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Creaciones entre la realidad y el sueño.

por Sara Rivera


...invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombre de los hombres,
al hombre de sí mismo,
se derrumban
por un instante inmenso y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos...
Octavio Paz, México,1957 1



"Puro automatismo psíquico por el cual se intenta expresar, bien verbalmente, o por escrito, la verdadera función del pensamiento. Dictado verdadero en ausencia de todo control ejercido por la razón, y fuera de toda preocupación estética o moral".

Tal es la definición de Surrealismo que se ofrece en el I Manifiesto Surrealista del año 1924, más cercano al sentir de la época que a una determinada tendencia artística.

El Surrealismo como movimiento surgido en la Francia del periodo que discurre entre las dos Guerras Mundiales es heredero de las corrientes subversivas de vanguardia y consciente de una crisis contra la que quiere luchar de forma activa. No se trata de un movimiento con estética y objetivos prefijados, sino de una firme creencia en la ruptura y regreso a la naturaleza más "real"del ser. Este proceso supone la abolición de los convencionalismos de la sociedad burguesa, dinamitar los cimientos de una estructura que no funciona. En definitiva, como expone Mario de Micheli, sería una doble liberación: libertad individual y social, donde los pilares en estos dos ámbitos serían las teorías de Marx y Freud respectivamente. La liberación individual vendrá propiciada por la unión del sueño y lo real, a través del subconsciente; el estrato político no será ajeno a la realidad cotidiana, el hombre no se verá escindido por los designios sociales.

Las premisas surrealistas salieron del foco parisino y se extendieron por toda Europa, el ámbito norteamericano, donde desembocará en las consecuencias del Action Painting y tendencias abstractas llenas de misticismo, y en el ámbito suramericano, donde la relación será especialmente rica y compleja.




La Novia, Juan Soriano [fragmento]

Los surrealistas europeos creyeron encontrar en Hispanoamérica un espacio mágico, donde todos sus anhelos de integración de la fantasía e intuición en lo cotidiano estaban presentes. La mentalidad occidental adoptó una actitud ingenua ante aquel mundo que consideraron surrealista en sí mismo; allá donde ellos tenían que provocar el resorte inconsciente, ellos ya tenían esa vía onírica ligada a la realidad.

América del Sur ya indaga su identidad, la riqueza del mestizaje, la vinculación a la tierra y a las tradiciones populares, su arte ya respondía de antemano a la hondura de las aspiraciones surrealistas:

"El artista hispanoamericano se halla comprometido en el redescubrimiento del Nuevo Mundo. Valido de intuición, sueño y azar como exige la cruzada de revisión del proceso histórico y de exploración en las entrañas aún vírgenes de la maravillosa y mágica realidad americana, donde se hallan sepultados fertilísimos caudales de mestizajes, mitologías, cosmogonías, prodigiosas consustanciaciones de naturaleza y hombre. Los sueños del Viejo Mundo cobran realidad en América". 2

Mientras el Surrealismo europeo buscaba la recuperación del inconsciente colectivo para liberar al individuo de la fractura entre razón y poesía, el movimiento americano no tenía el peso de la tradición cartesiana, y por el contrario, no había roto los vínculos con sus mitos y ritos primigenios. Ambos buscan la psique interior y su fusión con el mundo, pero recorren caminos distintos desde que parten de raíces diferentes. No obstante se acogen al mismo proceso espiritual: el mito con su carácter simbólico que relaciona la esfera humana y la cósmica será en ambos caminos la fuente de liberación del inconsciente, el retorno al estado de contacto con el origen y la intuición, y la búsqueda de la inspiración por medios chamánicos, casi asimilados a la labor del artista-poeta, inconsciencia y magia para superar los límites del pensamiento racional y proyectar los sueños. Uno necesita elaborar tal proceso, el otro tiene ante los ojos la superación de la contradicción.

El surrealismo espontáneo latinoamericano atrajo a la versión europea por su integración en la realidad de lo sobrenatural, de las fuerzas telúricas y míticas, concebidas y vividas desde el registro de los sentidos; por su parte los artistas hispanoamericanos refuerzan su conciencia del realismo mágico cotidiano al contacto con el surrealismo; si bien ya latía anteriormente, retoman con mayor énfasis los ritos autóctonos y las manifestaciones colectivas donde el interior se funde con lo natural en un fluir de elementos mágicos.

La relación simbiótica entre surrealistas europeos y suramericanos tomó forma concreta con la celebración de la Exposición Internacional Surrealista en México del año 1940. Sin embargo ya había pintores en México cuya producción vertía en paisajes oníricos sus inquietudes interiores mezcladas con la tradición mágica del pueblo, como Roberto Montenegro, que tras formarse en Europa entre 1908 y 1919 realimenta el arte popular mexicano en ambientaciones inspiradas por el Modernismo y Simbolismo. Obras como El Hijo Pródigo expresan las aspiraciones surrealistas de proyección de un interior embebido de lo popular, creando un mundo extraño. Otra pintura destacable en este sentido es la de Julio Castellanos, con lienzos como Baño de San Juan, donde sin salir de la realidad y los ritos autóctonos las figuras se pierden en una atmósfera mágica que ciertamente proyecta el sentimiento del artista sin perder la conciencia social en un sentir dramático. El mismo R. Montenegro participó en la Exposición Surrealista del año 40, junto a otros pintores mexicanos como Manuel Rodríguez Lozano, autor también de pleno surrealismo que encierra en sus cuadros, tan expresivos como Holocausto, la irrealidad mexicana sublimada al poema.




Baño de San Juan, Julio Castellanos [fragmento]

En estas obras, así como en la producción posterior a la Exposición de artistas mexicanos como Carlos Orozco Romero, Juan O´Gorman, Guillermo Meza, Juan Soriano o Agustín Lazo, tan arraigada en la cultura del país, se pone definitivamente de relieve la distancia entre el surrealismo de los dos continentes: el movimiento europeo produce un arte de ensoñación construida intelectualmente al fin y al cabo, el artista mexicano hunde su conciencia en la realidad y así surge ese mundo espiritual desbordado de magnetismo mágico. La liberación del individuo pasa en el segundo caso por la fantasía ritual colectiva, no es forzada la unión de los dos registros, se mezclan en la realidad del sueño.

También Diego Rivera y Frida Kahlo fueron incluidos en la Exposición Internacional Surrealista. Los cuadros de la artista encajaban perfectamente en la búsqueda surrealista de eliminación de barreras entre lo real y lo irreal, entre el interior y el mundo circundante. En ella se hace más evidente que nunca la naturalidad de la magia en lo cotidiano y la huella del arte popular, en cuanto a la concepción de la pintura como agradecimiento a la vida, fundada en la tradición religiosa de los exvotos, y la explosión de las pulsiones internas en la pintura.

Ese carácter de exaltación de la vida y la naturaleza de la vida real como sueño continua vigente. El último trabajo de Carlos Santana, Shaman (2002), parece un homenaje a todo este mundo de magia y alquimia, de ritos esotéricos de unión del hombre con el universo. Evoca en un mundo simbólico el trance de los chamanes, conseguido por el baile rítmico propiciatorio, durante el que se elabora el arte. Santana define al chamán:

"A Shaman is a spiritual healer, who brings balance to mind, body, heart and spirit with colors, sound, herbs and song, creating unity and harmony in the world",

exaltando con su música la celebración de la vida e "inconditional love" como medios para conseguir la felicidad. Esa profunda espiritualidad rige todas las canciones, desde la profunda emoción de Nothing at all, Victory is won y Sideways, la crítica de índole social en América y Hoy es Adiós, y la fusión y mestizaje de ritmos latinos y africanos en Adouma y Foo Foo. La portada del disco viene a ser la culminación de todas estas ideas: su rostro sereno con los ojos cerrados en el centro, rodeado de ángeles, sirenas y seres fantásticos procedentes de los totems mexicanos y figuras de inspiración africana, tambores y percusión de la tradición popular, y todo un universo de seres procedentes de la religiosidad mítica que podría pertenecer a cualquier cultura, la creación espiritual en busca de la conciliación de lo real y el sueño sería común a diversos espacios y tiempos.




El abrazo de amor del universo, Frida Kahlo [fragmento]

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Notas:

1. Octavio Paz, Piedra de Sol. En Libertad bajo palabra. Ediciones Cátedra, 1988.
2. Carlos Martín, Hispanoamérica: Mito y Surrealismo. Colombia: Procultura, 1986.

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Bibliografía:
  • Carlos Martín, Hispanoamérica: Mito y Surrealismo. Colombia: Procultura, 1986
  • Ida Rodríguez Prampolini, Surrealismo y Arte Fantástico de México. Universidad Nacional Autónoma de México, 1966.
  • Mario de Micheli, Vanguardias artísticas del siglo XX. Alianza Editorial, 2002
  • Web de Carlos Santana, sobre Chamanismo: www.santana.com



Texto, Copyright © 2003 Sara Rivera


 


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Última actualización: marzo 2003

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