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Lou Reed y E. A. Poe: del "lado salvaje" al lado "preternatural"

por César R. Castillo


A Pedro García Martínez, sin cuya colaboración esta reseña hubiese sido estrictamente imposible.


"Can't say 'Nevermore'?"

(STEPHEN KING / PETER STRAUB: Black House, p. 313. Random House, 2001)


"Playing music is not like athletics:
One may improve with age
The untrained mind with natural talents
reflects the part and never the whole
it is narrow to perceive itself.
Its goals erase themselves.

May I have your ear, that
curlicued receptor of sound?
(If this were Rome we could be so grand).

The movement from instinct to calculation is
quite profound
You've listened and been more than a tape
recorder.
Talent carries its own weight:
the intellect it weds determines greatness.
Our age is such that we must fight off fat.
One hopes the mind outlasts the skin.

If this is true
I'll say goodbye to me,
and say hello to
yet another you."

(LOU REED: "Playing music is not like athletics" -Poems)1

¿Icono de la subcultura/contacultura de los sesenta -en adelante? ¿Icono-de-entre-iconos del mismo período, tal vez? Bah, la duda es irrisoria, la controversia es irrelevante... para centenares de actuales incondicionales fieles para los que, incluso, nos resulta indiferente una más que chulesca renegación del consumo de las drogas aún hoy consideradas hipócritamente "duras" frente a la poco menos naif que ostentación de las disciplinas orientales Eagle Claw, Ying La-Pow y -faltaría más- T'ai-Chi (víd. GAVIN MARTIN: "The Pit & The Pendulum", interview at "UnCut", Marzo de 2003).

Bueno, bueno , es -casi- lo mismo: Otros coetáneos -o, tb., casi- verbi gratia, se nos ofrecen -David Bowie, Iggy Pop, Marianne Faithfull...- pelín menos filisteos y cobardes acerca de una cuestión tan crucial como las sustancias alteradoras del estado de la mente, y de su muy esclarecedora experiencia libérrima con ellas, pero no es hora de exigir demasiado a nadie... Ni siquiera a... Lou Reed. (Allá cada uno con su concepto de "ridículo"...)

El caso es que nuestra entrañable Salamanca fue testigo, sucediendo a Bilbao, de una de las dos únicas exhibiciones en público de la fascinante -de esto que no quepa duda- amalgama que el un día cara visible de la Velvet Underground, y monumental ejemplo de resistencia desplegó en el cuasi-virgen Centro de Artes Escénicas el pasado miércoles 21 de mayo, en buena sintonía del autor de Satellite of Love con su reciente -/creciente- gusto por los espacios intimistas -¡incluso se viene rumoreando el alejamiento de nuestra Queen Bitch (mma. fuente) de todo-tipo-de- show-business...¿cosa de risa?- y, eso sí, por eso que no quede, RECINTOS DE I-N-D-U-D-A-B-L-E P-E-D-I-G-R-Í S-U-P-R-A-C-U-L-T-U-R-A-L... Quién nos ha visto y quién nos ve, amigos lectores...

Cumpliditos ya los sesentaiún añitos, mr. Lewis Allen Firbank (Long Island, 1942) acompañaba con su voz deliciosamente cínica los ya legendarios acordes de Sweet Jane una vez más en la provinciana, pero seguramente llena de encanto para nuestro "middlebrow hero", Salamanca, sin tener en absoluto en la mente, o esto es lo más probable, cómo grabó su primer disco a los 15 años bajo la vitola The Shades antes de firmar un contrato con Pickwick como autor. Cerca estaba 1965: Compuso The Ostrich -y el éxito -cuenta la leyenda...- fue tal que ése y no otro fue el motivo para que apresuradamente se reuniera alguna banda de relleno para escoltar a la criatura adecuadamente. El autor de estas líneas nunca pondría la mano en en el fuego de que todo esto se desarrollara precisamente así, pero fuentes no faltan que afirmen que, desdeñado el epíteto de "The Primitives" -¡ay, cúanto faltaba para que una inglesa tan inglesa como el desayuno insular, de nombre Tracey Tracey, liderara un combo de tal nombre...!-, Andy Warhol apadrinara, como todos sabemos, a John Cale, Sterling Morrison, Maureen Tucker y alguno más en -TAL VEZ- la banda más influyente de la HHHHHHHistoria: Sres. y sras., con vds.,... The Velvet Underground!!!!

Las web afines a mr. Reed se despiporran en asegurar que nada quedaría del legado de VU sin la subsiguiente carrera en solitario de mr. Reed, pero: a) Esa es una hipótesis que no nos hallamos en situación de confirmar, ni tampoco de desmentir; b)Es de lo más lógico que páginas exclusivamente consagradas a la figura, vida y genio de mr. Reed se expresen en semejantes términos.

Leamos a Magín F. Perandones:

"La historia de Lou Reed en solitario comienza después de dejar plantada a la V.U. en la fase final del álbum Loaded en 1970 con la idea de salir de la industria del disco, pero poco empleo podía tener un yonqui que cantaba a la heroína y a personajes de dudosa reputación sexual. Lo natural era que volviera a grabar y así lo hizo en el 72 con un álbum fallido en la producción pero donde se apreciaba su talento de antaño intacto."

El señor Perandones no se está refiriendo a ninguna otra cosa bajo el Sol salvo al curiosísimo L.p. Transformer, grabado en Londres con la dudosa y a la vez gloriosa compañía de David Bowie y Mick Ronson ("The Spiders From Mars") -ambos productores-, y máximo e insaludable ejemplo -en el más recomendable de los sentidos- del glam norteamericano -con el sucesivo permiso de James Oersterberg/Iggy Pop y sus también sucesivas y bowieanas reencarnaciones... Todavía hoy personalidades tan tendentes al escaqueo como Ian McCulloch -Echo & The Bunnymen... and himself- tiran a las primeras de cambio del único clásico del glam que la madre de mi exnovia atribuye -furibundamente- a Bing Crosby: Walk On The Wild Side. (No sea pérfido el lector, no se empeñe en sacar a la madre de mi exnovia de su judygarlandiano -de Judy Garland, xe- error). Berlin extiende lo que por entonces se entendía como conceptualismo hasta territorios que desde entonces sólo remitirán a Lou Reed. Absurdamente, tal vez -especialmente si nos damos un paseo por la obra, hasta este momento, de Bowie, Gabriel y Foxx, por este estricto orden-, Reed CREÓ su ESTILO.

Relevante, en tanto sobre todo "epatante", mr. Reed decidió romper la baraja en un larga duración por supuesto obviado en Salamanca, con la que hemos empezado. Para el "no iniciado", es un disco-de-ruidos. Sí, exactamente, Reed provocaba, pero lo hacía en su muy personal contexto, allí donde más o menos acertó a hacerlo. Más tarde volveremos a Ornette Coleman, pero es precisamente en el PUNTO (víd. anterior) donde Metal Music Machine -no ya incomprendido, sino salvajemente desautorizado (¿?)- tanto baboso enganchado a los Pixies o a Sonic Youth se permitieron saltar sobre la Historia -es lo más fácil, para los más vagos...- predice el "te-perdonamos, clásico, pero no nos mires sobre el hombro por nuestra ignorancia BRUTAL, que tú estás colaborando con Simple Minds: No, da igual que tu New York vuele sobre todas las bobadas de Manchestwer y/o Seattle, cállate porque nuestros denim acampanados son más horteras de lo que tú puedas soñar en tus peores pesadillas"-; para los más vag@s, lo siento, pero hacia 1991 era lo que proliferaba, el/la niñ@ de vaqueros campanudos que, sin saber escribir correctamente su propio nombre, pretendía dar el tiro final a Kobain, ¡hay que joderse!

Reed, como Bowie, NO COMO YOUNG -¿POR QUÉ?-, como Iggy Pop, hubo de enfrentarse -hacia 1992- hacia esos mismos prejuicios de niñatos ágrafos todo a lo largo de la América posible -costas- y la Europa barriguda -no, Polonia, por ejemplo (al redactor le consta) todavía ni aspiraba a tales autoconciencias...-; Reed, proseguimos, se había autorreivindicado con NEW YORK (1988) (Dirty Boulevard, o 100 formas de demostrarle al iletrado de turno quién sabe componer canciones, y por qué), y se aprestaba a emprender un nuevo concepto en su autoría que proponemos culminar -si el maestro nos deja... No, no, nos estamos adelantando demasiado, "el tío Lou" - como Moncho Tamames citaba al ser (malhumorado) t-e-l-o-n-e-r-o de Simple Minds el 8 de julio de 1989 en el estadio Vicente Calderón de Madrid- creó una de las máximas obras maestras, deprimente en su melódica truculencia, el "drogo-críptico" (con perdón de la tendencia "tontoneologística", pero esto es lo que hay, amiguetes); el "drogo-críptico", DEBO repetir, Berlín -¿se le ha pasado por la cabeza al Sr. Lector lo J-O-D-I-D-O que es resumir la discografía de un sujeto como Reed, eh?-, código épico de las relaciones con la droga, farmacológica, PERO no SÓLO farmacológica... Quien ha escuchado Berlin -SIENDO ADULTO- lo sabe: Es La Leche, O.K.? Luego hablaremos de decadencia, pero será EN LA DISTANCIA... Disco censurado en España, ¡así de simple! Para amantes de Billie Holliday: Lady Day es toda suya (de Holliday y de todos vosotros: "¡Viva la Belleza!")

LOU REED & MADRID: Desde aquí, tantos años después, agradecemos a Perandones (maestro, lo que se debe se debe, y, lo que no... Bueno, lo que no, ¡que nos lo toque Lou Reed!) Es cierto, es Historia que mr. Lou NO tragó con la subliminal censura que le DESTROZÓ su recital General Moscardó (¿??) y no llegó a perdonarlo nunca -Palacio de Congresos y Exposiciones, 1992: El autor de este artículo contaba, exactamente, 22 años: NUNCA OLVIDARÁ ESA FALSUNA PUDIBUNDEZ DE, uno de los héroes de las D*RO*G*A*S I*L*E*G*A*L*E*S del momento -este mismo, a todo esto-, prohibiendo, en su pudibundo, "canceroso-malconsciente" -víd. MAGIC & LOSS (1992), parecía de Wojtyla si no fuera por las guitarras, xe-, prohibiendo, repito, "F*U*M*A*R (Yes, T*O* S*M*O*K*E), NUNCA LO OLVIDARÉ, M R. REED: "IS IT POSIBLE YOU REMAIN SO BAD NEGATIVE_CONCIOUSNESS ABOUT YOUR DRUGS_RELATIONSHIP TO MAKE THAT KIND OF STUPID PROHIBITIONS?? WHO YOU THINK YOU ARE; BUDDAH OR SOMEONE???? SERIOUSLY!!!), y beber cerveza, en sus "cerebradísimos conciertos". Mr. Lou Reed, no puedo dejar pasar la ocasión, como HABITANTE -NO NACIDO-, HABITANTE de Madrid para PEDIRLE EXCUSAS por aquél concierto en el Estadio Román Valero / / antes GENERAL MOSCARDÓ, en el que algunos energúmenos le lanzaron botes de cerveza: Perdónenos, yo personalmente no estaba allí y tenía 11 años de edad. De todas maneras, señor Reed, ¿sería tan amable de no hacer las delicias del 60% de la Industria Farmacológica de todo el Mundo que, boicoteando la MORFINA (Laboratorios Bayer) hace imposible que buena parte de los agonizantes en todos los hospitales occidentales se salven de unos dolores I*N*S*O*P*O*R*T*A*B*L*E*S y fácilmente evitables gracias a los opiáceos? ¿Sería tan amable de hacer pública su experiencia personal con los opiáceos, salvando tal vez con ello a miles de agonizantes de un pathos simplemente insoportable con una simple inyección de codeína o morfina -la heroína sería lo ideal, pero nuestra socio-cultura (2003) es demasiado COBARDE, los dioses monoteístas (o sea, los "monodioses", o, ¿cómo queréis que los llame un ateo convencido...?) nos cojan confesados -yo no creo en ninguno de ellos, ni loco, pero ojalá tengan razón vds., los bárbaros monoteístas, y sus estupideces de papiro rancio salven siquiera a los más simiescos de nuestros estupefactos vástagos...

Salamanca no se libró de "todo-lo-demás": Todos -bueno, no Bowie, ni Plummer, ni Buscemi, ni Dafoe... Pero, en Salamanca, sí que se pudo disfrutar de... una asombrosa amalgama de un recientísimo recopilatorio, NCY MAN, y del asombroso, sobresaliente nuevo doble del neoyorquino basado en cuentos y poemas del perfectamente conocido bostoniano fallecido en Baltimore, Edgar Allan Poe, tal vez el más conocido -y , al tiempo, minusvalorado- literato norteamericano de toda la Historia -NO ES MALA MARCA, DADA LA COYUNTURA POLÍTICA, xe-: A ello vamos a dedicar el epílogo de este descreído -como creíamos que era el credo (¿) de su protagonista, tal vez nos confundamos- acotamiento. No es delirio imaginar a Wojtyla -o al que le suceda, ¿acaso hay diferencia substancial?- santificando a Edgar Allan Poe -o a Charles Baudelaire, o a Alfred de Musset, ¿a ésos que les importa, mientras sigan "haciendo caja"?- como "patronos de la priva opiácea": Yo ya lo estoy viendo, el oremus lo perdieron d-ef-i-n-i-t-i-v-a-m-e-e-n-t-e en el preciso momento en el que apoyaron, tragándose sus propios (enormes) estómagos el genocidio nazi -véase, con la atención con la que me temo no se ha visto, el último gran órdago de Constantin Costa-Gavras, "Amen"...-.

El visionario bostoniano en chupa de cuero, o los horrores románticos de Lou Reed

"Sometimes when I'm all alone
I feel a type of fear
dawn's descending, dusk is breaking
creep my darling near
I see my life before me
as a seamstress sees her pints
fulland linedwithfailure
and coated then with sin.
An education gone to waste
talent left ignored
imagination rent with drugs
someone who's always bored
scared to death of life itself
but even more by death
not fit company for anyone
let alone a wife
no example for a child
therefore no sun for me
I am told never to think these thoughts
for they make me unhappy.

The sin was craziness you see
don't blame yourself for that
a strange childhood, well that is true
but nothing can be done about that.
The future is the same for all
we face it as we can
and there is nothing wrong with fear
it proves that you're a man.

Then other times I feel so good
the opposite you see
I think I'm full of talent
good old intuitive me
I write all hours of the night
terrible poetry.
Others say that is good
but they're lying to me.
Why would they lie, you might ask
and to this I would reply
encouraging me encourages them,
to cut me shows their lie.
for mine was illusion of life well spent,
everyone thought so.
I was courted as a rake
wherever I did go.
But I know warts, you can't fool me
with flattering and praise
You sing my songs to prove to yourselves
that you are not a waste."


(LOU REED: "Waste" -Poems)2

Queridos amigos de Babab, lo que Mr. Lou Reed ofreció -de manera NO tan especial en el no hace mucho -¡no!- inaugurado Centro de Artes Escénicas de Salamanca en la noche del 21 de mayo de 2003 fue precisamente un envidiable -en verdad, para los asistentes al evento- "cóctel" entre el recién editado -mas no al uso, en vivo y exquisitamente editado, al parecer (el redactor no puede por menos de confesar, en el momento de la redacción, su "orfandad" de una copia del "incunable"...-)- N.Y.C. MAN (un exquisito recopilatorio del autor desde la Velvet Underground hasta el momento mismo, que podría decirse que "presentaba" en el anteriormente citado recital de "Salamanca" si no fuese porque los "sets" históricos fueron, al parecer, los obvios -sí, PARTE de Street Hassle incluido; y, aquí vamos, un adelanto -entonces lo era- de su MONUMENTAL DOBLE THE RAVEN, INSPIRADO EN DIVERSOS PASAJES DE EDGAR ALLAN POE.

No pretendemos, ya, adelantarnos a lo que la mayoría de los grandes admiradores de mr. Reed ya tienen entre las manos: Sólo, y precisamente, a una recesión de lo adelantado por el autor de The Blue Mask en aquél ya casi lejano recital salmantino -el redactor (¡hijo de salmantina!)- reincide en subrayar ese gusto, tan "Costa-Este_Norteamericana", no ya por "lo gótico" -que todavía tendría sentido...-, sino por lo que él, Reed, palurdo, considera "gótico"...

Lo cierto, queridos lectores, es que The Raven (CD1 y CD2) se desmarca de clasificaciones: Es MONUMENTAL en todos y cualquiera de los sentidos... Un gran fan de David Bowie, como se confiesa este redactor, "teme" por el "estatuto" de "su" estrella...

Sí, os voy a ser MUY sincero, amigos lectores de Babab: A la tercera o cuarta escucha de Outside:01 me balbuceé (silenciosamente... ¡y NO, no estaba locos, lectores listorros...!); bueno, el caso es que me balbuceé a mí mismo algo así como: "Muy bien, David: Lo que te has marcado van a tardar en superarlo, tío..."

De a cuerdo, de acuerdo, (casi) todos os habéis adelantado en mi discurso: El Tío Lou -no, ya no voy a poner con negritas al Sr. Moncho Tamames, aunque OS RECOMIENDO NO PERDEROS LA NUEVA REENCARNADURA DE SIMPLE MINDS: ELLOS FUERON LOS MÁS GRANDES DE LOS OCHENTA - ¡sin bromas!... Y...están volviendo!!!-; el "Tío Lou" -que (¡por supuesto!) es DEMASIADO LISTO como para aceptar "sobrinos"- adelantó en Salamanca, mezclado con NEW YORK CITY MAN, un THE RAVEN que debió dejar algo más que estupefactos a los más "preparadillos" de mis "semi-paisanos", y que, en doble CD, constituye una obra magna para la que toda retórica se queda irrisoria, espuria -en su caso, aunque, por aquí, pasta, "nothing"- e innecesaria.

Sólo recordar, con un abuso de las negritas que la "señá" editora (la i-m-p-a-g-a-b-l-e Eva Contreras, ¡eso es profesionalidad!) va a estar recordando a este pobre redactor... ¡eones!: El Volumen -1- irrumpe con la producción del propio Reed, Hal Wilner y Aaron Franz para un muy rockista - y algo más que stokeriano -de Bram Stoker, autor de Drácula, pero también de The Lair of the White Worm...- The Conqueror Worm, e introduce a un Willem Dafoe, que, como actor, ya no nos abandonará en todo el doble volumen. Que -por supuesto, para los buenos conocedores de Poe: El volumen es una amalgama genial entre el propio poema The Raven, el también poema -muy opiáceo, a propósito- Annabel Lee (que, en el segundo disco -Ammanda Plummer incorpora sin pudor a la interfecta-, se funde con el clásico reediano The Bells), etc.; Reed postpone -lo cual ya es raro, en él...- la protocolaria obertura de sus últimas entregas -luego veremos...- e incorpora, como viene siendo FIJO desde, al menos, Magic & Loss, el bajo de Fernando Saunders; la guitarra inevitable de Mike Rathke; el bajo secundario de Tony Smith; los sintetizadores de Frank Wulf y Steve Bernstein y las trompetas de Doug Wieselman (tb. arreglos de viento); así como Paul Shapiro (solista al saxo tenor); el combo lo completa Friedrich Paravicini a la batería: Como el avisado percibirá de inmediato, significativa -pero característica, desde los primeros noventa, combinación de créditos conocidos con recién incorporados ¿Qué sugiere esto? Bueno, en primera instancia, que "todo marcha bien", en el "Universo L.R.", al menos de momento. Se trata de una obertura pseudo-sinfónica, eléctrica pero urbanícola, a tono de las que venía gustando gastarse el "Hombre de la Máscara Azul" en su última etapa, a la que volveremos a referirnos. De inmediato irrumpe uno de los cortes que más han dado a hablar de esta entrega: Su nombre, Old Poe, y su excusa lírica -40''- la retrospección del ulterior Edgar Allan Poe -Steve Buscemi- hacia su primera juventud: ¡Cuán "Lou Reed", y qué poco "Poe", pensamos, esta "mirada atrás" por parte de un sexagenario que SÍ ha sabido -¿prueba? ¡Este doble CD mismo!- con su autodestructividad! Casi nos atrevemos a especular con un mr. Lou Reed -que TANTO gusta de recordar su Licenciatura en Literatura Angloamericana- soñando, escuchemos su timbre, con arrastrar a su admirado E.A. Poe hacia una integración social de la que el neoyorquino del s. XX sí ha logrado disfrutar, en tanto el inspirador bostoniano del XIX S-I-E-M-P-R-E careció... hasta el Final. Con gran sentido del orden, nos confrontamos ahora con uno de los necrófilo-excelsos cuentos escogidos por Lou Reed: Ligeia, seguramente el más obviamente vampírico de los breves romances en prosa de Poe se subdivide en un Prologue -conducido por, según lo descrito, un acreditado "Young Poe"/"Joven Poe", violonchelo de Paravicini y recitado de Willem Dafoe al canto-; "tío Lou" está abriendo más atmosférica que efectivamente, y así incrusta un impresionante recitado por Elizabeth "Rowena" Ashley -The Valley of Unrest- y lo hace seguir de un ¡casi bailable! Call On Me, al que incorpora el violín de Marti Sweet, la batería de Antoine Silverman, los arreglos para chelo y cuerda de Anna & Kate McGarrigle, etc.

"(...) In this strange city -alone"

Tal "compañía estable" hace discurrir -con el añadido de la voz de Amanda Plummer en el visionario corte The City On The Sea / Shadow- esta primera incursión en el terreno de lo preternatural-hecho-música, hasta el semi-recitado -y espléndido...- The House Of The Fall Of Usher, con Dafoe como Roderick, Fisher Stevens como Poe, Ashley como Madeleine, etc. Radiofonía dramática y rock épico se conjuran para hacer posible la magia. Antes, A Thousand Departed Friends, es, en su vacilona y aventada rudeza, uno de los cortes más certeros en toda esta monumental orquestación, y la guitarra de Rathke suena tan irreverente que no hace sino subrayar el tenebrismo subyacente a todo el doble (lo mismo vale para la bailabilísima -y "absolute-lou-reed"- posterior Change).

¿Qué es el "Rock Épico", amigo lector? ¿No será, también, esta -autocomplaciente, muy bien, mas ¡cúan efectiva!- alternancia de irresistible moderno rythm'n'blues con piezas de dramaturgia radiofónica a cargo de un puñado de las más subyugantes voces que la anglosajona cultura está en condiciones de ofrecernos? Pregunto...

El monumental atrevimiento de Reed con The Fall of the House of Usher -baste recordar la versión cinematográfica de Roger Corman, no por serie-B menos inolvidable- desemboca en una revisión de The Bed (de Berlín) -cosa más entrañable, ¡por dios! (Antony, b.k.g. vocals)-; otra -sinfónica-gospelera, ¡qué cosas pasan!- también de un clásico de Reed y también a cargo del ínclito Antony; y después de un necesario e I-M-P-R-E-S-C-I-N-D-I-B-L-E The Raven (víd. citas iniciales) una deliciosa y sorprendente pieza minimalista: Balloon, con de nuevo las hermanas McGarrigle como vocales.

El comienzo del segundo disco de esta -pretendida, que no nos vengan con cuentos...- opera magna no puede ser más gamberra, o transgresora al "estilo-Lou Reed": Una parodia del standard, de las que nuestro protagonista sabe gastarse, de título Broadway Song: No se pierda detalle el auditor-lector, porque, además, y, par variar, ¡es un gran tema! Eso sí, no sirve para nada más que para poner -decidida- distancia- entre el contenido neto del CD y su -inmaculable, presuntuosa- autoría. Con todo, hace (retrospectiva) gracia cuando nos adentramos en el insano mundo del que Reed ha extraído buena parte de la inspiración de este Segundo Disco: El (oscuro) relato The Tell-Tale Heart (El Corazón Delator, en la clásica traducción de Julio Cortázar que desde aquí, desde Babab recomendamos a toda clase de lector: Y no tanto porque hiciese escuela -que la hizo- como porque es una magnífica traducción. Punto.) En el personal -y locuaz, pero esto sería metrnos en camisa de once varas psicoanalíticas THE RAVEN de Lou Reed, The Tell-Tale Heart se presenta en dos partes magníficamente incorporadas por Dafoe, Buscemi, Stevens, y Kate Valk- separadas por un "standard-of-Reed" de más de razonable potencia, largo e incitante, de título Blind Rage. De nuevo estamos ante el viejo dilema, no tanto si Lou Reed se toma en serio el material a estas horas ya (y pese a las dificultades) "mainstream", "HIPERmiddlebrow" (sic) que tiene entre manos: Sino si no lo estará usando de una manera "perversa", de un modo que SOLAMENTE alcanza a sus más allegados -y tal vez NI ESO. A Reed no parece importarle demasiado la diferencia.

-(...)Part of the Myth? -confesaba hace poco a Gavin Martin, UnCut, marzo de 2003- Look, why should any of that shit be? What was the question? I've lied so much about the past I can't even tell myself what is true anymore.",

pero lo cierto, señor Reed, es que para el simple consumidor -o para el fan del artista que no haya perdido cualquier clase de perspectiva- todo muta cuando el sarcasmo cultural es genuino cinismo o cuando el descreimiento está relativizando, ya, legítimamente pero de una manera (que debiera ser diáfana) TEXTOS de la Cultura anglosajona -con mayúscula- que ya han devenido más allá del Bien y del Mal.

Dicho de otro modo, el Sr. Reed, que en la misma cibernética entrevista emparenta el doble que entre manos tenemos con su disco-suicida de los ochenta Metal Machine Music -durante su "performance" en la Berlin Opera House y con el corte de la V.U.'s Murder Mistery, por no mencionar el clásico I'll Be Your Mirror-, reniega de una estirpe "electrónico-revolucionaria" y hace a cierto entrevistador -Jim Derogatis (Chicago Sun-Times, 2 de febrero del 2003)- rememorar otro encuentro, allá por el Magic & Loss (1992), cuando Reed confesaba estar ya, desde el homenaje funerario a Andy Warhol firmado junto a John Cale Songs For Drella (1990), pensando tan sólo en una especie de pseudo-género que, en nuestra opinión de observadores, ha llevado hasta -ahora, precisamente, con NYC Man y, en especial, con The Raven, a una especie de verdadera sublimación. Tal "gili-género" hubiese merecido la denominación de marca, según la citada entrevista, de "bio-rock". El curioso podrá indagar, pero, más allá de la recién citada entrevista -que recomendamos efusivamente-, es cierto que Lou Reed, tras autorreivindicarse de pleno derecho con el New-York de 1988 ha optado por la quinta marcha de los álbumes escasamente prospectivos y MUY introspectivos (a lo largo de los noventa). Estamos, según el redactor de estas líneas, ante probablemente la catástasis, un punto catastático para esta fórmula -en The Raven. (Legítima) ambición, no le falta...

El resto del Disco-2 transcurre desde la narración clásica El pozo y el péndulo (y NO preternatural, sino simplemente angustiosa en lo alegóricamente existencialista) hasta combinaciones del clásico The Bells con recitados estelares de no menos clásicos poemas del poeta maldito fallecido en Baltimore, como el sublime Annabel Lee -y, ahora más que nunca, con colaboraciones de lujo donde las haya... Siempre -o casi siempre- siguiendo la pauta que el propio Reed y el aclamado director teatral Robert "Bob" Wilson pergeñaron hábilmente hará unos tres años, en Canadá. Es por esto, opinado lo opinado -y hasta lo inopinado, el lector disculpará el pésimo juego de palabras- que nos contentamos con traducir una pública declaración del autor/los autores:

"THE RAVEN.- For sure Edgar Allan Poe is that most clasical of the American writers -a writer more peculiarly attuned to our new century's heartbeat than he ever was to his own. Obsessions, paranoia, willful acts of self-destruction surround us constantly. Though we age we still hear cries of those for whom the attraction of mournful chaos is monumental. I have reread and rewritten Poe to ask the very same questions again. Who am I? Why I drawn to what I should not? I have wrestled with this thoughts innumerable times: the impulsive of destructive desire -the desire for self-mortification. To my mind Poe is father to William Burroughs and Hubert Selby. I am forever fittng their blood to my melodies . Why do we do should not? Why do we love what we cannot have? Why do we have a passion for exactly the wrong thing ? What do we mean by "wrong"? I became enamored of Poe -once again- and when given the opportunity to bring to life through words and music, text and dance, why I leap at it. I surged towards it like a Rottweilerchasing a bloody bone. I read and then I recited him out loud and for the first time understood "The Tell-Tale Heart" . I dreamt and imagined· and they saw the early performance come to life in the Thalia Theatre in Germany (who commissioned me to write this) where the thrill of its existence only made me hunger even more ardently for its American counterpart, its final rewrite, the yearning finally fulfilled by the mad presence of Willem Dafoe, Steve Buscemi, Fisher Stevens, the magnificent Elizabeth Ashley, the transcendental Amanda Plummer and castigating Katy Valk of the Wooster Group, musicians magnificent galore -D. Bowie, the gospel glory of the Blind Boys Of Alabama, the mind-tearing heart-rending sax playing of the incredible Ornette Coleman, the etereal vocals of Antony, a descendent perhaps of Little Jimmy Scott, Jane Scarpantoni's passionate cello-loving arrangement by her of my solo-strings, real-strings- Rob Mathes taking my guitar line and building a universe with it. Steve Berstein's power melodic horns -all these pieces forming for me a universe of sound I'd only dreamed for. My fellow artists... I thank them all from the bottom of my heart and reel with happiness at the CD's existence. My band -Mike, Tony and Fernando, the magnificent production of Hal Willner. I owe them all the greatest thanks. This is a record made of love."
(LOU REED / NYC 2003)3

P.S. DEL AUTOR.- La cita final se antojaba imprescindible, amigo lector, en tanto resumen y, a la par, declaración de principios por parte de Lou Reed, razonablemente honrada. Pero hay dos o tres puntos que, en tanto "compilador", no puede dejar pasar: ¡Deje vd. en paz, Sr Reed, la memoria de "Bill" Burroughs: Su estirpe INEQUÍVOCAMENTE FRANCESA, EUROPEA, EN GENERAL, no debe ser mezclada con todo esto... En cuanto A HUBERT SELBY, ¡cuánto no beberá más de Herman Melville, ode Nathaniel Hawthorne, que del visionario ISOLADO de Boston, E. A. Poe! No busque el poeta urbano-rockista terminal -y, cruelmente, desprestigiado por el MERO HECHO DE SU SUPERVIVENCIA conexiones con profundos calados de la concia que H.P.LOVECRAFT, sí, JACK KEROUC, también, pero el Sr: REED no aprehendió, de una manera u otra, entregado como está ahora al MÄS CÏNICO DE LOS SILENCIOS acerca de los estados alterados de la conciencia, y abonado a burguesotas prácticas orientaloides que harían las risas de la más superficial de las amigas de Jane Fonda... Vayamos por orden, Mr. Reed... Deje de evocar imágenes como las de Rotteilers mascando huesos ensangrentados, cuando, hoy en día, la vista de una jeringuilla sucia le haría a vd., probablemente, y para melancolía de la "Contracultura", allí donde existiera, mudarse a Texas, o a Florida, o a donde la así llamada "Gente de Orden" en su país florece.

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Notas:

1. "Tocar música no es hacer atletismo"

Tocar música no es hacer atletismo:
Uno mejora con la edad.
La mente desentrenada con talentos naturales
refleja una parte jamás la totalidad
demasiado estrecha para autopercibirse.
Sus metas se autoaniquilan.

¿Me permites tu oído, ese
"circunferenciado" receptor de sonido?
(Si esto fuese Roma seríamos tan grandiosos).

El movimiento procedente del instinto de cálculo es
lo bastante profundo
Tú has escuchado y sido más que una cinta
de grabación.
El talento acarrea su propio peso;
el intelecto -ése se desposa con cierta grandeza.
Nuestra edad es aquello que podemos combatir duro.
Uno espera que la mente perviva a la piel.

Si esto es cierto,
me despediré de mí mismo,
y saludaré
todavía a otro tú.


2."Desperdicio"

A veces cuando estoy totalmente solo
siento un tipo de miedo
el ocaso descendiendo, el amanecer irrumpiendo
espantan a mi querida cercana.
Contemplo mi vida tras mí
como una costurera mira sus alfileres
"plenatierra" "alineadaconelfallo"
y cubierta entonces de pecado.
Una educación llevada al desperdicio
talento dejado ignoto
imaginación alquilada con drogas
alguien siempre aburrido
asustado de muerte de la vida misma
no establecida compañía para nadie
esposa abandonada
mal ejemplo para un niño
no sol por tanto para mí
ya dije que nunca albergué pensamientos
que pudiesen hacerme infeliz.

El pecado fue locura como ves
no te culpes por eso
una extraña niñez, bueno eso es cierto
pero nada se puede hacer al respecto.
El futuro es el mismo para todos
lo encaramos tal como podemos
y no hay nada malo en el miedo
prueba que eres un hombre.

Pero otras veces me siento tan bien
lo contrario ya comprendes
que me siento lleno de talento
viejas intuiciones en mí.
Escribo a todas horas de noche
pésima poesía.
Otros dicen que no está mal
pero me están mintiendo.
Por qué habrían de mentir, podrías preguntar
y a ésto replicaría
dándome coraje se lo dan a sí mismos,
mi estupor deja en evidencia su mentira.
Para mí fue ilusión de vida bien empleada,
cualquiera piensa así.
Fui recortado como un rastrillo
allí por donde fui.
Pero ahora me las se todas, no podéis engatusarme
con halagos y el peloteo.
Cantáis mis canciones para probaros a vosotros mismos
que no estáis devastados.

Podemos aprender a asesinar temprano
meditando sobre el destino arisco
la tecnología ofreciendo sus alternativas infinitas:
venenos, cajas vomitando fármacos.
Y todavía
en asesinato
regresamos al odioso espectáculo de la física
expresión -
Te romperé el cuello
Te romperé la espalda
pensando en impensables salvajadas.

El kárate es una peculiar clase de danza.
Quien pulveriza los huesos de otro
ha elevado la violencia a la categoría de
arte,
lo cual, a diferencia del ballet,
no requiere al hombre total."


Fuente en inglés: Olivier Landemaine (1999)


3. "EL CUERVO.- Sin duda que Edgar Allan Poe es el más clásico de los autores americanos -un escritor más específicamente sintonizado con el pálpito de nuestro propia nueva centuria que con cualquiera de los de la suya. Obsesiones, paranoia, voluntariosos gestos de autodestrucción nos rodean de constante. Aún a nuestra edad podemos oir alaridos de aquellos para quienes el mortuorio caos resulta monumental. Si he releído y reescrito a Poe de nuevo ha sido para responder a las mismas preguntas. ¿Quién soy?¿Cómo me he convertido en lo que no debería?He luchado a brazo partido con estos pensamientos en innumerables ocasiones: el impulso del deseo destructivo-el deseo de la automortificación. En mi mente Poe es el padre de William Burroughs y de Hubert Selby. Siempre estoy infiltrando su sangre en mis melodías. ¿Por qué no habría de hacerlo? ¿Por qué amamos lo que no podemos tener? ¿Por qué nos apasiona exactamente lo incorrecto? ¿Qué debemos entender por 'incorrecto'? Llegué a enamorarme de Poe -una vez más- y cuando se me dio la oportunidad de vivificarlo a través de la música y las palabras, del texto y la danza, cómo dejarla pasar. Me lancé a ello como un Rottweiler alcanzando un hueso ensangrentado. Leí y lo recité en alto y por vez primera comprendí 'El corazón delator'. Soñé dormido y despierto, y se pudo ver nacer la primera de las puestas en escena en el Teatro Thalia de Alemania (el mismo que me encargó escribir esto) donde la intensidad de su existencia únicamente me hizo sentir más ávido, incluso ardientemente, respecto a su equivalente americano, su versión final, la tan deseada forma definitiva con la enloquecida presencia de Willem Dafoe, de Steve Buscemi, de Fisher Stevens, de la magnificente Elizabeth Ashley, de la trascendental Amanda Plummer y de la despiadada Katy Valk del Wooster Group, de músicos de alto octanaje -D. Bowie, la evangélica gloria de los Blind Boys of Alabama, el mentalmente prospectivo y descorazonador saxo del increíble Ornette Coleman, los etéreos coros de Anthony -tal vez un descendiente de Little Jimmy Scott, los apasionados, 'cello-filos' arreglos de mis -genuinos- solos de cuerda, Rob Mathes siguiendo mi línea de guitarra y contruyendo un universo con ella. Las poderosas tubas melódicas de Steve Berstein -todas estas piezas conforman para mí un universo con el que sólo había soñado. Mis colegas artistas... Me siento agradecido a todos ellos y conducen afortunadamente a la creación del CD. Mi banda -Mike, Tony y Fernando, la magnífica producción de Hal Willner. Les debo los mayores agradecimientos. Este es un disco hecho de amor."
(LOU REED / NYC 2003)


 

 


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Última actualización: martes, 1 de julio de 2003

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