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Contra militares y decepciones: un pasado armado de pasión y letras: Entrevista a Jorge Santiago Perednik

por Ana Lema


Jorge Santiago Perednik es poeta, traductor y ensayista. El argentino burló la mediocridad impuesta por el gobierno militar, allá por los años setenta, y exorcizó el terror impuesto bajo la forma de la creación. Reconocido por su trayectoria literaria aquí y en el mundo, charló con Babab acerca de su poesía, sus pasiones, los mitos del ambiente literario local y la imposibilidad de traducir, demostrando porqué afirma que "la poesía es la aventura de la libertad".


La finalidad de un poema, ¿ficción o realidad?

Jorge Santiago Perednik nació el 29 de enero de 1952, en Buenos Aires, Argentina. Es desde 1991 Director del Programa de Altos Estudios en Poesía de la Universidad de Buenos Aires. Fundó en 1980 la Revista de Poesía XUL, que actualmente coedita. Es autor de una gran cantidad de libros de poemas, ensayos y traducciones.

Babab: Entre tus trabajos se incluyen ensayos, prosas y traducciones, aunque tu relación con la novela, es más bien distante. Además parecería que, la poesía es el género que trabajás con mayor libertad, incluso me arriesgaría a decir que a tus poemas les das un tratamiento que raya con lo metafísico. ¿Qué opinas al respecto?

Jorge Santiago Perednik: Yo pienso a la escritura bajo la idea de la construcción, siempre me parece más interesante la forma que la anécdota, cosa que en el cuento y la novela es a la inversa. Sin embargo, reconozco que hay novelistas que trabajan desde la forma, más que desde la anécdota, pero no son todos. En cuanto a la poesía podría decirte que el trabajar lo humano, es parte del ser. Y pese a mi teoría sobre la construcción de las formas, creo que es complejo hablar del sentido de los poemas, en tanto y en cuanto considero que, la escritura es un trabajo en el cual el operador no domina el resultado de la operación. Entonces, muchas veces lo que sale te sorprende. Yo podría arriesgar interpretaciones, sin embargo serían interpretaciones de alguien que leyó la obra antes que otros, nada más. Creo que después de haber escrito, aparecen las interpretaciones del primer lector y, no me parece que sean más válidas que las interpretaciones de los otros lectores.

Babab: En el poema "Balada de la oveja fuera del rebaño", aparecen una serie de emociones que despistan, de alguna manera al lector, si nos basamos en el título elegido.

JSP: Haciendo el poema, descubrí que al escribir se rompen las identidades, como en el amor que no se sabe bien quien es quien, o qué es qué. En la poesía ocurre lo mismo, no se sabe quien hace el poema, si el poeta, el lector, si es un poema, u otra cosa, dónde está la poesía, si aquí, afuera, al principio, al final, en el medio, en todas partes, si no está... Pero yendo al poema, me parece que, de alguna manera esto que hablábamos anteriormente, ocurre con la idea de amor. El amor me da la impresión de que es algo que rompe con la sociedad, con la ciudad. Cuando este aparece, la sociedad queda fuera, la ciudad también. En este caso, podría pensarse al rebaño como la sociedad o como la ciudad.

Babab: Este rompimiento de identidades al que haces alusión, es una especie de tabú para muchos poetas, que pretenden que su poesía sea comprendida del modo en que ellos la pensaron, cosa un tanto compleja tomando en cuenta que todos poseemos nuestros propios mundos interiores.

JSP: Bueno, es muy cierto. Además esa política de un solo sentido, creo es de muy corto alcance. En pocos años más, suponte con mucha suerte, en cincuenta años más, yo no estoy más y, a la obra no la puedo dominar. Cuando uno lee las grandes obras del siglo pasado, el autor no está más y la obra es del mundo y, es el mundo quien la vuelve a construir como mejor le parece.

Babab: Si hablamos de estilos de escritura, algunos poetas se dicen en desacuerdo con la fusión de géneros. En tu opinión personal, ¿crees que hay que respetar estas estructuras, o que es válida la fusión de las formas?

JSP: Esta discusión me parece una historia un poco vieja. En general, esas son definiciones que no tienen que ver con la poesía en sí; si no con una manera de ordenar la realidad, hecha por gente de afuera, que trata de presentarle al mundo una realidad creada por ellos, y ordenada en casilleros. Parece que, en algunos casos, eso de que las palabras se deban colocar en ciertos casilleros funciona, pero en otros casos, afortunadamente, no.
El arte, de hecho, es una aventura de libertad y, no hay que preocuparse demasiado en qué casilleros ponen la obra otros.


Escribiendo durante la dictadura

Babab: Entre tus primeras obras en poesía, se encuentra el libro Los Milmicos, escrito en plena dictadura militar (1976-1983), y en cuyos poemas se trasluce ese clima propio de un período represivo. ¿Cómo te las arreglabas para crear poesía dentro de aquel contexto, tan poco amigable?

JSP: Cuando escribí este libro, había una especie de ejército del terror, creado desde el imaginario político. Por este motivo, cualquier persona relacionada a la cultura, o a la escritura eran eventuales opositores, por el solo hecho de hacer arte. Escribir, era como toda actividad cultural, una especie de empresa secreta. Digo esto porque uno no podía mostrase, abiertamente como un artista y en mi caso como un poeta. Sin embargo, había mucha gente entre ellos, poetas que no querían ajustarse a esas reglas impuestas y se reunían en lugares comunes para producir sus obras; como ser casas de alguno de ellos.

Babab: Desde estos primeros libros, escritos en plena dictadura, pasando a los siguientes, se observa una diferencia en el código, como una suavización del lenguaje con una carga menos agresiva, si se quiere.

JSP: Yo lo que puedo decir que en algún momento pude matar un dolor muy fuerte que había dentro de mí, y ahí se produjo el cambio.
Sin embargo, debo reconocer que la escritura en sí me resulta una tarea muy angustiosa. Ocurre que soy una persona muy pasional como escritor y por eso es pasional lo que escribo, creo que la pasión es una de las reglas del juego.

Babab: Durante al dictadura, muchos artistas y escritores debieron emigrar del país. Vos en cambio debiste convivir con los militares. En ese entonces, ¿tenías acceso a libros y, en ese caso, recordás que leías?

JSP: Bueno, para ser más precisos me tocó convivir con los militares, cuando hice la conscripción, en aquella época el servicio militar era obligatorio. Recuerdo que me mandaban seguido a montar guardia. Esto consistía en mirar fijo una pared -como cuidando que no le fuera a pasar nada a esa pared- (Perednik esboza una sonrisa irónica) y agrega, "entonces, tenía mucho tiempo libre que aprovechaba para leer a escondidas. Lógicamente, tampoco podía leer cualquier cosa. Uno de los libros que recuerdo haber leído es Cien años de soledad que, a decir verdad, no me marcó para nada.


La orientalidad contrapuesta

Babab: En varios de tus textos hacés alusiones a fábulas y leyendas orientales, por ejemplo en el poema "El ruiseñor de Onitsura"1 . ¿Existe un porqué para esta atracción por lo oriental?

JSP: Bueno, te cuento, paso por paso. "El ruiseñor de Onitsura" parte de un haiku que leí, y que me impresionó mucho. En el mismo aparece un ruiseñor parado sobre un ramita y, todo lo que hace es caca. Esto sería todo el haiku, resumido.
Esto llamó mi atención porque, el ruiseñor para la tradición occidental, es de alguna manera, una metáfora del poeta dado que es un pájaro con un canto bello. Y me interesó como en otra cultura, otro poeta, en vez de hablar de aquello que hablaríamos los occidentales, habla nada menos que de la caca del ruiseñor. Esta situación me llevó a reflexionar sobre las diferencias conceptuales de cada cultura, por lo que escribí ese poema acerca de la belleza de este pájaro.


Las trampas de la poesía argentina

Babab: También brindás talleres literarios, ¿Cual es tu opinión sobre la poesía que se realiza actualmente en Argentina?

JSP: Me parece extraordinaria, siento una gran admiración por los poetas argentinos, la única pregunta que uno tendría que hacerse es ¿quienes son entre esa multitud que escribe, los conocidos? La respuesta sería que son muy pocos y que esos conocidos no representan para nada, tal como yo creo, la inmensa cantidad de escritores que hacen a la poesía argentina. Quien la quiere conocer y lee los diarios o las revistas, no sólo que no la conoce, sino que se equivoca, porque hay algunos que tienen voluntad de aparecer, un gran deseo y el deseo se les cumple de tanta energía que ponen, pero conocí cientos de personas, en mis talleres y son la menor cantidad los que aparecen, pese a que sus obras son de una excelente calidad.

Babab: ¿Crees que la poesía actual perdurará en el tiempo? Ya que hay quienes opinan que se corre el riesgo de que ocurra lo que en la década, por ejemplo de los setenta, donde gran cantidad de nombres, promisorios en su momento, con el correr del tiempo pasaron al olvido.

JSP: Cuando se piensa a la poesía por generaciones o por movimientos se está pensando en algo que tiene que ver con cierto tiempo, con la moda, y como todo lo que tiene que ver con el tiempo, esas cosas nacen para morir, son cosas del tiempo, lo que sobreviven son los poemas y no los poetas.
Los que más aparecen suelen ser los primeros que desaparecen, si mirás los bestsellers a lo largo de la literatura argentina, lo mismo pasa en todos los lugares, los que tuvieron éxito en su momento, fueron los primeros que desaparecieron porque lo que hacían no tenía que ver con la literatura, en sí.


¿Existe la traducción o es una mera reescritura?

Babab: Como traductor ¿crees que es posible la reproducción de un texto en otro idioma?

JSP: Muchas veces, el poema traducido es mejor que el original. Yo creo que, incluso, el mejor traductor es quien piensa que tiene que escribir una obra maestra, no una traducción; por lo tanto lo mejora todo lo que puede. Es una idea vieja porque por ejemplo, cuando tomás un libro de Catulo, por nombrar a cualquiera de la antigüedad, encontrás que en libro hay muchos poemas que, en realidad, son traducciones de poetas griegos, poemas traducidos hechas por él pero que parecen como pasajes de él. Si bien cada una de las palabras del poema, son distintas de las que escribió el poeta original. Me parece que habría que pensar que las traducciones que uno hace son poemas propios. Creo que leer traducciones es equivoco, es pensar que uno leyó a un poeta, cuando en realidad leyó a un traductor.

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1 El ruiseñor de Onitsura

El ruiseñor de Onitsura parado en una rama
hace caca en vez de cantar.
Recuerda que la naturaleza y el arte
se persiguen y se cruzan, necesitan uno del otro:
las deyecciones necesitan del piso para completar su caída
el piso necesita de la caída para poblarse.
La naturaleza no es un arte escondido
es un escenario; su disfraz, ocultarse
pasivamente quiere mostrar
que el arte más que realidad es elección:
el vuelo de las aves asumiendo que el poniente
es un lugar de reposo lleva a la máxima actividad
la insistencia del que talla
convencido que sin él el horror se desencadenaría
hace de sus esquirlas piedras preciosas.

El horror se disuelve en la risa
el cansancio de la risa devuelve el horror
Ella la mujer que no puedo amar
pasa bajo la rama leyendo un poema
y recibe el don del ave;
la pequeña mancha blanca cubre una letra;
donde decía "amor" dice "amo";
Señor Ruiz de Onitsura, grita el loro:
alguien pasa, alguien posa
alguien escucha un silbido y mira
es él

ahora
el ave metálica bombardea los huertos
es un a-ve
riega una lluvia que no moja lo sembrado
el que la ve no la avé
grita que no sabe o que es ave
para que el piloto lave lave todo el tiempo
un polvo interminable
tras la risa y el horror está el colaboracionismo
los amantes deciden terminar
tercamente minar
todo posible aterrizaje
y donde se leía "un poblado" se lee "destrucción"
y donde se lee "destrucción" se leerá "limpieza"

[ahora]
el espacio traza el contorno de las aves
permite el vuelo, la lectura
ojos que bombardean manchas blancas que dicen
[     ]
el vacío soñará el sentido del sueño y
el sueño vaciará el sentido del vacío
O los adentros de una
o herida donde las aves picotean
(También las esquirlas tallan la forma del mundo
y donde había desesperación hay desesperación
y donde no se leía ahora se lee:)

la palabra sagrada:
primero no hay luz
después empieza la oscuridad
el gusano asoma la cabeza para cantar al ave
y mira hacia el horizonte:
dame muerte
suuuu, suuuu, ciii
el ave acude al llamado
esto es el arte
transformaciones en el etcétera
lo que vuelve al ave terrestre
al gusano un ave
y a lo que separa
piso de qué, techo de qué

borla, medronio
Las aves negras revolotean en la distancia
señalan
¿con qué?
(ala derecha, ala izquierda)
por aquí los errores del mundo
por allí
el cruce imposible de la naturaleza y la historia
el cruce posible mediado por el arte
esta cruz que perdió la e

un breve papel en la escena:
lo que toca sin ser deseado:
el loro y el ruiseñor abren el telón y desaparecen
Atención atención a los papeles breves
Un bebé que ve el futuro
quiere marchar a su encuentro
Atención atención a las imposibilidades
Se cierra el telón.

Vaticinen vaticanos
desde la platea
ustedes cuya voz es la voz del Autor
observen el vuelo de las aves
descifren sus vísceras
aplaudan
La vida querrá convencer al arte:
"el poema consiste en canjear la sorpresa
del ahora por la que vendrá"
y no

El telón baja
ellos abandonan el teatro
Onitsura, mi despedida:
tu ruiseñor hace caca y mancha
refuerza con sus arrojos la única ingenuidad, el azar;
su deyección cada vez que roza los ojos los despeja
pone en escena una obra
donde el arte es un detritus de la naturaleza
y la naturaleza una muestra colectiva de arte.
Mmira
el verso es cucha:
desde cierta rama las palabras del loro
son tan azarosas como las del mesías:
mmira
el verso es criba:
poéticamente ninguna hez de ruiseñor
es más importante que su canto o viceversa:
una conducta guiada por los ojos ingenuos:
el ave que no voló de su jaula escribe
y un mamífero que escribe vuela sometido a su ley.

Jorge Santiago Perednik

 

 


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Última actualización: martes, 1 de julio de 2003

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