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Tríptico de poetas.
Entrevista con tres décadas de poesía colombiana

por Andrés Felipe Osorio


Se sabe que en Colombia el oficio de escribir versos es también una profesión de alto riesgo: no es fácil publicar y aunque los lectores abundan, el género se escapa a la atención del mercado.

También se sabe que el país tiene una tradición poética constante que continúa hoy con una generación heterogénea, que se escapa a cualquier clasificación. Miembros de ella son estos poetas, nacidos en tres generaciones distintas, cuyo trabajo e ideas sobre el oficio y sus ejes temáticos fundamentales, pueden dar pistas sobre cómo, quién y para qué se sigue escribiendo poesía.

Rafael Del Castillo nació en Tunja en 1962, ha publicado los libros Canción desnuda (1985), El ojo del silencio (1985), Entre la oscuridad y la palabra (1992) y Animal de baldío (1998). Es director de la revista Ulrika y del Festival Internacional de Poesía de Bogotá, que este año llega a su decimosegunda versión.

Uno de los poetas más representativos de los 70 es Federico Díaz-Granados (1974) que acaba de publicar su último libro, Hospedaje de paso. Su bibliografía la complementan Las voces del fuego (1995), La casa del viento (2000) y las antologías de nueva poesía colombiana, Oscuro es el canto de la lluvia (1997) e Inventario a contraluz (2001). Actualmente es el subdirector de la revista Golpe de dados.

La tradición literaria llega hasta los 80 con Andrea Cote (1981). Nacida en Barrancabermeja, publicó Puerto Calcinado, libro ganador del Concurso Nacional Universitario de Poesía Externado de Colombia, poemas suyos aparecen en antologías de Colombia, México, Perú y Nicaragua. Próximamente aparecerá su estudio sobre la poeta Blanca Varela.

Todos presentarán sus trabajos en la próxima feria del libro.

 

Rafael Del Castillo
"La poesía es una forma universal de amistad"

Para ser poeta, ¿qué utilidad le encuentra usted al saber?
La fórmula fría del conocimiento no tiene asidero. El saber está más ligado a la sensibilidad y al afecto por la vida. Cuando digo afecto por la vida, no me refiero al optimismo, hablo de la solidaridad con el otro, el aprecio por el otro.

¿Y qué utilidad le encuentra usted al instinto?
En la poesía se conjugan el conocimiento, el sueño y el instinto, pero todos dependen de la riqueza de la experiencia humana.

¿A qué edad se adquiere esa experiencia?
Es relativo. Raimbaud la adquirió muy joven. La poesía es un oficio de vida, está al margen de la edad. Por supuesto, requiere alguna madurez ante el lenguaje, conjuga la lucidez frente a la vida con la destreza expresiva.

¿Qué tipo de ética surge entre lector y escritor?
La única es la sinceridad, no la verdad, porque ella es aleatoria. Con la sinceridad, el lector se siente reconocido.

¿Cómo está la poesía colombiana en comparación con la escrita en otros países de lengua española?
La poesía colombiana ha tenido momentos de lucidez con Mario Rivero, Juan Manuel Roca, Jotamario Arbeláez, María Mercedes Carranza y Jaime Jaramillo Escobar, entre no muchos más, pero necesita del eco internacional, publicaciones y estudios hechos en el extranjero.

Centrémonos ahora en su poesía. ¿Cuáles son sus lecturas favoritas?
Sólo leo poesía. Leí narrativa hasta los 25 años. Hoy por hoy, me incumbe la poesía contemporánea en lengua española y en este instante mis obsesiones se centran en la poesía hispanoamericana, me interesan autores de otras lenguas si han alimentado de alguna forma a la tradición de nuestra poesía. Me gustan Gonzalo Rojas, Juan Gelman, Eugenio Montejo, Juan Calzadilla, José Emilio Pacheco, Rubén Bonifaz Nuño, Nicanor Parra. De Colombia, repito, Mario Rivero, Juan Manuel Roca, María Mercedes Carranza, Jaime Jaramillo Escobar, Jotamario Arbeláez...

¿Cuál es su método de escritura?
En la poesía no existe el trabajo de obrero del narrador, a menos que haya un cuerpo, un libro que necesite pulirse. Se da de manera fortuita, es como una palmada en el hombro. No concibo a una persona que todas las mañanas se siente a escribir un poema, eso generaría falsedades, imposturas.

¿Cómo el hecho de ser de provincia afectó su poesía?
La cuestión no es dónde se nace sino donde se desarrolla la experiencia vital. Lo que escribo está determinado por la experiencia de la ciudad.

Cuando piensa en la ciudad, ¿qué ideas se le vienen a la cabeza?
Vida, fuerza, soledad, poesía. Es un mercado horrendo iluminado por la poesía.

Hablemos de ideas frecuentes en su poesía. ¿Qué es el valor?
Es la capacidad de asumir una vocación vital. Primero, la de ser humano; segundo, asumir la palabra como forma de comunicación.

¿Cómo su infancia afectó su poesía?
Para todo poeta la infancia es una mina de sugerencias para su trabajo que tiene que ver con puntos de contacto entre el adulto y lo que siempre se es: un niño alimentado de experiencias positivas y negativas. Para mí la infancia es idílica, un momento que debería ser recuperado.

¿Cuál es su percepción de la casa?
La casa es estar en el mundo pero protegido del mundo.

¿Qué es la amistad?
El ser humano necesita espacios afectivos para refugiarse de lo adverso. Como la poesía, la amistad es una forma de solidaridad: la poesía es una forma universal de amistad y la amistad es una forma de poesía particular.

¿Es la bohemia un alimento para el poeta?
Respondo con un lugar común, pero no menos válido. La bohemia es una forma de enfrentarse al establecimiento. Hay un alcoholismo que conduce a la destrucción y otro que es vital, en el que se camina hacia la construcción de sueños, de propuestas, una actitud vital, valerosa y poética.

Alguna vez escribió que la poesía es una búsqueda de lo sagrado. ¿Qué es para usted lo sagrado?
Lo más íntimo del ser humano. Lo que determina su humanidad. La búsqueda definitiva de toda poesía. La razón última de toda religión, de la filosofía y de la poesía es buscar al ser humano.

¿Por qué es tan frecuente la sensualidad en su poesía?
Es algo inconsciente que tiene que ver con mi aprecio a los momentos de intensidad vital que acompañan al hombre. En la sensualidad está el encuentro que ratifica y levanta el concepto de ser humano.

En algún verso suyo dice que usted se mira flaco y débil, ¿es eso cierto? ¿Dónde radica su fuerza?
Todo poeta puede describirse con ese verso en su relación con el mundo. Su fuerza está en la palabra.

Su poesía se mueve entre la tristeza y la alegría. ¿Qué estado prefiere para ser leído?
Prefiero la lucidez a la que puede acceder cualquiera desde la alegría o la tristeza. Mi poesía se genera desde actitudes vitales parcas en las cuales no cabe la alegría. Siempre he soñado con escribir desde la alegría pero no he podido, no rechazo que alguien me lea desde ese espacio vital.

Después de cuatro libros, ¿Cómo describiría su propia poesía?
He intentado ser sincero, pretendo la sencillez con el objeto de encontrarme con el otro, algo que sería mi alegría, si alguna vez he tenido alguna.

¿Cuál es su compromiso con la palabra?
Dejarla dicha. Dejar la dicha. Vivir para cantarla...



Poemas de Rafael Del Castillo

PIRÓMANA
[A Raúl Gómez Jattin, En Entre la oscuridad y la palabra]

Soy el hombre muy solo
Aquel que enciende fuego en un rincón del cuarto
Y se aleja a la esquina contraria
A observarlo en cuclillas

Hace frío
Es la noche
Las ascuas de mi hoguera
Son apenas una tibia ceniza

La sombra se levanta amenazante
La enfrento con el brillo de mis ojos

Soy el hombre muy solo
A la orilla tan mala de lo umbrío:

Voy a prender un fuego que me abrase
Y a la noche y al miedo
Y a la muerte


VUELO DE PALABRAS
[En Animal de baldío]

Qué dirán los pájaros de los cantos de los hombres
No del terrible ruido que hacen los motores de sus máquinas
Ni de los gritos de quienes han sido atacados por una
Voraz enfermedad y no se resignan a abandonar un
Mundo que ayer no más maldecían una y otra vez:

Qué dirán los pájaros
Cuando parados sobre las ramas de los árboles
O sobre los cables del alumbrado
Se nos queden mirando
De repente absolutamente silenciosos
Cuando se agitan inquietos
En sus palcos
Mientras afinamos acuciosos las palabras:

Qué dirán los pájaros del canto de los hombres.


DESPEDIDA
[En Entre la oscuridad y la palabra]

Es hermoso el viajero
Su seguro ademán
El gesto viril con que te dice adiós
Mientras te ve bajar
Hacia tu propia soledad
Tú también de viaje
Tú también viril en el gesto de quedarte
Un cigarrillo entre los labios
Como si no pasara nada


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Federico Díaz-Granados
"La palabra como resurrección"

En sus libros los viajes son un tema frecuente, ¿por qué?
En mi poesía busco al hombre, él siempre está sujeto a la mudanza, por eso me preocupa el tema de los viajes.

¿Qué ha captado en esos viajes?
Todas las ciudades del mundo se parecen en que son puntos de llegada donde la soledad es el punto de encuentro. El Transmilenio de Bogotá, el metro de Nueva York, se parecen en que son una fosa común.

¿Qué es lo que más disfruta de los viajes?
El trabajo de observación, de contemplar el triste espectáculo del mundo. Disfruto los bares y visito los cementerios donde me encuentro con la memoria de los países. Uno siempre es deudo de algún muerto en alguna parte del mundo, los lectores de Borges son sus deudos en el cementerio de Ginebra.

En su poesía hace referencia a la pintura y a la música, ¿cuál es su relación con estas artes?
Frustración. Me hubiera gustado ser pianista de una banda de rock o un pintor expresionista alemán.

¿Cuáles son sus lecturas favoritas?
Leo mucha poesía, crítica y ensayo sobre el género, no soy buen lector de narrativa. Me gustan las biografías.

¿Qué autores frecuenta?
Poetas: Raimbaud, quien nos enseñó a ser modernos; a Georg Trakl, Pessoa y T.S. Elliot, Tierra Baldía es el canto del naufragio del hombre moderno, Huidobro, Cesar Vallejo y el Pablo Neruda de Residencia en la tierra. En narrativa: Ribeyro, Onetti y Sábato porque son desgarrados, no creo en los escritores felices. Biografías: El libro del desasosiego, de Pessoa; La paloma apuñalada, sobre Proust; de Richard Ellman sus libros sobre Joyce, Beckett, Wilde, Yeats. En Colombia: El corazón del poeta, de Enrique Santos Molano, sobre Silva y El mensajero, de Fernando Vallejo, sobre Barba Jacob.

¿Cuál es su método para escribir?
No tengo un método sistemático, mi escritura y mis lecturas son desordenadas y eso es bueno. Tomo notas pero no soy esclavo de ellas, no sigo ejes temáticos. Permanezco en un constante ejercicio de la poesía, con la sensibilidad alerta para cuando llegue una idea baste pulirla, ordenarla, lograr con la palabra un efecto plástico, conseguir un ritmo que sea grato al oído.

¿Ha intentado escribir prosa?
He hecho periodismo como ejercicio. Alguna vez me metí con una novela pero no prosperó. Escribiré narrativa cuando se me acabe el ritmo de la poesía, pero no es un proyecto de vida, no tengo la disciplina del narrador.

¿Es la poesía un atributo de la juventud o de la madurez?
Es un género de juventud. Por el contrario, la novela es un género de madurez. La poesía necesita el ímpetu de la juventud.

La influencia de la cultura estadinense es palpable en su obra, ¿cómo lo ha transformado dicha influencia?
Positivamente. Estoy de acuerdo con Henry Miller en que Estados Unidos es un país rico culturalmente. Le debemos a Poe, Whitman, la generación perdida, el jazz, la modernización del rock y Hollywood. Lástima sus gobiernos, sus políticas exteriores.

Hablemos de temas frecuentes en su poesía: ¿qué significa para usted la infancia?
Es un paraíso perdido. Sin dudarlo volvería a ella, cambiaría todos mis dolores de hoy por un solo minuto de regreso a la infancia.

¿Qué significa la amistad?
Para mí la amistad se basa en la ética y en la lealtad. En un país donde ser poeta no es bien visto, la amistad es necesaria. Mis mejores amigos tienen que ver algo con la poesía, creo que me quieren porque soy poeta.

¿Cómo es su relación con Dios?
Es un gran misterio. Tengo fe en la existencia de algo superior que nos rige. A veces le reclamo ¿por qué nos hiciste tan torpes, tan acomplejados? Me genera preguntas y eso es bueno para la creación, la poesía nace de una interrogación y debe dejar un interrogante en el lector.

¿Qué significan para usted los muertos?
La vida y la muerte son dos preocupaciones constantes en mi poesía. Los muertos son aquellos seres invisibles que trato de hacer visibles en mi poesía. La palabra es una forma de resurrección.

¿Y los vivos?
De ellos me preocupa su fugacidad. La amistad, la vida, son efímeras. Lo que trato de reflejar de los vivos es su fugacidad.

Su poesía se mueve entre la derrota y la fiesta. De estos dos estados, ¿en cuál prefiere estar acompañado de sus lectores?
No creo en los asuntos felices para la poesía, ella es el territorio de la derrota, el festejo me interesa cuando está acabado: los bafles que no suenan, las serpentinas en el suelo, cuando el hombre queda solo y derrotado.

Hospedaje de paso tiene un lenguaje depurado, conciso, ¿es posible explicar cómo llegó a él?
Fue un proceso de carpintería interior, de selección de lecturas, cuando escribí mi primer libro leía muchos poetas al tiempo, ahora sólo leo los que me interesan. En este libro logré lo que quería: la poesía no es grandilocuencia, es ver y nombrar lo que los demás no ven.

En su poesía hay mucha soledad, ¿cómo se libra usted de ella?
El haber armado un mundo interior tan sólido me mantiene al margen de la soledad. Se lo debo a mis poetas, mis películas y a todos los afectos.



Poemas de Federico Díaz-Granados

HOSPEDAJE DE PASO
[En Hospedaje de paso]

Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuándo salen, cuando entran,
En qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos
Quejándose de mi tristeza,
En algunas temporadas se han quejado de humedad,
De mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
Y el patio queda nuevamente solo.
Mi corazón deja de ser una posada de hambrientos
Que acoge a todos los pájaros que llegan del verano
Y aguardan a que regrese por tus cosas
A este hotel de paso donde siempre es de noche.


ASUNTOS FAMILIARES
[En Hospedaje de paso]

Este vivir entre multitudes y muchedumbres
Me recuerda el linaje que no conozco.
No sé si mis antepasados fueron comerciantes o humanistas,
Quizá sastres de alguna corte o algún barrio.
La sangre que me corre es de ellos.
No sé si eran abogados o médicos.
No sé si hubo algún santo, deportista, héroe o payaso
Pero en mis ojos reconozco cada día el licor de sus tristeza


AUTORRETRATO CON MASCARA DE MUJER
[A Eliana. En La casa del viento]

Si el hombre siempre tiene la edad de la mujer que ama
Yo tendría la edad de un ángel
Que extravió su alma entre los hierros de mis huesos.
Me llevo fragmentos de tu cuerpo al territorio de la muerte
Hoy que devuelvo las imágenes a la ceguera del mundo:
Con tu voz arriba la primavera a la celda de Dios.



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Andrea Cote
"La poesia, una forma del valor"

Hablemos primero de su cotidianidad
Voy al gimnasio cuando he dormido bien, o sea, la mitad de la semana. Busco mantenerme ocupada, en eso tengo algo del carácter protestante. También me gusta cocinar.

García Márquez dice que la escritura y la culinaria se parecen, ¿opina lo mismo?
Creo que sí, en cuanto que se trata de encontrar los ingredientes precisos. Mi escritura se parece a la comida hecha en microondas, a la fast food porque es irresponsable, instantánea, escribo en estado de shock, no con la calma que me gustaría.

Usted es de Barrancabermeja, luego vino a Bogotá para estudiar literatura, ¿cómo el ser de provincia afectó su poesía?
En la ciudad todo cambia. Uno nunca se acostumbra a ella. Las personas son independientes y valientes. La lentitud de mi poesía es una característica netamente provinciana, en los pueblos se vive al ritmo del siglo XIX. En la ciudad no hay lentitud, en la provincia se vive el show de lo mínimo.

Hablemos de su trabajo como docente. Los lectores de literatura no abundan. Colombia tiene serios problemas en el tema de lecturabilidad, ¿Cómo se las arregla para enseñarle literatura a sus alumnos?
Enseño con mucha pasión, cuando mis alumnos me ven transformada hablando de literatura, terminan por ponerme atención. En cuanto al problema de lecturabilidad, aquí se aspira a que los colombianos leamos un libro a la semana o algo así, yo creo que la meta no debe ser la cantidad de libros leídos, ni siquiera el leer libros, el problema es aprender a ser sensibles y eso se puede lograr sin leer, los indios lo logran, los bailarines, los músicos, los que observan la naturaleza.

¿Cuáles son sus lecturas favoritas?
Leo más novelas que poesía. Novelistas del XIX, en especial Flaubert, un arquitecto de la frase y del detalle. De poesía, la escrita en español. El que más me gusta es Federico García Lorca, es muy sonoro y siento que sus libros en cualquier momento van a estallar. También me gustan Vallejo, Alejandra Pizarnik y Blanca Varela.

¿Cómo se las arregla para escribir?
Escribo envenenada. De manera emotiva. No busco un tema. Acudo al llamado de la escritura, no me lo propongo. Creo que en esto hay 30% de trabajo y 70% de pasión instantánea.

¿Cómo describiría Puerto Calcinado, su libro?
Es emotivo, toca preocupaciones de la gente como el miedo. Quisiera que fuera nostálgico. En lo formal, quiere ser musical, como de canción de cuna y muy femenino.

Al leer el libro se siente desolación, angustia, ¿quería entregarle algo así al lector?
Sí. Al escribirlo quería deshacerme de la desolación, del dolor.

Hablemos de ciertas ideas o temas que hay en el libro ¿Qué significa para usted la casa?
Es una metáfora, un gran interrogante para el ser humano, se ha escrito mucho sobre ella. Para mí es un lugar que se transforma con el tiempo. Cuando se es niño, es un universo, de grande, es sólo un lugar.

¿Qué significa Dios?
Me duele el silencio de Dios. El problema con El, es que lo necesitamos. Si el mundo fuera ateo, sería más fácil. En Dios veo a un padre, para una mujer es fundamental la presencia paterna.

¿Qué significa la compañía?
Es comunicación, la cual se logra con personas o con libros. El límite de la comunicación está impuesto por nuestra idea de mundo propio. Nos comunicamos con quienes comparten con nosotros ese mundo.

El paisaje y la naturaleza son una constante en su poesía. ¿Cómo los interpreta poéticamente?
No es interpretación. Es una metáfora, la aridez, el desierto, la ceniza, de un paisaje interior.

¿Dónde queda o qué puede significar puerto calcinado?
Es experiencia interior, el intento de exorcizar una etapa de mi vida. Como libro, es un ejercicio primario de escritura, ni siquiera lo considero un libro, es un boceto, la búsqueda de una voz propia.

Nietzsche creía en la bondad del sueño. Creo que con usted pasa lo mismo.
Cuando duermo tengo muchas pesadillas, antes sufría de insomnio. Tengo sueños que creo, no concuerdan con mi forma de ser, me considero una persona alegre, no sé porqué tengo esos sueños horribles. El sueño es perverso, no es bondadoso.

Hay una marcada tendencia femenina en los personajes de su poesía. ¿Por qué?
Todo lo que escribo, pasa a través del crisol femenino, lo femenino tiene que ver con cierta disposición del mundo, con la casa, con la infancia, con la nodriza, cosas que no pertenecen a la razón moderna sino a la intuición.

El miedo también es constante en el libro. ¿Miedo a qué y vale la pena sentir miedo?
Mis miedos no son identificables, como quien teme a las arañas o a las alturas. No vale la pena tener miedo, pero es inevitable.

¿Y el valor?
Es lo que yo más admiro en la vida. El valor es coherencia. Es conservar o perder algo. Por ejemplo, he conocido gente con un inmenso talento, el cual quieren perder para no tener que responderle.

¿Cuáles son sus metas como escritora? ¿Cómo quisiera que fuera la poesía de Andrea Cote en 20 años?
Quisiera ser coherente con la razón por la cual empecé a escribir: lo hago porque me hace sentir bien, es un ejercicio de conocimiento de mí misma. Me gustaría tener un trato especial con las palabras, que son lo que yo más admiro en el mundo. Me gustaría tener el valor para escribir cuando lo necesite y dejar de hacerlo cuando no lo requiera.



Poemas de Andrea Cote

TEMO

"Temo que el infierno sea tan largo como el silencio de Dios,
que su tiempo esté habitado por el frío de los templos.
Temo que el silencio sea silencio afuera de la muerte,
que luego del tiempo aún conservemos la memoria.
Temo no dormir tampoco en ese sueño eterno
y que hasta allí nos siga la desesperación de los relojes".


ES INCONVENIENTE TU CUERPO

Lo inconveniente es tu cuerpo:
no convienen sus mansedumbres animales,
el escándalo de selva que respira
ni el escaldado estruendo de la espalda
que cosecha la hierba del delirio.

Es inconveniente tu cuerpo
que sucede en lúcida desnudez
y multiplica al deseo
como a una bandada de palomas espantadas.


CASA VACIA
Todos los días me deshago de la hierba
que crece dentro de la casa
pero crece de nuevo,
rompe la casa y la deshoja.
A ella entran todo el tiempo cosas
que se hunden en la hierba.
Mi cuerpo es esta casa vacía
a la que también yo entro
pero que no me habita.





Texto, Copyright © 2004 Andrés Felipe Osorio.
Poemas, Copyright © 2004 Rafael del Castillo, Andrés Felipe Osorio y Andrea Cote
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Última actualización: viernes, 7 de mayo de 2004

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