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Dalí, paranoico-crítico
por Vanessa Hogarth
El corazón de Dalí sigue latiendo más allá de sus lienzos, late cada vez que nos traicionan los sueños, cada vez que el subconsciente araña a la realidad, cada vez que los deseos nos atan las manos y cada vez que algunos ojos bajan la mirada… Entonces el genio de Cadaqués hace un guiño de complicidad a nuestra propia locura y nos invita a descubrir sus causas sin la intención de conocer los "porqués".
Para conocer el mundo de Dalí es necesario conocer el surrealismo, aunque Dalí existe por sí solo, de alguna forma él es surrealismo puro, él y su obra son una misma cosa, un mismo universo del que todavía hoy queda mucho por descubrir.
Si queremos encontrar algunas de las causas del pensamiento del genio nos tendremos que
remontar hasta la Primera Guerra Mundial, en la cual se provocaron una serie de cambios que
desencadenaron lo que fueron las Vanguardias y el movimiento surrealista. Después de esa
Guerra hubo "un antes y un después" en el mundo del arte, que radicó en una nueva concepción
de los problemas del mundo, donde los sistemas políticos hegemónicos eran incapaces de ofrecer
seguridad y bienestar. A partir de entonces, el genial artista catalán renegó de la "misión"
de plasmar la realidad.
Lo que le interesó fue trasladar a sus lienzos sus inquietudes, su visión del mundo, sus sueños. En definitiva, el artista dejó de ser un fiel transmisor de lo que veía para convertirse en un creador. Aunque surgieron movimientos de índole diversa, todos tenían un denominador común: la convicción de que el arte debía encontrar nuevos derroteros, liberarse de normas y formalismos pasados y de ser el resultado de las vivencias e inquietudes de cada autor.
El otro mundo
Partiendo de estas nuevas inquietudes nació el surrealismo, con la publicación en 1924
del Manifiesto del surrealismo, obra del escritor francés André Bretón y que fue definido
por el propio Bretón como un escrito que surgió desde el
"automatismo psíquico puro, por el
cual se propone expresar verbalmente, por escrito, o bien de otra manera, el funcionamiento
real del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón, fuera de cualquier
preocupación estética o moral".
Los surrealistas criticaban la pérdida de la libertad en
los creadores, consecuencia del pragmatismo, de la rutina, del peso de la educación, de "las buenas maneras" que coartaban al individuo. Desde ese postura estética no era necesario, para ellos, una coacción física; puesto que la propia autocensura se encargaba y se encarga de limitar la capacidad de creación del individuo al no ser capaz de romper sus ataduras y dejar que la imaginación vague sin lazos ni trabas de clase alguna.
El creador era, pues, un alienado de la sociedad, de la que sólo podría librarse mediante la exaltación de lo irracional, de la locura, del sueño; es decir, mediante la oposición de "otro mundo" al establecido y dominado por las clases dirigentes. Es esta la razón por la que algunos surrealistas se adhieren al marxismo, pues pensaban que era el instrumento capaz de destruir el orden social y crear una nueva sociedad.
De los problemas del siglo XX a los instintos reprimidos
No cabe duda de que en la vida y en la obra de Dalí se encuentran muchos de los problemas centrales del siglo XX, como la puesta en evidencia de los condicionamientos sociales a partir de las tendencias irracionales e individuales (Marx, Freud o Lacan); un nuevo concepto del tiempo, del espacio y de la materia (de Einstein a Hiroshima); el desvelamiento de una configuración de la realidad distinta de la meramente aparencial que nos muestran los sentidos (desde la superrealidad o el sueño hasta el ADN) etc.
Con todos estos acontecimientos el propósito de Dalí fue encontrar una serie de imágenes en que pudieran reconocerse los complejos y pulsiones que habitaban en las zonas oscuras de la mente. Esta vía de acceso a la superrealidad (el mundo del inconsciente) supondría la instalación en el territorio de los instintos reprimidos. Y para ello, Dalí fue siempre más partidario de los métodos más activos y conscientes de los automatismos expresivos practicados por sus compañeros surrealistas. Según Dalí, era preferible partir de una referencia externa y tangible, tanto si se trataba de una mancha, una fotografía o un objeto. A partir de ella se podrían proyectar los contenidos del subconsciente y controlarlos de forma crítica y consciente.
Pero la obsesión de Dalí por el mundo de los sueños no empieza hasta que en 1922
comenzaron a publicarse en español las Obras Completas de Sigmund Freud y Dalí empezó
a leerlas tomo a tomo a medida que iban apareciendo, después de leer La interpretación
de los sueños declara que este libro será uno de los mayores descubrimientos de su vida.
A partir de allí Dalí tendrá el vicio de auto interpretar todo lo que se le ocurra
a primera vista, en su libro Dalí Monumental declara:
"Me pareció uno de los
descubrimientos capitales de mi vida y se apoderó de mi un verdadero vicio de
auto interpretación, no solo de los sueños, sino de todo lo que me sucedía, por
más casual que pareciese a primera vista".
Desde entonces Dalí pintará sus obsesiones
y en 1929 bautizará este sistema como el método paranoico-crítico, que consiste en
"materializar las imágenes de la irracionalidad concreta", es decir, detalles de la
observación realidad más otros originados por los sueños. El resultado de este análisis
es un conjunto de imágenes delirantes, a veces desagradables, enigmáticas o escatológicas.
De estas imágenes y paisajes solo él parece tener la llave y lo que nosotros podemos
conocer es gracias a algunos de sus escritos.
Dalí, genio de las obsesiones y los traumas
La pintura de Dalí de esta época expresa sus obsesiones originadas por los traumas de
infancia, de manera que se puede entender como una manera de autoconfesión. No olvidemos
que el trauma que rige la vida de Dalí desde su infancia es la muerte de su hermano justo
dos años antes de nacer. Sus padres le pusieron el mismo nombre y lo comparaban continuamente,
a partir de entonces Dalí buscó constantemente su verdadera identidad.
"Todos mis esfuerzos
cada día y desde siempre buscan una sola cosa: reafirmarme en ser Dalí". Dalí, pentsaments
i anécdotas.
Por otra parte se conoce que el niño murió a causa de una enfermedad sexual que el padre
le había transmitido y que este se había contagiado al mantener relaciones sexuales con
prostitutas. Por este motivo su padre le dejaba a Dalí libros con ilustraciones de estas
enfermedades venéreas para que su hijo tomara conciencia. A raíz de este hecho, Dalí
siente un horrible pánico al sexo, sobretodo a lo que se refiere al femenino y por lo
tanto también sufre impotencia por lo que se entregará frenéticamente al onanismo como
sustituto. De ahí la proliferación de formas flácidas y muletas en El Gran Masturbador y
su tendencia a la exageración hasta el delirio. El trauma infantil de la muerte de su
hermano lo marcará para toda su vida, Dalí allegó a decir que en sus pinturas mataba a
su hermano, solo así era cuando el se sentía vivo. A los diez años Dalí realizaba su primer
autorretrato y lo titularía El niño enfermo y en su libro Vida secreta declaró
"...Durante toda mi vida, viví más la muerte que la vida...".
El método
De todas maneras este trauma para Dalí solo constituirá en un medio a través del cuál
creará una teoría para explicar un nuevo método de ver la realidad. La paranoia dentro de
la nomenclatura psiquiátrica se caracteriza por una especie de delirio que impulsa a quien
es objeto de ella, a dar a cuanto le rodea una interpretación falsa pero coherente. Freud
afirmó que "los paranoicos son capaces de construir con sorprendente ingeniosidad y sutileza
los mayores absurdos". Pero no fue hasta 1932 cuando el psiquiatra Jaques Lacan publicó
una tesis sobre esta enfermedad, Psicosis paranoica en relación a la personalidad.
Lacan percibió una revolución en la escritura automática (aunque en 1931 Dalí la abandonara)
y supuso que Dalí iluminaría al surrealismo con su "método paranoico-crítico" para el
desciframiento de imágenes.
Una de las influencias de Dalí, quizás la más enigmática, era una pescadora de Cadaqués llamada Lydia, con la que el grupo surrealista gustaba pasar tardes hablando con ella por su peculiar visión de entender la realidad, él mismo explicó que para él el método paranoico critico era Lidia, porque poseía el grado más elevado del ejercicio de la paranoia.. Por lo visto un día Picasso le dejó un libro. Cuando lo acabó, le dejó otro que no tenia ningún tipo de relación con el primero y un tiempo después ella le dijo "La segunda parte me ha gustado mucho, gracias a ella he comprendido del todo la primera". Lydia vivía de forma natural en el mundo que Dalí rescataba del subconsciente y plasmaba en los lienzos, sin tener que recurrir a ningún método.
Las dobles imágenes
La verdadera función de Dalí era materializar las pulsiones latentes en el subconsciente, al modo en que lo habían hecho en su día, las estructuras blandas de Gaudí. El mismo Dalí estudió tales tendencias en una serie de macrofotografías de billetes de autobús enrollados por sus usuarios, trozos de jabón desgastados por el uso, o los pliegues de los sombreros. Para Dalí esas esculturas involuntarias, no eran otra cosa que las aspiraciones irracionales materializadas en objetos triviales que dejaban constancia de los mecanismos psíquicos. Un buen ejemplo de inserción del objeto surrealista y del método paranoico-crítico esta en el famoso montaje fotográfico en 1985 de la cara de Mae West, convertida en el mobiliario de una habitación. Por otro lado el pintor catalán admiraba las cualidades estéticas del cine y la fotografía y no ocultaba su insatisfacción por la ineficacia y la escasa legibilidad en que se movían los lenguajes visuales tradicionales como el caso de la pintura. Por este motivo la pintura de Dalí tenía también cualidades cinematográficas. Desarrollos y superposiciones que solo se revelaban en todo su alcance mediante el movimiento o la reconstrucción mental de secuencias. La película realizada por Dalí y Buñuel "Un perro andaluz" 1929, tuvo uno de los procesos de producción más originales de la historia, en palabras del propio Buñuel la película nació como la confluencia de dos sueños. Trabajaron acogiendo las primeras imágenes que les venían a la mente, sin detenerse a evaluarlas. La única regla que se impusieron era rechazar toda idea o imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural.
En la década de los 30 su pintura se llena de imágenes en continua transformación. Tales metamorfosis eran fáciles de llevar a cabo en el cine mediante el montaje, fundidos encadenados y sobreimpresiones, pero no lograría traspasarlos con éxito al lienzo hasta conseguir las dobles imágenes derivadas de su método paranoico-crítico. Un buen ejemplo para comprender lo que es la doble imagen es el de los pescadores en Cadaqués que ejercitaban de forma espontánea desde tiempos inmemorables una destreza al bautizar las rocas de sus acantilados con nombres como el yunque, el águila, el monje o el camello, y que una vez avanzaban con la característica lentitud de una barca de remos, todas estas imágenes se transfiguraban... Lo que antes era la cabeza de un camello, ahora formaba la cresta de un gallo.
Dalí consiguió materializar sus conflictos íntimos mediante unos valores estéticos. En un principio el método creado por Dalí empezó siendo el automatismo utilizado por los surrealistas. Pero Dalí sustituyó este método por el suyo. El automatismo consistía en extraer lo irracional del inconsciente, no ejerciendo un control racional en el proceso de creación, un ejemplo de este sistema lo emplearon en el grafismo. El objetivo es que aflorasen al exterior imágenes no pensadas.
El paranoico revela de forma espontánea aquella imagen que para él conforma la realidad, esta es una imagen deformada por sus obsesiones y problemas, lo que se traduce al deseo de como quiere el paranoico que sean las cosas y la realidad tal cual es. El método paranoico crítico consistirá en la extracción consciente de elementos que conforman el mundo interior del paranoico. Dalí lo materializó a través de la imagen doble, es decir crea una imagen que sin transformar su apariencia externa conforma una segunda imagen, de forma que el espectador al contemplarlas pueda discernir ambas imágenes.
En el libro de Dalí Conquista de lo irracional podemos ver como este no se sentía
incomprendido pues en ningún momento pretendió que se entendiera su pintura porque en
muchas ocasiones ni él mismo lo sabía y en alguna ocasión declaró que
"El hecho de que
yo en el momento de pintarlas, no entienda el significado de mis cuadros no quiere decir
que no lo tengan; al contrario su significado es tan profundo, complejo, coherente e
involuntario que escapa al simple análisis de la intuición lógica".
Dalí explica que
para traducir sus cuadros al idioma corriente es necesario someterlos a análisis especiales,
con rigor científico lo más objetivo posible. De esta manera tenemos claro de que toda
explicación surge a posteriori, una vez el cuadro ya existe. Un ejemplo de este sistema
lo tenemos con el Test Proyectivo de Roshard en el cual cada uno proyecta en esos perfiles
informes de sus recuerdos, obsesiones y personalidad profunda. Los fenómenos paranoicos
expresados a través de la doble imagen constituyen diferentes imágenes simultaneas, de
manera que diferentes espectadores ven en sus cuadros imágenes diferentes, entran entonces
los mecanismos asociativos e ideas obsesivas sobre dicha imagen, por otro lado se esta
estudiando la posibilidad de que cuadros diferentes quieran decir lo mismo.
Está claro que el universo de Dalí no deja indiferente, a nadie pasa por desapercibido. Sus orígenes, sus vivencias, sus obsesiones tan perfectamente trasformadas todas ellas en arte, dieron la vuelta al mundo desesperando a unos y cautivando a otros. Quizás todo este mundo lleno de complejidades no era más que un juego para Dalí, pero no cabe duda que marco su existencia y que no dejo de jugar hasta el final de sus días, su mente compleja y acomplejada no dejó de usar elementos cotidianos para buscar las verdaderas espinas de la humanidad y siempre, las de si mismo, sirviéndonoslas con relojes blandos, con hormigas y con pan.
Texto, Copyright © 2004 Vanessa Hogarth.
Todos los derechos reservados.
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