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Extremoduro y Sociedad: la música aportando palabras al sentido de nuestra existencia (final).

por Ana M. González Ramos


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Capítulo 7. Diario de un machista ¡SO PAYASO!

Ya se ha dicho que el amor no es un tema claro en sus composiciones. Por el contrario, la mujer si es un tema abundante, cuáles son los motivos de su referencia es lo que ahora vamos a intentar dilucidar. El primero de ellos, tiene que ver con la conciencia de lo exterior, es lo único que lo ata la realidad. En varias canciones, Estoy muy bien, Su culo es miel, Volando solo... la mujer es la personificación de la responsabilidad: tiene un trabajo y una rutina a diferencia del personaje masculino, "pretende que se salga de la hoguera" que, a la vez adora "cuando se marcha veo su culo y me tortura" y, la odia, "cuando me llama con su boca me subleva", no es casualidad que ame aspectos físicos referidos a partes sumamente eróticas del cuerpo femenino mientras que, lo que le disguste sea su boca, de donde salen sus palabras, las que las despiertan, las que le transportan al mundo del día o le reprochan su comportamiento. Por eso mismo, supone cierto relajo, poder estar separado de ellas "descuéntame las horas que no he estado contigo, mándame una factura al parque donde vivo".

Las historias sobre sus relaciones con las mujeres son el retrato de una obsesión "¿qué coños tienes dentro?" se queja a sí mismo o le reprocha su pareja. Pocas veces el personaje masculino se siente dispuesto a dejarse llevar sino que se resiste a la influencia de sus compañeras porque ello supone la pérdida de la libertad y su independencia. Una de las canciones donde sin embargo, ocurre lo contrario, es So payaso, allí se describe los pensamientos previos que el chico tiene ante la cita con su pareja, una mujer de carácter a la que conoce anteriormente y con la que tiene mucho que perder. Por eso, se siente dispuesto a "ser tu perro fiel, tu esclavo sin rechistar" aunque conoce que "luego me desato y verás ¡a ver me dice después!" quedando esa última exclamación sin definir totalmente, para algunos será un desafío contra ella, para otros un suspiro de desesperación ante los acontecimientos inesperados que sin duda se desarrollarán, cuando realmente esa conversación se produzca con la mujer.

El tono de la canción es tan inseguro, la expresión de la voz del protagonista tan esquizofrénica y su actitud tan ciclotímica, que las interpretaciones pueden ser múltiples, todo lo cual quedaría en mi opinión resuelto si se aclarara el emisor del "so cretino" ¿se lo dice él a sí mismo o es ella quien finalmente ha respondido de esa manera? Aunque en cualquier caso, la fuerza de la canción se encuentra en eso mismo pues se describe con la misma precisión, que confusión permanece en su diálogo, las inseguridades sentidas ante una mujer y las consecuencias de nuestras relaciones humanas complejas.

Ya apunté antes la objetivización que sufre la figura de las mujeres, como método de salida del callejón al que nos llevan los propios sentimientos y la resistencia que sentimos a controlar posibles focos de sufrimiento. Ahora me toca verificarlo y a ello vamos a llegar a través de la constatación de la definición y variedad de personajes femeninos que aparecen en sus letras. De un repaso global a todo su repertorio obtenemos los siguientes personajes femeninos, como actores de sus historias:

  • La puta, la golfa o la novia del otro, que a veces es criticada pero en mayor medida es descrita sin más o incluso exaltada.

  • El hada. En este personaje fantástico se convierte la mujer siempre que quiere ponerla en el lugar más sublime. Es el mejor piropo que se concede a sus mujeres.

  • La Virgen María, sobre la cual se ironiza con amabilidad, está cansada de ser virgen, quiere ser su compañera o es efectivamente, su compañera de fechorías.

  • La madre, normalmente se alude a ella del mismo modo que al padre, de forma circunstancial, para explicar un contexto del protagonista de la secuencia de acontecimientos. No tiene pues, un papel relevante en sus narraciones.

  • Otras formas de aludirlas es su personificación en animales, yegua, gallinita... siempre utilizadas eso sí, cariñosamente. No debe interpretarse con tonos negativos pues también él mismo se transforma en diversos animales.

Estamos ahora en disposición de definir a esa hada, esa mujer ideal o idealizada por la que se siente "obligación" de buscar, a pesar de encontrar "nada de nada" en la estructura social, todo lo cual se dice en la canción Cabezabajo. Por ejemplo, en Su culo es miel, se define a su hada como la portadora de los ojos que le llaman a la responsabilidad pero claro, su culo es miel. Ella le hace volar, de tal modo que puede existir una doble interpretación, su lenguaje oscuro nos pone en la tesitura de elegir entre si esa hada es realmente una mujer o las drogas.

Su pareja en Enemigo también tiene cara de hada, esta vez sí, "está mojada" y...

"y ahí le doy y ¡ay, ay, me voy!. Me paso el día entre su braga y su mata de pelo y me alimento de sentir que late dentro el corazón",

en ese momento "meto el deo en toa la llaga, igual remonto el vuelo" igual se inventa una excusa para alejarse de ella. Ocurre igual en Deltoya,

"me cuelgo de su pelo, me engancho de su miel, me encuentro con mi hada que está loca también"

pero también hacia el final de la canción el romance se ve abocada hasta la separación, con ese mono mejor quedarse en casa y dejarla ir.

La canción que mejor refleja ese ideal de mujer es, precisamente y a pesar del título, Golfa. En esta canción se describe cómo una mujer se le metió en la cama un amanecer, independiente como él, cuando llegue el sol "se tirará de la cama" y, previsiblemente, se alejará de él. Está dentro del mundo de las drogas como él "dice que si no se droga, dice que no siente nada", "-¿fumas?, -pero solo, no me siente muy bien, -toma, alíñale", con lo cual se presiente un entendimiento mutuo y, siente como él "jurad, jurad que estaba triste", deja pasar la vida sin querer él mismo hace:

"tú... y yo estoy medio loco también, y sin otra cosa que hacer, como un montón de palabras cogiditas de un papel".

Aún así, su espíritu infiel está puesto de manifiesto de formas muy diversas en otras tantas historias. Se refleja, por ejemplo, en este supuesto diálogo entre ella y él:

"tú, harta de tanta duda, yo de preguntarle al viento, tú ¿que dónde conocí a la luna? ¿yo? ¿que en qué coños ocupo el tiempo?"

y hay que destacar, que ese plural para coño se menciona en dos canciones diferentes. Esta discusión que continúa relatando más circunstancias de la pareja se relata en Salir y es que, probablemente, este tipo de situaciones además de ser fácilmente identificables por el oyente son también propias de los sentimientos encontrados que todo hombre (también de las mujeres, por supuesto) sentimos: salir de casa, con los amigos, en la magia de la noche, supone de algún modo abandonar la pareja y, por el contrario, la dedicación de tiempo necesario a tu pareja o, en otros casos, a la familia de uno mismo, supone una pérdida de libertad y consiguiente alejamiento del círculo más estrecho de amistad de uno. Una situación cotidiana para cualquier joven actual.

Son varias las referencias expuestas sobre la dificultad de entendimiento dentro de la pareja. En Tu corazón hay un excelente retrato de esa situación y, sobre todo, una fascinante descripción de los roles que cumplen los personajes masculinos y, en menor medida, los femeninos, en una ciertas situaciones de tensión:

"tú por hacer, yo por quedarme tan parado, y los dos juntos por tener nuestra cabeza en otro lado. Tú por hablar, yo por callarme demasiado"

y aquí él se empieza a enfadar

"Tú por robarme esa canción que ya te había regalado. Tu corazón, que tú sabrás dónde lo pones, pero tienes que entender: con tanto hacerme correr, me estás tocando los cojones"

tanto es así que

"mi corazón, como una lata de cerveza, que te la bebes y al final le das patadas sin pensar que me desquicias la cabeza"

comienza la autocompasión "No encuentro la razón, estaba tan feliz, me acuerdo de tu amor" los reproches "Vendí mi porvenir, cogiendo moscas para tí" y el colofón "no valgo para estar metido en un puré, me gusta mi sabor. Ando loco por la calle" necesito de esa libertad que me aleje de este escenario.

No es que se sienta desprecio por la mujer, se la ama

"como un susurro me dices que no: que no y me pongo mustio sin agua y sin sol. Miro adelante. No entiendo nada",

el sentimiento tras la pérdida de la amada es profundo

"andar corriendo tras tus pasos, loco por tocar tu piel, éramos tan igual, ahora puedo comprender, tú eres una cucaracha y yo soy un escarabajo, desde que tú no me quieres todo se me viene abajo"

sin embargo, la reacción ante el dolor hace necesario las alternativas posibles sin su amor.

Me gustaría indagar más en otra idea relativa a la prevalencia de los sentimientos sobre la razón. Este hecho supone, en mi opinión, cierto grado de feminización de los individuos masculinos de nuestra sociedad, de la que ya han categorizado algunas feministas actuales, como revolución de la masculinidad. Si leemos con atención los siguientes versos, donde el intérprete se convierte en Penélope,

"bajé las escaleras, sí, de dos en dos, perdí al bajar el norte y la respiración: -¿y por las noches qué harás? -las paso descosiendo, aquí hay un arco por tensar. ¡Que yo me acuerdo entodavía cuando te besaba!"

vemos posible ese intercambio de roles de los que se habla en otros ámbitos de la teoría de los géneros, al protagonista no le cuesta nada convertirse en ese personaje pasivo, Penélope a quien otro cantante español, Serrat, le impusiera la etiqueta de la solterona que espera eternamente a un amante que no ha de llegar, y que se entrega para el resto de su vida, al recuerdo nostálgico de su amado.

A pesar de todo lo dicho, la forma más segura que los protagonistas masculinos de sus historias tienen de entablar una relación con una mujer es, seguramente, la sexual. La importancia del sexo es segura, puede comprobarse examinando las veces que las mujeres se convierten en:

  • Miel, en dos canciones diferentes para hablar dulcemente de su amada o de la pasión que siente por ella.

  • Como contraposición los ojos, siempre identificándolos con algo negativo "deja de clavarme alfileres en los ojos", "cerrando los ojos mejor no digas nada, que abriendo la boca me das cien mil patadas" mencionando la boca que, como ya vimos, era el otro órgano relacionado con los reproches; lo serio "ya sabes que me esquino y por tus ojos miro", o para tratar de mostrarse enamorado, ante su chica "abre los ojos que te quiero ver" pero cuyo verso completaremos después por dar la vuelta totalmente al sentido de lo que estoy diciendo; en este mismo sentido "volverán mis ojos a ver tus ojos y tu mata de pelo...", o también, con la responsabilidad, "sus ojos son los que me mandan a enderezar".

  • Culo, por ejemplo, siguiendo la tónica de significados anterior, "sus ojos son un ventanal de par en par, su culo no... su culo es miel" o, también, para acompañar la visión de la partida "veo su culo y me tortura".

  • Piernas, quizá los versos más ofensivos desde el punto de vista femenino: "abre las piernas que te quiero amar ... abre las piernas que te quiera más", o en otras ocasiones con un uso más metafórico pero igual de evidentes: "busco entre tus piernas la fé" y "abre las piernas que vengo a clavarte semillas".

De este modo, podemos decir, que muchas veces esa imagen que se tiene de la mujer es más una fantasía que una realidad. En ¡Qué sonrisa tan rara! la chica que hace mover el coche, pudo ser realmente una prostituta o un ligue, pero también, toda la canción puede ser completamente una fantasía inventada por un preso que cegado por la pasión y la ira, hace explotar a la vez su orgasmo y el vehículo que mata a la humanidad que odia. Sin hacer tantas especulaciones, podemos llegar a la misma conclusión examinando lo que ocurre en Sucede: el personaje empieza desanimado "sucede que me canso de ser hombre, sucede que me canso de mi piel y de mi cara" pero un objeto le estimula, "y sucede que se me ha alegrado el día ¡coño! al ver al sol secándose, en tu ventana: tus bragas" lo cual es el origen de una masturbación "empiezo a solas, sigo por ti".

Eso explicaría la falta de erotismo que, a pesar del lenguaje poético que se utiliza en el resto de las circunstancias es bastante escaso cuando se describe un encuentro sexual. Y, por otra parte, sin embargo, la repetición de imágenes de explosiones, de situaciones de orgasmos estallando que pueden ser prácticas onanistas para las que se hace evocar la imagen de la mujer pero no se la necesita más que como un episodio descontextualizado no un miembro activo que continua la operación de amor con el amante masculino. "Me revuelco por el suelo y me revienta la polla de pensar en ti: me desangro y riego tu jardín" esa metáfora de la que gusta tanto y que utiliza en varias ocasiones, puede ser mi aval en esta tesis.

Esos placeres solitarios inciden aún más en todo cuanto he venido diciendo hasta ahora, el carácter individualista, la libertad como valor supremo, incluso a pesar de tener que aceptar a la luna, la soledad, como única compañera, la dificultad de entendimiento entre mujeres y hombres por tener intereses tan dispares, la alternativa libertaria como solución a ese sentimiento de indefensión... Por eso, cuando hablamos del diario de un machista, no lo estoy empleando en el sentido peyorativo que puede tener esa palabra, verdaderamente, no creo que la banda se muestre discriminador respecto a la mujer, aunque sin duda pueden encontrarse algunos rasgos; más bien, utilizo la palabra machista para referirme a un hombre que existe solo para sí mismo como un ser de sexo masculino. Ya vimos cómo su mujer ideal es un ser también independiente, con sus mismos vicios y problemas, pero con la que, seguramente, tampoco será capaz de entablar una relación duradera, ya que los personajes femeninos no se perciben como un beneficio sino como un obstáculo al propio estilo de vida.



COLOFÓN

Solo unas notas para seguir expresando lo evidente, a muchos les faltará el verso por el que sienten más predilección y otros dudaran de muchos de los razonamientos que describo aquí, a todos ellos, los animaría a que compusieran otras versiones del mismo grupo u otro grupo distinto, para seguir reinterpretando la creatividad de estos artistas. Porque el que realiza una análisis también es en cierto modo un artista y, sobre todo, porque únicamente he querido decir lo que para mí se hizo evidente y soy consciente de que lo mejor de la vida es que siempre se pueden encontrar otros argumentos. Me gustaría haber dado en una gran cantidad de ocasiones en el clavo para la mayor parte de la gente, y que esta lectura les haya hecho despertar lo sumido en la profundidad de la inconsciencia de los amantes de Extremoduro o, al menos su enfado hasta tal punto que hagan llegar su protesta hasta mí. A todos ellos, mi agradecimiento por haber soportado pacientemente este hilvanado de ideas hasta este final, que no es un final porque no pretende buscar causas sino dibujar un cuadro que nunca podrá ser igual que la realidad, quizá haya llegado a conseguir unas pinceladas impresionistas o a esbozar con seguras líneas hiperrealistas su contorno, pero nunca habrán expresado la realidad misma, pues ésta solo existe en tu imaginación.




Texto, Copyright © 2003 Ana M. González Ramos.
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Última actualización: sábado, 1 de noviembre de 2003

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