Biblioteca Babab
[Visita nuestra Biblioteca: libros completos totalmente gratis]



Sabemos en qué película estuviste (III): Liam Neeson en Excalibur
[primera parte]

por César R. Castillo


Épicas, fascinaciones, violencias y diacronías

El 18 de enero de 1933 abría sus ojos al mundo (en Shepperton, distrito londinense) John Boorman, actor, guinista, productor y, por encima de todo, director cinematográfico que, curiosamente, cursó estudios en una escuela católica (de salesianos, en concreto, al parecer por razones derivadas de la amenaza de la Segunda Guerra Mundial. El desarrollo de la televisión en Gran Bretaña hacia los últimos años cincuenta había proporcionado un amplio campo de ejercitación para varias generaciones de futuros cineastas (desde Jack Gold o Peter Watkin hasta los más jóvenes Alan Parker o Derek Jarman , pasando por John Schlesinger o el mismo Ken Loach ). Este fue también el caso del futuro director de Excalibur, debutante en el mundo de los 35 mms. en 1965 con una versión del Swinging London algo más convencional y sosegada que la ofrecida por Richard Lester en sus "beatlemaníacas" A Hard Day's Night (1964) o Help (1965): Se trataba del vehículo promocional para la olvidada banda Dave Clark Five con el título de Catch Us If You Can: Sátira de la publicidad, se han buscado semejanzas a este primer trabajo con las memorables comedias de la productora Ealing , su inconfundible aroma. Point Blank (A quemarropa, 1967) supone un cambio radical. La primera de las dos fructíferas colaboraciones del inglés con el rocoso Lee Marvin no permite atisbo alguno del origen europeo -pero isleño: En un curioso "fuego cruzado", muy pocos años después un autor americano de cuyo psicologicista sentido de lo violento participa quien firmaría Deliverance, Sam Peckinpah , rodaría en un escenario típicamente briánico-rural su Straw Dogs (1971)- del realizador tras la cámara. El guión de Alex Jacobs parte de una novela del experto Donald E. Westlake , y bebe de atmósferas propias de un Thompson o un McDonald y del cine negro clásico norteamericano en general (Boorman comenta que al llegar a Hollywood se sorprendió gratamente de hallar, intactos, buena parte de los viejos y míticos decorados de los filmes de Walsh, Curtiz , etc.) por lo que se a sus estructuras narrativas -en concreto, las elipsis- se refiere, para referir la historia de una concienzuda indagación por parte de un pequeño delincuente tras el botín que una trama mafiosa le ha robado. No contento con el hurto, el "capo" de turno le quita la esposa -nada menos que Angie Dickinson - al bueno -lo de "bueno" es un decir...- Secundarios de hierro como Keenan Wynn o John Vernon nutren el plantel de la función. Más "filosófica", más "boormaniana" en fin que su predecesora, Hell in the Pacific (1968) se acoge a la antropología elemental para escaparse de los esquemas del género bélico -al fin y al cabo, Marvin es uno de los "otros rostros" del heteroxo Samuel Fuller - y retratar la tensa y obligada convivencia entre dos soldados, norteamericano y japonés respectivamente, aislados en una isla inhabitada. El otro es -ni más ni menos- Toshiro Mifune , y el resultado amalgama sin estridencias ironía pseudohumanista con genuina violencia "grand-guignol".



John Boorman

Después de una escala en su país de origen -por más que fijara, durante los setenta, su residencia en Eire- para intentar un experimentalista fresco de la sociedad londinense (Leo, the Last, 1970), con acento en la multirracialidad y el declive, Boorman se enfrentó a un difícil empréstito cinematográfico: Alegoría sobre el choque de culturas que late en las entrañas d el Big Country, Deliverance (1972) parte de una novela de James Dickey (que firma el guión, así mismo), para convertir a los ojos del inavisado espectador -en su tiempo, lo habría...- una muy burguesa, bucolescente excursión de cuatro ciudadanos urbanos medios, con todo el abanico de predisposiciones imaginables hacia Lo Telúrico, Lo Indomeñable, que de tal se trata, en un descenso a los Ínferos de... precisamente eso mismo. Esto resulta más interesante en el recuerdo de que nos hallamos en los setenta, la década, sí, tanto del renacer (devastador) del "cine de catástrofes" (naturales, impersonales), como de uno de los hitos más revulsivos y "escolásticos" -por "creadores de escuela"- del horror en el Cine: The Texas Chainsaw Massacre ( Tobe Hooper , 1974), de la cual también cabe afirmarse que, durante los tres primeros rollos de filme, ¡no acontece "n-a-d-a" (que merezca ser contado). Sí, sin duda, en el caso de la obra de Boorman, donde, conforme avanza el periplo ciético -algo hortera, claro está- de los cuatro urbanitas, Mamá Naturaleza dará un buen par de rugidos (cierto es que Hooper también, inteligentemente, "plantaba sus balizas" en la legendaria cinta mencionada: Recuérdense, si no, los desagradables opiliones, arácnidos zancudos, apiñándose a decenas en el techo de la cabaña) para advertir de sus siniestras "intenciones". El duelo de "banjos" entre el probablemente menos delineado de los protagonistas y el chico mongoloide y semi-ciego -intuitivo-, o la entre-vislumbre de la joven subnormal y de su abuela a través de los mugrientos harapos de una choza convencerían al más sesudamente rusoniano de los profesores del Este, si no de suspender el pic-nic, "al menos" de sus algo más que teóricos prejuicios sobre la vida montesa. Burt Reynolds -el rudo "líder natural" del cuarteto-, John Voight -el presunto taimado-, Ned Beatty -el comparsa obeso y feminoide: De hecho, será violado por los atacantes montañeses, en la secuencia más arriesgada a los ojos de la censura de la época-, y Ronny Cox se verán de súbito desafiados a lo último que esperaban, la defensa ultimísima de sus respectivas vidas. "A veces hay que perderse uno mismo para encontrar algo", exclama en la primera parte del relato el arrogante personaje de Reynolds: Deliverance (en su media hora final, sobre todo) es una narración vigorosa y mesmérica avalada por la bella fiereza de la ambientación en los Apalaches (inolvidable la fotografía de Vilmos Zygmond ) ; las escenas sangrientas son explícitas pero, paradoja, elegantes; y algo de enigmático flota, aún terminada, acerca del sentido último de la película, si bien todo apunta a un discurso voltaireano y racionalista, a la vez que sombrío e inquietante. Anecdóticamente, diremos que el antes citado novelista, James Dickey, interviene a modo de "cameo" en el rol de médico, al final del filme.


"Riesgo" es una palabra que no se compadece mal con la secuencia -una elipsis digna de competir en tiempo real con la mundialmente célebre del prólogo de 2001:Una Odisea en el Espacio- que cierra una de sus obras más controvertidas, Zardoz (1974), controversia justificable en parte por sus deficiencias de "producción" -digámoslo ya,... de presupuestos crematísticos: Faltaban tres años para el "boom" de Star Wars y la ciencia-ficción sufría otro de sus característicos baches. Estelarmente protagonizada por Sean Connery y Charlotte Rampling , el sexto largo del londinense tiene su semilla en un guión del propio autor, pero con evidentes reminiscencias wellsianas: En un futuro terrestre más o menos próximo, servido por otro operador de lujo -en este caso, Geoffrey Unsworth -, la Humanidad se divide en dos sociedades claramente distanciadas en su desarrollo técnico-cultural, la más poderosa de las cuales -"Vortex"- posee, además, poderes mentales superiores. Sin embargo, será uno de los bárbaros -Zed, "el Exterminador" (Connery)-, removido en sus convicciones religioso-míticas tras descubrir en una librería en ruinas un viejo volumen de ¡ Franz Baum ! quien lidere una "regeneración político-moral" a escala "inter-clasista". Las similitudes supratemáticas entre ambos últimos filmes no precisan ser explicadas. Durante buena parte del metraje de Zardoz se hace evidente que nos hallamos -como en el siguiente filme de Boorman, el extraño encargo, y primera secuela Exorcist II: The Heretic (1977, con Richard Burton , Louise Fletcher y Paul Henreid como mayores novedades en el reparto, en relación al archiéxito de William Friedkin )- ante poco más que un par de buenas excusas para los ejercicios de montaje, y pictóricos, tan queridos para el inglés, y otro tanto podría decirse de su siguiente estreno, Excalibur (1981), del que nos ocuparemos más tarde, de no tratarse de una superproducción, y, por tanto, un desafío personal a todos los efectos. En cuanto a Exorcist II: The Heretic, poco más que añadir salvo la sensación de desconcierto e incoherencia que deja al espectador su trama argumental, achacable sin alardes de sagacidad a la ausencia en el proyecto del novelista de la primera y apabullante entrega -y de su "real" continuación, Legión-, William Peter Blatty . De hecho, y dicho sea de paso, Blatty retomó esta oficial primera secuela para el libreto de la tercera parte, que él mismo se encargaría de dirigir en los noventa.

Cual para alimentar su fama de ambicioso e inclasificable -o vacuo, para sus detractores-, Boorman se estrelló frente a una especie de "Waterloo" en tal vez el más personal de sus proyectos, entre otras razones por el -buen o mal- ejemplo de nepotismo que se marcó. En Zardoz ya había avisado, introduciéndose él mismo y a buena parte de su familia como -inacreditados- figurantes, pero mejoraría esa marca haciendo de su hijo, Charley Boorman , una reedición posmoderna y amazónica del Mowgli de Kipling , y co-protagonista junto a Powers Boothe de The Emerald Forest (1984). Su contundente mensaje ecologista, aunque envuelto en las convenciones del gran espectáculo, no tuvo demasiada buena fortuna ni entre críticos ni entre el público. Lo cierto es que el guión de Rospo Pallenberg , por más que basado en hechos reales, no carecía de dinámica singularidad Probablemente la difusión de un material épico, y comercial en potencia, como Excalibur, había alimentado perspectivas desbocadas. El siguiente título de su filmografía constituye lo que para muchos (entre los que se incluye este redactor) su obra maestra, la confesadamente autobiográfica Hope & Glory (1987), intimista y cuidado retrato de las desventuras de una familia londinense ( Sarah Miles , David Hayman , Sammi Davis , Ian Bannen , etc.) durante los devastadores bombardeos en plena Segunda Guerra Mundial. Estos minutos de Cine con mayúsculas obtuvieron con justicia varias nominaciones al Oscar hollywoodense, incluyendo la de Mejor Director, por segunda vez en la carrera de Boorman tras Deliverance.

Resulta imposible no referirse a los noventa como una etapa menor en lo cuantitativo y en lo cualitativo para el autor de A quemarropa -cierto es que parece haber estado particularmente inquieto en el campo de los cortometrajes, dos de ellos (I Dreamt I Woke Up, 1991, y Two Nudes Bathing, 1995) al parecer difundidos y protagonizados por Charley Boorman -; y de hecho se estrenó en tal década con tal vez su pieza más floja, una comedia romántica y vulgar, coescrita por su hija Telsche Boorman , a través de la cual desfilaban Dabney Coleman , Uma Thurman , Joanna Cassidy o Christopher Plummer (Where the Heart Is, 1990). Continuó con otra revisitación a uno de sus grandes temas: La confrontación étnico-cultural. Beyond Rangoon (1995), crónica de cómo la reciente viuda Patricia Arquette vive un peculiar y esclarecedor romance en Birmania, se beneficiaba sobre todo de las extraordinarias interpretaciones de Frances McDormand y (el, hasta entonces, desconocido) U Aung Ko . La mejor aportación del británico en estos últimos años bien podría ser el "thriller" social The General (1998), sobre el "best-seller" de Paul Williams , pues el autor de The Emerald Forest demostró ser sensible a las difusas éticas y míticas de estos personajes encrucijados entre la sordidez, la grandeza y la tragedia: Para ello, Brendan Gleeson o Adrian Dunbar se revelaron apuestas sobre seguro, y bien contestadas por veteranos de entre los que descollaba un John Voight recuperado para la plena actividad cinematográfica. El último trabajo estrenado por el londinense al escribirse estas líneas es la adaptación del siempre socarrón John Le Carré , a cargo de Andrew Davies , en The Taylor of Panamá (2001), donde Pierce Brosnan mantiene su permanente examen de "solvencia-contra-todo-pronóstico", escoltado en esta ocasión por Jamie Lee Curtis , Catherine McCormack y -sorpresa- el venerable dramaturgo Harold Pinter . Mr. Boorman, entretanto, sigue presidiendo la Asociación de Jóvenes Cineastas Irlandeses, con sede en Kilkenny.


El intruso: Liam Neeson, el "heredero" irlandés, ...de epopeya en epopeya

Hay razones, nada misteriosas, para que la aproximación del londinense al inabarcable -laberíntico, pero coherente, por en lo que coinciden los filólogos- universo artúrico- se cifrara en una obra que tiende a subyugar o a ser aborrecida, pero que pronto se aseguró su pequeño espacio en aquella coyuntura, los augurales 80, en la que al menos dos nuevas generaciones de realizadores británicos "post-free cinema" -con los hermanos Scott ( Ridley y Tony ) al frente visible, pero nutridas sus filas de "perfiles bajos" del estilo de Hugh Hudson o Roland Joffé - infiltraban ya de modo descarado savia nueva en un Hollywood en crisis -"de identidad", por cierto- alarmante. El abanico fue amplio, y con el tiempo el trono comercial -Basic Instinct o An Indecent Proposal (ni siquiera sus peores entregas)-, y, rimadamente, el descrédito crítico se lo llevaría (curioso) el creador de la prestigiosa Foxes, Adrian Lyne.


Con los actores, más subrepticiamente, estaba ocurriendo otro tanto -en el supuesto de que esto, a lo largo de la Historia del 7º Arte, hubiese dejado de ocurrir: Si el abrumado, en las escenas corales y marciales cuanto menos, espectador actual de Excalibur aguza sus sentidos, descubrirá sin problemas a un bisoño... ¡ Liam Neeson ! entre la crujiente e hiperactiva mesnada artúrica: y si además está ducho en la así llamada también "Materia de Bretaña", comprobará que el fracasado caballero del Grial, Sir Gawayn -castellanizado, Gavaín-, no es otro que el futuro "Qui-Gon Jinn" de la mundialmente popular saga galáctica imaginada por George Lucas. Esto es, el norirlandés hoy célebre -clasificado, en el puesto 74 del ranking de la revista Empire (1995) como una de las "100 Estrellas Más Sexys de la Historia" (¡), en su debut absoluto para la gran pantalla. Nacido William John Neeson el 7 de junio de 1952 en Ballymena, Co. Antrim, originalmente amagó una carrera como profesor en el St. Mary's Teaching College de Belfast, además de cursar estudios de física e informática en la Queen's University de dicha ciudad. Ha sido asimismo obrero en Guinness, camionero, ayudante de arquitecto y boxeador amateur en su adolescencia, llegando a alzarse con el Irish Youth Championship. Su destino comenzó a perfilarse al debutar como actor profesional en la obra The Risen People, integrado en la compañía Belfast Lyric Players' Theater. Dos años después, interpretaba a los clásicos en el Dublin's Abbey Theater, y a comienzos de los ochenta iba abriéndose paso en el Cine -Krull, de Peter Yates (con quien repetiría en 1987 en la encabezada por Cher y Dennis Quaid Suspect), en 1983; la tercera versión del clásico The Bounty dirigida por el australiano Roger Donaldson y protagonizada por Mel Gibson y Anthony Hopkins ; The Innocent (1985), oscuro filme del director de The Honorary Consul o The Fourth Protocol, John McKenzie ; su primer protagonista, en Lamb ( Colin Gregg ,1986), basada en el libro de Bernard McLaverty ; o, ya con un papel algo más relevante, la épica The Mission (Roland Joffé, 1986), donde compartía hábito dominico con Robert De Niro y Jeremy Irons . En 1987 Neeson formaría parte del elenco del melodrama -nunca mejor dicho- de Andrei Konchalovski Duet for One, en compañía de Julie Andrews, Alan Bates, Max Von Sydow, Rupert Everett y Macha Méril , a partir de la obra de Tom Kempinsky ; interpretaría la comedieta musical Satisfaction (Joan Freeman), al lado de Justine Bateman y una por entonces desconocida Julia Roberts ; y protagonizaría el drama familiar The Good Mother, a las órdenes del "dr. Spook", Leonard Nimoy y compartiendo cartel con Diane Keaton, Jasón Robards y Teresa Wright , entre otras luminarias. Su status de secundario se prolongaría durante el año siguiente, con títulos de género como Next of Kine, realizada por John Irving (Ghost Story, Hamburger Hill) e interpretada también por Patrick Swayze, Helen Hunt, Adam Baldwin, Bill Pastón, Ben Stiller y Michael J. Pollard ; la fallida comedia fantástica de Neil Jordan High Spirits (con Peter O'Toole, Donald McCann, Jennifer Tilly, Beverly D'Angelo y Peter Gallagher ) o el thriller del dúo Buddy Van Horne/Clint Eastwood The Dead Pool, hasta obtener su primer protagonismo absoluto en una cinta ampliamente difundida, como el Peyton Westlake de la tebeística Darkman, dirigida por el ingenioso Sam Raimi . A continuación, la mediocre Crossing the line ( David Leland , 1990), sobre la novela de William McIlvanney ; la poco convincente comedia de Richard Pearce (años antes, autor del famoso documental Woodstock), Leap of Faith (1992) y un papel secundario en el thriller de espías Shining Through ( David Seltzer , 1992), junto a Michael Douglas, Melanie Griffith, Joely Richardson y Sir John Gielgud . De esta etapa en la carrera del actor merecen subrayarse su eventual incorporación a la "trouppe flotante" de Woody Allen con motivo de Husbands & Wifes, del mismo año y entre Mia Farrow, Judy Davis, Juliette Lewis, Lysette Anthony (con quien ya había coincidido en Krull) o Galaxy Craz e; y el sólido thriller del debutante británico Simon Moore Under Suspiction (1992), compartiendo cartel con Laura San Giacomo . Al siguiente año, Neeson se haría con otro rol protagonista apetitoso en la versión de la novela Ethan Frome, de Edith Wharton , realizada por el británico hoy oscarizado John Madden , dando réplica a Joan Allen , y de inmediato se pondría a las órdenes del australiano Graeme Clifford -que había llevado a Jessica Lange a las puertas del Oscar en Frances- con motivo de Ruby Cairo (también protagonizada por Andie McDowell y Viggo Mortensen ). En 1993 llega la consagración para el norirlandés al interpretar para Steven Spielberg -y conforme al premiado libreto de Steven Zaillian - al ambiguo industrial que logra salvar a miles de judíos del exterminio nazi en Schindler's List, primer gran salto cualitativo en pos de la condición de estrella. Sin embargo, "Tío Oscar" pasó de largo para el actor, que se desquitaba debutando en Broadway con Anna Christie. Su siguiente paso, en 1994, fue aceptar el papel masculino protagonista en Nell, de Michael Apted (The Squeeze, Coal Miner's Daughter, Gorky Park), donde Jodie Foster encarnaba a una muchacha asilvestrada, con vagos ecos de L'Enfant Sauvage, de Francois Truffaut . El rodaje coincide con el matrimonio de Neeson con otra compañera de reparto, Natasha Richardson (antes se le habían conocido relaciones con Helen Mirren, Barbra Streisand o Sinead O'Connor ) . En 1995 se embarca en la cuarta adaptación para el Cine del clásico de Sir Walter Scott Rob Roy ( Michael Caton-Jones ), y un año más tarde es dirigido por el belga Barbet Schroeder en la dramática Before & After, a partir del libro de Roselleen Brown y al frente de un reparto que completaban Meryl Streep, Edward Furlong, Alfred Molina, John Heard y Ann Magnusson . El segundo encuentro con su compatriota Neil Jordan daría como resultado el apasionante "biopic" político Michael Collins (1996), junto a un abundante reparto: Julia Roberts, Ian Hart, Alan Rickman, Aidan Quinn, Stephen Rea , etc. Su próxima película no tendría resultados tan satisfactorios: La adaptación a cargo de Bille August de Les Miserables (1998), con producción alemana, por más que el Jean Valjean de Neeson se antoje impecable. Uma Thurman, Claire Danes o Geoffrey Rush eran sólo algunos de sus compañeros de reparto. En términos de gran popularidad, otra gran puerta estaba a punto de abrírsele, tan pronto George Lucas le escogiese como caballero Jedi mentor de Obi-Wan Kenobi ( Ewan McGregor ) para la esperada primera entrega de la trilogía-precuela de Star Wars, Episode 1. The Phantom Menace (1999) -superproducción no tan taquillera como se esperaba y en la que también coincidió con Natalie Portman y Samuel L. Jackson . Cerró ese año con más cine comercial, la apreciable The Haunting ( Jan De Bont , sobre un relato de Shirley Jackson ), que incluía en su elenco a Catherine Zeta-Jones, Bruce Dern, Virginia Madsen, Todd Field , y, en especial, a la siempre impagable Lili Taylor . Desde tal fecha hasta la presente, Neeson ha retornado a la comedia en Gun Shy (Eric Blakeney, 2000), al lado de Sandra Bullock, Oliver Platt y Mary McCormack ; a la saga "george-lucasiana", en forma de "cameo post-mortem" (Episode II: Attack of the Clones, George Lucas , 2002); ha dado la "villanesca" réplica a Harrison Ford en el filme de espionaje de Kathryn Bigelow K-19: The Widowmaker (2002), tipo de rol que apunto estuvo de desarrollar en 1995 para la serie 007-James Bond; más recientemente, ha incorporado a un sacerdote para la esperadísima nueva película de Martín Scorsese , Gangs of New York, según la novela de Herbert Asbury y rodeado de un estelar casting que reune a Leonardo Di Caprio, Daniel Day-Lewis, Cameron Díaz, Henry Thomas y Jim Broadbent ; y ha sido nominado a los Tony Awards por su trabajo broadwayano en The Crucible, el pasado mes de mayo, retornando una vez más al medio en el que, hace ya doce años, Boorman le descubriese para su particular Sir Gawayn. De ello, y en general de la espectacular Excalibur, nos ocuparemos en el próximo número.


 

Texto, Copyright © 2002 César R. Castillo. Todos los derechos reservados.
mariapandora.com

 


Babab.com
Para contactar con nosotros entra aquí
Última actualización: viernes, 1 de noviembre de 2002

Copyright © 2000-02 Mañana Es Arte A.C.
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados.