Biblioteca Babab
[Visita nuestra Biblioteca: libros completos totalmente gratis]



Identidades complejas

Diálogo entre el pintor español Diego Moya, comisario de la exposición, y el director de artes plásticas del Instituto Árabe de París, Brahim Alaoui, sobre las Afinidades artísticas, estéticas y culturales, en definitiva, entre dos países: Marruecos y España.



PRESENTACIÁ“N

El diálogo no siempre es habitual entre culturas que, a pesar de su proximidad geográfica, se niegan a estrechar sus vínculos naturales, ya sea por desidia, ignorancia o simple pereza. La exposición pictórica que lleva por nombre Afinidades es un hallazgo voluntarioso y desgarrado que aspira -y logró- abrir puentes de comunicación entre dos mundos que -nos dicen los falsos profetas y los repetidores incansables de lugares comunes- están "condenados al enfrentamiento": el Sur y el Norte de los pueblos que habitan la orilla del mar Mediterráneo, una más de sus afinidades; en este caso, Marruecos y España.

Babab.com tiene el privilegio de presentar a sus lectores un diálogo apasionante, sesudo y crítico entre dos hombres de arte y pensamiento, de solvente vocación en elevar la reflexión del artista hasta la cúspide máxima de la contestación a los lugares comunes y a la verdad oficial, pero también a la vocación de encontrar en los trazos y posturas de los artistas de las dos orillas los nexos, lenguajes o invocaciones que les unen sin remedio, con la convicción de que "la modernidad es la voluntad de romper con una tradición".

Afinidades reúne en una sola exposición itinerante la obra de 14 artistas. El número par no es gratuito, una vez que la muestra está pensada para que se enfrenten un marroquí y un español -o un español y un marroquí- en el lienzo y en el pensamiento. La exposición está comisarida por el brillante artista plástico español Diego Moya, quien es también uno de los protagonistas de este diálogo, que además de pretender explicar los motivos para dar vida a una exposición de esta envergadura e importancia, además nos dan algunas claves y escollos sobre el falso o inexistente diálogo entre las dos orillas del Mediterráneo. Pero que con este tipo de proyectos se rompe la tendencia y, entonces sí, la llamada globalización cobra su sentido más puro y honesto.

Los artistas que participan en Afinidades son, por parte de España: Ximo Amigó, José Duarte, José Freixanes, Diego Moya, Teresa Muñiz, Ricardo Sánchez y Fernando Verdugo; mientras que por Marruecos están: Farid Belkahia, Hicham Benohoud, Mustafa Boujemaoui, Ali Chraibi, Omar Khalil, Najia Mehadji y Abderrahim Yamou.



DIEGO MOYA: Plantearemos esta conversación teniendo como referente nuestra exposición Afinidades, y daremos vueltas alrededor de lo que vaya surgiendo a propósito de ella, vistas las ámplias referencias que esta iniciativa tiene con el nuevo contexto internacional, sumamente alterado por la situación creada desde hace años por los conflictos culturales e identitarios. Podemos también entrever ciertas posibilidades de actuación en esta nueva época. De todo ello iremos hablando, pero antes situemos un poco el carácter del proyecto artístico en sí mismo.

Sí, se puede decir que todas las afinidades encontradas en nuestro proyecto son reales; bueno, al menos es lo que hemos intentado, que no sea un mero título de exposición, una retórica de buenas intenciones al uso, que tanto se ha desgastado por exceso y poca concreción en general. También esas afinidades son el motivo de que ésta sea una exposición bastante compleja, visualmente hablando; lo digo como una cierta advertencia porque dichas afinidades, artista por artista, no son fáciles de encontrar, es decir, que no existe una tendencia estética unívoca bajo la cual todo el mundo se reúna aquí.

El problema, como comisario, es que cada artista tiene su propio lenguaje y que la exposición trata de encontrar a alguien del otro lado con el que se corresponda lo más posible, si es que eso llega a suceder, por supuesto.

Así que en Afinidades hay artistas que son extremadamente realistas, como Boujemaoui o Duarte, por ejemplo, pero también los hay de un marcado carácter objetual; y otros muy abstractos, como Teresa Muñiz y Najia Mehadji; o post-abstractos, comoYamoo y yo mismo, por ejemplo. Pero, por otra parte, está también Belkahia, que es un hombre muy arraigado en la cultura popular marroquí. Junto con estos aspectos, hay que añadir también que hay artistas de todos los..., ¿cómo lo diría...?

BRAHIM ALAOUI: ¿De todas las generaciones?...

D.M.: Eso es. Del lado español hay un representante muy importante de la vanguardia de los años 50: José Duarte, del Equipo 57, que es realmente una figura histórica; al igual que, por la parte marroquí, lo es también el ya mencionado Farid Belkahia. Pero también hay jóvenes que acaban de empezar, como Hicham Benohoud, por Marruecos, y Ximo Amigó, por España, que son más o menos de la misma edad, alrededor de los 35 años. Doy estos detalles para situarnos un poco...

B.A.: Bien, en cuanto a mi participación , nuestra conversación sólo puede abordar lo periférico, las generalidades, porque ciertamente no conozco al detalle la obra de todos los artistas. Sin embargo, tengo que decir que la idea de poder confrontar individualidades muy fuertes es generosa, y también lo es intentar, efectivamente, encontrar mas allá de las confrontaciones terrenos de diálogo, de intercambio, de compartir. Es alrededor de esta idea donde pienso que el proyecto es pertinente y permite, precisamente, plantear un diálogo diferente del que usan las instituciones, del que ya conocemos su funcionamiento en el marco de los intercambios políticos, culturales, etcétera.

Por eso creo que el hecho de que la idea salga de los artistas es un acercamiento original que viene a consolidar y a concretar esta voluntad que es algo ...que se nota en el ambiente y que también queda confirmado políticamente en todas las instancias, en todos los encuentros euro-mediterráneos, resaltando entonces que el diálogo euro-mediterráneo es fundamental, que es necesario para la construcción y para plantear un futuro común, que tenga en cuenta tanto las especificidades, como esta pertenencia de todos a un mar común...

Siempre he defendido la idea de que, efectivamente, los artistas deben implicarse, sobre todo, en sociedades como las del sur del Mediterráneo, donde a menudo no existen las infraestructuras de las políticas culturales de las instituciones capaces de estimular y alimentar un discurso y una práctica coherente en ese sentido. Además creo que los creadores, en esos países, asumen responsabilidades enormes tanto en su trabajo como en la promoción, en el trabajo pedagógico, la inserción de la obra de arte en la sociedad y la creación de acontecimientos y de performances, en sentido ámplio. En la creación, en definitiva, de espacios de intercambio entre el público y los artistas.

En este sentido los artistas, desde hace treinta o cuarenta años, han tenido un papel muy importante a falta de mediadores o de museos. Y el hecho de que usted, en tanto que artista y que también vive entre los dos países, haya sentido precisamente esa fuerza de las individualidades, esa fuerza creativa no comprometida por intermediarios, creo que es porque probablemente ha compartido a veces ese aislamiento de los artistas que, de una forma voluntariosa, desean ir más allá y encontrar una fórmula, un modo de colmar, de aportar y de implicar a los demás en este encuentro artístico.

Y pienso que un acontecimiento así sólo puede tomar forma concreta si el circuito viene directamente de los creadores, y si encuentra una respuesta estética, una respuesta creativa, una respuesta en las sociedades concernidas. A menudo, nuestros responsables culturales o políticos, con sus buenas palabras y sus buenas intenciones, no consiguen concretar precisamente esta voluntad de abrir puertas, y el hecho de que los artistas se hagan cargo de sí mismos, como en su proyecto, permite, efectivamente, consolidar todavía más esta comunidad intelectual y artística que, finalmente, cuando se mira desde una perspectiva histórica siempre ha sido de vanguardia: ella es la que siempre marca la orientación, la que abre caminos, la que fabrica puentes y permite, precisamente a las políticas culturales, a los Estados, a la voluntad de las sociedades, seguir hacia delante y hacer un esfuerzo por encontrarse a pesar de... ¿cómo diría yo?

D.M.: De los problemas habituales, quizá.

B.A.: Eso es, exactamente.


D.M.: Pero la realidad nos ha hecho ver que, si se dejan las cosas a su aire, no sólo no se arreglan sino que ocurre exactamente lo contrario, que esa separación va a más; hemos visto recientemente que los problemas políticos se han hecho todavía más importantes que cuando yo empecé a pensar de esta posibilidad de intercambios plásticos. Por consiguiente, veo que es cada vez más necesario implicarse así, y que incluso creo que hay una relación muy fuerte, precisamente porque he vivido las dos culturas, entre toda la potencia que se encuentra en el arte contemporáneo hoy día y lo que pasa en las fronteras, sobre todo entre Europa y la parte Sur del Mediterráneo. Desde luego, existe un problema real que ha crecido cada vez más a causa de la emigración, clandestina o no, de los intercambios, de la aceptación del otro o no, que realmente se ha convertido en la gran crisis... Lo he vivido, de una manera muy directa, no es teórico; normalmente aquí en París e, incluso en Madrid, se puede hablar de ello como de una teoría de actualidad total; pero no es sólo problema de la cultura, es también un problema de la sociedad que exige una respuesta de la cultura y, por eso, resulta cada vez más importante reaccionar de una manera o de otra, porque eso significa mucho para nuestro mundo.

B.A.: ...Lo que es relativamente reciente es que, en nuestras sociedades del Sur, particularmente en Marruecos, en las que los artistas tienen grandes personalidades y grandes individualidades, siguen estando muy ligados a la actividad social, se implican en contextos culturales y políticos en general...

En este frente que usted ha unido entre el Norte y el Sur, el artista vuelve a lo social para, efectivamente, posicionarse y tener un papel en estos problemas humanos, en estos desplazamientos humanos hacia el Norte y, así, hacer frente a los prejuicios, a los problemas que se plantean. Con lo cual, los artistas son los únicos que pueden intentar aclarar, decir que en estos intercambios y en estas confrontaciones que provocan los movimientos migratorios, no sólo hay un lado negativo, también existe un lado positivo. Por ejemplo, hay que afirmar que es vital para las dos sociedades, y no se puede decir que para la gente del Sur son necesarias fronteras impermeables y que, sin embargo, la gente del Norte, que vive con seguridad en su confort individual, pueda circular libremente.

Estas cosas son vitales y los artistas pueden sentirlas. Si escuchamos a los economistas, lo único que les interesa del Sur son las materias primas, e incluso para las políticas culturales hay algunos folclores y algunos primitivismos que también pueden interesar al mercado cultural del Norte. Pero para romper o encontrar otras alternativas de cara al porvenir y el interés comunes, hay que crear alternativas, otras maneras de dialogar, y ahí es donde se ve la actuación en relación con esta globalización que quiere uniformizarlo todo, que sólo ve la realidad a través de sus intereses .

D.M.: Es verdad; precisamente estaba pensando mientras le escuchaba que, aunque parezca un poco tremendo, hay que decir que la política se ha degradado enormemente. La política, tal como se hace institucionalmente y por los gobiernos, sobre todo en España, no tienen ni idea de lo que es la integración del otro, de la inmigración, de la cultura del otro, con lo cual no pueden reaccionar, no pueden actuar porque no saben como hacerlo.

Todo esto, en el fondo, es algo obvio: Vd. conoce todos los problemas existentes entre España y Marruecos desde hace aproximadamente cuatro años, en cuanto a la pesca, la isla de Perejil, etc.; esto es una opereta detestable, no se puede seguir por ese camino, hay que recuperar la política, el buen nivel de la política, aunque sea desde nuestras posibilidades , desde nosotros mismos como artistas; es verdad , estamos en la superestructura y eso nos permite crear un estado de opinión alrededor de nuestros cuadros, de nuestros encuentros, de nuestras obras, pero es algo que resulta necesario para hacer evidente lo que sucede y reflexionar sobre ello a muchos niveles.

B.A.: Está claro que los acontecimientos alrededor de la guerra de Irak han resaltado el alejamiento entre la opinión pública y los gobiernos, y que existe un desnivel, una falta de visión de los que nos gobiernan respecto a una conciencia aguda de las opiniones públicas que desean un mundo más justo, más equilibrado y una comprensión mayor del otro para poder construir un mundo mejor.

D.M.: Yo diría que es absolutamente necesario e incluso vital.

B.A.: Desde luego, y todos los que no vean a los otros más que como materia prima, tienen una visión muy corta de las cosas y la realidad flagrante del mundo y la historia de la humanidad está ahí para recordárnoslo.

Creo que los artistas deben, además, hacerse cargo de sí mismos, porque estamos asistiendo a un dominio del mercado del arte por parte de una industria cultural, como se dice ahora, y a un monopolio de las multinacionales sobre la cultura y eso produce, de nuevo, una globalización rastrera también en nuestro terreno artístico, que aplasta y que deja menos posibilidades al individuo para afirmarse; esta alternativa de hacerse cargo permitirá, estoy seguro, llamar la atención y dar a conocer mejor esta problemática

D.M.: Al menos, es lo que esperamos, es el granito de arena que ponemos en este contexto con nuestro proyecto.

De todas formas, creo que el lenguaje del arte ya dio, afortunadamente, una cierta respuesta desde sí mismo a los problemas interculturales, integrando al otro desde hace tiempo; es decir, que el camino del arte del siglo XX, empezando por Picasso, que fue el primero en obtener algo muy preciado de la cultura africana, como sabemos todos, abrió de repente las puertas del arte, las puertas de la pintura a las otras culturas; creo que es muy importante redescubrir esto. Cuando hablamos hoy día de la globalización , la globalización que se lleva a cabo actualmente es tan negativa y unilateral, que nos hace rechazar incluso este concepto, y eso confunde, porque es cierto que el arte siempre ha integrado a las otras culturas: hablamos de Picasso, pero también podemos hablar del arte oriental, por ejemplo, que ha supuesto siempre un polo de atracción, incluso en los Estados Unidos, en la gran escuela de Nueva York, con el action painting y todo lo demás ; existe, pues, una gran experiencia, es decir, una gran permeabilidad entre los mismos artistas, lo cual ya no se plantea como un problema. Se puede contrastar esta actitud cuando se mira cómo el resto de la sociedad tiene miedo y se inquieta por este tipo de cosas de intercambios que afectan , es cierto, a la identidad.

Recuerdo, hablando de esto con nuestro amigo Ouazzani, cuando decía que el Arte no tiene fronteras, y lo decía de manera real, porque los artistas sabemos bien que se han integrado cosas de aquí y de allí, de la cultura japonesa, de la cultura Zen, por ejemplo, un Tapies que está totalmente influenciado por ella, y de ahí para adelante. Con lo cual, tenemos la experiencia directa que puede prepararnos el terreno para decir que no hay problemas tan graves de integración, que, sencillamente, hace falta dialogar, que hay que saber cambiar y tener el valor de saber que vamos a cambiar y a enfrentar el vértigo que eso nos produce en tanto que personas, en tanto que habitantes de un planeta que se encuentra en cambio permanente.

B.A.: Está claro que el diálogo es fundamental y crucial para la creación y los creadores. El creador (siempre se ha visto a lo largo de la historia que el desarrollo de lo humano y de la humanidad es fruto de una innovación constante) ha intentado continuamente enriquecerse con civilizaciones o experiencias del tipo de las precedentes o simultáneas. Entonces, para volver al tema de la modernidad en sí, su fundamento, especialmente en cuanto al arte, está constituido por esta voluntad, por esta apertura hacia el otro.

Es decir, que no se puede entender el arte moderno sin ese diálogo establecido y esa voluntad. Dialogar con África, con Oriente, con el arte islámico, etc. Esto se ha visto incluso en el origen del arte moderno, o sea que el arte moderno sólo se justifica por esa ruptura y esa voluntad de apertura. Para resumir: la modernidad es la voluntad de romper con una tradición.

D.M.: Una tradición cerrada.

B.A.: Hubo que tirar los tabiques de esa tradición y ver las experiencias de otras culturas para crear una nueva; con lo cual el diálogo está subyacente en la modernidad, va asociado a ella.

Ocurre lo contrario con la globalización, y no me refiero a la globalización original, sino a la globalización que viene promovida por algunos y que va en contra de la idea generosa de la modernidad, ya que impone sus normas fuera de unos verdaderos intercambios. Entonces, no puede resultar interesante para los demás; de hecho, la globalización podría ser beneficiosa para la humanidad, siempre y cuando aceptara la multiplicidad de las experiencias que son elaboradas por aquí y por allí, por este o por aquel artista, esta o aquella comunidad, etc...

D.M.: Es el problema de la globalización actualmente, que no es de ida y vuelta, sino sólo de ida.

B.A.: Sí, es una locomotora que lo arrastra todo hacia el mismo puerto.

D.M.: Esto es la gran constatación de su injusticia y representa un insulto a la inteligencia cuando se intenta mantener por encima de todo, deformando las palabras y los hechos para hacerla mediaticamente aceptable. Esto es algo que no se puede sostener.

B.A.: O se sostiene gracias a esa potencia material que tienen algunos y que utilizan, que imponen...que lo aplasta todo para avanzar. Es el drama que vive el mundo actualmente, sobre todo tal y como lo plantean algunos jefes de estado. La administración americana, hoy día, nos da una visión apocalíptica del mundo; uno se pregunta si han leído la historia de la humanidad, si han sacado alguna conclusión de ella. ¿ A qué viene tal determinismo capaz de ignorar esta gran diversidad cultural, esta riqueza sólo para imponer una versión única, a menudo por la fuerza?

D.M.: Creo que es el gran problema actualmente; es el problema del miedo, un miedo a cambiar, a aceptar lo diverso, explotado por ciertos poderes como coartada para ese avance demoledor perfectamente organizado.

Los artistas podemos decir algo de ese miedo, es cierto, porque para nosotros es parte del trabajo, sentimos miedo cuando no sabemos lo que va a ocurrir con la obra que hacemos, cuando empezamos a oír el runrún de lo desconocido ...

B.A.: Claro, la angustia, el vacío...

D.M.: Vivimos con esa angustia, nos hemos acostumbrado porque sabemos que eso es parte de la creación. Y, sin embargo, por fuera vemos que ninguno de los gobiernos que tenemos hoy acepta la gran tarea de crear la nueva sociedad que el mundo está pidiendo y por lo tanto no pueden pensar ni explicar a los demás ese grado creativo de la angustia.

B.A.: Construyen incluso su teoría sobre el miedo. Por lo general, saben que tienen la posibilidad de superar esta angustia, pero para imponer su política lo hacen basándose en la angustia de los demás. Esa es la desgracia, que también explotan la angustia, incluso la alimentan; cuando se oyen algunas declaraciones, parece que es el fin del mundo porque han cogido a un barbudo en algún rincón de una ciudad, se monta todo un...un escenario, como si fuera el Apocalipsis. Sin embargo, al cabo de dos o tres días o de un mes, resulta que todo era un engaño, era puramente mediático para justificar acciones políticas. ¡Es lamentable!

No digo que no haya extremismos o violencia, que claro que existe, pero hay que buscar su origen, preguntarnos ¿porqué se ha llegado a ese punto? y por qué hemos ignorado que una parte del planeta vive en la miseria y que cerramos los ojos ante los verdaderos problemas; no es una casualidad que la violencia venga de esta alienación, sólo es el fruto de ella...

Es enorme el desnivel entre un mundo desarrollado y otro en "vías de subdesarrollo", como lo llaman algunos, y esto es dramático, pero es la realidad, cuando vemos en el siglo XXI un porcentaje de la humanidad viviendo en la miseria más profunda, cuando sabemos que hay bastante para que viva bien todo el planeta, pero desgraciadamente no existe la voluntad para un desarrollo homogéneo de este mundo y un desarrollo coherente y equilibrado.....

D.M: Creo que es el gran problema de cierta ideología dominante alrededor del capitalismo salvaje, que proyecta fuera las mismas historias que en sus países de origen, es decir, que alimenta el desarrollo de una pequeña minoría que dispone de toda la riqueza, y eso lo lleva a nivel planetario con el mismo orden, con el mismo modelo. Probablemente lo que hay que hacer, sencillamente, es cambiar de modelo, (difícil asunto, desde luego), y llegar a concienciarse, primero, de que es imposible seguir con los parámetros actuales y, segundo, de que es muy peligroso, precisamente desde el punto de vista de la seguridad que los poderes políticos nombran tanto. Siempre basan la inseguridad acentuando el miedo al otro; pero ya sabemos que es todo lo contrario, ahí no está la inseguridad, sino en sus políticas agresivas que no tienen en cuenta más que sus propios intereses. Así no se construye el mundo. La seguridad estaría justamente en todo lo contrario, en el desarrollo generalizado, y en apaciguar el problema, en poner en marcha el proceso civilizatorio, y no precisamente con las armas, a lo bruto, tal como se está haciendo. Todo esto es muy preocupante, es algo que viene sucediendo desde hace quince o veinte años.

Pero volviendo al terreno del arte, como campo premonitorio, casi profético, habíamos empezado a ver, hace ya años, todos los estallidos de estilos, de hegemonías, como la de la pintura, por ejemplo: una hegemonía antes indiscutible y pasada luego a un plano de igualdad con otras maneras de hacer e, incluso, en todos los demás géneros tradicionales del arte, y sin saber exactamente por qué ; y ahora podemos ver que venía precisamente de la problemática anticipada del otro, es decir de un mundo mucho más abierto, no tan encerrado en sus estilos, en sus fronteras, en las configuraciones antiguas, creyéndonos que estarían ahí para siempre....y ahora vemos que el mundo está mirando todo esto probablemente confuso, muy confuso. Usted que tiene la responsabilidad del arte en el IMA puede decir mucho al respecto.

B.A: Está claro que asistimos también a un escenario artístico amplio, mucho más diversificado, a una circulación de ideas y de hombres mucho más densa, mucho más dinámica e, incluso, a una voluntad de volver hacia una preocupación común. Es la preocupación común de los artistas que viven actualmente en contacto y que están al corriente de lo que pasa en todo el mundo, con lo cual vivimos una situación artística diferente, y puede ser que algunos países sean más cerrados que otros, pero cuando nos encontramos con los artistas marroquíes que circulan, que exponen en todas partes y que dialogan con el arte contemporáneo en el escenario internacional con los de otros paises,demuestran que tienen desafíos comunes, preocupaciones comunes, que viven las mismas angustias que cualquier artista, a la vez que siguen arraigados en una cultura, en una sociedad con sus problemas específicos. Esto nos lleva, pues, a obras interesantes, y asistimos, bien a Bienales, bien a encuentros dónde existe una influencia impulsada por estos artistas que vienen a alimentar el nuevo escenario .

D.M.: Efectivamente, creo que no se trata de preguntarse sobre si los estilos dominantes en Occidente son impuestos en el otro lado o no, porque son precisamente cosas, tendencias, que han circulado de una forma muy natural más allá de las fronteras...

B.A.: Cuando dijo Vd. antes, tanto de los artistas de principios del siglo, Picasso, incluso Matisse u otros, que mentalmente han viajado, que físicamente han viajado y que se han abierto y han dialogado con unas culturas diferentes, vemos que igualmente, tanto los artistas marroquíes como otros artistas, han dado también este paso más tarde . Han ido a formarse a París o a Madrid, incluso en Checoslovaquia , y han empezado un trabajo de aprendizaje, es cierto, pero también, de diálogo; por lo tanto, pienso que los siglos XX y XXI, el siglo XX sobre todo, ha permitido, en esa modernidad, ver nacer creadores a ambos lados del Mediterráneo, los cuales se han sumergido en esa confrontación. Hablo de individuos, de artistas que, efectivamente, han vivido una dominación cultural o económica o la visión política de algunos países que, en algunos períodos, han dominado tal o tal parte del mundo árabe. Pero creo que a nivel de la creación, existe una creatividad auténtica que es el fruto de ese diálogo, de esa confrontación y de esos intercambios.

Por otra parte, el hecho de que los artistas trabajen y expongan juntos, hace que asistamos a un mestizaje y a unas identidades complejas que son el fruto de la experiencia de cada individuo y de individualidades que han forjado su destino, su avance a través de experiencias, de encuentros; por consiguiente, asistimos a obras de arte que son, a pesar de todo, el fruto de esos mismos encuentros.

D.M.: Sí, yo resaltaría la idea de identidad compleja. Creo, efectivamente, que estamos en una época postidentitaria, donde los parámetros anteriores de comprensión de lo identitario han sido desbordados por lo real en practicamente todas partes, y eso es lo que peor llevan algunos estamentos de la sociedad tradicional en ambas orillas, y da lugar a enfrentamientos, a incomprensiones...

B.A.: Es normal, volvemos al miedo, el miedo al otro, de perder las referencias, pero efectivamente, la mejor respuesta a esos miedos es volver a la historia y volver a la creación en su profundidad histórica.

También hay que recordar que, hablando de nuestros dos países, es precisamente esa acumulación de contactos de las dos culturas la que hace la riqueza de España y sólo la acumulación y el enriquecimiento mutuo son los que han hecho la riqueza de lo que es Marruecos hoy en día; por lo tanto, pienso que ahí es dónde la pedagogía, la información y la experiencia pueden ser muy útiles, porque cuando vemos las individualidades de los artistas, que tienen su personalidad en tanto que individuos, pero reivindican también su cultura, y sin embargo no dejan de ser quienes son, al contrario, llevan, construyen la nueva cultura de hoy en día...

Es una manera de estar presente, a través de una sensibilidad actual, pero también a través de lo que somos, y es el ejemplo propio que dan esos artistas en su producción , individual y globalmente, donde confirman este acercamiento moderno, contemporáneo, en un lenguaje de hoy que se dirige a un público muy amplio, en España y en otros países, pero a la vez traslucen una atmósfera, una sensibilidad, un imaginario propio de cada uno y eso es lo interesante. Es la fuerza de esta creación, de esta convergencia, tanto de la individualidad como de la sensibilidad, de la tierra, de lo imaginario, del inconsciente, etc... Es esta capacidad de generar obras que se dirijan hoy en día a un amplio público, la que hace que un artista sea .... el centro de este proceso de cambios.

Esto, sin duda, da confianza a los artistas del Sur que se sienten demasiado aislados, aunque haya fenómenos similares en el Norte pero, desgraciadamente, el contexto de los artistas marroquíes o de los de esa área, es decir, el peso de la tradición, es mucho más fuerte que en el Norte, y el hecho de crear lugares de solidaridad permite dar más confianza a estas personas para que puedan seguir con su obra que, en esos países, es una obra que podríamos llamar"benéfica" porque tiene mucho valor, a pesar del peso de la sociedad y también de las políticas culturales imperantes. Unas políticas que carecen de un lugar para la creación, la imaginación, tanto en la educación nacional como en la televisión, y que hacen que las sociedades permanezcan encerradas en su esfera y carezcan de horizonte y de espacio. Sólo los artistas pueden realmente tirar muros, dar algo diferente, pero hace falta que la creación y el artista puedan estar algo más implicados en los distintos ámbitos: educativo, social y cultural... y por eso sigue siendo un grano de arena en el desierto.




Texto, Copyright © 2004 Diego Moya y Brahim Alaoui.
Todos los derechos reservados.


 


Babab.com
Para contactar con nosotros entra aquí
Última actualización: jueves, 1 de enero de 2004

Copyright © 2000-04 Babab
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados.