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Paper Monster, primer álbum solista de Dave Gahan, la cara y la voz de Depeche Mode
por Diego Gez
Pasaron más de 20 años para obtener una pista fuera de lo colectivo,
una muestra acabada, algo que nos transporte al universo creativo y unipersonal de Dave Gahan,
uno de los cantantes emblemáticos de los dorados años 80. Pero quizás él nunca estuvo pendiente
del tiempo transcurrido desde que se transformó en la cara y la voz de Depeche Mode (hoy
en un Stand By literal...) hasta hace un par de días atrás, momento en el que decidió
desenmascarar sus temores (o permitirnos conocerlos) a través de Paper Monsters, su primer
álbum solista.
Resulta inevitable al analizar de qué tratan estos monstruos de papel recordar el porqué
de su génesis, que está ligado íntimamente a principios de los 90, a un cambio de clima radical
en la vida de Gahan y definitivamente al comienzo de otra etapa, ya que al abandonar el Reino
Unido por la ruidosa y caótica Los Ángeles, todo comenzó a mutar hacia el lado de los excesos
(y en ese aspecto podríamos considerar a Los Angeles como La Meca), y vaya si sucedieron...
Los memoriosos recordarán lo atractivamente destructivos que resultaron para Gahan sus primeros
tiempos en la ciudad, a tal punto que harían enrojecer o parecer un niño a Scott Weiland
(si bien nunca fue tan mediático) ya que el rock and roll way of life pareció adoptar a un
auténtico discípulo, un alumno graduado con las mejores calificaciones, que transformó en u
na primera instancia la relación con sus compañeros de grupo (las sesiones de grabación
de Songs & Faith of Devotion -93- en un principio constituyeron un caos alejado de todo
signo de creatividad y luego fueron encaminadas por el cerebro creativo de Depeche Mode,
Martin Gore, para finalizar el álbum tal como hoy lo conocemos) y posteriormente su vida personal
(milagrosamente sobrevivió a una sobredosis de heroína).
De todo y del fin; de ésto habla Paper Monters, un álbum confesional, electrónico,
optimista, pero cauto en el más puro de los sentidos, donde parece que Gahan ha encontrado
un puerto para descansar y que se ve reflejado en temas como Hold on, A little piece , Stay
(inspirado en el nacimiento de su hija), y en otros, como Living Bottle, la prosa
se mantiene llevándonos a conocer otras aristas personales que parecen haber quedado atrás,
un blues en 4 x 4 que asoma alimentado a tracción a sangre actuando a manera de exorcismo
liberador.
Compuesto junto a un amigo multi-instrumentista neoyorkino, Knox Chandler, y producido por
Ken Thomas (quien hiciese lo mismo para Sigur Ros), parte del hilo intimista del álbum se
basa en la producción, ya que por momentos, y conductivamente, la atmósfera del álbum parecería
ser una marca registrada del productor, hecho que, acompañado por la voz de Gahan, constituye
un logrado acierto, aunque a medida que se suceden los temas resulta inevitable advertir su
pasado con Depeche Mode y esto lo enfrentamos en temas como I Need You, donde las bases
percusivas, hipnóticas, no hacen otra cosa que remitirnos a el uso otrora dado por Martin Gore.
Aunque esto no signifique algo en particular, después de todo resulta inevitable (algo que
Gahan debe conocer muy bien) que vaya donde vaya represente a Depeche Mode, máxime teniendo
en cuenta lo importante de su figura como frontman de la banda.
Saludamos a la primer incursión como solista de Dave Gahan, quien se deshizo de sus
monstruos privados y se animó a dar forma a una obra madura, que no defrauda, pero que
sobre todo otorga un crédito que muchos ya le daban y que otros no necesitaban que demostrase...
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