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Ilustrando l´amour fou...

por Sara Rivera


"El hombre será dueño de sí el día en que, como el pintor, acepte reproducir sin cambiar nada lo que una pantalla apropiada pueda comunicarle anticipadamente de sus actos. Esa pantalla existe. Toda vida comporta estos conjuntos homogéneos de hechos de aspecto agrietado, nuboso, que cada uno debe limitarse a contemplar fijamente para leer su propio destino. Que penetre en el torbellino, que remonte las huellas de los acontecimientos que entre todos le han parecido huidizos y oscuros, de los que le han desgarrado. Allí - si su interrogación vale la pena -, puestos en fuga todos los principios lógicos, le saldrán a su encuentro los poderes del azar objetivo que se burlan de la verosimilitud. Sobre esta pantalla todo lo que el hombre quiera saber está escrito en letras fosforescentes, en letras de deseo."

En letras de deseo, está todo escrito. En números anteriores de Babab hablábamos de las consecuencias del Surrealismo en Norteamérica, a través de los colour-field paintings de Mark Rothko, y el peculiar desarrollo mágico que tuvo en América del Sur. Ya entonces insistíamos en la premisa fundamental del Surrealismo, la abolición de los límites que separan la naturaleza real y espiritual del hombre, la unión de la realidad y el sueño como único modo de alcanzar la libertad, a través de la plena aceptación de nosotros mismos sin cadenas de causas y efectos que a fin de cuentas nos son ajenos. Cerramos el ciclo ahora regresando al epicentro del movimiento, al Surrealismo europeo con foco en París y la persona que teorizó todas aquellas pulsiones allí surgidas, André Breton. Su obra del año 1937, L´Amour Fou, será la que conduzca la reflexión final , como texto culminante que encierra el alma del Surrealismo o simplemente quizá porque el azar así lo quiso.

En la definición ofrecida en el I Manifiesto, Breton caracterizaba en el Surrealismo el automatismo psíquico como modo de expresión no mediatizado por la razón, vinculado al mundo de los sueños. En el Amour Fou desarrolla en profundidad esta idea, de tal manera que el automatismo no es la única vía para conseguir la libertad de pensamiento; la otra vía es exterior a nosotros, si bien depende en gran medida de la lectura que hagamos de ella. El azar objetivo es el modo mediante el cual el hombre descubre las interrelaciones veladas entre los hechos y objetos, la manera en que el hombre ve plasmados sus anhelos interiores en la realidad exterior.
Es el momento preciso en que se produce una conjunción entre el mundo interior del ser y la contingencia del mundo exterior, las claves y preguntas de nuestro subconsciente encuentran su respuesta en la realidad, como decíamos, escrita en letras de deseo. Ahora bien, hay que saber recibirlas e interpretarlas. No se trata de un destino escrito, inamovible, al que el hombre esté atado. Más bien al contrario, se trata de entrar en el torbellino para encontrar la libertad, aunque desgarre.




Cadavre exquis (1928).
Man Ray, Yves Tanguy, Joan Miró y Max Morise
[fragmento]

Breton afirma que nuestras expectativas interiores llegan a culminar en una conjunción con los sucesos exteriores a partir del azar. En la aceptación de las dos partes del hombre, de las dos naturalezas de la vida, convertirlas en una sola a través del arte, radica la libertad. De ahí la importancia de la actitud alerta para hacer la poesía realidad cotidiana, en lugar de esfera apartada en el mundo de los sueños. El hombre debe, en primer lugar, mostrarse receptivo a los posibles hallazgos que le brinden respuestas o le provoquen imágenes con sentido para sí.

En sus palabras:

"Estoy íntimamente persuadido de que toda percepción registrada de la forma más involuntaria, como, por ejemplo, la de las palabras pronunciadas a la ligera, contiene en sí misma la solución, simbólica o de otro tipo, de una dificultad en la que topamos con nosotros mismos. Sólo es preciso saber orientarse en el dédalo. (...) Lo que me seduce de una manera de ver como esta es que es interminablemente recreadora de deseo. ¿Cómo no esperar hacer surgir voluntariamente la bestia con ojos de prodigios?"

Breton describe asimismo esa actitud alerta:

"El Surrealismo ha aspirado siempre a la recreación de este peculiar estado del espíritu... Se trata de no dejar que, detrás de uno no se enmarañen los caminos del deseo. Nada más lejos de esto, que la voluntad de cosecha. Todavía hoy sólo espero algo de mi propia disponibilidad, mi sed de errar al encuentro de todo, confiando en que me mantenga en comunicación misteriosa con los otros seres disponibles, como si fuésemos llamados a reunirnos súbitamente".



Belomancie (1927).
Yves Tanguy
[fragmento]

El hallazgo, explica, cumple la misma función que el sueño; libera al hombre y actúa como catalizador del deseo previo al activar los múltiples ciclos de interrelaciones. Así pues, el proceso de búsqueda, el estado receptivo, se completa con el hallazgo, la revelación, o el objeto revelado. Este concepto de objeto revelado será fundamental en el proceso creativo del arte, incluso aunque el objeto revelado no responda a las expectativas iniciales del artista; esta disfunción precisamente creará una mayor riqueza:

"Era evidentemente él, aunque difiera de mis previsiones (...) Ocurre que aquí el placer siempre está en función de la desemejanza misma que existe entre el objeto deseado y el hallazgo. Este hallazgo, sea artístico, científico, filosófico o tan mediocre en su utilidad como se quiera, aparta de mis ojos toda belleza que no sea el hallazgo mismo. Sólo en él nos es dado reconocer el maravilloso precipitado del placer. Sólo él tiene el poder de ensanchar el universo, de volverlo parcialmente sobre su opacidad, de descubrirnos en él poderes de ocultamiento extraordinarios, proporcionales a las innumerables necesidades del espíritu".

La creación artística deriva del grado de observación, se desprende del estado comprometido entre el sueño y la vigilia, de la capacidad de asociación entre palabras, objetos y relaciones inesperadas que despiertan el inconsciente.
Se hace evidente este uso en los poemas surrealistas, así como en la expresión plástica, por ejemplo en la creación de los Cadáveres Exquisitos, obras de carácter colectivo donde cada artista aportaba su expresión, liberados de criterios lógicos y estéticos, elaborados de forma espontánea.




Escargot, femme, fleur, étoile (1934).
Joan Miró
[fragmento]

El propio Breton concibió su estudio como una especie de universo particular, plagado de objetos de africanos, indios, otros procedentes de Oceanía, máscaras, poemas, reproducciones de sus artistas predilectos..... para favorecer los vínculos entre los más diversos mundos y permitir que fluyeran las conexiones. Sólo en esa forma, sólo cuando el azar confabule la imbricación del sueño interior con la realidad, onírica si se quiere, surgirá la belleza, porque la belleza será siempre así convulsiva:

"La belleza convulsiva será erótico-velada, explosivo-fija, mágico-circunstancial, o no será."

Este proceso creativo en el ámbito del arte, encuentra sus paralelos en el mundo físico, en la naturaleza, cuya materialidad, su acción de formación y destrucción continua genera también la belleza más firme, capaz de provocar la inspiración del deseo en el registro simbólico dada su independencia desde el origen respecto a normas racionales.

La naturaleza produce ricas imágenes y fecundas asociaciones con el arte, bien por por su materialidad, bien por sus posibles lecturas veladas en relación al sueño. Diversos procesos en la naturaleza son así apreciados en el texto de Breton:

"Creo que la más alta enseñanza artística sólo puede ser recibida del cristal. La obra de arte, con el mismo derecho, por otra parte, que un determinado fragmento de la vida humana considerada en su significación más grave, me parece desprovista de valor si no ostenta la dureza, rigidez, la regularidad y el lustre de todas las caras exteriores e interiores del cristal. Entiéndase bien que para mí esta afirmación se opone, de la manera más categórica y constante, a todo lo que tanto estética como moralmente, trata de sustentar la belleza formal en un trabajo de perfeccionamiento voluntario al cual el hombre debería de abandonarse. Por el contrario, no ceso de tender a la apología de la creación, de la acción espontánea, y esto en la medida misma en que el cristal , inmejorable por definición, es su perfecta expresión".

El Surrealismo se sitúa por tanto en las antípodas de la relación "Arte-Naturaleza" desarrollada durante cuatro siglos, desde la mentalidad del Renacimiento, en el ámbito de Occidente. Las experiencias previas de simbolistas y postimpresionistas a finales del S.XIX, y especialmente, las derivadas del Cubismo, Expresionismo y Dadá a principios del s.XX habrían abierto una nueva perspectiva que el Surrealismo vendrá a culminar al añadir una actitud ética, social y estética para ahondar en la subjetividad. El Surrealismo también puede concebir la obra de arte como una ventana, pero lejos de la ventana renacentista como espejo elevado a la perfección de la naturaleza, será una ventana como espejo para el hombre, que a su vez habrá tenido que mirar en la "pantalla que le ofrece la naturaleza" para encontrarse; la contemplación de la naturaleza responderá al deseo, a la vida interior, llenándose de significado sobre nosotros mismos. Breton concibe las obras como ventanas

abiertas sobre lo maravilloso desconocido, como el "más exaltante resumen de lo posible".

Imágenes reales, materiales, oníricas o poéticas tomadas de la naturaleza... L´Amour Fou está plagado de estas imágenes, mezcladas con el recuerdo y el deseo suscitado por ellas; paisajes soñados, de ambientes marinos, cristales y corales, madréporas, sal, rayos luminosos, la reverberación del mar.... o paisajes terrosos, recios y rotundos de las rocas del Teide, la lava y el fuego, las evocaciones traídas por el aire....

La belleza natural recrea la belleza del sueño, por medio del azar y un estado peculiar al que nos hemos referido. En este sentido, el estado privilegiado es el amor único. El amor único en Breton es capaz de fusionar la naturaleza y la interioridad, convertir la realidad en surrealidad:

"La naturaleza no está sujeta a iluminarse y apagarse, a servirme y a perjudicarme salvo en la medida en que se reaniman o se extinguen para mí las llamas de la hoguera que es el amor, el único amor, el de un ser. He conocido, en ausencia de este amor, los verdaderos cielos vacíos, las flotaciones de todo lo que me disponía a asir sobre el mar Muerto, el desierto de las flores. ¿Me traicionaba la naturaleza? Sólo faltaba un gran lirio de fuego surgiendo de mí para premiar lo que existe. ¡Cómo se embellecía todo al resplandor de sus llamas!"

También aquí el azar tiene su papel. Breton narra su encuentro con ese amor, la noche del 29 de Mayo de 1934, la Noche del Girasol... Aquel encuentro respondía, sin que él pudiera predecirlo, a un poema escrito once años antes, que sólo adquirió sentido ,por mano del azar, en aquel suceso nocturno.




Mujer joven delante de un espejo (1932).
Picasso
[fragmento]

Si bien es conocida la concepción del amor en el Surrealismo, la visión de la mujer como elemento destructivo, devoradora del hombre, el mito de la mujer como erosión y castración, en Breton destaca una exaltación del amor como iluminador del mundo; siempre defiende como postura "saber ver con los ojos de Eros", aunque dentro de lo terrenal existe un difícil camino para mantenerlo.... explica cómo desde que Venus intervino en su aspecto más terrestre, el amor debe ser herido en el curso de la vida en su carne. Sin embargo Breton muestra una confianza ciega en el amor, como medio de progreso no sólo a nivel individual, sino en la propia sociedad, a partir de una conciencia poética integrada en la vida.

Respecto al caso, César Vallejo, en su poema Un hombre pasa explícitamente se preguntaría:

"Un hombre pasa con un pan al hombro.
¿Voy a escribir después, sobre mi doble?
Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo.
¿Con qué valor hablar de psicoanálisis?
Otro ha entrado a mi pecho con un palo en la mano.
¿Hablar luego de Sócrates al médico?
Un cojo pasa dando el brazo a un niño.
¿Voy después a leer a André Breton?(...)"

¿Acaso no es igualmente absurdo negar nuestra subjetividad? Negar la sed del alma ¿no sería igualmente tiránico? Quizá habría que unir ambas esferas... Una última cita genial de André Breton:

"Esta ciega aspiración a lo mejor bastaría para justificar el amor tal como yo lo concibo, el amor absoluto, como único principio de selección física y moral, que puede responder de la no vanidad del testimonio y de los pasos humanos".

Esto es, el Amor Loco.

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Bibliografía:
  • L´Amour Fou, André Breton, 1937. Edición de Alianza Editorial, prólogo y traducción de Juan Malpartida, Madrid, 2003. (Todas las citas extraídas de esta obra).

  • Vanguardias Artísticas del S.XX, Mario de Micheli. Alianza Editorial, 2002.

  • André Breton: la beauté convulsive. Catálogo de la Exposición organizada por el Museo Nacional de Arte Moderno, Centro de Arte Georges Pompidou. París, 1991. Catálogo de la misma Exposición en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, llamado André Breton y el Surrealismo. Madrid, 1991.

  • Anthologie plastique du Surrealisme, Jaques Baron. París: Filipacchi, 1980.

  • Erotique du Surrealisme. Robert Benayoun. París, 1978.

 

 


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Última actualización: martes, 1 de julio de 2003

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