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Microcuentos:
Reminiscencias y Mientras: tanto
por Daniel Dessein
Mientras: tanto
Cuatro de la mañana, en mi casa, escribiendo; mientras en alguna
parte de la ciudad, un grupo de jóvenes se agita en una disco; mientras en otra ciudad,
una pareja envejece mirando una foto del hijo que se marchó para no volver;
mientras en otro lado del mundo un genocida sonríe, despreocupadamente,
tirado sobre una cama en su mansión; mientras en otro lugar, un hombre inocente es
puesto en prisión; mientras un hipócrita recibe obsecuentes agasajos;
mientras un niño llora porque no puede conseguir un mendrugo de pan; mientras, en
otro extremo, una multitud grita alborozada porque un negro de dos metros ha
embocado una pelota naranja en un aro; mientras un hombre y una mujer se
prometen amor eterno bajo una luna que ilumina sus rostros; mientras un
soldado arroja un puñado de tierra sobre un cajón de madera que encierra
definitivamente a su hermano; mientras un grupo de amigos llena de risas una
mesa en torno a la cual despliegan sus recuerdos; mientras un chino
permanece estático en un templo con la mirada perdida en un muro sin fronteras;
mientras el mundo gira y gira, hasta que el que escribe estas líneas se agite en una
disco, el grupo de jóvenes envejezca, la pareja sonría despreocupadamente en
su mansión, el genocida sea puesto en prisión, el hombre inocente sea
agasajado, el hipócrita llore, el niño grite porque una pelota ha entrado en
un aro, la multitud se prometa amor eterno, el hombre y la mujer arrojen
tierra sobre un cajón, el militar llene de risas una mesa, el grupo de
amigos permanezca estático en un templo, el chino de una vuelta, y el mundo deje de
girar.
Reminiscencias
Caminando por la calle vi pasar a una mujer con un cuaderno bajo el brazo,
que me recordó a uno que tenía yo de niño, en el que atesoraba dibujos en
los que intentaba atrapar mis sueños; donde una tarde tracé las líneas del
rostro de una chica que soñé. Soñé amarla y la amé soñando, con la intensidad de
quien no distingue la realidad de su imaginación. Nunca pensé, que ese
cuaderno que un día perdí, habría de encontrarlo, años después, caminando
por la calle, bajo el brazo de la dueña de ese soñado rostro.
Texto, Copyright © 2003 Daniel Dessein.
Todos los derechos reservados.
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