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"Buenos Aires se ve tan susceptible, es el destino de furia, lo que en sus caras persiste..."

Gustavo Cerati (fragmento del tema
La ciudad de la furia de Soda Stereo, 1998).

por Diego Gez

Luego del caos desatado en Buenos Aires los días 19 y 20 de diciembre de 2001, con disturbios sociales de los que no se recordaban desde los años 70´s, originados por la pésima presidencia de Fernando De La Rúa (aunque en rigor de verdad todo comenzó con administraciones anteriores, especialmente la de Carlos Menem) que sumió a la ciudad en el caos y la destrucción, la escena electrónica argentina vuelve a salir a la luz, a retomar impulso como una manera de reinventarse en un nuevo contexto social y como una de las movidas más interesantes en esta parte del globo, encuadrando en la ciudad de manera homogénea con multiplicidad de eventos, lugares y propuestas que cualquier amante de la música electrónica o visitante fugaz no dejaría librado al azar.

Palermo, el barrio más poblado de Buenos Aires, era hasta hace no mucho tiempo un clásico lugar de tranquilidad dentro de la ruidosa ciudad. Pero, como por arte de magia, florecieron decenas de bares, discotecas (verdaderas apuestas, mercantilísticamente hablando), salas de ensayo, ateliers, etc. Estos cambiaron las antiguas costumbres de sus pobladores y motivaron a cierto sector de la prensa a generar la etiqueta de "Palermo SOHO", donde la actividad cultural no cede los 7 días de la semana. Abundan sonidos electrónicos provenientes de antros cuyo fin solo parece buscar agite y diversión sin límites para la gran mayoría. Algo así como bailar sobre las cenizas de la antigua Buenos Aires, la del 1 a 1 (1 peso = 1 dólar), la de visitas internacionales de primer nivel (algo que ahora sucede eventualmente o nunca), de festivales, etc.

"Existe una cantidad de personas produciendo música y eventos, editando discos, entre otras cosas, que conforman una escena electrónica argentina y que se mueve a pesar de todo lo que pasa en el país desde hace unos años. Desde los 80´s grupos como Los Encargados trabajaban con máquinas. Luego, en los 90´s, se delimitó una escena que, por un lado, tiene que ver con lo dance, básicamente dj´s, y otra con productores que pueden tener que ver con la pista de baile o con la experimentación".

Quien nos habla es Gustavo Lamas, músico electrónico con discos editados en Alemania y Canadá y que participó en Sonar 2000 junto a Leo García en un proyecto de ese entonces llamado Rascacielos.

"Llegamos a Sonar por intermedio de Ángel Molina que tenía discos nuestros y estaba por ese entonces de vacaciones en Buenos Aires. Tocamos en el escenario Sonar Lab y obtuvimos una buena respuesta por parte del público. Por otro lado, la posibilidad de que Frágil Discos, sello para el que grabábamos en ese entonces, tuviese su stand con discos de artistas de Buenos Aires fue muy positivo, ya que las compañías grandes no editan música experimental, y poder llegar a dar a conocer nuestra música por esa vía en un festival grande fue muy importante."

Gustavo Lamas
Gustavo Lamas

Esto es cierto. Las compañías discográficas en Argentina parecen tener un peñón del tamaño del de Gibraltar frente a sus ojos, y olvidan, por no decir desechan, toda propuesta que no se encuentre ligada al consumo fácil, máxime teniendo en cuenta lo variado y ecléctico de la movida de Bs. As. Exponentes de la talla de Trineo, Boeing (productores de deliciosa música para pista), Estupendo, Entre Ríos (editados en España este año a través de Elefant Records) o el mismo Lamas, se encuentran sin una compañía grande que los respalde, sin difusión, dependiendo rigurosamente del boca en boca o de las pocas armas con las que pueda contar un sello independiente para promocionar a sus artistas. Pero si de festivales hablamos, el 16 de noviembre pasado se llevó a cabo la segunda edición de Creamfields. Contó con una notable mejora en cuanto a la organización de la edición anterior, y una concurrencia de 25.000 personas. La entrada al evento tenía un valor de $40 (casi unos U$S12), precio nada accesible para los tiempos que se viven por aquí, pero notablemente baja para turistas internacionales. Si bien el festival ofreció todo lo que concurrentes menos exigentes fueron a buscar, también ofreció agradables sorpresas: house tradicional con Frankie Knuckles, quien ofreció un set basado en melodías alteradas de la música disco setentista, German Tech con Timo Maas, lo mejor de la noche, primal house con Nick Warren, además se encontraban: Satoshi Tomi, Pete Tong, Tim Sheridan y otros artistas y dj's locales como Zuker, Cristóbal Paz (residentes de Pachá Buenos Aires), y Hernán Cattaneo, considerado por el gran público, amante de los machacantes y repetitivos bombos en 4 x 4, como el mejor de estas tierras.


En el marco de festivales sucedidos últimamente, el 23 de noviembre se dio lugar a una más que interesante primera edición del festival VIVA 23, ya que desde el principio la propuesta de la organización consistió en tomar un parque de diversiones, incluyendo el uso de sus instalaciones (entre las cuales se destaca la torre con mirador periférico más alta de la ciudad que permite una visibilidad total), juegos mecánicos y transportes sin cargo alguno. Se ofreció más de 20 bandas en directo y más de una veintena de dj´s que constituyeron un espacio en el que lo lúdico y musical fueron el factor principal del evento que se prolongó por mas de 12 horas sin escalas.

"En Buenos Aires se puede hablar de una escena electrónica y otra escena pop. También hay una relación muy directa con creativos del diseño y de la imagen, por lo cual en estos mismos eventos se montan desfiles de indumentaria y proyecciones artísticas. Yo diría que la escena electrónica-pop abarca muchas manifestaciones artísticas aparte de la musical"

afirma Ale Sergi cantante de Miranda!, banda que participó del festival y que con solo un año de formación introdujo una refrescante brisa de aire nuevo al circuito.


Miranda!
Miranda!

En la otra punta de la ciudad en el barrio de Monserrat se erige el pop hotel Boquitas Pintadas, llamado así en honor al célebre libro de 1969 -también del mismo nombre- del escritor argentino Manuel Puig. Una mansión de principios de siglo pasado que ofrece exposiciones de arte, conciertos y uno de los lugares donde la electrónica y la música experimental puede ser encontrada en Buenos Aires. Regenteado por Heike, alemana de la ciudad de Colonia, y que vive aquí desde principio de los años 90, nos cuenta que

"es increíble que en Buenos Aires no exista un city map para encontrar la escena underground como existe en otras ciudades. Todo funciona con flyers [tarjetas que anuncian eventos] lo cual lo hace un poco difícil para la gente, pero la escena existe, solo hay que saber buscarla. Por otra parte hay mucha gente haciendo arte como fotógrafos, videastas, dj´s, escritores de poesía, etc., que forman colectivos multidisciplinarios y que ya han expuesto sus obras fuera del país como es el caso de "Suscripción" (Suscripcion01@hotmail.com), llegando a lugares como Madrid (Casa América) o Nueva York (Printed Matter)".

Boquitas Pintadas
Boquitas Pintadas

Este, como uno de tantos casos, es solo un ejemplo en donde la independencia parece ser la única manera de poder mostrar lo que muchos artistas con nuevas tendencias, en esta parte del mundo, realizan. Al fin y al cabo la vieja y tan repetida frase "el que persevera triunfará", hoy, aquí y ahora, parece ser la única llave de acceso.

 

Texto, Copyright © 2002 Diego Gez. Todos los derechos reservados.
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Última actualización: miércoles, 1 de enero de 2003

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