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Volcados con Fluxus

por Álvaro de Benito


¿Hasta qué punto se puede dar por terminado un movimiento artístico? En múltiples ocasiones se nos ha demostrado que es una práctica arriesgada finiquitar una tendencia social o cultural, porque la espiral de superación y de influencia es continua. Pero si hablamos de Fluxus, esta práctica se hace más que peligrosa.

A mediados del pasado siglo una serie de activistas culturales de reconocido prestigio internacional promovieron un movimiento basado únicamente en el estado de ánimo de los participantes con el fin de renovar el panorama artístico, esto es, el soporte, la música, la pintura, las acciones, reflejar como artístico lo banal y lo cotidiano. Fluxus se puede considerar como el primer acto global de cultura. Al tratarse de un evento tan cotidiano (a pesar de que ya hayan pasado más de cuarenta años desde sus primeras representaciones) es casi imposible desligarlo de una actualidad que sigue atemorizada ante el belicismo y manejada por los medios de masas, al igual que en los años sesenta.

Muchos de los artistas que se sumergieron en esta apasionante aventura desde sus inicios nos han abandonado pero su obra persiste. Recientemente se ha experimentado en nuestro país un acercamiento a la memoria histórico-artística de aquellos primeros artistas fluxus. Madrid acogió el año pasado una gran retrospectiva de cine fluxus (Fluxfilms) en el Museo Reina Sofía. La experimentación en las artes visuales fue una de las banderas del movimiento. Dedicado tanto a artistas de ayer (Kubota, Paik o Vostell) como de hoy, el ciclo comprendió conferencias y conciertos (increíble Ben Patterson), actos representativos de una tendencia que pretendía la renovación en todos los aspectos del arte.

Este año la fiebre de recordatorios a fluxus ha vuelto a aparecer en nuestro país de la mano de varias instituciones. El Instituto Goethe se centró en la documentación que atestiguaba la ingente y siempre interesante actividad fluxus en el país germano. Happenings (emparentados sin duda con los que antes y después de la fecha de explosión fluxus realizasen Allan Kaprow o Claes Oldenburg), fotografías y planos que atestiguaban una época de plena agitación en el pensamiento contemporáneo

Pero sin duda son en estos días dos instituciones las que centran las propuestas para mantener fresca la memoria. La primera de ellas es la institución viviente que más ha apostado por el fluxus hoy en día. Rafael Vostell, hijo del reconocido y cotizado artista hispano-alemán Wolf Vostell, se ha encargado de abrir una galería en Madrid que complementa a la maravillosa colección del Museo Vostell de Malpartida (Cáceres) ya que merece un párrafo aparte. La galería centra sus esfuerzos en ser un centro de interesantes exposiciones ("Fluxus sin fin") con monográficos que van desde Paik hasta las futuribles de Yoko Ono o una serie de artistas que coincidieron con los noveaux realistes de Pierre Restany

Pero la gran obra de la familia Vostell en España se encuentra en un antiguo lavadero de lanas en Extremadura. El Museo Vostell encierra en su cerco la mayor colección europea de arte fluxus. Pabellones enteros dedicados a su fundador Wolf Vostell, el mismo que coquetease con el videoarte más primitivo y con el pop art más crítico, y obras absolutamente irrepetibles como El Fin de Parzival, una colaboración entre Salvador Dalí y Vostell, se alternan con un sin fin de esculturas en los jardines. La colección Gino de Maggio es otra de las joyas del museo. Obras de Yoko Ono, Maciunas (uno de los padres de fluxus), Gianni Emilio Simonetti (curiosas series que se apartan de su principal actividad, la literaria), Daniel Spoerri o Rober Filliou, del que actualmente el MACBA de Barcelona presenta una retrospectiva interesantísima.

Filliou fue una de las personalidades más carismáticas adscritas a este movimiento al que se le recuerda a través de su literatura y obras artísticas. "Genio sin talento", que estará hasta finales de junio en el museo, es una buena oportunidad de conocer a una persona que criticaba que la sociedad había olvidado su genialidad.

Vostell, Paik, Filliou, Yoko Ono, cine y arte, cultura fluxus por doquier para recordar un movimiento que apadrinaron las genialidades más extrañas y que avanzó por la historia del arte con un reconocimiento muy inferior al merecido. Ahora, más que nunca, aquí se apuesta por fluxus.

 

 


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Última actualización: martes, 1 de julio de 2003

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