impacto social en el país?

F.R.: Al otro lado de esta historia está el Estado colombiano, que invierte todo el dinero del mundo en el pago de la deuda externa y en una guerra interminable contra la insurgencia armada, cuyo solo costo económico, invertido en el bienestar del pueblo colombiano, serviría para eliminar radicalmente las causas del conflicto. Este Estado le ha quitado al Festival casi todo el presupuesto, modesto pero útil, que otorgaba al evento hace algunos años. No se podía esperar menos, cuando gobiernan el autoritarismo y la soberbia, dispuestos a eliminar todos los derechos civiles de los ciudadanos. El Festival les importa por eso, pero al revés. Y los medios: cuatro centímetros de entrevistas cada día a muy pocos invitados. No publican poemas. Cero televisión. La convocatoria la hacemos nosotros con nuestros propios medios. Es suficiente. Los medios son grandes enemigos de la cultura en Colombia. Y su manera de ser enemigos es ignorar a los poetas y a los artistas, silenciar los procesos culturales, no estimular que las masas se acerquen a la poesía. ¿Para qué?, dirán. ¿Y si las masas pensaran.?

B.: Y por último ¿ cómo sortea la organización del festival las diferentes situaciones políticas que seguramente tocan a un evento de tal magnitud?

F.R.: Hasta el momento el Festival Internacional de Poesía de Medellín ha extendido sus casi 780 actos, en estos 14 años, en los que han leído sus poemas 630 poetas de 115 naciones, a prácticamente todos los espacios abiertos y cerrados de la ciudad: teatros al aire libre y teatros cerrados, bibliotecas, universidades, museos, centros culturales, planetarios, parques y calles del centro y de los barrios, asentamientos de desplazados por la guerra, sindicatos, cooperativas, cárceles, manicomios y hospitales, etc. Esta es la situación política: que nosotros pensamos que la poesía debe ser para todos. Y entonces se sienten convocados personas, no masas, de todos los estratos y clases sociales, de todas las convicciones políticas y religiosas, estudiantes, trabajadores, profesionales, empleados, desempleados, todos. Naturalmente por esta acción, fuerte, se desarrolla cierta reacción. Quién creyera que la poesía despierta odio en algunos. Lo siento por ellos. Pero nunca nos hemos visto abocados a una situación política adversa, más allá de los aprietos en que a veces nos han colocado funcionarios del Estado o del Municipio. No somos manipulables políticamente, ellos lo saben. Pero hasta el momento nos han respetado.

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Poemas de Fernando Rendón

El poeta escribe todo de un solo impulso
Canción ártica
Siglo XXI
En flotación



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Última actualización: jueves, 1 de julio de 2004

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