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José Lezama Lima y la revista Verbum II: Sólo lo difícil es estimulante

por Luis Alvarenga

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A Blanca Curiel

Verbum y el proyecto político de José Lezama Lima

La "raíz ética" a la que alude Lezama se fue haciendo a contramano del clima político y cultural que imperaba en la Universidad y en el país. El movimiento civil antidictatorial es derrotado y reprimido ferozmente. La ocupación militar del campus universitario se debió a la destacada participación de los estudiantes en actividades de protesta, en demanda de libertades civiles. El poeta recuerda la imagen del líder estudiantil y fundador del Partido Comunista, Julio Antonio Mella, dirigiendo las protestas y resistiendo los golpes de la policía. Mella tendría que partir exiliado a México, país donde los pistoleros de Batista acabarían con su vida, mientras se encontraba caminando con su compañera, la fotógrafa italiana Tina Modotti. Aunque Lezama nunca fue un fervoroso militante político, también participó en las protestas estudiantiles de 1930 contra Machado, hecho que se encuentra consignado en el capítulo IX de Paradiso, cuando el protagonista, José Cemí -trasunto de JLL- participa en una manifestación en la Universidad de Upsalón, esto es, en la escalinata de la Universidad de La Habana:

En la segunda parte de la mañana, desde las diez en adelante, la fluencia ha ido tomando nuevas derivaciones, ya los estudiantes no suben la escalera de piedra hablando, ni se dirigen a la tablilla de avisos en los distintos decanatos para tomar con precisión en sus cuadernos los horarios de clase. Algunos ya habían regresado a sus casas con visible temor; habían oliscado que en cualquier momento la francachela de protestas podía estallar. Otros, que ya sabían perfectamente todo lo que podía pasar, se fueron situando en la plaza frente a la escalinata. De pronto, ya con los sables desenfundados, llegó la caballería, movilizándose como si fuera a tomar posiciones. Miraban de reojo los grupos estudiantiles, que ocupaban el lado de la plaza frente a la escalera de piedra. (...)Hacían vibrar sus espadas en el aire, saltando un alacrán por la sangre que pasaba al acero (...) Inmediatamente los estudiantes comenzaron a gritar muerte para los tiranos, muerte también para los más ratoneros vasallos babilónicos. Unos, de los islotes arremolinados, sacaron la bandera con la estrella y sus azules de profundidad.1.

Tras la derrota de ese movimiento lo que imperaba era una ciudad "henchida de politiquería, con un inútil y rampante subconsciente alborotado de pesadilla colectiva2". Esto explica las palabras escritas por Lezama en la presentación del primer número de la revista:

La Universidad ha sido hasta ahora un mero eco de las equivocaciones radicales que dentro del demos suelen presentarse en forma de llamadas contradictorias y de antinomias irresolubles de lo que aparece claro y cernido trasladado a las esencias del ser. Estamos urgidos de una síntesis, responsable y alegre, en la que podamos penetrar asidos a la dignidad de la palabra y a las exigencias de recalcar un propio perfil, un estilo y una técnica de civilidad3.

Empieza a configurarse lo que sería el proyecto político de Lezama: la recuperación de la dignidad nacional a través de la cultura. Al decadente clima provocado por las ambiciones de los políticos de profesión y al autoritarismo, habrá, pues, que oponerle la dignidad de la poesía. Si la Cuba de los años treinta del siglo XX es la expresión de la derrota, no sólo de las protestas civiles sino también del proyecto republicano de Martí, el planteamiento de Lezama será el de ahondar poéticamente (el verbum, como elemento genitor, como elemento de creación) en las raíces de lo nacional: ahondar en los orígenes de la cultura, para nutrir el presente. No es peregrina la elección del título de la gran revista lezameana.

Esta preocupación es compartida por muchos intelectuales jóvenes. Por ello, el poeta escribirá:

Frente a la afirmación pesimista de la decadencia universitaria, afirmemos que ya son muchas las voces que empiezan a oírse para situarle a la Universidad una equidistancia de la irresponsabilidad multitudinaria como del pragmatismo del especialista, incapaz de brindarnos una decisiva conclusión de unidad y de fervor4.

Estas palabras se vinculan en profundidad con los grandes movimientos de reforma universitaria que se suscitan en América Latina, movimientos que preconizan el compromiso de la Universidad con su sociedad, a través de la formación de estudiantes que respondan a las necesidades de las mayorías y, elemento muy importante, a través de la constitución de la entidad universitaria en un factor crítico de la sociedad, en el tábano socrático.

De ahí, entonces, que si bien Verbum es, eminentemente, una revista literaria, su preocupación central trasciende la mera difusión de poemas y ensayos -tarea, por lo demás, muy importante-, sino que busca sentar una posición de resistencia intelectual, cultural, contra la decadencia de la "república mediatizada" del machadato y el batistato.

Varios años después, en 1965, escribe un corto ensayo titulado El 26 de julio: Imagen y posibilidad. Lo menciono, porque en él sintetiza cuál sería el vínculo entre la recuperación del verbum poético y la polis.

La imagen es la causa secreta de la historia. El hombre es siempre un prodigio, de ahí que la imagen lo penetre y lo impulse. La hipótesis de la imagen es la posibilidad (...) Estar despierto en lo histórico, es testar en acecho para que ese zumbido de la posibilidad, no nos encuentre paseando intocados por las moradas subterráneas, por lo infrahistórico caprichoso y errante5

La imagen es la imagen poética, la raíz profunda de toda cultura. La posibilidad es, ante todo, posibilidad de encarnación histórica de la imagen poética. Cuando hablo de raíz profunda de toda cultura, estoy diciendo que la poesía se encuentra implícita en los grandes momentos de esa cultura, así como en sus mitos, esto es, en aquellos relatos que sirven para comprender y actualizar el tiempo de los orígenes. No es extraño, pues, que Lezama Lima haya sido un gran conocedor de las mitologías, en particular, de la griega y de la cubana.

Por tener esos vínculos profundos con las raíces de toda cultura, la poesía tiene dignidad. Una dignidad que, en sociedades decadentes, como la cubana de los años treinta, aparenta estar socavada. Las actuales sociedades occidentales han caído en la soberbia de creer explicarlo todo por medio de la razón. Los racionalismos y los pragmatismos de toda índole han desterrado al mito y, por ende, a la poesía como explicaciones fehacientes de la realidad. Sin embargo, la realidad es más que lo inmediatamente útil o verificable: ya Zubiri nos advirtió que el concepto de realidad es mucho más amplio, y que si bien Don Juan no está en carne y hueso con nosotros, no puede negarse que él está moviéndose en otro plano de realidad, distinto en el que transcurren nuestras acciones cotidianas. Otro plano de realidad, pero realidad al fin.

Al encarnar en la historia la imagen poética, al trascender la mera posibilidad, la realidad misma estaría adquiriendo, pues, mayores dimensiones de realidad. Pues, como lo dice Héctor Samour en su tesis sobre el pensamiento de Ignacio Ellacuría,

lo fundamental (en la historia) es la presencia de formas de estar en la realidad, que se constituyen en posibilidades. Las formas de estar en la realidad, ofrecidas como posibilidades reales, constituyen de hecho un sistema de posibilidades, que va a condicionar lo que los individuos y los grupos humanos que están en ese sistema, puedan hacer en cada caso6.

Ellacuría aclara que

las posibilidades no dan el poder para optar, pero sí dan el poder optar; el poder para optar es algo que el individuo humano trae consigo, pero para poder optar con ese poder de opción se requieren estrictas posibilidades posibilitantes7.

La relación entre imagen poética y posibilidad posibilitante, entre el verbum y un sistema de posibilidades reales, es una de tantas maneras de abrirse a la realidad y, por lo tanto, de que la realidad se abra y adquiera nuevas dimensiones de realidad. Si lo vemos desde una preocupación humanista, habría que decir que esa adquisición de nuevas dimensiones de lo real permite al ser humano apropiarse de novedosas posibilidades:

La posibilidad actuando sobre la imagen, al apoderarse de la lejanía, de lo perdido, de la isla en el desembocar de los ríos, crea el hoc age, el hazlo, el apodérate. Es necesario que el cubano penetre en la universalidad de sus símbolos. Saber que la piña, con sus escudetes de oro quemado y el ondular de su corona de algas, es lo barroco, lo español de ultramar, como la palma, en el centro de la poesía de Heredia, significa soledad y destino espantoso, de la misma manera que el símbolo del 26 de Julio, entraña una resistencia o un bastión opuesto a la jabalina de oro de la posibilidad, que al fin cede y se querella en el misterio del fracaso8.

Pero volvamos al tema de la resistencia intelectual. La publicación de revistas de literatura fueron parte importante de ese, por así decirlo, "proyecto político" de José Lezama Lima. Vámonos explicando. Cuando hablo de proyecto político lo hago en el sentido amplio del término político: vínculo con la polis, con la sociedad de la que se forma parte. El de Lezama no es un proyecto político entendido como una oscura plataforma partidaria. O si de un partido tendría sentido hablar, quizá sería únicamente en el sentido que le da Cintio Vitier, colega de JLL, desde estas líneas escritas por la desesperación de aquellos años:

Necesitaba una tradición para mi deseo, no quería afrontar esa especie de extravagancia del ser, que me hubiera puesto en la obligación de fundar un partido con los retiramientos del crepúsculo y los gritos del pescador. Necesitaba avizorar el rostro de los otros enmascarados9.

La resistencia intelectual, desde la literatura y desde las revistas poéticas buscaría incidir en la polis, ya no con el inmediatismo del político de profesión, sino con un horizonte de humanización. Se buscaría, pues, "una especie de irradiación de la poesía en todo el país10". Irradiar poesía: humanizar la cultura. Es mucho más de lo que puede ambicionar el grosero ámbito de lo partidista -que no de lo partidario-.

Lezama fue fiel a estas ideas, lo cual le acarreó no pocos problemas y malos entendidos con los poderes establecidos. Si la época de la "república mediatizada" fue un yermo cultural en el que se pusieron a prueba los poetas honestos -verdaderas voces en el desierto-, la etapa revolucionaria en Cuba trajo consigo un renacimiento cultural, pero también arrastró consigo un período oscuro: el llamado quinquenio gris, hacia fines de la década de los sesenta y comienzos de la siguiente. La intolerancia, el dirigismo cultural se impusieron, aunque voces más razonables siguieran en su empeño. Fue ese el contexto de la incomprensión hacia Paradiso, la primera novela de Lezama, que preludió su marginación, catapultada por el Caso Padilla, una mezcla de oportunismo y mala fe entre muchos de los tirios y troyanos. Lo más valioso de la intelectualidad revolucionaria cubana ha criticado los malos manejos de esos años. Instituciones como Casa de las Américas, han hecho notables esfuerzos por difundir la obra completa del maestro habanero. Estos hechos deben hacernos reflexionar acerca de la complejidad de las relaciones entre el poder y los creadores. Está probado que ni la marginación, ni la cooptación, ni mucho menos las medidas represivas, son las salidas más eficaces.

La poesía implicó un reto vital para Lezama. Yo creo que todo auténtico poeta debería sentir lo mismo. La poesía desafía, por cuanto constituye una ética, un reto hacia la autenticidad. Autenticidad en la vida: autenticidad en la palabra. Nada que valga la pena poéticamente hablando se dará sin dificultad para el poeta, sin que haya la necesidad de "romper una resistencia". "Sólo lo difícil es estimulante", decía Lezama Lima. Difícil y estimulante como crear una revista estudiantil y hacer de ella un foco de irradiación de la poesía en el mundo.

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BIBLIOGRAFÍA:
  • Guerra, Félix. Entrevista inédita. Lezama: Una salita de imágenes contigua. Revista Bohemia, 5 de agosto de 1994, año 86, número 16.
  • Lezama Lima, José. Cartas a Eloísa y otra correspondencia. Edición comentada e introducción de José Triana. Prólogo de Eloísa Lezama Lima. Editorial Verbum, Madrid, 1998.
  • Lezama Lima, José. Imagen y posibilidad. Selección, prólogo y notas de Ciro Bianchi Ross. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1992.
  • Lezama Lima, José. Paradiso. Edición de Eloísa Lezama Lima. IV edición: Cátedra, Madrid, 1993.
  • Pin Vilar, Juan. Conversación con Eliseo Diego. Suplemento La Jornada Semanal, México, Núm. 237, 26 de diciembre de 1993.
  • Samour, Héctor. Voluntad de liberación. Tesis de doctorado, UCA, San Salvador, 2000.
  • Verbum. Edición facsimilar. Introducción: Gema Areta Marigó. Editorial Renacimiento, Sevilla, 2001.
  • Vitier, Cintio. Obras (1): Poética. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1997.

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Notas:
1. Paradiso, pp. 371-372.
2. Cfr. "Avisos y cautelas", Verbum, p. 19.
3. Cfr. "Inicial", en Verbum n° 1, ibídem, p. 61.
4. Ibídem, p. 62.
5. Cfr. El 26 de julio: Imagen y posibilidad, en la recopilación de ensayos Imagen y posibilidad, introd. de Ciro Bianchi Ross, p. 19.
6. Cfr. Voluntad de liberación, pp. 166-167.
7. Citado en Ibídem, p. 167.
8. Imagen y posibilidad, p. 21
9. Cfr. La luz del imposible, en Obras (1): Poética, p. 123.
10. "Conversación con Eliseo Diego", p. 26.

 

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Última actualización: viernes, 1 de noviembre de 2002

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