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El Eternauta: mito de la historieta argentina, continúa con vida.

por Ana Lema



Entre mediados de septiembre y finales de octubre del año 2002, se realizó en Buenos Aires una muestra sobre el guionista de historietas Héctor Germán Oesterheld.

Bajo el nombre Oesterheld. Héroes Colectivos se exhibió el total de la obra de este argentino que revolucionó la historia del género con su personaje El Eternauta.


El evento tuvo lugar en una sala circular del centro cultural Palais de Glace, de Buenos Aires donde se exhibió material inédito y de archivo de Héctor Germán Oesterheld.

La figura de El Eternauta personaje de ficción que popularizó al guionista de historietas, se hizo presente entre la concurrencia. Su imagen en tamaño real fue proyectada sobre unos lienzos que pendían de la cúpula de la sala, mientras una melodía compuesta por ruidos y acordes de lo más extraños, invitó al público a sumergirse en un mundo de historietas.

Se exhibieron ejemplares de revistas como Misterix donde Oesterheld escribió los guiones de personajes tales como Ticonderoga, Sargento Kirk, Ernie Pike, Rolo el Marciano y Bull Rocket. Sobre los muros laterales se pudo ver originales de historietas, escritas en versiones extranjeras que acompañaron el recorrido hacia el centro del lugar. Allí, una serie de diapositivas recrearon sobre las pantallas, algunos de los momentos más intensos de El Eternauta.

La mítica historieta aparecida por primera vez en 1957, seriada y en una revista llamada Hora Cero, causó sensación en la época ya que, por primera vez, el público argentino estuvo frente a un superhéroe de ficción, con una sicología profunda, de ciertos rasgos humanos cuyas historias transcurrían entre personajes típicamente locales y en medio de un Buenos Aires, casi fotográfico.


El magistral trabajo de ilustración que realizó Francisco Solano López fue un verdadero golpe de efecto que acompañó la saga de El Eternauta, este viajero del tiempo que había arribado a la ciudad de Buenos Aires para prevenir a la población de una futura invasión extraterrestre.
Pero existió otro elemento que atrapó al público, el mensaje de resistencia ante el invasor que Oesterheld imprimió sobre la tira.



Las voces de Francisco Solano López, Alberto Breccia, otro genial ilustrador que reemplazaría a Solano López cuando, a finales de los sesenta este abandonase la tira por estar en desacuerdo con el mensaje político que Oesterheld imprimía sobre la misma, resuenan acompañando las imágenes de video que se emiten en un improvisado microcine. También los testimonios de allegados como su viuda repasan momentos, algunos felices, otros menos, de sus experiencias junto a Oesterheld.

En diagonal al microcine se levantan dos murales gigantescos, uno con una fotografía de Oesterheld junto a su familia, el otro irrumpe la atención del público con ilustraciones fulgurantes, y manchadas de rojo. Este es el fin del semicírculo. Un semicírculo que continúa abierto en la memoria de los argentinos, pese a la intención del gobierno militar, que a finales de los años sesenta prohibiera la segunda versión de El Eternauta, pese a que Oesterheld continuara editándola, y que en 1977 se convirtiera en otra víctima del gobierno de facto, su obra es todo un éxito. Y a más de cuarenta años de su primera versión, aún continúa reeditándose.

 

Texto, Copyright © 2002 Ana Lema. Todos los derechos reservados.
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Última actualización: miércoles, 1 de enero de 2003

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