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Sabemos en qué película estuviste (VII): Woody Strode en Kingdom of the Spiders (¡Tarántula!, 1977)

por César R. Castillo


(...) (W. Strode) es uno de los más ridículamente perfectos
especímenes humanos que han pisado la Tierra.

(Todd Von Hoffman)

¿Creía el/la lector@ que se había librado tan fácilmente de nosotros? Pues nada de eso, no, señor@, aquí continuamos "desenmascarando a cineastas de todo tipo en funciones impropias de su principal labor, o bien en producciones donde su presencia puede resultar, digamos "exótica".

Es el caso del fordiano actor de color Woody Strode, enrolado en el reparto de una olvidada, aunque fascinante, cinta titulada Kingdom of the Spiders, que en nuestro país, donde no se había estrenado el clásico de Jack Arnold de tal título (víd. Babab núm. 14), fue estrenada con el título de ¡Tarántula!. Eso sí, el cartel español era una verdadera virguería comparado con el (influido por la moda Star Wars) norteamericano, y mostraba un primer plano, como fotografiado con lente de ojo de pez, de una espléndidamente dibujada tarántula babeando sangre...

La película en cuestión es legendario epígono del llamado "cine de catástrofes" -naturales o artificiales-, todo un "síndrome setentero, promovido en su inicio sobre todo por "Airport" ("Aeropuerto", George Saetón/Henry Hathaway, 1970); "The Poseidon Adventure" ("La aventura del Poseidón", Ronald Neame/Irwin Allen,1972); " "Earthquake" ("Terremoto", Mark Robson, 1974); o "The Towering Inferno" ("El Coloso en Llamas", John Guillermin/Irwin Allen, 1974) - que en 1975 se torna, con el éxito de la mencionada y spielbergiana "Jaws" ("Tiburón") hacia las invasiones de alimañas o insectos. Ningunas de las cuales tan "connotadas", "simbolizadas" o "catectizadas", como las arañas grandes y venenosas, las tarántulas, primer "gol" que debe adjudicársele a este filme de culto ¡con todas las razones!, que se le encargó al oscuro John "Bud" Cardos.

Cardos personifica a la perfección la figura del polifacético cineasta de modestas pero llenas de encanto series B (thrillers, horror, westerns, etc.) de los años sesenta, setenta y ochenta, en las que intervenía simultáneamente como director, actor, manager de producción, coordinador de figurantes, etc.


Como actor, debuta en 1964 en "Devil Wolf of Shadow Mountain", pasando después a manos del luego muy conocido Richard Rush en la trilogía "Hells Angels on Wheels" (Los ángeles del Infierno, 1967, junto a Jack Nicholson), Psych-Out (1968) y "The Savage Seven" (1968). Tras títulos como "The Road Hustlers" (1968), "Killers Three" (1968), "Nightmare in Wax" (1969), "Satan's Sadist" (1969); y de nuevo una serie a las órdenes del mismo realizador, en este caso Al Adamson ( "Blood of Dracula's Castle", 1969; "The Female Bunch", 1969, "Hell's Bloody Devils" ,1970; y "Five Bloody Graves" ,1970). Después sería dirigido por Bob ("Porky's", "Murder by Decret") Clark en la película de moteros "Breaking Point" (1970). Apareció en pantalla por última vez en su propio filme, a la mayor gloria del pseudoactor Ray Sharkey, en "Act of Piracy" (1988)..

Su filmografía como director arranca en 1970 con "The Red, White and Black" / "Soul Soldier", e incluye también "The Dark" (1979, junto a Tobe Hooper), "The Day Time Ended" (1980), "Night Shadows"/"Mutant" (1984), "Skeleton Coast" (1987, con Ernest Borgnine y Robert Vaughn), "Outlaw of Gor" (1989, con Jack Palance), y, finalmente, el documental "Legends of the West" (1992).


El prodigio de dosificación narrativa bien puede adjudicársele a los guionistas Richard Robinson y Alan Caillou (también actor y novelista, autor de, entre otras, Tierra de mujeres), a partir del argumento de Stephen Lodge y Jeffrey M. Sneller.

El protagonista -del filme, si bien no de nuestro receso- es el doctor Robert "Rack" Hansen, incorporado por un actor aunque frecuentemente televisivo, más que carismático. Se trata de (el no menos polifacético, pues también ha sido actor, productor, etc.) William Shatner. Shatner, nacido el 22 de marzo de 1931 en Montreal (Québec), no se ha conformado, llegado el tiempo, con incorporar al ultracélebre Capitán/Comandante Kirk de la serie televisiva y cinematográfica "Star Trek" -incluyendo la augural versión para la pantalla grande, dirigida por el maestro Robert Wise en 1979-, sino que ha participado en innumerables de sus guiones, por no hablar de sus actividades más crematísticas... En resumen, destacaremos de su principal actividad profesional el "Oedipus Rex" de los perseguidos por McCarthy Tyrone Guthrie y Abraham Polonsky (1957); "Los hermanos Karamazov", la inefable adaptación de Fiodor Dostoiewski a cargo de Richard Brooks (1958); "The Explosive Generation" (Buzz Kulik, 1961); ""Judgment at Nuremberg" (tít. español: "Vencedores o vencidos") ( Stanley Kramer, 1961); "The Intruder" (Roger Corman, 1962); "The Outrage", versión del "Rashomon" kurosawiano por el gran Martín Ritt en 1964 ("Tres confesiones"); "The Devil's Rain" (1975) , excelente aproximación al satanismo puritano-decimonónico dirigido por Robert Fuest...; etc. Por lo demás, una innumerable serie de filmes menores dignificados por la presencia de este solventísimo y conocido actor.


El veterinario "Rack" Hansen se enfrentará a una extraña plaga que afecta a las cabezas de ganado de una pequeña localidad de Arizona. La bella entomóloga de la Universidad Diane Ashley (Tiffanny Bolling) -con quien se producirá el correspondiente romance- irrumpirá en el tranquilo pueblecito con unos alarmantes e increíbles resultados de los análisis: Las vacas han muerto por sobredosis de veneno de araña. Ambos científicos descubren una colina que sirve, a modo de hormiguero, de nido de una horda de tarántulas migratorias, cercana a la casa del granjero afectado, que monta en cólera y prende fuego a la colonia -infructuosamente, pues las arañas se evaden por otra salida alternativa.

A todo ello hay que apuntar que no se trata de pura ciencia-ficción: A pesar de la vida típicamente solitaria de las arañas, algunas especies han desarrollado un cierto grado de comportamiento social, desde la agrupación de telas individuales hasta la formación de nidos colectivos con cuidado comunitario de las crías (Buskirk 1981, D'Andrea 1987, Avilés 1997, Uetz & Hieber 1997). En algunas especies, por ejemplo, los individuos agregan sus telas individuales dentro de un andamiaje de sostén común. Tal andamiaje permite a las especies ubicar sus telas en zonas abiertas que serían inaccesibles a individuos solitarios (sobre riachuelos, por ejemplo), pero donde la abundancia de presas podría ser mayor. En estas especies, la construcción de telas de captura, la captura de las presas y el cuidado de las crías continúan siendo actividades individuales. En otras especies, en cambio, los individuos ocupan un espacio común dentro de un nido colectivo.


Tales agrupaciones suelen consistir ya sea de una madre con sus crías, las crías ya en la ausencia de la madre, o, en un selecto grupo de especies, numerosos individuos adultos con sus crías. Los miembros de un grupo social cooperan en la construcción y mantenimiento del nido colectivo y en la captura y consumo de las presas. Además, en aquellas especies en que los grupos consisten de varios individuos adultos, se da cuidado comunitario de las crías. Este último tipo de especies constituyen los casos más espectaculares de sociabilidad en arañas, con agrupaciones que pueden llegar a contener decenas de miles de individuos.

Las arañas sociales pueden ser asignadas a una de cuatro gategorías relativamente discretas:

  • Territoriales de sociabilidad periódica. Son especies en las que las agregaciones de telas individuales consisten en grupos familiares que se dispersan antes del apareamiento. D'Andrea cita sólo un ejemplo de este tipo: el aranéido Parawixia bistriata (= Eriophora bistriata) del Paraguay.

  • Territoriales de sociabilidad permanente. Son especies en las que las agregaciones de telas individuales pueden persistir por varias generaciones. Los ejemplos más notables de este tipo de sociabilidad los encontramos en las familias Araneidae géneros Cyrtophora (3 especies), Metabus (1 especie), y Metepeira (2 especies) y Uloboridae (por lo menos 4 especies en el género Philoponella). A las especies territoriales de sociabilidad, ya sea periódica o permanente, se les conoce también como "coloniales" o "comunales".

  • No territoriales de sociabilidad periódica. Son especies en las que las crías de una hembra en la presencia de la madre se mantienen juntas en un nido común por parte de su ciclo vital. A estas especies se les conoce también "subsociales" o "materno-sociales". Se han descrito especies con este tipo de sociabilidad en las familias Agelenidae (género Coelotes), Amaurobidae (Badumna), Clubionidae, Dysderidae, Eresidae (Eresus, Stegodyphus), Gnaphosidae, Loxoscelidae, Oxyopidae, Pholcidae, Segestriidae, Sicariidae, Scytodidae, Sparassidae (Isopoda, Pediana, Olios), Theridiidae (Achaeranea, Anelosimus, Theridion), y Thomisidae (Diaea) y referencias ahí citadas.

  • No territoriales de sociabilidad permanente. Son especies en las que los miembros de lo grupos sociales permanecen juntos en un nido común durante su ciclo de vida. Estas especies, también conocidas como "cuasisociales" o "cooperativas", son las únicas en las que se da cuidado comunitario de las crías. Se han descrito 17 especies de este tipo, representando seis familias y nueve géneros. Estas especies tienen una distribución tropical o subtropical, a diferencia de las especies de los otros tres tipos que pueden encontrarse también en las zonas temperadas.


Sea como fuere, y prosiguiendo con la sinopsis del film de Cardos, los "animalitos" (cuya potencia venenosa es cinco veces la normal y tienen la graciosa costumbre de envolver en capullos de sedas a sus "capturas":En efecto, es sabido que las arañas practican la llamada "digestión externa", es decir, inoculan a sus víctimas un líquido licuefactor y luego absorben el conjunto, ya digerido) pronto se cobrarán cumplida venganza del iracundo granjero... Mientras, Diane y "Rack" ya han advertido del peligro a las autoridades, pidiendo una evacuación a la que el sindicato, incrédulo,se opone. Se toma como medida la fumigación de la zona desde un viejo avión cuyo piloto, apodado "el Barón" (Whitey Hughes), también es atacado por las alimañas en pleno vuelo. El avión se estrella contra una gasolinera, lo que provoca un incendio.

Los arácnidos, viéndose privados de su natural alimento por el insecticida, se multiplican desmesuradamente e inician una silenciosa y reptil marcha hacia el centro de la ciudad. La pareja de veterinarios buscan un teléfono desde el que dar la voz de alarma, pero la operadora ha sido ya asesinada por los animales. Diane y "Rack" se ven así asediados en compañía de la propietaria de una cantina y de un par de aterrados turistas, a los que se une la pequeña sobrina de Hansen, cuya madre, cuñada del veterinario, ha sido ya devorada por las tarántulas. El amanecer, tras una terrorífica noche, traerá una sorpresa terrible después de que Hansen se atreva a arrancar los tablones con los que se han visto obligados a reforzar las ventanas ante la voracidad de las fieras: El país entero ha sido envuelto en una enorme tela de araña.


Con el mérito añadido de haber sido producida en la era pre-digital -cinco mil arácnidos vivos (mygÁ†le y Lycosae, sobre todo) fueron empleadas en el rodaje (¡!)- el "tempo" narrativo y la morbosidad de algunas escenas -inolvidable la niña histérica saltando sobre la cama, intentando evitar a una mezcolanza de arañas "de atrezzo" y arácnidos reales, mientras su madre, cuñada de Hansen, yace cubierta de arañas en el jardín-, nos encontramos ante una pequeña joya de culto que da sopas con onda a la muy posterior, y spielbergiana, "Aracnophobia" (Frank Marshall y Kathleen Kennedy, 1990), a la cual arruinaba sobre todo su semitono de comedieta.

Pero olvidemos el mal, mercadotécnico cine para recordar que Kingdom of the Spiders es además una cinta profundamente cinéfila, en el sentido más puro del término. Primer ejemplo, celebrado hasta por la afamada revista francesa "Positif": Un misterioso travelling en torno a una cabaña donde una bella rubia -Bolling- se está duchando (¿quién no recuerda la escena culmen de la "Pycho" ("Psicosis", 1960) hitchcockiana?) hasta que la cámara se detiene en una gruesa mígale que está trepando por la pata de la mesa del tocador. Pero esto no es lo más importante, si de Hitchcock estamos hablando: Hay que pensar en el incendio que se produce por causa de la horda de arácnidos, y recordar "The Birds" ("Los pájaros", 1963). Eso nos abrirá los ojos, porque toda la media hora final de Kingdom of the Spiders, en la que seis personas se ven sitiadas por las tarántulas en una cabaña es una referencia inequívoca, no ya a "The Birds" (¡esas arañas intentando introducirse por la chimenea!), sino más sutilmente a todo un "cuasisubgénero", llamémoslo "claustrofóbico", donde el juego personajes sitiados/fuerzas amenazantes del exterior incontroladas (por la narración, en primer lugar. Ello nos remite al western que mr. Howard Hawks hizo dos veces -y las dos, magistralmente-: "Rio Bravo" (1959)/"El Dorado" (1967)...

En resumen, toda una gema de las series-B de los años setenta y un filme a reivindicar, cuyo reparto completan Lieux Dressler, David McLean, Natasha Ryan, Marcy Lafferty y la debutante Altovise Davis, que tiene su momento de climático protagonismo cuando, aterrada por la presencia de una de las peludas criaturas que pululan por su cabaña se dispone a dispararse un tiro en ella (aunque esto sucede en off).



El espíritu de John Ford contra la arácnida epidemia

Altovise Davis incorpora precisamente a la joven esposa de nuestro protagonista de hoy, un mostachudo y con su característico cráneo desnudo Woody Strode. ÁČl también se ve homenajeado en la cinta por una inefable secuencia -de las que hacen merecedoras a esta producción de nuestro valioso (¿?) tiempo- cuando su cadáver es descubierto, cuando se abre la portezuela de su rural furgoneta y... lo que aparece es un rostro con las cuencas de los ojos vacías y el cráneo totalmente envuelto en tela de araña. (Algo así sucedía en el "Tiburón" de Spielberg, ya mencionado, cuyo reparto aparecía encabezado de manera cortés y generosa por el "clásico" Robert Shaw -única víctima definitiva (y cruenta) de entre el trío principal que completaban Roy Scheider y Richard Dreyfuss.) El golpe de efecto era de lo mejorcito de un filme tan solvente, como ya se ha dicho, "Kingdom of the Spiders". Lo cual no es decir poco, para un filme que comienza con una memorable "steady-cam" rastrera (sic), pero a toda velocidad, claro, de ¿quién sabe qué clase de criatura? en dirección a unas pacíficas -y pacientes, todo sea dicho- saludables vacas de la profunda Arizona; y que termina en, seguido de un zoom de lo que bien podría ser un dulce belén navideño nevado -pero es en realidad toda una comarca envuelta en un enorme capullo de seda-, un alegre video del estado de Arizona envuelto en una positivista canción "country" -"bluegrass" es la especialidad, nos comunican por ahí...


Mr. Woodrow Wilson Woolwine Strode ( *28 de julio de 1914, Los Angeles, EE.UU. + 31 de diciembre de 1994, Glendore, L.A., EE.UU.), es un glorioso actor de interminable carrera, un Personaje -con mayúscula- donde los haya habido en este enloquecido mundo del así llamado "Séptimo Arte". Uno de los primeros 4 afroamericanos que integraron la Major League de fútbol (americano, claro) en 1946 junto a Bill Willis, Marion Motley y el joven Ram Kenny Washington, jugó varias temporadas con los Calgary Stampeders antes de trasladarse a EE.UU. para iniciar su carrera cinematográfica. Se da la anécdota de que el mismísimo Strode posó para dos de las dos fotos supervisadas por Leni Riefenstahl para su película sobre los desastrosos Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936 -comisionados por un conocido de todos de nombre Adolf Hitler.

Aquí comienza otro enloquecido "sprint" -como si por gigantes arácnidos fuese perseguido- que trataremos de resumir: El futuro granjero cabreado porque una horda de atroces tarántulas ha intentado zamparse a sus vacas en nuestra -excelente, juro que es la última vez que lo recuerdo- debutó en el cine en un pequeño rol en la bélica "Sundown", (Henry Hathaway, 1941, según la novela de Charles G. Booth; Strode -los tiempos son los tiempos- ni siquiera será encontrado en los créditos). Después vendrían grandes y menos grandes títulos -llegó a participar en "Androcles y el león" (1952) ¡caracterizado de león!, del mismo modo que incorporó ¡dos! papeles diferentes en "The Ten Commandments" ("Los diez mandamientos", Cecil B. De Mille, 1956)-: A partir de ahí -y obviando lo obviable-, sus créditos como actor son tan ingentes como sobresalientes, incluyendo: "The Lion Hunters" (Ford Beebe, 1951); "City Beneath the Sea" (Budd Boetticher, 1953); "Demetrius and the Gladiators" (1954, Delmer Daves (inacreditado, de nuevo); "Buruuba" ( Shigeyoeshi Suzuki, 1955); "Tarzan's Fight for Life" (H. Bruce Humberstone, 1958); "Pork Chop Hill", Lewis Milestone, 1959); "The Last Voyage", (Andrew L. Stone, 1960); "The Professionals" (Richard brooks, 1966); "C'era una volta il West" (Sergio Leone, 1968); "Che!" (Richard Fleischer, 1969); "Tarzan's Deadly Silence" (Robert L. Friend, 1970); "The Last Rebel" (Denys McCoy, 1971); "Sciopione detto anche L'Africano" (Luigi Magni, 1971); "The Revengers" (Daniel Mann, 1972); "La Mala ordina" (Fernando Di Leo, 1972); "The Gatling Gun" (Robert Gordon, 1973); "Winterhawk" ( Charles B. Pierce, 1975); "Keoma" (Enzo G. Castellari, 1976); "Cowboysan" (Susan Oliver, 1977); "Ravagers" (Richard Compton, 1979); "Cuba Crossing" (Chuck Workman, 1980);; "Vigilante" (William Lustig, 1983); "Cotton Club" (Francis F. Coppola, 1984); "A Gathering of Old Men", Volker SchlÁ¶ndorf, 1987); "Storyville" (Mark Frost, 1992); y, al fin, su últime filme, "The Quick in the Sand" (Sam Raimi, 1995).

Pero, intencionadamente, hemos excluido de la correlación las colaboraciones del muy peculiar Strode con el maestro John Ford, de quien sería ridículo reseñar en esta pieza algo más que ha sido -tal vez- el más legendario de los artistas del Séptimo Arte. Los héroes de John Ford (*1 de febrero de 1894, Cape Elizabeth, Maine, EE.UU.; + 31 de agosto de 1973, Palm Desert, California, EE.UU.) son los -dignos de los cantares de gesta- pioneros anglosajones en la vasta América, hombres fronterizos, soldados y pacificadores dedicados a la pacificación y a la fundación de lo que hoy es, sin dudas ideológicas, el Imperio universalmente dominante: Norteamérica. Popular es la visión del inmenso Ford, una exaltación de los ideales colonizantes (el "western" en su quinta esencia), de una forma tan agridulce que un casposo baile entrañable y familiar tiene tanto peso en la cinta como la más sangrienta y devastadora de las batallas. Pero no es este el momento y, aún menos, el lugar, de cantar las gestas del analista del realismo social ("El Delator" (1935), "Las Uvas de la Ira" (1939), "La Ruta del Tabaco" (1941) o del juglar de la belleza de los vastos espacios donde los corazones generosos sólo hallan estupidez y rencor ("Pasión de los Fuertes" (1946); "El Fugitivo" (1947); "Fort Apache" (1949); "Cuna de Héroes" (1955); "Centauros del Desierto / The Searchers" (1956); "Escrito Bajo el Sol" (1957) ; y así hasta su testamento fílmico -salvando un puñado de reaccionarios cortometrajes/documentales pro-Vietnam-, "The Cheyenne Autumn"/ "El Gran Combate" (1964). Sólo de dar buena cuenta de las tres -exactamente- colaboraciones entre el exatleta Strode y el tuerto visionario del Cine: "Two Rode Together" ("Dos cabalgan juntos", 1961), "7 Women" (1966), y, unos cuantos años antes, una perla del cine fordiano, la historia de cómo un soldado yanqui es injustamente acusado de la violación de una blanca. El soldado en cuestión es el Sargento Braxton Rutledge, y proporcionó a nuestro Woody Strode su momento más estelar en el Cine, un poético personaje escindido entre el orgullo de su raza y el de su uniforme, que haría reflexionar a más de uno de los profesionales de la violencia que se ganan su sueldo traicionando a su nación ¡en nuestro propio territorio nacional, a fecha de 2003!




Texto, Copyright © 2004 César R. Castillo.
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Última actualización: jueves, 1 de enero de 2004

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