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Apuntes y andaduras sobre la 3ª Muestra "Documentales y Fotografías de América Latina". Albacete, marzo 2003.

por Pedro García Martínez y
César R. Castillo González.



"Es una tarea impostergable crear espacios de difusión, de diálogo, de exhibición, para nuestros propios creadores de documentales en América Latina y España, donde hay un importante número de autores de este género que merece más atención por parte de todos. Un país, una región, una ciudad que no produce género documental, es como una familia sin álbum fotográfico (es decir, una comunidad sin imagen, sin memoria). Las imágenes documentales configuran una isla en la memoria, chispazos fugaces en la gran oscuridad del olvido. Sin duda, la memoria individual y colectiva son la expresión más común del cine documental de todos los tiempos".

Patricio Guzmán

Del 21 al 29 de marzo Albacete fue prácticamente tomada por los documentales y actividades de la 3ª Muestra "Documentales y Fotografías de América Latina". Cinco salas de proyección, más el Campus de Albacete (UCLM), el Museo Municipal, y el centro de ocio Albacenter, albergaron el arranque de esta tercera edición de la única muestra itinerante de documentales que existe en el mundo, organizada por la Asociación ProDocumentales Cine y TV. Además, junto a toda la obra de vídeo y cine documental exhibida, la muestra de fotografías estuvo presente por primera vez en el Aula abierta y peregrina "Fernando Birri" con el Foro de Fotógrafos.

El Aula abierta y peregrina "Fernando Birri".

La realización de un documental - de cualquier documental - perniciosamente puede considerarse como un fin en sí mismo. Antes al contrario, la incursión en la realidad mediante un punto de vista escogido compromete de manera ineludible a todos los participantes, protagonistas y temas tratados en él. A diferencia de las oligoglobalizantes "ventanitas abiertas al mundo", que toman la mirada al objetivo de la cámara como pretendida forma de objetividad, el documental examina y sopesa los hechos para que, una vez expuestos, el pensamiento, la pluralidad y el compromiso sean posibles. Lejos de imponer, el documental expone.


Fotograma de 'Nuestra Novia: la Guerrilla'

Esta naturaleza libertaria de voz y expresión encuentra en el Aula abierta y peregrina "Fernando Birri" un lugar permanente para la autorreflexión y el encuentro de ideas. En palabras de Agustín Furnari y Alicia Saguès, directores de la Muestra:

"Este espacio, de reflexión sobre el documental y la vida, pretende ser un lugar en el que los grandes maestros y los que están recorriendo el camino de permanente crecimiento que constituye la realización documental, puedan intercambiar sus experiencias, sueños y propuestas sobre esta particular forma de representar la vida.
Esperamos que el espíritu creativo y crítico que caracteriza al Maestro Birri, ilumine a todos los que se sumen a este debate permanente, para el crecimiento común. Invitamos a los Maestros, también dispuestos a aprender, a que nos sugieren ideas para pensar entre todos los lectores y asistentes. Estamos convencidos de que es allí, en la reflexión conjunta, donde está el auténtico aprendizaje, la verdadera construcción del conocimiento, fuente de toda comprensión y respeto.
Y también invitamos a todos los asistentes al Aula, a participar planteando sus perspectivas sobre los temas aquí desarrollados y a proponernos los próximos".

En Albacete el Aula abierta trató varias cuestiones. Aquí vamos daremos cuenta sólo de algunas de ellas, a la espera de que se publiquen las transcripciones de todas las charlas.


La necesidad de una muestra itinerante -en este caso, circunscrita a la producción latinoamericana- se duplica, si no triplica, en España en el caso del documental, cuyo ABSOLUTO déficit en nuestro país durante los años de mayor desarrollo semiológico e industrial en el contexto mundial ha generado, cual fenómeno de muñecas rusas, lo que podríamos denominar -y nos atrevemos a hacerlo- "subcultura documentalista" (¡!) en el país que vio crearse la simpar Las Hurdes: Tierra sin pan. En efecto, desde que Luis Buñuel regresara a la Península Ibérica en 1936 para desplegar su visión despiadada e iracunda de la miseria rural en una de las áreas más subdesarrolladas, depauperadas y oprimidas de Europa puede hablarse de una sequía casi absoluta en materia documental que coincide con el agrafismo fílmico franquista y se prolonga, a efectos industriales, hasta la obra documentalista de otro aragonés, Carlos Saura, (Llanto por un bandido). Excepciones gloriosas (Manuel Summers -Juguetes rotos, 1965-, Basilio Martín Patino -Caudillo, 1976-, etc.) existen en las enciclopedias, pero son precisamente eso, obras aisladas de auténticos francotiradores dispersos. Dado que el Cine es una expresión artística inconcebible sin publico -frente a lo que acontece con la literatura, la música o las artes plásticas-; dado, en otras palabras, que el factor "industria", por así llamarlo, es del todo congénito a la experiencia cinematográfica, el esfuerzo intelectual para hacer posible que el documental naciese fue fruto en París, Berlín, Nueva York o Londres de una más amplia visión del Séptimo Arte en general. No estamos pensando en los grandes maestros, creadores del lenguaje fílmico, a los que a veces se asocia el género (Flaherty, Griegson, Vertov, los soviéticos), sino a los, en rigor, primeros documentalistas históricos. Así, mientras en Centroeuropa (en general) Joris Ivens (El puente, 1928, o el "poema cinematográfico" Lluvia, 1929); Man Ray (Emak Bakia, 1926-27); Eugene Deslaw (La nuit electrique, 1930); Charles Dekeukeleire (Combat de boxe, 1927); Jean Painléve (L'hipocamp, 1933); Walter Ruttmann (Berlín, sinfonía de una gran ciudad, 1927); Henri Stork (Images d'Ostende, 1929); Jean Vigo (A propos de Nice, 1930) o hasta Jacques-Yves Cousteau y Louis Malle (Le monde du silence, 1956 ) sentaban las bases para una seria "cultura documentalista", En España vivaqueaba la penuria ontológica que sólo puede explicar que aún hoy -y no es "leyenda urbana"-, al pedir su producción para un documental uno pueda encontrarse con la embarazosa petición de... ¡un guión previo!.


Iván Suzán

Paradójicamente cuanto más accesible es la técnica para elaborar cualquier trabajo audiovisual, más resistencias encuentra el documental para llegar al público. Esta carencia de espacios para la difusión y exhibición hace de esta Muestra un verdadero hito, categoría que comparte junto al Festival de Cine Indígena, o el mexicano Voces Contra el Silencio, cuyos directores Margarita Suzán y Cristián Calónico fueron invitados de la Muestra y tomaron parte, en el Aula abierta y peregrina. Ellos tienen la palabra:

"El documental, como otros discursos sobre lo existente, se inscribe en el terreno de la responsabilidad social. Hablar de leyes, justicia, educación, economía, política, estado y nación es referirse a las construcciones actuales de la realidad colectiva. La historia entra aquí como un elemento clave, porque el espectador no recibe una somera descripción de los hechos, sino que se encuentra ante un proceso activo de fabricación, nutrido de valores y significados, de conceptos y orientaciones que apelan a la relación".

Hacer cine en Nicaragua en los ´80

"Un grupo de cineastas que participó en el levantamiento popular de finales de los 70, fue el punto de partida para la creación del Instituto Nicaragüense de Cine, INCINE, al triunfo de la Revolución Sandinista. El INCINE desarrolló en los 80 un proyecto cinematográfico que generó personal técnico y creativo.(...) Durante esos años los nicaragüenses produjimos más de ciento veinte cortometrajes y dos largometrajes de ficción en 35mm, con muy buenos resultados de crítica. También obtuvimos numerosos premios en festivales internacionales de todo el mundo. El trabajo cinematográfico, pese a que fue desarrollado en tiempos de guerra, abarcó temas muy variados y de significación para la sociedad. El INCINE no sólo produjo sino que llevó el cine a comunidades rurales que nunca antes habían vivido la experiencia de ver una película, disfrutar de los clásicos, o lo que es peor, ver proyectada su realidad misma. Ésta fue quizá una de las experiencias más enriquecedoras. (...) El advenimiento posterior de regímenes derechistas carentes de proyecto cultural, terminaron con los apoyos a la producción nacional."

(Iván Argüello. Aula abierta y peregrina "Fernando Birri", Filmoteca de Albacete. 28-3-2003)

Fotograma de 'Mujeres en la frontera'

En la Filmoteca de Albacete tuvimos el privilegio de proyectar tres documentales de Iván Argüello (los magistrales Rompiendo el silencio - fitzcarraldiana rotura de la selva para llevar las líneas telefónicas a una comunidad indígena - y Teotecacinte 83, el fuego viene del norte - película de guerra rodada desde los dos frentes que presenta el drama de una población atrapada en el fuego cruzado junto a la determinación de los combatientes voluntarios sandinistas por defender su territorio- y Niños en riesgo) además de su su largometraje Mujeres de la frontera que, considerado el primer largometraje nacional de ficción, está hecho en uno de los periodos más críticos del país (año 85): La contrarrevolución, armada y organizada desde Estados Unidos, estaba atacando el país desde distintos lugares con armamento de ejército regular moderno. Nos cuenta cómo las mujeres de la montaña fueron desplazadas por el vendaval de la guerra y lucharon contra sus propias fronteras para sobrevivir.

El cine y la realidad se citan en las aulas/¿Qué labor realiza un cine móvil?


Dentro del programa especial de Cuba, Octavio Cortázar nos trajo su cortodocumental Por primera vez, en el que los habitantes de un remoto pueblecito de Cuba, y principalmente sus niños, son filmados y se ven a sí mismos en las pantallas. En esta cinta, ejemplificadora de cómo las proyecciones itinerantes contribuyeron a la alfabetización de un treinta por ciento de la población cubana en menos de medio año, aparece un rótulo que nos plantea la pregunta que co-encabeza este párrafo. A propósito de esta labor formativa, -que desde luego no termina en una mera alfabetización funcional, tan mentada en España durante el franquismo- no queríamos dejar de hablar de los programas especiales que la Muestra ha llevado a los colegios e institutos de Albacete. En ellos comprobamos el aprovechable potencial perceptivo ofrecido por unos estudiantes "apantallados" por documentales a todas luces disímiles de los que acostumbran a ver (algunos trabajos estaban realizados por niños de 8 a 12 años - Proyecto Niños cineastas de Guigue, Venezuela-). Tanto fue así que en muchos casos sacrificaron el penitenciario recreo para poder plantear y charlar sobre aspectos referidos tanto a los contenidos como al continente de lo que acababan de ver. Con la consigna "grabemos nuestros propios documentales, antes que los emitidos por televisión" muchos de ellos encontraron, por sí mismos, más razones para manifestarse por las calles - en este caso- de Albacete.

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Toda la información sobre la Muestra y sus futuras itinerancias en www.prodocumentales.org

 

Texto, Copyright © 2003 Pedro García Martínez y César R. Castillo González Todos los derechos reservados.

 


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Última actualización: jueves, 1 de mayo de 2003

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